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OPINIÓN - ARGENTINA

Sobre el 1º de Mayo

"¿Creéis, señores, que cuando nuestros cadáveres hayan sido arrojados a la fosa se habrá acabado todo? ¿Creéis que la guerra social se acabará estrangulándonos bárbaramente? ¡Ah, no! Sobre vuestro veredicto quedará el del pueblo americano y el del mundo entero, para demostraros vuestra injusticia y las injusticias sociales que nos llevan al cadalso..." Alberl Parsons, antes de su ejecución.
Por Dante Oberlin (*)

Artículos de Dante Oberlin editados en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 30/04/09.- El Día internacional de los trabajadores o Primero de mayo, es una jornada reivindicativa y de homenaje a los Mártires de Chicago (sindicalistas anarquistas), que fueron ejecutados en Estados Unidos por su participación en las jornadas de lucha por la consecución de la jornada laboral de ocho horas.

Los hechos tuvieron su origen en la huelga iniciada el 1 de mayo de 1886 y su punto más álgido fue tres días después, el 4 de mayo, en la Revuelta de Haymarket en Chicago. El 11 de noviembre de 1887, un año y medio después de la gran huelga por las 8 horas, fueron ahorcados en la cárcel de Chicago los dirigentes anarquistas y socialistas August Spies, Albert Parsons, Adolf Fischer y George Engel. Otro de ellos, Louis Lingg, se había suicidado el día anterior. La pena de Samuel Fielden y Michael Schwab fue conmutada por la de cadena perpetua, es decir, debían morir en la cárcel, y Oscar W. Neebe estaba condenado a quince años de trabajos forzados. Todos ellos habían sido detenidos El proceso había estremecido a Norteamérica y la injusta condena (sin probárseles ningún cargo) conmovió al mundo. Cuando Spies, Parsons, Fischer y Engel fueron colgados, la indignación no pudo contenerse, y hubo manifestaciones en contra del capitalismo y de sus jueces en las principales ciudades del mundo. De allí empezó a celebrarse cada 1° de mayo el "Día Internacional de los Trabajadores", conmemorando exactamente el inicio de la huelga por las 8 horas y no su aberrante epílogo. Pero fue el sacrificio de los héroes de Chicago el que grabó a fuego en la conciencia obrera

Los hechos que dieron lugar esta celebración están enmarcados en los albores de la revolución industrial en los Estados Unidos. A fines del siglo XIX Chicago era la segunda ciudad de EE.UU. Del oeste y del sudeste llegaban cada año por ferrocarril miles de ganaderos desocupados, creando las primeras villas humildes que albergarían a cientos de miles de trabajadores. Además, estos centros urbanos acogieron a emigrantes venidos de todo el mundo a lo largo del siglo XIX.

La reivindicación de la jornada laboral de 8 horas

Una de las reivindicaciones básicas de los trabajadores era la jornada de 8 horas. El hacer valer la máxima: "ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa". En este contexto se produjeron varios movimientos, en 1829 se formó un movimiento para solicitar a la legislatura de Nueva York la jornada de ocho horas. Anteriormente existía una ley que prohibía trabajar más de 18 horas, salvo caso de necesidad. La mayoría de los obreros estaban afiliados a la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo, aunque tenía más preponderancia la American Federation of Labor, Federación Estadounidense del Trabajo (actualmente fusionada con la CIO bajo el nombre de AFL-CIO). En su cuarto congreso, realizado el 17 de octubre de 1884, había resuelto que desde el 1 de mayo de 1886 la duración legal de la jornada de trabajo debería ser de ocho horas. En caso de no obtener respuesta a este reclamo, se iría a una huelga. Recomendaba a todas las uniones sindicales a tratar de hacer promulgar leyes con ese contenido en todas sus jurisdicciones. Esta resolución despertó el interés de todas las organizaciones, que veían que la jornada de ocho horas posibilitaría obtener mayor cantidad de puestos de trabajo (menos desocupación). Esos dos años se acentuaron el sentimiento de solidaridad y se acrecentó la combatividad de los trabajadores en general.

En 1886, el presidente de Estados Unidos Andrew Johnson promulgó la llamada Ley Ingersoll, estableciendo las 8 horas de trabajo diarias. Al poco tiempo, 19 estados sancionaron leyes que permitían trabajar jornadas máximas de 8 y 10 horas (aunque siempre con cláusulas que permitían hacer trabajar a los obreros entre 14 y 18 horas). Las condiciones de trabajo y de vida eran insoportables.

Como la Ley Ingersoll no se cumplió, las organizaciones laborales y sindicales de EE.UU. se movilizaron. La prensa calificaba el movimiento en demanda de las ocho horas de trabajo como "indignante e irrespetuoso", "delirio de lunáticos poco patriotas", y manifestando que era "lo mismo que pedir que se pague un salario sin cumplir ninguna hora de trabajo".

A partir de ese momento la mayoría de las organizaciones sindicales de todos países asumieron esa fecha como un estandarte de lucha que hoy se conmemora en todo el mundo.

¿Qué pasaba en la Argentina?

En la misma época, Argentina atravesaba un proceso de gran transformación. La economía nacional se estaba construyendo en estrecha vinculación con el mercado internacional, dedicándose fundamentalmente a la producción de materias primas (ganaderas y agrícolas) para la exportación a los grandes centros industriales europeos. Esto hizo necesario fomentar la inmigración para cubrir la escasez de mano de obra local. Así, entre 1860 y 1914 llegaron al país casi seis millones de personas, de las cuales más de tres millones se establecieron definitivamente. Si tenemos en cuenta que para 1860 sólo había un millón y medio de argentinos nativos, podremos apreciar la verdadera magnitud de esta migración

Los trabajadores -que venían fundamentalmente de Europa- traían sus propios bagajes ideológicos (anarquistas, socialistas y comunistas) y comenzaron a organizarse en gremios y sindicatos. En 1901 se formó la Federación Obrera Regional Argentina (FORA), de tendencia anarquista, y al año siguiente la Unión General de Trabajadores (UGT), de tendencia socialista. Ambas ideologías obreras reivindicaron el 1° de Mayo como una fecha que expresaba la lucha de la clase obrera contra el sistema económico. Cada año, los obreros organizados realizaban manifestaciones y actos denunciando la pésima situación en la que vivían y exigiendo tanto al gobierno como a los empleadores mejoras en sus condiciones de trabajo.

El trabajo en la Argentina: del siglo XX a la actualidad

La lucha de la clase obrera se extendió durante las primeras décadas del siglo XX, consiguiendo algunas mejoras parciales. Sin embargo, hacia la década del cuarenta la situación era gravísima para los trabajadores. La crisis mundial de 1929-1933 había golpeado drásticamente la economía latinoamericana.

En el caso argentino, la solidez de su estructura económica le permitió resistir mejor los efectos de la crisis. Sin embargo, los obreros seguían siendo el sector social más perjudicado y relegado en el reparto de la riqueza.

La política laboral llevada a cabo por Juan Domingo Perón entre 1943 y 1955 significó un cambio revolucionario en la situación de la clase obrera. Por primera vez, un gobierno atendía sus reclamos y mejoraba en los hechos la condición de vida de los trabajadores. Entre las principales medidas sociales del peronismo encontramos las vacaciones pagas, políticas de vivienda, salud y educación, mediación estatal en los conflictos obrero-patronales, pago del aguinaldo, reconocimiento legal de los sindicatos, voto femenino, etc. Cuando en el año 45, el entonces el Coronel Perón se hizo cargo de la Secretaría de Trabajo, existían tres centrales sindicales y estaban afiliados en total cuatrocientos mil trabajadores. Cuando fue derrocado en el año 1955 existía la Confederación General de Trabajo, con una estructura de representación moderna y poderosa y el manejo de obras sociales que es una experiencia mundial única. En ese momento la CGT tenía seis millones de afiliados.

Más allá de las convicciones y el testimonios de los anarquistas, socialistas , comunistas y algunos grupos cristianos, fue durante la presencia de Perón en el poder lo que verdaderamente transformó a una masa en Pueblo al permitir a los trabajadores acceso a la cultura, a la riqueza, al poder y a la organización social.

En este contexto, el significado del 1° de Mayo en nuestro país El carácter combativo de esta jornada obrera, por el anarquismo y el socialismo a principios de siglo, se convertía con el peronismo en una fiesta de los trabajadores, en la que los obreros se reunían con sus familias a comer grandes asados en los clubes sindicales, agradeciendo la "dignidad" dada por Perón a través del trabajo.

(*) Fue dirigente de los trabajadores gráficos en Argentina, Secretario Nacional de Acción Sindical Argentina (hoy CCAS) y Secretario Ejecutivo de la CLAT para el Cono Sur y para Centroamérica. En la actualidad es Presidente de la Asociación Civil PENSAR- Pensamiento Argentino.