Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
MOVIMIENTO SINDICAL, INDIGENA Y CAMPESINO GUATEMALTECO (MSICG)

Guatemala, el costo de la libertad sindical (Introducción)

Período 2005, enero de 2010
Por el Consejo Político del MSICG

Informaciones del MSICG editadas en Rebanadas:

Información relacionada:

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Guatemala, el costo de la libertad sindical (Capítulo II)
Guatemala, el costo de la libertad sindical (Capítulo III)

Rebanadas de Realidad - MSICG, Ciudad de Guatemala, 29/03/10.-

Introducción

En Guatemala, el ejercicio de la libertad sindical nunca ha sido una tarea sencilla, a menudo y a lo largo de su historia, el mismo ha estado vinculado a una sistemática violación de los derechos humanos. De hecho, en Guatemala la libre sindicalización no es reconocida sino a partir del año 1947 al entrar en vigencia el Decreto 330 del Congreso de la República de Guatemala y es posteriormente reafirmada mediante el Decreto 843 del Congreso de la República que en el año 1952 ratificó los Convenios 87 y 98 de la Organización Internacional del Trabajo.

Informe presentado por el Movimiento Sindical, Indígena y Campesino Guatemalteco MSICG integrado por: Confederación Central General de Trabajadores de Guatemala CGTG. Comité Campesino del Altiplano CCDA. Consejo Nacional, Indígena y Campesino Popular CNAICP. Confederación de Unidad Sindical de Guatemala CUSG. Frente Nacional de Lucha en Defensa de los Servicios Públicos y Recursos Naturales FNL. Unión Sindical de Trabajadores de Guatemala UNSITRAGUA.

Presentado en la Ciudad de Guatemala el 02 de febrero de 2010.

Este reconocimiento de la libertad sindical durante los gobiernos revolucionarios de la década de 1944 a 1954; enfrenta un panorama totalmente adverso al ser derrocado el gobierno de Jacobo Arbenz Guzmán.

A su llegada al poder, Carlos Castillo Armas, emite una serie de decretos tendientes a erradicar al movimiento sindical en Guatemala como el decreto No. 21 que cancela la inscripción de los dirigentes sindicales, el decreto No. 548 coarta el ejercicio del derecho a la Libre Sindicalización de los trabajadores, el decreto número 48, de fecha 10 de agosto de 1954 mediante el cual se proscribe al movimiento sindical. Tal decreto marca el inicio de un proceso mediante el cual se pretende la eliminación de la protesta social y del sindicalismo como interlocutor de la sociedad.

Con el inicio del conflicto armado interno en 1960, esta represión se intensifica y comienza una nueva etapa, la de estigmatización del ejercicio de la libertad sindical; la violencia física, la violación de los derechos a la vida, la integridad física y la libertad personal, extremos que se convierten en una constante que en menor o en mayor medida se han mantenido hasta hoy día.

Aunque pudo suponerse que con la firma de los Acuerdos de Paz y la finalización del conflicto armado interno estas violaciones se reducirían; la falta de voluntad política para cumplir y hacer cumplir los Acuerdos de Paz, ha dado lugar a que esta violencia no solo se intensifique sino que sume nuevos patrones de expresión.

A la finalización del conflicto armado interno, se suman nuevas y más elaboradas modalidades a los esquemas tradicionales de represión. Entre estas nuevas formas de violencia contra los derechos humanos se puede citar el debilitamiento de las garantías laborales.

Durante el gobierno de Alvaro Arzú se aprueban leyes y se crea jurisprudencia que debilita notablemente la protección contra el despido, que admiten modalidades de contratación en fraude de la legislación laboral y se inicia la aplicación de manera sistemática de la contratación temporal a efecto de sujetar a las trabajadoras y trabajadores a un estado permanente de inestabilidad laboral y en consecuencia a condiciones poco propicias para el ejercicio de la libertad sindical.

De manera simultánea las instituciones de la administración de justicia enfrentan un proceso de politización debilitando el propio Estado de derecho y generando una constante desconfianza de la población en la administración de justicia.

Durante este período, el movimiento sindical comienza a restringir sus luchas a planteamientos eminentemente gremiales y al mismo tiempo que se establecen o se incrementan las dietas por la representación de los trabajadores en los diferentes espacios, se generan intereses ajenos a los de la lucha colectiva.

Para el año 2004, el gobierno de Guatemala informa al Comité de Libertad Sindical de la Organización Internacional del Trabajo, que para ese año, la membrecía del movimiento sindical apenas alcanzaba el 0,49% de la Población económicamente activa.

La pérdida de la visión sociopolítica del sindicalismo a favor de un posicionamiento esencialmente gremialista, dejó de lado la lucha organizada por cambios estructurales sensibles que permitieran la eliminación del esquema de exclusión que ha predominado en la sociedad guatemalteca desde la época de la colonia.

La unidad del movimiento sindical se manifiesta únicamente como una estrategia de carácter coyuntural y como respuesta a cambios con posibles efectos negativos en los intereses gremiales; la lucha social, como tal se dispersa y se concentra en el interés sectorial.

En este marco, el Movimiento Sindical, Indígena y Campesino Guatemalteco –MSICGsurge como una unidad de acción socio-política, democrática y orientada precisamente a retomar la lucha por la generación de cambios estructurales a través de una interlocución social propositiva en el marco de un profundo proceso nacional de auto reforma sindical.

La lucha que ha librado el MSCIG, sin embargo, ha sido acompañada por un recrudecimiento de la violación de los derechos humanos en razón del ejercicio de su libertad sindical y que se antoja, nuevamente, como una acción sistemática en contra de la misma.

En el presente informe, se recogen las violaciones más significativas a estas garantías fundamentales en un período que abarca del año 2005 al mes de enero de 2010, así como la respuesta institucional del Estado de Guatemala y, sin la intención de que el mismo se convierta en una denuncia, esperamos aportar los elementos para que Usted como lector, cuente con los elementos para establecer si, como lo ha afirmado el Estado de Guatemala ante los órganos de control de la Organización Internacional del Trabajo, este recrudecimiento de las expresiones de la violencia contrarias a la libertad sindical constituyen un fenómeno provocado por la situación generalizada de violencia en Guatemala o si, por el contrario, es una situación que escapa de las características de un fenómeno aleatorio.

El Movimiento Sindical, Indígena y Campesino Guatemalteco (MSICG), integrado por: CCDA, CGTG, CNAIC-P, CNSP, CUSG, FNL y UNSITRAGUA

El presente material se edita en Rebanadas por gentileza de Efrén Emigdio Sandoval Sanabria, Coordinación Pro tempore del MSICG.