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ESPAÑA

La guerra de Irak pasa factura

Por José María Otero (*)

Rebanadas de Realidad - Madrid, 22/03/07.- Cuando José María Aznar, entonces Presidente de España se sacó la foto en las Azores declarándole la guerra a Irak, al margen de las Naciones Unidas y de los pueblos, estaba satisfaciendo su enorme ego, codeándose con Bush y Blair y mostrando al mundo que él era alguien entre los líderes del planeta. Le importó un rábano que casi toda España saliera a la calle a manifestarse contra esa guerra absurda que a los ciudadanos de este país no les venía a cuento. Y entonces Ánsar, como le llamaba equivocadamente Bush, con la pose seria del hombre que se dirige desde el trono a sus súbditos dijo: "Os aseguro que Sadam Hussein tiene armas de destrucción masiva y puede utilizarlas en cualquier momento". Entre las muchas mentiras que urdieron esos tres fabuladores, trataron de diseñar una supuesta entente entre Sadam y Bin Laden, cuando hasta los menos enterados sabían que el tirano iraquí odiaba el fundamentalismo de los talibanes representados por ese fantasma binladesco que no sabemos si realmente existe o es un invento americano para poder quedarse con todo el petróleo de esa zona.

Ahora se acaban de producir dos hechos importantes: El fiscal Moreno Ocampo dice que un Tribunal Internacional podría llegar a juzgar a Bush y Blair por "crímenes de guerra", debido a la masacre que están creando en Irak donde la situación llega a límites pavorosos con 650.000 muertos, 2 millones de desplazados y un panorama siniestro. Junto con ello un diputado de la derecha, Jaime Ignacio Del Burgo reconoce ahora, -después que 400.000 ciudadanos se manifestaran el sábado en Madrid contra esa guerra criminal-, que Aznar no debió sacarse esa foto. Las calles de España se llenaron hace 4 años protestando contra la decisión de Aznar pero en el Congreso Nacional, cuando se decidió el debate sobre el apoyo de España a la guerra durante el gobierno Aznar, todos los partidos de la oposición votaron en contra. Incluidos sus socios de entonces: Coalición Canaria y Convergencia y Unió. El PP tenía mayoría absoluta en la pasada Legislatura y sus 183 diputados -no faltó ni uno- no sólo votaron apoyando la Guerra, sino que además festejaron el resultado muertos de risa.

Como cada día llegan los ecos de la continua sangría en las calles iraquíes y el PP ve que con todas sus mentiras, descalificaciones, manipulaciones y la creación de un estado de crispación permanente no logra trepar en las encuestas y falta un año para las elecciones generales, algunos políticos de la derecha empiezan a desmarcarse como es el caso de Del Burgo que hace 4 años votó por la invasión de Irak. La amenaza sobre el posible juzgamiento de Bush y Blair también juega su papel en esta situación, porque Aznar se podría ver arrastrado, aunque los corifeos mediáticos que secundan la política de tierra quemada del actual PP, funcionan como un corsé sobre la libertad de expresión de los políticos del Partido Popular, a quienes atemorizan con sus embates.

Curiosamente el 11 de febrero de 2003 cuando se debatió en el Congreso el apoyo de España a la guerra de Irak, el portavoz de los populares fue Mariano Rajoy, actual candidato a presidente por el partido de la derecha. Jesús Caldera, portavoz del PSOE entonces, pregonó: "No se trata de debilitar a un Gobierno o dividir a un partido (el PP, porque muchos de sus diputados estaban en contra de la invasión), se trata de trabajar por la Paz y este Congreso tiene hoy la oportunidad de contribuir a poner un ladrillo en el edificio de la paz en lugar de quitar el seguro de las armas de guerra". Los portavoces de CIU, Coalición Canaria, Izquierda Unida, y demás partidos de la Cámara votaron contra la guerra. Rajoy hablo durante 45 minutos rebatiendo todos los argumentos y luego respondiendo durante 5 minutos a cada uno de los portavoces.

A la hora de la votación, Jesús Caldera fue profético: "Os pido a todos los diputados, incluidos los del PP que votéis en conciencia de lo que hacéis, porque caerá sobre vuestras conciencias, en función del voto que emitamos hoy, todo lo que suceda en el futuro..". Rajoy, adalid de la invasión de Irak como le mandaba su Jefe, terminó la sesión replicándole sarcásticamente: "La brillantez de los argumentos y los conocimientos de política internacional de que ha hecho gala el señor diputado, dificultan mi réplica", entre grandes carcajadas de los diputados de su grupo. A continuación se efectuó la votación y la entonces mayoría absoluta del PP (183 diputados, 183 votos a favor de la guerra) se impuso a todos los demás partidos que sumaron 164 votos.

Y entre la indignación de la gran mayoría del pueblo español, el país se plegó a la invasión, contraviniendo las indicaciones de Naciones Unidas. La represalia no se hizo esperar. El 11 de Marzo de 2004, un atentado islamista en España provocó la mayor masacre que se haya producido en Europa después de la Guerra Mundial. Nada menos que 191 muertos y más de 1900 heridos, muchos de los cuales guardan terribles secuelas por aquel infortunado hecho. Y Aznar siguió mintiendo intentando culpar del atentado a ETA y los ciudadanos los echaron del poder. Muchos de esos políticos protagonistas de ayer: Rajoy, Acebes, Zaplana, quieren echar tierra sobre el asunto porque sabe lo que se les está viniendo encima, pese al enorme despliegue panfletario de sus corifeos mediáticos. Las urnas los volverán a juzgar por conducta inmoral y sería bueno para la derecha española que tales personajes desparecieran de sus filas y surjan políticos moderados, inteligentes que representen a una derecha civilizada y democrática. A los señalados, las palabras de Caldera, -hoy Ministro de Trabajo- el 11 de febrero de 2003, se les están apareciendo en toda su cruda realidad. Como los miles de muertos que deberán cargar en sus conciencias a perpetuidad.

(*) Periodista español.
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