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Comunicado del MSICG con ocasión del Día Internacional del Trabajo

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Rebanadas de Realidad - MSICG, Ciudad de Guatemala, 01/05/13.- En Guatemala desde el año 1,954, el Primero de mayo ha sido una peregrinación plagada de denuncias que año con año se repiten y a las cuales se suman nuevas cada año, lo cual es un claro indicador de que no solo existe un estancamiento sino una constante regresiva que paulatinamente va consumiendo nuestro futuro y las expectativas de desarrollo de nuestras hijas e hijos que nacen y están condenados a vivir en la miseria y la exclusión.

Este año, nos coloca ante una particular coyuntura en donde hemos visto como la oligarquía y el ejército han retomado abiertamente el control del Estado demostrándonos que poco o nada hemos avanzado en la construcción de una democracia real y participativa, prueba de ello es el debilitamiento del Estado de derecho y de la democracia que se ha profundizado en el marco de un proceso judicial que pretende reconciliar a nuestros pueblos con su historia por la vía de la justicia deduciendo responsabilidades por las políticas genocidas impulsadas desde el Estado durante el conflicto armado interno.

Para el MSICG el debate no gira en torno a si hubo o no genocidio; es un hecho que pueblos enteros fueron masacrados por las fuerzas regulares e irregulares del Estado, que identificó especialmente a los pueblos indígenas con la militancia o potencial militancia guerrillera, que la estrategia se orientó a la erradicación total de los mismos y que todos estos hechos fueron ejecutados con absoluta brutalidad; así que, no se trata entonces de establecer la existencia del genocidio sino de juzgar y condenar a los responsables de este como una necesidad ineludible para cerrar las heridas que a la sociedad causaron estos crímenes.

Sin embargo, para completar el proceso de reconciliación la justicia debe ir más allá del juzgamiento de quienes ejecutaron materialmente estas atrocidades; una verdadera justicia y una verdadera reconciliación implica que se debe juzgar y condenar a quienes apoyaron, auspiciaron y se beneficiaron de alguna forma del genocidio; esto significa que junto a los militares y paramilitares deben ser juzgados quienes dentro y fuera del país pusieron las armas en sus manos, quienes se beneficiaron directamente de la erradicación o desplazamiento de los pueblos para constituir latifundios sobre la base de la apropiación de las tierras de los pueblos arrasados o desplazados y que esas tierras deben ser restituidas a esos pueblos.

Hasta en tanto eso no acontezca no podemos hablar de justicia puesto que no se puede desconocer que el conflicto armado interno tuvo causas económicas y sociales impulsadas por grupos minoritarios, las mismas causas y los mismos grupos que hoy día debilitan el Estado de derecho y pretenden la eliminación total de las garantías laborales a través de las iniciativas de Ley presentadas al Congreso de la República por el Presidente, los mismos grupos que durante este gobierno avanzaron en su objetivo de tributar aún menos y recargar la carga tributaria en las clases más desposeídas para construir y reparar sus carreteras, los mismos grupos que hoy desde el poder del ejército han sitiado el territorio nacional para terminar su repartición y la de los recursos naturales.

En este contexto hay que destacar lo preocupante que resulta ser la acostumbrada falta de congruencia de algunas organizaciones quienes haciendo causa común con el actual gobierno y la oligarquía y mediante la suscripción de acuerdos, entendimientos complacientes y hasta cabildeos internacionales, trabajan para mantener la exclusión y marginación de las grandes mayorías pretendiendo evitar que el Estado sea sometido a las instancias internacionales en donde se discuten las violaciones a los derechos humanos, especialmente las violaciones a los derechos laborales, sindicales y de los pueblos indígenas. Situación contrastante con el recrudecimiento de estas violaciones, con el incremento de la persecución, acoso, criminalización y violencia contra aquellos dirigentes que realizan una interlocución legítima.

A la consolidación de este Estado fallido abona el endurecimiento de las medidas en contra de la sociedad impulsadas desde las élites del poder económico global, que han radicalizado sus posicionamientos y medidas con el afán de sostener un caduco modelo de desarrollo económico y social construido sobre la base de la explotación de las grandes mayorías y que pretende desmantelar los pocos Estados de bienestar que aún persisten en Europa, y los que se consolidan en América Latina tales como los de Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Argentina, Uruguay, entre otros.

En este marco el MSICG hace un llamado a la radicalización de la clase trabajadora en la defensa del derecho a la dignidad del ser humano, a la soberanía y autodeterminación de los pueblos, a definir nuestro propio modelo de desarrollo y a construir un mundo distinto. El MSICG, como expresión más representativa del sindicalismo sociopolítico en Guatemala, reitera su compromiso con la recuperación de la interlocución social del sindicalismo, con la construcción de la democracia real y participativa, con la construcción del Estado de derecho y la instauración de un modelo económico que garantice la inclusión, el desarrollo integral y la mayor suma de bienestar posible.

No cabe duda que este nuevo modelo solo podrá provenir de la lucha de los excluidos, de los condenados a vivir en la miseria, de los despojados, y que no podrá lograrse sin superar la falta de democratización de las estructuras de la sociedad civil a todo nivel y la renovación de sus liderazgos, hoy más que nunca hay que sindicalizar el sindicalismo, radicalizar su compromiso, conducirlo a que retome la legitimidad de su interlocución y su carácter de constructor de sociedades incluyentes.

Y en aras de consolidar una sociedad incluyente, el MSICG reitera su condena a la militarización que está sufriendo el país, a los actos de violencia en contra de las comunidades y líderes comunitarios que defienden y promueven derechos humanos y exige a las autoridades respectivas una investigación pronta, objetiva y efectiva que permita individualizar, juzgar y condenar a los autores materiales e instigadores de los actos de violencia contra sindicalistas y demás dirigentes sociales.

El MSICG exige al Congreso de la República de Guatemala la pronta aprobación y puesta en vigencia de la Ley del sistema nacional de desarrollo rural integral, la ratificación del Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo y se dictaminen desfavorablemente las iniciativas de Ley presentadas por el Presidente de la República.

El MSICG se solidariza con la lucha de los y las trabajadoras de todos los países del mundo que empeñan sus esfuerzos en la construcción de la justicia social, con el reclamo del pueblo de Bolivia de una salida soberana al mar; saluda con satisfacción el reconocimiento del Estado Palestino así como la decisión soberana del pueblo de Venezuela de elegir por mayoría absoluta e indiscutible al compañero Nicolás Maduro Moros como Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, expresa su repulsa y condena de los intentos de una oposición antidemocrática de desestabilizar la democracia venezolana y expresa sus felicitaciones por la histórica decisión de Argentina de reconocer el derecho al voto a la juventud desde los dieciséis años así como sus esfuerzos por democratizar el acceso a los medios de comunicación social masiva.