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OPINIÓN

Aumento general de salarios, una demanda justa

Por Olmedo Beluche (*)

Artículos de Olmedo Beluche editados en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - Ciudad de Panamá, 19/09/08.- El pasado domingo 14 de septiembre, ante un nutrido grupo de dirigentes sindicales y populares que conforman la Unidad de Lucha Integral del Pueblo (ULIP), el profesor Juan Jované realizó un exhaustivo análisis de la situación social y económica del que se desprende la justeza del reclamo generalizado por un aumento general de salarios y una congelación de la canasta básica. Análisis que es reproducido en el boletín “Seguridad y Soberanía Alimentaria”, No. 5 de septiembre de 2008 publicado en la Universidad de Panamá.

Jované empieza por señalar que el aumento de precios al consumidor, entre julio de 2007 y el mismo mes de 2008, alcanzó el 9.6% y se prevée que superará el 11.1% al final de este año. Este dato muestra un deterioro del poder adquisitivo de nuestros salarios en 10% este año, a lo cual hay que sumar promedios del 6% en los últimos 3 años. Lo que lleva al profesor Jované a la conclusión de que la única manera en que los trabajadores panameños recuperen su capacidad adquisitiva será con un aumento general de salarios de, al menos, el 25% y que se congelen los precios simultáneamente.

Pero la situación es mucho peor, ya que debe tomarse en cuenta que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) es un promedio entre varios rubros. De manera que, si el análisis se enfoca exclusivamente en el aumento de los precios de la canasta alimenticia, tenemos que las alzas alcanzan un promedio de 16.6%. Entre los alimentos más importantes es todavía mayor el aumento de los precios: arroz 19.1%, pan 39.8%, cremas 32.6%, leche 25.2%, quesos 52.2%, huevos 23.4%, aceites 64.3%. Y si se toman en cuenta juntos, alimentos y combustibles, la carestía alcanza el 62.1%.

Este impacto negativo de los precios de la comida es todavía mayor entre los más pobres y con menores ingresos, ya que los pobres destinan al menos el 60% de sus ingresos al gasto en comida. Mientras que los ricos y la clase media dedica menor porcentaje de sus gastos a comida y más a otras actividades. Con lo cual se puede afirmar que los más pobres son los más golpeados por la inflación.

Pero el análisis de Jované no se detiene allí, sino que va al fondo del asunto para saber las causas de estas alzas de precios, desmintiendo las tesis del gobierno de que los precios suben por factores internacionales. Es cierto que los precios internacionales del petróleo se han incrementado en 114.7% desde 2005 y el de los alimentos en 40.7% desde 2006.

Pero cuando se compara el Índice de Precios al por Mayor (IPM), es decir, el precio que pagan los comerciantes importadores, con el Índice de Precios al Consumidor (IPC), tenemos que mientras los especuladores nacionales pagaron 3% de aumentos en el IPM, nos vendieron subiendo los precios 15.1% (entre junio 07 y junio 08), con lo cual se han embolsado a su favor una diferencia de 12% que se quedó en sus bolsillos.

Si nos enfocamos en los alimentos, el IPM de productos nacionales pecuarios se elevó tan sólo 1.5% y el de los productos agrícolas disminuyó 0.1%. Dicho en panameño, los productores agropecuarios del patio no subieron sus precios, así que los aumentos que pagamos los consumidores se lo quedan los comerciantes y supermercados. Con esa plata se puede pagar una campaña presidencial.

Igual con los combustibles. Mientras los especuladores pagaron este año por el combustible importado 15%, el precio de la gasolina al consumidor subió el doble: 31.5%.

Esto lleva al profesor Jované a concluir que “... estamos frente a una inflación de costos generada por el incremento de los precios internacionales de los alimentos y el petróleo, la cual se ve ampliada por el accionar de los oligopolios internos en términos de la defensa de sus márgenes de beneficio... ”.

En conclusión, no sólo es justa la demanda de un aumento general de salarios del 25% y una congelación de la canasta básica, sino que es posible bajar los precios de algunos productos claves si tuviéramos un gobierno dispuesto a limitar las superganancias que se están embolsando los monopolios y especuladores nacionales.

Pero esto no se logrará mientras gobiernen los partidos y los políticos sustentados y financiados por esos monopolios, es decir, tanto el actual oficialismo del PRD como la falsa oposición de Varela, Martinelli y Endara. Votar por ellos es como darles el queso a los ratones para que lo cuiden. Es hora ya dar nuevos pasos en la construcción de una alternativa popular independiente para las elecciones de 2009.

(*) Sociólogo, profesor de la Universidad de Panamá y Secretario General del Partido Alternativa Popular (PAP).