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OPINIÓN

Sobre el fin del Pacto de Yalta bonaerense los Rodríguez, solos, apelan al activismo

Por Daniel Parcero (*)

Rebanadas de Realidad - Prov. de Buenos Aires, 18/01/08.- Cuantas cosas se llevó puesto el duhaldismo con Duhalde a la cabeza. Los "coroneles" del ex hombre fuerte del peronismo bonaerense terminaron "degradados" por la voluntad popular.

No solo no le sirvieron a su jefe para custodiar el territorio en su repliegue, pensado temporal, sino que hasta abandonaron las banderas, olvidaron la doctrina, desecharon la mística, dieron la espalda a la militancia y terminaron con los sueños "por la vuelta" de su jefe, y con el Pacto de Yalta bonaerense. Aquel suscripto por Duhalde, Toledo, Mussi, Mércuri, Arcuri, Quindimil, Villaverde, Rodriguez y Rossi en la década de los 80. Fue por entonces que se dividieron el territorio bonaerense en zonas de "influencia" personal y familiar.

Al igual que en aquél firmado en la península de Crimea, en la Ucrania de la antigua URSS por Roosevelt, Chuurchill y Stalin, vencedores de la Segunda Guerra interimperialista, donde aquellos gobernantes de entonces se comprometieran a que la reconstrucción de Europa se hiciera por medios "democráticos" y constituyendo gobiernos provisorios representativos de los elementos no fascistas de cada nación, los contemporáneos barones del conurbano hicieron lo propio en términos locales y tampoco fueron democráticos ni antifascistas, sino muy por el contrario. Se juramentaron como verdaderos ejércitos de ocupación, delineando un nuevo mapa territorial para implantar el feudalismo, y hasta abriendo corrientes inmigratorias con el único fin del reaseguro electoral, fomentando el asistencialismo clientelista, y convirtiendo el conurbano en el mayor asentamiento carente de infraestructura del país, y donde la militancia paso a ser suplantada por el activismo

Los militantes del movimiento nacional, recordamos con orgullo, y lo vuelvo a rescatar para que la recuperación de la memoria sirva al urgente trasvasamiento generacional que aún nos debemos, que Yalta y su reparto espurio de las zonas de influencia y de explotación imperial, fue denunciada con vehemencia e insistencia por el general Juan Domingo Perón, cuando levantó las banderas fundacionales de la Tercera Posición, "tan alejada de uno como de otro de los imperialismos", y cuando marcó que la contradicción principal no era capitalismo o comunismo, sino liberación o dependencia.

Seguramente, tras el resultado electoral del último octubre, "el Coronel de la Nación naciente del 17", se habrá sentido reivindicado por aquellos nuevos jefes comunales que por la decisión popular, sin descuidar la militancia, llegaron para administrar sus terruños desvastados por el duhaldismo.

El duhaldismo se fue con un puñado de intendentes, algunos cuantos dineros públicos dilapidados graciosamente, bienes patrimoniales municipales llevados consigo en la triste vuelta a las casas, relaciones políticas y policiales inconfesables, concepciones feudales de poder, maniobras conspirativas y otras mañas.

Y hablando de conspiraciones, militancia y activismo es bueno destacar que "los muchachos malos" en su retirada, también se llevaron esto último para "operar" desde la sombras.

Hasta parece gracioso, pero por tal no menos preocupante, que hayan elegido nuevamente la practica anarco-agitativa y prebendaría para "cargosear" y entorpecer el normal desenvolvimiento de una gestión municipal.

Claro que no pueden contar con fuerza militante alguna, la que en ningún momento repararon en preservar y que no solamente no supieron contener sino que la bastardearon y encima lo hicieron mal, hasta desarticularla.

Solo les queda alentar el activismo capaz de montar mínimas acciones terroristas como tapar sumideros con bolsas de basura los días de lluvia, desmantelar semáforos, y sumar mano de obra desocupada nacida, crecida y alimentada por viejos vicios de "los 29".

Esto es lo que queda del Pacto de Yalta bonaerense, luego de más de 20 años de poder político.

Esto no vuelve, sino dejamos de recordar de donde venimos, si seguimos viviendo como hablamos que se debe vivir, y actuamos como pregonamos que se debe actuar: con dignidad y solidaridad, abiertos a la participación y al protagonismo, y sin olvidar a la militancia, porque como decía Fierro, el fuego pa' calentar, viene por abajo.

(*) Jefe de prensa de Presidente Perón.