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ARGENTINA

Pensar la Argentina desde la persuasión (Parte II)

Entre inflación, humo y proto - golpismo.
Por Pablo A. Vázquez (*)

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Pensar la Argentina desde la persuasión (Parte I) - Por Pablo A. Vázquez

Rebanadas de Realidad - Instituto Nacional Eva Perón, Buenos Aires, 23/04/08.- Pasados discursos presidenciales, levantamiento de las medidas coercitivas de las entidades agropecuarias, peleas entre el oficialismo y sectores de la prensa, negociaciones estancadas, inflación que se mantiene y humo del delta que avanza es interesante reflexionar sobre que modelo de país uno pretende y que país es posible en las actuales condiciones.

La realidad nacional desde la comunidad política, bajo el manto de la posmodernidad, nos ofrece un magma de inseguridades y cuestiones relativas. La certeza pierde frente a lo inmediato y fugaz…

Frente al cúmulo de informaciones recibidas y el poco conocimiento manejado en estos tiempos, quizás haya que revalorizar a la intuición como concepto clave para repensar el hoy.

La intuición merece toda nuestra atención como categoría de la conducción política integrada a los saberes utilizados en la decisión política. Intuir no es improvisar, ya que siempre posee una base cognoscitiva equilibrada con lo empírico.

Veamos que pasa en, o que se muestra que pasa, en nuestro país:

El sector agropecuario plantea su demanda sectorial y su resanción oficial en el diálogo como cuestión nacional concitando la adhesión - a través de los medios tradicionales de comunicación - de amplios sectores sociales.

Desde el gobierno se impulsó una movilización a Plaza Mayo, se informó - luego de varias semanas - sobre los beneficios de las retenciones para apuntalar el proceso de distribución de la riqueza, hubo cortocircuitos con gobernadores y referentes políitcos, se dio rienda suelta a protestas vacuas sobre el multimedios Clarín y afirmó la intencionalidad de los incendios de estos días como motorizados por los sectores rurales.

Demasiados temas para una no muy clara dirección política, ya que todavía falta dar una respuesta política efectiva y coherente.

Falla en su comunicación institucional y es casi inexistente su comunicación política para las fuerzas que apoyan la gestión de Cristina Fernández.

Insisto que en estos tiempos no importa si el gobierno tiene razón, sino que las formas del "como" transmiten las decisiones políticas - en un mundo posmoderno - se imponen y repercuten en la ciudadanía y en la militancia.

Tener una lógica de comunicación del gobierno nacional persuasiva, de inclusión y adhesión de todos los sectores sociales no debe hacer mella al liderazgo.

Con tener la conducción del gobierno y del PJ no basta…y menos en el peronismo. Centralizar y no persuadir, someter por el dinero a las provincias y municipios, discursear desde un progresismo vacío y generar un capitalismo de amigos no es la mejor respuesta.

Cuadros de enlace con la conducción K. que sean buenos comunicadores de las decisiones oficiales y que persuadan sobran. El problema es que se atrevan a hablar y no tengan miedo de tomar alguna decisión sin consultar. El miedo anula la iniciativa y rebaja a la política. Se llegó al punto que el miedo guía el silencio de muchos en el gobierno, mientras las palabras sobran y las acciones brotan el la oposición.

Este diagnóstico es para la militancia que a pesar de no comulgar con el matrimonio K debe estar atenta a los verdaderos enemigos.

Néstor, Cristina y sus subproductos políticos "incondicionales" son un momento pasajero en la vida del movimiento. Ni pudieron elaborar un movimiento propio ni pueden dotar de sentido superador al peronismo, con cooptar al PJ y mantener una cúpula adicta bastó para ellos, pero eso es insuficiente e insultante para la militancia peronista que espera tiempos mejores. Ojala el matrimonio gobernante rectifiquen algunas cosas y puedan durar en la memoria colectiva de forma positiva. A pesar de sus errores, cosas favorables han realizado pero les falta enamorar a las bases y tener miras más amplias.

La dicotomía no es entre modernidad y populismo, o entre oficialismo y oposición, sino entre un modelo de país dependiente y otro de visos soberanos.

Esto no es una mera pelea entre capitalistas, como señala algún ultraizquierdista asistente a cacerolazos porteños.

Jauretche dijo que: "las cosas no son difíciles: las hacen difíciles los que quieren confundir para reservarse el monopolio de su manejo o para servir los intereses que medran en la oscuridad". Del cúmulo de informaciones se debe ver lo central: a que modelo político, económico y social se empuja a la Argentina. Y se la empuja a la dependencia más rancia y conservadora.

Para eso se debe recuperar - tal como enseñó Jauretche - como objeto de análisis la "posición nacional", esto es: "una línea política que obliga a pensar y dirigir el destino del país en vinculación directa con los intereses de las masas populares, la afirmación de nuestra independencia política en el orden internacional y la aspiración de una realización económica sin sujeción a intereses imperiales dominantes. Esta posición no es una doctrina, sino el abc, el planteo elemental y mínimo que requiere la realización de una nacionalidad, es decir la afirmación de su ser".

El tema no es la defensa de una gestión de funcionarias y ministros adulones y timoratos que ahora ocupan sitiales en el PJ como "caballeros de la mesa redonda", sino de la defensa de los intereses nacionales, de nuestros intereses como pueblo.

De la SRA al PO, de Carrio al "democrático" Patti, de Fontevechcia a Lanata, de Clarín a La Nación, del Club de París a Soros…

Ante enemigos poderosos e inteligentes el debate, el reencuentro de la militancia, la reafirmación de nuestra identidad es el arma fundamental para nuestra defensa.

El primer paso debe ser la persuasión, el diálogo y la construcción colectiva. Por eso Jauretche machacó que: "los hechos unifican y las abstracciones dividen y que por sobre la carnadura de los acontecimientos, las divergencias del nivel ideológico pierden importancia ante la demanda de las soluciones"

(*) Coordinador del área Biblioteca y Archivo del Instituto Nacional Eva Perón - Museo Evita. / Correo