| Bufete de Informaciones Especiales y Noticias |
| ARGENTINA | |||
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Movimiento Nacional y Juventud |
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| Por Pablo A. Vázquez (*) | |||
Rebanadas de Realidad - Instituto Nacional Eva Perón, Buenos Aires, 23/09/08.- Nuestra historia de luchas, sacrificios y frustraciones debe ser el basamento emotivo de un proyecto nacional, pero sin descuidar la valoración del presente, de su sentir y acontecer donde la juventud debe ser un actor central. Pero considerarla no como un concepto meramente biológico para su utilización mercantilista del consumo hedonista y vacío sino como fuerza colectiva conciente que busque cambiar lo injusto de nuestra realidad nacional. Desde sus orígenes los movimientos políticos que intentaron quebrar el orden establecido (liberal - burgueses, bolcheviques, fascistas, peronistas, etc.) buscaron representar y nutrirse de los jóvenes como el sector más dinámico de la sociedad. El Peronismo, desde su génesis, hizo suyas las banderas de la juventud como de todos los sectores postergados de nuestra comunidad frente a los postulados caducos de los sectores políticos tradicionales. Quizás como prueba baste la sangre de Darwin Passapontti, asesinado el 17 de octubre, emblema de aquellos que buscaron en el liderazgo Perón un cauce revolucionario. Fueron jóvenes los forjistas cuyos ideales se fundieron en el nuevo movimiento y se sumaron al proyecto bonaerense del Cnel. Domingo Mercante; fueron jóvenes los laboristas que apoyaron la revolución que más derechos brindó en el país; fueron jóvenes los integrantes de la CGT que apoyaron una distribución de la riqueza real y tangible; fueron jóvenes los suboficiales del ejército que no tomaron las armas contra Perón en el intento de golpe del '51 y que se negaron a plegarse a la "Revolución Libertadora" del '55; fueron jóvenes los militantes socialistas y comunistas que entendieron las contradicciones de una revolución posible y apoyaron al movimiento desde Partido Socialista de la Revolución Nacional; también jóvenes fueron los de la Alianza Libertadora Nacionalista que al nacionalista elitista lo tiñeron de calor popular; y, finalmente, fue una joven como Evita que acompañó a Perón en su proyecto y puso el cuerpo para dignificar a los niños, ancianos y mujeres desde la justicia social y la pasión revolucionaria. También fueron jóvenes los que padecieron las bombas del '55, los fusilamientos del '56, el plan Conintes, las detenciones y torturas en los años 60 por parte de los gobiernos militares y civiles que avalaban la proscripción del Peronismo; jóvenes en las "Cátedras Nacionales" con agrupaciones que redefinían el Peronismo a través de su visión de clase media; o que unieron la lucha en las calles con los obreros como en el Cordobazo del '69 o integrando las "formaciones especiales". También fueron jóvenes los que generaron el retorno de Perón y la resistencia al Proceso militar. Como jóvenes fueron nuestros héroes de Malvinas y aquellos que superaron al alfonsinismo y al menemismo como formas engañosas de democracia liberal por izquierda o derecha, y que siguieron luchando contra la Alianza en las jornadas del 19 y 20 de diciembre del 2001. Sólo con un reconocimiento de quienes somos y cual es nuestro objetivo podremos hacer frente a quienes aún hoy, de izquierda a derecha, pontifican con dogmas vetustos cómo debería nuestro desarrollo nacional. Aún con las contradicciones de los Kirschner debemos replantear un proyecto generacional junto al pueblo organizado a través del trabajo territorial en una idea de frente de liberación con todos los sectores populares. Ese proyecto debe anclar en lo profundo de las luchas populares, en el pensamiento nacional, enfatizando la riqueza de nuestra poesía, literatura, música y arte nacional - porque todo proyecto político tiene como basamento por una revolución cultural! - donde desde los Carvajal a los Redondos, de Dolina a Capussotto son referentes que apuntalan una comunicación moderna con los sectores juveniles que, entre el MP3, y los blogs, se dan nuevas formas para el encuentro y la charla. Sólo falta el empujón para la organización a través del ejemplo y la dedicación de los mayores que dejen avanzar a los nuevos y no actúen de "viudos tristes" pisando las posibilidades. Desde allí se debería converger en una organización activa con los jóvenes que supere en espíritu y fe a las formas políticas envilecidas y faltas de calor popular - y la el tema del campo lo demostró sobradamente! - , siendo el Peronismo el único capaz de un proyecto colectivo para el cambio revolucionario. Ya lo escribió Jauretche en 1973: "… deseo para mis viejos camaradas peronistas que no se pongan en viudos tristes. Espero que contemplen este avance de la juventud con la alegría propia de nuestro movimiento. Este proceso, nosotros tenemos que verlo desde atrás, oteando desde arriba, o mejor, desde abajo, desde los cimientos. Seamos el basamento sólido de lo que viene, pero no pretendamos ser los arquitectos de las torres. Nuestro orgullo va a ser sostenerlas desde el ayer". Sólo reconociéndonos, aceptando nuestro orgullo peronista y planteando nuevas estrategias podremos reconstruir nuestro movimiento en base a los nuevos, porque con ellos se gana dentro del Peronismo para lograr una Patria Soberana. |
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| (*) Coordinador del área Biblioteca y Archivo del Instituto Nacional Eva Perón - Museo Evita. / Correo | |||