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OPINIÓN - ARGENTINA

Homenaje a Jorge Di Pascuale

Felices los que sufren persecución por la justicia.
Por Dante Oberlin, Fernando "Pino" Solanas, Alcira Argumedo y Luis Brunati

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Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 28/12/09.- No es fácil despedir a un compañero y amigo como Jorge.

Jorge Di Pascuale

Jorge era, antes que nada, un cuadro lúcido y generoso del movimiento obrero. Quizás el más lúcido. Por eso quisieron silenciarlo.

Fue el secretario general más joven de su generación, tal vez por eso también uno de los más osados, porque la osadía es la que permite que los pueblos avancen en sus conquistas. Perón también fue un osado. Los poderes de turno no permiten que crezcan la lucidez y la osadía, menos cuando ellas van juntas. Y por eso lo persiguieron.

Militante de la resistencia por convicción, formó parte de las Fuerzas Armadas Peronistas cuando la democracia simulada proscribía a la fuerza política mayoritaria.

El glorioso gremio de Farmacia lo vio crecer con sus aportes siempre oportunos y valientes. Su figura descollaba y era inmensa cuando hablaba de los programas de Huerta Grande y La Falda, o con su participación activa, dinámica y creativa en la CGT de los Argentinos.

Jorge sabía dónde estaba el poder, pero no para entornarlo, sino para reconstruirlo con el pueblo y con Perón. Por eso le temían. Los que toman el poder por la fuerza y su séquito de operadores nada temen más que la construcción genuina, la construcción del pueblo.

Pasaron treinta y tres años -vaya edad- para que vuelva a visitar su querido sindicato. Es como si hubiera resucitado. Pero en realidad Jorge siempre estuvo presente; en las luchas obreras, en la resistencia al neoliberalismo, en la solidaridad con los más humildes y necesitados, visitando compañeros presos o torturados, acompañando a los familiares de los desaparecidos, rodeado de treinta mil compañeros que lo respetan y quieren como el mejor de todos. Volvió como bandera, como lo hacen los héroes de la patria, para seguir estando, para iluminar a las generaciones futuras con su ejemplo, su testimonio y su compromiso.

Estaba siempre con los ojos bien abiertos, pero con el corazón incendiado por sus sentimientos de justicia social, de solidaridad, de patriotismo y amor a su gremio y a los trabajadores.

Descansá en paz Jorge, porque tu muerte no fue en vano.