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OPINIÓN - PANAMÁ

Medios de comunicación y elecciones

Por Olmedo Beluche (*)

Artículos de Olmedo Beluche editados en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - Ciudad de Panamá, 21/10/09.- Panamá ha tenido importantes avances en su régimen democrático en los últimos veinte años, pero también es cierto que las últimas elecciones expusieron las debilidades del sistema político en toda su crudeza. Ya señalamos en un artículo anterior que Panamá posee un régimen de partidos más antidemocrático y restrictivo que México, Colombia y Costa Rica.

Queremos referirnos al problema de los medios de comunicación y los procesos electorales, materia en la que se requieren también reformas si queremos preservar estándares democráticos mínimos. A juicio de muchos, los últimos comicios se caracterizaron por campañas sucias, desinformación maliciosa, parcialidad de la mayoría de los comunicadores y de los medios de comunicación, poniendo en jaque su propia credibilidad ante la opinión pública. Situación que, de no corregirse a futuro pone en riesgo las conquistas democráticas del país.

El problema reviste diversos niveles: desde la falta de un Pacto Ético entre los propios candidatos; pasando por gastos millonarios en publicidad; hasta llegar a la parcialidad de los directores de los medios de comunicación. La ausencia del Pacto Ético permitió que la publicidad se centrara sobre cualquier aspecto de la vida personal, con cuñas que muchas veces rayaban en el insulto, inclusive con uso de imágenes no autorizadas.

Por otro lado, la legislación regula los fondos públicos para campañas electorales, pero no los financiamientos privados, salvo la estipulación que obliga a entregar la lista de donantes al Tribunal Electoral, información que no se hace pública. Es imposible conocer cuánto recibieron los candidatos de fuentes privadas, ni cómo se gastaron.

Toda información concreta al respecto constituye un tabú. Pero prevalece el comentario de que un candidato a diputado debe disponer al menos de US $ 200,000 para aspirar, no ganar. ¿Cuántos millones se necesitan para ser presidente de la República?

Estos gastos pueden incluir desde movilización, alimentación, volantes; pero una proporción creciente se va en pago de publicidad a los medios. A este respecto, la legislación carece de regulación y los medios fijan el precio de las pautas a su arbitrio. Las implicaciones para la democracia de esta situación es grave, ya que impone un sesgo de clase a los candidatos, porque el que no tiene para pagar, no podrá hacer publicidad, no será conocido y, por ende, no será elegido.

Adicional a los costes publicitarios, cabría reflexionar sobre el problema de si los medios de comunicación son neutrales, simples transmisores de información, o se han convertido en protagonistas que se pueden parcializar. Creo que le manejo del caso Murcia es diciente al respecto.

Se requiere que la reforma electoral próxima regule sobre estas materias y no vemos otra opción que: el establecimiento de un tope máximo a las contribuciones privadas, la compra del espacio publicitario por el Tribunal Electoral para que éste lo reparta equitativamente entre los aspirantes, y la obligatoriedad de una ética de las campañas.

(*) Sociólogo, profesor de la Universidad de Panamá y Secretario General del Partido Alternativa Popular (PAP).