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CLÍO, UN LUGAR PARA LA HISTORIA - ARGENTINA

Reconstruir la historia a partir de la verdad

"A José Ignacio Rucci lo mataron porque no pudieron matar a Perón" Aníbal Rucci, en el homenaje a su padre en el cementerio de la Chacarita el 25.09.08
Por Dante Oberlin (*)

Artículos de Dante Oberlin editados en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 01/10/08.- El día 27 fui invitado a escuchar una presentación de Lucas Lanusse y Roberto Perdía sobre la década de los setenta.

Perdía expresó al hablar del "tema Rucci" -como el mismo lo definió- que éste había sido uno de los protagonistas de la masacre de Ezeiza, y en ese marco se da la muerte de Rucci "(sic)

"Nosotros teníamos hondas y profundas diferencias con Rucci. Montoneros fuimos las principales víctimas políticas, lo que profundizó la lucha interna de un modo altamente desfavorable para nuestro sector. Eso es lo que pasó y es lo que está pasando en estos días, con los intentos de restablecer la teoría de los dos demonios" (sic)

"En el 73, prosiguió Perdía, el imperialismo empezaba a recomponer su situación por aquella decisión de Nixon del 72. El campo de acción de esa política del imperialismo en la Argentina estaba -además de los sectores naturalmente adictos a los EEUU- al interior del peronismo y tenía un desarrollo muy importante. Nosotros estuvimos con Perón en abril del 73, entre las elecciones y la asunción de Cámpora y en ese marco Perón trazaba un esquema de América Latina, donde no se suponía ni el golpe militar de Uruguay, ni el derrocamiento de Allende en Chile. Seis meses después de esa reunión el mapa de América Latina había cambiado".

Cuando terminaron las presentaciones, le pregunté a Perdía públicamente porque la organización Montoneros no había asumido el operativo, así como no asumieron la ejecución de Atilio Santillán (Secretario general de la FOTIA -trabajadores azucareros- de Tucumán) y la de Russo en Santa Fe (Secretario General del Sindicato de la Madera). Contestó "A mi lo que me consta es que en ningún momento hubo una decisión de los organismos de conducción (de la organización Montoneros) para producir el hecho Rucci; me consta y absolutamente". También, "no afirmo ni puedo desmentir que haya habido compañeros que hayan participado, o que eran parte o que se sumaron en algún momento".

Por mi parte estoy convencido que fueron los montoneros los que mataron a Rucci.

Tengo para ello los siguientes elementos:

" Días antes del asesinato, la organización había preparado tres centros de salud en espera de un operativo "muy grosso" que se iba a hacer en la Capital Federal. Me lo confirma un compañero que en una práctica recibió una herida de bala y lo atendieron en uno de estos centros.

" Pocos días después del magnicidio, muchos compañeros de la JP y de la JTP criticamos duramente el asesinato de Rucci. Ahí bajó -a una tumultuosa reunión de la JTP en el local del Sindicato de Gas del Estado Hernán Mendizábal (acompañado por otro miembro de la conducción) a justificar las razones por las cuales habían matado a Rucci. Básicamente son las mismas que expuso treinta y cinco años después Roberto Perdía en la Facultad de Filosofía de la UBA. "Rucci es responsable de la masacre de Ezeiza, es el jefe de la burocracia sindical y un representante del imperialismo norteamericano" .

" La organización estaba altamente militarizada y en este contexto nadie podría haber hecho un operativo de estas características formando parte de la misma (como dice Perdía) sin que esta lo supiera y aprobara. Es más, los grados de control político a los cuadros de la organización eran tales que a los que disentíamos en algún aspecto nos sancionaban (me tuvieron quince días detenido en un departamento) o como también ocurrió nos acusaban de traidores, nos apretaban o nos amenazaban con ejecutarnos. La palabra traidor está siempre connotada con una condena social, mediática o con una probable ejecución.

" No hubo ningún comunicado de los montoneros negando que ellos hayan sido los responsables, ni condenaron el hecho, sino que reafirman sus diferencias con Rucci, la burocracia sindical, y el propio Perón.

" Meses después del asesinato de Rucci, mi hermano René (conocido como Tino en la organización) y que formó parte de la organización montoneros hasta que lo mataron en septiembre del 77, me confirmó que fueron ellos quienes lo ejecutaron.

El compañero Rucci fue asesinado en plena democracia, a los dos días de la asunción a la presidencia del General Perón, luego de una larguísima lucha de los trabajadores y el pueblo peronista para reafirmar la conducción estratégica de su líder indiscutido. Aquí no existía la teoría de los dos demonios, que es desarrollada con posterioridad para deslegitimar la resistencia a las dictaduras y democracias proscriptivas devenidas desde el golpe de septiembre de 1955 hasta la elección de Héctor Cámpora el día 11 de marzo de 1973. Sin embargo, la teoría de los dos demonios se retroalimenta y fortalece cuando se insiste en negar lo que es evidente.

Cuando Perdía dice "Montoneros fuimos las principales víctimas políticas, lo que profundizó la lucha interna de un modo altamente desfavorable para nuestro sector." no está diciendo lo que pasó. La realidad es que el asesinato de Rucci fue un error político tan grave, que a partir de este hecho se produjo una deslegitimación creciente e irreversible de la organización. Se legitimaron políticamente con Aramburu y se deslegitimaron con Rucci

Para Perdía y la entonces dirigencia montonera, la causa del enfrentamiento era "la crisis del modelo que el peronismo se había planteado en la Argentina y el rol que Perón se había asignado a sí mismo en ese proceso". Y por eso a partir de ahí "se desató y se profundizó la lucha interna del peronismo, básicamente entre nosotros y las estructuras sindicales y por otro lado entre Perón y nosotros"(sic). Para decirlo más claro, tanto Perón como las estructuras sindicales eran los enemigos. En ese análisis vanguardista es inevitable el alejamiento de la conducción de montoneros del peronismo, su líder y sus estructuras naturales.

Yo no tuve la suerte de conocer personalmente a Rucci. En ese entonces era dirigente gráfico y militaba en un espacio antagónico, la CGT de los Argentinos. También milité en montoneros hasta que mataron a Rucci. Recuerdo que pasado el 25 de marzo de 1973 le dije a mi responsable político en la organización que la legitimidad de la lucha armada había concluido con el retorno de la voluntad popular expresada en las urnas.

Pero para ellos, el tema era distinto. Cuando explicaban lo que pensaban lo hacían con vehemencia y convicción como si fuera una orden. En este caso pensaban que comenzaba una nueva etapa, porque la "burocracia sindical" estaba cercando a Perón y que Rucci era el la punta de lanza del imperialismo norteamericano, que había redimensionado su rol para América Latina. Por tal razón eran los enemigos principales, y que Perón estaba traicionando a Perón. Esta lectura sencilla y sectaria era la expresión más contundente de lo que vendría luego.

Es muy difícil reconstruir la historia con medias verdades, que son las peores de las mentiras. La afirmación de Roberto Perdía "a mi lo que me consta es que en ningún momento hubo una decisión de los organismos de conducción" ya no alcanza para disimular las evidencias que se van recogiendo en todos lados a lo que se suma una creciente condena social y sindical, que poco a poco busca desenmarañarse de las trampas ideológicas y los temores que produce un acontecimiento como este magnicidio tan cargado de interrogantes.

(*) Fue dirigente de los trabajadores gráficos en Argentina, Secretario Nacional de Acción Sindical Argentina (hoy CCAS) y Secretario Ejecutivo de la CLAT para el Cono Sur y para Centroamérica. En la actualidad es Presidente de la Asociación Civil PENSAR- Pensamiento Argentino.