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OPINIÓN - COLOMBIA

La contradicción en el POLO: fortalecer la izquierda democrática o liquidarla

Por Aurelio Suárez Montoya

Rebanadas de Realidad - MOIR-PDA, Bogotá, 22/09/09.- El domingo venidero, 27 de septiembre, se hará la consulta del Polo Democrático Alternativo para seleccionar el candidato que lo representará en las elecciones para la Presidencia en 2010. Hay que remontarse a las oscuras épocas, del “temor rojo” en Estados Unidos, cuando surgieron personajes entonces anónimos, como Nixon o McCarthy, para hallar analogías con los agravios y fementidas imputaciones proferidas contra este partido, cardinal proyecto histórico de la Izquierda Democrática.

Uribe las atizó, dijo que Carlos Gaviria “ha tenido una trayectoria de sesgo a favor de la guerrilla”, “un solapado”, y reputó a Samuel Moreno como “amigo de la guerrilla”. Reconocidos derechistas han acudido a infamias de la peor laya como: “corruptos”, “colaboradores de las FARC”, “guerrilleros”, “brazo político de Chávez”, “clientelistas” y otras que han querido imponer como axiomas, sin evidencia, dentro de la opinión. La innoble cruzada está enmarcada en la guerra contra el terrorismo, en sus componentes políticos, y, así mismo, es un truco, presentando otra cara de la moneda del escándalo de la parapolítica. El Procurador Ordóñez, quien otrora quemara libros clasificados en el Index Expurgatorius, también ha metido basa en la siniestra empresa.

El motivo es ablandar al Polo y desviarlo del fundado propósito de hacer una nación soberana y democrática, requisito para dispensar igualdad de oportunidades para todas las familias, no para unas pocas, de construir un país decente. Por esto, el Polo encabezó la resistencia al TLC y al neoliberalismo, que aumentan pobreza y desempleo; rechazó la subordinación a Estados Unidos, con contenidos tan indignantes como convertir el territorio patrio en portaviones de la IV Flota Naval del Pentágono; denunció la podredumbre oficial, plasmada, entre otros, en los negocios de los Hijos del Ejecutivo y en las corruptas relaciones del hermano de Valencia Cossio; develó el autoritarismo, tanto la concentración en manos presidenciales de los poderes públicos como las execrables expresiones de un Estado policíaco, orquestado desde el DAS; y condenó sin ambages los más de mil casos de falsos positivos, aberración que, acorde con voceros de la ONU, no es sólo fruto de unas cuantas manzanas podridas.

Una porción polista, minoritaria, compatible con quienes ya tomaron las de Villadiego, con los voltiarepas del Polo, que ha hecho suyos los ruines ataques, llama en la Consulta a conciliar un acuerdo entre contrarios. Es una tesis revejida, vuelta consigna, con base en la cual hasta se le propuso a Uribe un “convenio” sobre el trato al paramilitarismo. Ahora, reinsiste, invocando legitimidad para un gobierno determinador de graves daños contra la democracia o “palideciendo” la impugnación contra las bases militares norteamericanas, al cotejarlas, sin parar en las implicaciones contra la soberanía nacional que conllevan, con las decisiones militares de Brasil. Cambia los distintivos partidarios por el “arco iris”, y convida a “la caverna” a incidir en el rumbo de la izquierda, invitación que acepta gustosa - sin parase en pelillos- gente como María Isabel Rueda o Mauricio Vargas. Se convoca a desvestir al Polo de su esencia, a mellarlo, a colocarlo en vía de extinción, marginal en un vago “acuerdo sobre el futuro”.

A contramano, está la inmensa mayoría del Polo, liderada por Carlos Gaviria, alma y nervio del partido, que esgrime con más energía que nunca el Ideario de Unidad como el punto de partida de un proyecto de Nueva Democracia que puede reunir al 90% o más de los colombianos, echando atrás el neoliberalismo, construyendo una sociedad sin más iniquidad política, social y económica, haciendo de Colombia una nación amistosa y en pie de igualdad con las demás, autónoma y próspera. Nunca antes, en un país convertido en berenjenal sin salida, ondea más promisoria que nunca la ola amarilla del Polo como enseña de una unidad nacional sin precedentes, a eso es a lo que le temen quienes han ocasionado, esa sí, esta hecatombe. Votaré el 27 por Carlos Gaviria Díaz.

El presente material se publica en Rebanadas por gentileza del PDA-MOIR