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ESPAÑA

Aznar y los pancarteros

Por José María Otero (*)

Rebanadas de Realidad - Madrid, 06/02/07.- Los últimos días del gobierno de José María Aznar fueron muy difíciles, porque con su actitud de desprecio al resto de partidos políticos y de dar la espalda al interés de los ciudadanos que se manifestaron en contra de su decisión de invadir Irak, logró crear un ambiente de broncas y enfrentamiento constante. La derrota del Partido Popular en las últimas elecciones generales y el espíritu dialogante y de "buen talante" exhibido por José Luis Rodríguez Zapatero, pareció traer un poco de paz al país. A una España moderna, en constante progreso, económicamente fuerte, que comenzaba con los afortunados auspicios de traer a las tropas españolas del masacrado Irak. Pero no contábamos con la mala fe del primer partido de la oposición, que desde el primer momento se lanzaron a la yugular del nuevo presidente de gobierno, mientras auguraban las peores desgracias para España, culminada por la desafortunadísima frase de Mariano Rajoy :"Para ser presidente de gobierno se debe requerir algo más que ser español y mayor de edad". Lo dijo quizás por su profesión de Registrador de la Propiedad y el hecho de haber sido candidato a presidente sin que nadie lo votase en su partido. Simplemente fue el dedo de Aznar quien lo ubicó en ese rol.

La historia al final coloca a cada uno en su sitio. Cuando los españoles se manifestaban mayoritariamente en la calle contra su cruzada imperialista basada en mentiras, -"Irak posee armas de destrucción masiva"-, Aznar los calificaba despectivamente de "pancarteros". Se mostraba muy satisfecho de posar junto a Bush y Blair en las Islas Azores planeando el ataque, o poniendo sus pies sobre la mesa en el Rancho de Bush. Hasta se atrevió a viajar a México para indicarle al presidente Fox que debía apoyar la invasión de Irak. El mexicano lo sacó con cajas destempladas:"Se acabó la época de la conquista de América…". Fue más lejos en su alineación junto al guerrero Bush que apoyó un golpe contra el gobierno legal de Venezuela. El único gobierno hispanoamericano y uno de los pocos del mundo entero que dio el visto bueno al golpe de Estado que derrocó a Chávez durante 24 horas, fue entonces el de Aznar. Ahora, "retirado de la política activa", desde su fundación (FAES) financiada con dinero público, planifica los movimientos de sus gregarios (Rajoy, Zaplana, Acebes), ataca desde tribunas nacionales e internacionales al gobierno que votaron mayoritariamente los españoles, y empuja manifestaciones constantes que lo muestran muy sonriente en primera fila, sosteniendo pancartas, y dándole letra al presidente de una Asociación de Víctimas (AVT), un tal Alcaraz, que actúa bajo su dictado y exige (¿¿??) permanentemente la renuncia de Zapatero.

El PP fue el único partido de España que no acudió a la gran manifestación que se hizo en Madrid contra ETA y en homenaje a sus dos últimas víctimas. Pero este sábado pasado ahí estaban muy ufanos, Aznar y su tropa, firmes en la convocatoria que organizó la AVT codo a codo con el PP, aparentemente contra ETA, pero en realidad contra el gobierno. Fletaron autobuses de toda España, y los visitantes aprovecharon para pasear por Madrid y visitar los grandes centros comerciales abiertos el último domingo, a la vez que pedían la renuncia de Zapatero. El oportunista Alcaraz que dejó las tijeras de peluquero en su pueblo, Jaén, junto a su compañera, la ex pescadera María del Carmen Álvarez, llevan hoy las riendas de la AVT, manejan a 24 empleados y reciben generosas ayudas de la Comunidad de Madrid. Siendo Ministro del Interior el mediocre Angel Acebes, le cerró el grifo de aportes a esta Asociación que entonces presidía Ana María Vidal-Abarca. Alcaraz supo medrar desde su provincia, y aprovechar la Asociación Verde Esperanza, para tender puentes futuribles con el gobierno de Aznar. En 2004, esa Asociación en la que participaba usó como trampolín un premio a Acebes por su "implicación" y su "trato personal" con las víctimas del atentado de Santa Pola (Alicante). Su paso posterior con Madrid, al acercamiento a la AVT y su ingreso en la por entonces exigua Formación, le permitió escalar posiciones rápidamente y hoy su rostro y su prédica contra el gobierno son una constante en prensa. Numerosos antiguos dirigentes de la AVT -una de las asociaciones de víctimas, nó la única), se quejan de sus maniobras y sus ambiciones personales.

Estos días está en el candelero la huelga de hambre protagonizada por un etarra asesino (Iñaki de Juana) que había cumplido su condena y sigue en prisión por una decisión ad cautelam de la Audiencia Nacional. Al margen del acierto o error de dicha resolución, lo cierto es que se sigue produciendo una judicialización de la política y ello se aprecia día a día. Cuando el juez Garzón fue atacado de una manera grosera, brutal, por el satánico comentarista Jiménez Losantos y pidió amparo al Consejo General del Poder Judicial, le fue negada la misma pese a que cualquier ciudadano que se atreviera a decir tales barbaridades de un juez terminaba seguro en prisión. Ahora que los vascos se manifestaron contra la citación del lehendakari vasco por la justicia, rápidamente el mismo Consejo presidido por un magistrado conservador, decidió amparar al Tribunal Vasco. Y es que la separación de los tres Poderes: Ejecutivo, legislativo y judicial, son una mera entelequia. Los jueces y fiscales conservadores nombrados por el PP ocupan un setenta por ciento de los puestos y el resto son progresistas nombrados por el PSOE y otros partidos. Y esa diferencia se nota en las resoluciones. Pero luego ponen el guito en el cielo cuando los políticos osan discutir sus dictados. Y Rajoy, claro, respeta todos los fallos judiciales... menos los que no concuerdan con sus ideas y manifestaciones.

Aznar "tremendamente indignado" por el intento del gobierno de dialogar con ETA para terminar con la violencia, pretende ignorar que él lo hizo en 1999. Con Batasuna en Burgos, con ETA en Zurich. Y acercó a la Península los presos de ETA que estaban dispersos para facilitar las negociaciones. A este etarra criminal, De Juana, lo trajo de Las Palmas a Algeciras. Pero juega con la falta de memoria y la hipocresía que preside sus actos. Como en otra de sus tantas mentiras cuando firmó la Ley de Incompatibilidades, asegurando que no tenía ningún ingreso extra, para poder optar al Consejo de Estado. Ocultó que cobraba 10.000 dólares mensuales del grupo de Robert Murdoch, desde setiembre de 2004. Y lo supimos porque fue el propio grupo de Murdoch quien informó a la Securities Comision de New York sobre estos pagos. Siendo Presidente de Gobierno y a espaldas del Parlamento y los ciudadanos, contrató a un lobby estadounidense para hacerse otorgar una medalla de oro por el Congreso de U.S.A. que nos costó 2 millones de dólares. El acto se celebró en una pequeña sala con un puñado de congresistas, turistas llamados al efecto y bedeles para rellenar el sitio aunque sus corifeos lo vendieran a lo grande. Hace poco intentó humillar a una periodista que le hizo una pregunta que le disgustó, y le metió sonriente un bolígrafo por el escote, sin responderle y ante numerosos testigos. Es que él se considera un Emperador y así fueron los fastos que organizó en el Monasterio de El Escorial para celebrar el casamiento de su hija. Y su partido se apropió del Himno de España para cerrar el acto del pasado sábado, pese a prohibirlo una Ley que él mismo consagró. Cuando a alguien se le ocurre reprocharle algunas de sus actitudes del presente, comparándolas con las que protagonizaba siendo Presidente, dice despreciativamente: "¡A mí, que me dejen en paz!". Pero es el quien se empeña en no dejarnos en paz a los demás y disfrutar de esta España que pretende desterrar los odios para siempre.

(*) Periodista español.
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