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| ARGENTINA | ||
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25 años de democracia |
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| Por Carlos Montesinos, Presidente de Recrear de Lomas de Zamora | ||
Rebanadas de Realidad - Lomas de Zamora, 30/10/08.- Hace 25 años, tuve el privilegio y el honor de ser parte del renacer de nuestra democracia, en cumplimiento de mi obligación como ciudadano realizando el servicio militar obligatorio, era mí deber custodiar las urnas que contenían la decisión del pueblo. La elección de una esperanza futura y el derecho a expresarse libremente después de varios años representaban en mi joven corazón el contenido de esas urnas. Hoy después de 25 años, y analizando en perspectiva aquel optimismo y orgullo, aquel sueño de libertad en ese hermoso renacer, percibo con tristeza que el comportamiento de nuestros dirigentes y de la sociedad en su conjunto ha perdido el rumbo. El ciudadano argentino está persuadido que la democracia se agota en la simple y sencilla tarea de la concurrencia a las urnas cada 2 años, y esa es su única obligación. Pues creo que ese el primer y gran error que cometemos, dado que nuestra responsabilidad no termina en el momento en que la autoridad de mesa sella nuestro documento de identidad, ni siquiera cuando cómodamente desde nuestros hogares nos anoticiamos por los medios de comunicación del resultado final del escrutinio. En verdad, es allí cuando recién comienza, y como ciudadanos en ejercicio y en resguardo de la democracia debemos ser fieles seguidores de los políticos día a día, recordándoles a cada uno de los funcionarios electos por la voluntad popular sus promesas de campaña, para que no sean sólo eso "promesas". Ahora, más triste aún es el hecho que aquellos compatriotas que con la madurez, la sabiduría y el aplomo que sólo otorgan los años, deberían estar guiando a las nuevas generaciones; y sin embargo han decidido renunciar a ocupar ese lugar de privilegio, descreídos de las instituciones, generando aún más desconcierto en los jóvenes. Estoy convencido que la pasividad y abulia de la generación que hoy tendría que liderar nuestro país no es un hecho caprichoso o una falta de compromiso, la clase política ha realizado un enorme y eficiente esfuerzo para que esto sea moneda corriente en nuestra sociedad. Cuando votamos en el 83, retornaba al pueblo la esperanza de un nuevo ciclo. El ciudadano voto con la ilusión de volver a tener una sociedad libre, y ese era el sentir casi unánime de los argentinos. Se discutía de política en los club de barrio, en las sociedades de fomento, algunos se decidieron y se animaron a transitar sus primeros pasos en la política, y otros reafirmaron su afiliación a partidos tradicionales. Con el tiempo la esperanza fue languideciendo, los viejos y nuevos partidos políticos, liderados por ineptos o tal vez por codicia e intereses personales, siempre hicieron las cosas en contra y a espaldas del pueblo. Entonces, la asignatura pendiente más importante que tenemos los argentinos es brindar un presente y un futuro dignos a nuestra juventud. Trabajar para que los jóvenes crean y sientan que nuestro querido país puede brindarle un lugar para vivir, para desarrollarse, para soñar. Soy un defensor incondicional de nuestros jóvenes. Hoy nuestros hijos, hermanos y amigos que nacieron con la democracia no encuentran un espacio que los contenga, moral y emocionalmente, un espacio que les de una proyección de futuro para su accionar. Debemos hacer el máximo de los esfuerzos para apuntalar nuestras instituciones, columna fundamental de la vida democrática, para que sean creíbles, participativas y confiables, esa es nuestra tarea. Las instituciones deben volver a ser el pilar de la reconstrucción de nuestro país, como en el 83 cuando el pueblo vivía con alegría y confianza la vuelta de la democracia. Si somos capaces de generar en nuestros jóvenes la participación en cualquier ámbito, ya sea en política o en ONG's; sindicatos, clubes de barrio, etc.; comenzaremos a sembrar las semillas para el recambio que la sociedad reclama día a día. Hoy somos una sociedad dormida, despertemos y seamos los artífices del cambio. |
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