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OPINIÓN - PANAMÁ

Balance social del gobierno de Torrijos

Por Olmedo Beluche (*)

Artículos de Olmedo Beluche editados en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - Ciudad de Panamá, 15/06/09.- Finalizando el mandato de Torrijos corresponde una evaluación de la política social de su gobierno. Al margen del respeto hacia la ministra Roquebert, cuya honestidad no ponemos en duda, hay que buscar un balance entre dos extremos: los cantos de “victoria” sobre la pobreza y la percepción de desastre que tienen los ciudadanos.

Iniciando por lo último, los más extremos señalan las grandes tragedias de estos años: una decena de ahogados en Prados del Este, más de 100 envenenados con medicinas de la Caja de Seguro Social, 18 incinerados en un autobús, una exponencial ola de criminalidad, etc. No es que “Martín está salao”, sino que estas tragedias son producto del efecto acumulativo de 20 años de nefastas políticas neoliberales, cuya responsabilidad recae no sólo en este gobierno, sino también en los que le precedieron.

En el extremo de los “optimistas”, tenemos al propio Martín diciendo que deja al país “en ruta al desarrollo”, que ha disminuido la pobreza y nos ha acercado al cumplimiento del primer Objetivo de Desarrollo del Milenio (reducir la pobreza extrema a la mitad). Según el gobierno, apoyado por la CEPAL, entre 2001-2007, la pobreza bajó de 36.7% a 28.6% y la indigencia de 19.2% a 11.7%. Lo cual probaría el éxito de la política económica y social. Pero la población no tiene la misma percepción.

¿Cómo el gobierno explica este “milagro”, disminuir la pobreza sin tocar el fondo de un sistema económico injusto en que prevalece la especulación, las privatizaciones, el lucro por encima del bienestar social, la violación a los derechos laborales?

Simple: la manipulación de las estadísticas (que incluye no publicar lo que contradice la propaganda gubernamental, como pasó con el informe de PNUD de 2007) y las “transferencias condicionadas”.

La metodología cuestionable de CEPAL, basada en decir que en el área urbana, se puede comer dignamente con $ 1.58 persona/día, y una familia con $190.00 por mes; y el área rural, con $1.23 persona/diario y $147.20 familia/mensual. Si a las familias ubicadas en ese rango se les dan $ 50.00 mensuales (Red de Oportunidades) “ya los sacaste de la pobreza”.

Ni es cierto que se pueda vivir con las cifras señaladas, que no toman en cuenta una inflación acumulada del 20 al 30%, ni tampoco se sale de la miseria con $50.00. Lamentablemente, para quienes afincaron sus esperanzas en Ricardo Martinelli, el gobierno entrante se ha comprometido a continuar esta línea en lo social, y en lo económico será peor, pues pretende bajar los impuestos a los ricos.

Para que haya “un verdadero cambio” se requiere un gobierno dispuesto a tocar los intereses de quienes se enriquecen con la actual situación: aumentando los impuestos a quienes más ganan, aumentando los salarios y congelando los precios, fomentando y protegiendo los sectores que crean empleos permanentes y bien pagados, sobre todo en la industria y agricultura, redirigiendo los gastos superfluos del estado (como la ampliación del canal) a la inversión en salud y educación.

Para construir ese cambio, que no será el de Martinelli, debemos organizar un partido político que aspire a ser gobierno. Su embrión es el Partido Alternativa Popular, en formación.

(*) Sociólogo, profesor de la Universidad de Panamá y Secretario General del Partido Alternativa Popular (PAP).