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OPINIÓN - ARGENTINA

Si hubieran leído a Perón...

Apuntes para un pensamiento nacional XII.
Por Matías Oberlin

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 22/02/10.- Hace un par de días, un amigo entrañable de la familia me regaló un discurso del General Perón dirigido a las Fuerzas Armadas en la Escuela Nacional de guerra en 1953. Era inédito, es más tenía un número de ejemplar en la tapa. Era el famoso discurso en el que Perón planteaba lo estratégico de la unidad latinoamericana, aquel que el gran historiador Methol Ferré decía que lo había acercado al peronismo. Había salido publicado en Uruguay bajo el falso título "el imperialismo argentino" y al poco tiempo se lo sacó de circulación. Cuando Methol, el Tucho, leyó aquel discurso descubrió el rol estratégico que tenía que cumplir Uruguay como nexo entre Argentina y Brasil en esa unidad latinoamericana. Al poco tiempo Methol inventó la revista Nexo, justamente iluminado por aquella proclama del general. ¿Qué decía aquel discurso que había motivado a uno de los pensadores que más luchó por la construcción de la Patria Grande Latinoamericana?

Perón alegaba que el futuro del mundo estaba en manos de los países continentes, los países nación SOLOS no tenían destino en el futuro universal. Solamente los países continente podrían superar las dificultades del mundo venidero y defender los recursos naturales, el alimento y la materia prima. La superpoblación y la superindustrialización de los países centrales necesitaba del alimento y la materia prima de las zonas periféricas. Y América Latina, más específicamente América del Sur era uno de los reservorios más grandes de materia prima y alimento. Es condición básica para defender esos recursos la unidad entre los países más grandes de la región: Argentina, Brasil y Chile (ABC). Para eso Perón estaba trabajando desde que asumió, junto con Getulio Vargas (Brasil) y el General Ibáñez (Chile). La presión internacional y los intereses económicos de los grupos internos habían hecho que varios intentos fracasaran, pero Perón tenía la certeza de que ese era el trabajo estratégico que la Patria necesitaba y que la unidad triunfaría sobre las mezquindades individuales.

La diferencia entre los "políticos intelectuales" y los "políticos del statu quo".

Decía Methol Ferré que "Los políticos de épocas difíciles son siempre políticos intelectuales como Lenin, Napoleón, Haya de la Torre. Tienen que ser intelectuales y políticos para poder inventar grandes novedades. Los políticos del statu quo, conformados por lo habitual, no tienen necesidades de invención intelectual". Perón había sido un político intelectual.

El gobierno actual tuvo todas las condiciones para construir la añorada unidad que Perón había trazado. Gobiernos como el de Lula en Brasil, Bachelet en Chile, Evo en Bolivia, Tabaré en Uruguay, Lugo en Paraguay, Correa en Ecuador y Chávez en Venezuela. Nunca hubo una predisposición parecida en América del Sur para lograr una unidad política y económica. Brasil tomó la iniciativa varias veces, pero la ceguera de nuestros dirigentes no supieron entenderla. Un ejemplo, como decía Napoleón, suele clarificarlo todo:

Corría el mes de noviembre del año 2008, la crisis mundial que había sacudido la bolsa de Wall Street y había arrastrado a las economías mundiales era la preocupación principal de las potencias internacionales que se vieron en la necesidad de convocar a un grupo ampliado de potencias, denominadas como el G-20.

Las recetas económicas que después del consenso de Washington dictaban los poderes económicos del norte, se vieron reemplazadas por recetas en las que el Estado pasaba a tener un rol más participativo y en ese contexto las clásicas potencias necesitaron convocar a los países emergentes (Brasil, India, China y Rusia) para tratar de "juntos salir de la crisis".

Lula Da Silva, anfitrión, no tuvo pelos en la lengua y planteó un cambio estratégico para la marcha de las economías mundiales: reclamó que los países emergentes tengan participación en el FMI y en el Banco Mundial y además planteó la necesidad de hacer un Bretton Woods II (Bretton Woods fue el sínodo económico que definió la banca financiera internacional basada en el patrón dólar). Pero ahora -a una década de entrado el siglo XXI- hay economías menos tóxicas y más pujantes que la norteamericana. La moción de Lula fue apoyada en bloque por el BRIC (Brasil, Rusia, India y China).

Las clásicas potencias por supuesto no pudieron soportar esta "tocada de culo" de las potencias en ascenso y afirmaron que no era momento para plantearlo, lo que había que hacer, decían, es "establecer una aproximación pragmática entre los países", es decir, ordenar la estantería para que no se caiga... o lo que es peor, meter el polvo debajo de la alfombra, cosa que no se vea...

El representante del gobierno argentino era Martín Redrado, presidente del Banco Central, que no tuvo ningún escrúpulo en aceptar las recetas indicadas por el eterno médico de cabecera de nuestra dirigencia política, el Fondo Monetario Internacional, y cual bufón que busca el agrado del amo apoyó el planteo de las potencias clásicas, desperdiciando la oportunidad histórica de apuntalar un pacto que podría haber sido el puntapié inicial de un nuevo ABC.

En el contexto de una disputa estratégica, nuestro cipayo, fiel representante de los intereses que siempre representó, Martín Redrado, afirmó que hay plazos que urgen, que lo que se necesita es salir rápidamente de la crisis y para eso lo que la Argentina precisa "es conseguir líneas de financiación internacionales sin condiciones y por un plazo no mayor de 3 meses"...

Qué lástima que nuestra presidenta (tan progresista y latinoamericanista ella) había dejado en sus manos una decisión tan trascendente.

Una muestra más de que nuestro hermano yorugua, nuestro querido Tucho recientemente partido, tenía razón.

La reparación histórica

Las presiones de los poderes económicos internos y externos hicieron que Vargas no solo no pudiera firmar el acuerdo del ABC -que ya Chile con Ibáñez del Campo había suscrito- sino que terminaron con su suicidio. Más de sesenta años después Celso Amorim, canciller del Brasil, declaró que la unidad sudamericana "más que un deseo es una necesidad" y que Brasil solo es chico en el ámbito global actual. Brasil retoma la iniciativa del General Perón hace más de medio siglo en un contexto muy propicio para avanzar en esta dirección. Pareciera que nuestros hermanos brasileros sí leyeron a Perón.