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Fallo sindical de la Corte Suprema en el Caso Rossi (art. 52)

Por Alberto José "Pepe" Robles

Artículos de Alberto José "Pepe" Robles editados en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 10/12/09.-

Sumario:
1. Introducción
2. El fallo
3. Implicancias
4. Lo que viene
5. Escenarios posibles

1. Introducción

El 9 de diciembre de 2009, la Corte Suprema de Justicia, por unanimidad (con voto separado de la ministra Argibay), dictó su fallo L. 1717. XLI ("Rossi, Adriana María c/ Estado Nacional - Armada Argentina s/ sumarísimo"), declarando inconstitucional que el llamado fuero sindical, sea sólo para autoridades y delegados de sindicatos con personería gremial, debiendo proteger también a las autoridades y delegados de sindicatos simplemente inscriptos. El fuero sindical está establecido en el art. 52 de la Ley de Asociaciones Profesionales 23.551, dictada en 1988, que dice los dirigentes sindicales elegidos y los delegados "no podrán ser suspendidos, despedidos ni con relación a ellos podrán modificarse las condiciones de trabajo, si no mediare resolución judicial previa".

El fallo se produjo en el juicio iniciado en el año 2000 por Adriana Rossi contra la Armada Argentina ("Rossi, Adriana María c/ Estado Nacional - Armada Argentina s/ sumarísimo"). Rossi es una dirigente sindical, presidenta de PROSANA (Asociación de Profesionales de la Salud del Hospital Naval), un sindicato sin personería gremial (simplemente inscripto), y miembro del Consejo Federal de FEMECA (Federación Médica Gremial de la Capital Federal), un sindicato de segundo grado con personería gremial.

Rossi fue suspendida cinco días en el año 2000 por la Armada Argentina, donde trabaja, por organizar una medida de "retención de tareas", a través de PROSANA.

Tanto la sentencia de primera instancia como la sentencia de cámara (Sala II CNAT) rechazaron la demanda, aplicando el artículo 52 de la Ley 23551. Debido al hecho de que Rossi es dirigente tanto de un sindicato con personería gremial (FEMECA), como de uno sin personería gremial (PROSANA), las dos sentencias descartaron la protección con los siguientes argumentos:

En el caso de PROSANA (sindicato de primer grado sin personería gremial), porque el art. 52 establece con absoluta claridad que el fuero sindical no protege a dirigentes de sindicatos sin personería gremial (simplemente inscriptos).

En el caso de FEMECA (sindicato de segundo grado con personería gremial), argumentaron que, como en la Armada existe un sindicato de primer grado con personería gremial (PECIFA), en ese lugar los dirigentes de FEMECA no están protegidos por el fuero del art. 52, haciendo una aplicación ampliada del art. 35 que dice que los sindicatos de segundo grado (o federaciones), pueden representar a los trabajadores de su categoría, siempre que en ese lugar no haya un sindicato con personería gremial. Se trata de una interpretación muy discutible, porque claramente Rossi aparece protegida por la ley actual, por ser dirigente de FEMECA, que sí tiene personería gremial. Este será el argumento que utilizará Argibay para fundar su voto.

2. El fallo

El fallo es muy simple: la Corte resuelve que los dirigentes de sindicatos simplemente inscriptos (sin personería gremial) no pueden ser despedidos ni sancionados sin autorización de un juez, igual que los dirigentes de los sindicatos con personería gremial.

3. Fundamentos: la doctrina ATE c/ Ministerio de Trabajo

La Corte aplica la doctrina que estableció en el fallo "ATE c/ Ministerio de Trabajo", dictado el 11 de noviembre de 2008. En dicho fallo la Corte sostuvo que el sistema de entregar la personería gremial al sindicato más representativo es constitucional, pero que las facultades exclusivas que conlleva la personería gremial (monopolio sindical) sólo se pueden establecer en tres cuestiones relacionadas con la representación de los trabajadores:

  • En las negociaciones colectivas
  • En las consultas de los gobiernos
  • En los organismos internacionales.

Por lo tanto, como la protección de los dirigentes sindicales contra el despido, las sanciones y la discriminación, no tiene relación con ninguna de esas tres cuestiones, no debe haber diferencias entre los dirigentes de los sindicatos más representativos (con personería gremial) y menos representativos (simplemente inscriptos).

Argibay se separa en los fundamentos del resto de los miembros de la Corte, y sostiene que Rossi, por el sólo hecho de ser dirigente de FEMECA, un sindicato de segundo grado con personería gremial, debió haber gozado de la protección del art 52.

4. Implicancias

El fallo termina con la discriminación sindical de los dirigentes sindicales de sindicatos sin personería gremial, un abuso generalizado entre las empresas, que se había tratado de atenuar aplicando la Ley Antidiscriminatoria, aunque con escaso éxito.

El fallo no afecta en nada el modelo sindical establecido en la Ley 23.551. A diferencia del que se dictó el año pasado en el caso "ATE c/ Ministerio de Trabajo", que con un fundamento similar a éste, decidió que eran válidas las elecciones de delegados convocadas por los sindicatos sin personería gremial (menos representativos).

En el caso "ATE c/ Ministerio de Trabajo", al permitir la Corte que todos los sindicatos menos representativos (sin personería gremial) convoquen a elecciones y postulen delegados, el régimen de representación en la empresa se modifica radicalmente, al punto que ante la falta de normas, la representación sindical en la empresa se vuelve caótica y fragmentada, sin criterios claros que permitan establecer quien representa a los trabajadores del centro de trabajo.

En el caso Rossi, el fallo no modifica ni altera el régimen de representación sindical, y simplemente dice que una empresa no puede discriminar a un dirigente sindical, bajo ningún concepto, sin importar si pertenece a un delegado con personería gremial o simplemente inscripto. Y para protegerlo decide que la máxima protección que establece el art. 52, es aplicable para todos los dirigentes sindicales.

En teoría, sin embargo, el fallo podría promover la creación de una multiplicidad de pequeñísimos sindicatos. En efecto, la amplitud de la protección establecida por la Corte, podría impulsar a los trabajadores a crear múltiples sindicatos de mínima representatividad, para obtener protección contra el despido. Podría incluso, técnicamente, presentarse el caso extremo de que todos los trabajadores de una empresa sean dirigentes sindicales y gozan de protección absoluta contra el despido. Teniendo en cuenta que en países como Chile se crean sindicatos con 8 trabajadores, y que en Argentina la creación es libre, esa posibilidad no es del todo descabellada y debería atenderse.

5. Lo que viene

La doctrina abierta por la Corte Suprema en el caso "ATE c/ Ministerio de Trabajo", derivada a su vez de las observaciones realizadas por la OIT a la Ley Sindical argentina (Nº 23551), producirá a no dudarlo nuevos fallos y poco a poco irá modificando algunos aspectos del modelo sindical argentino.

Sin embargo esas modificaciones suelen ser mal comprendidas y muchas veces mal difundidas. En general los medios de comunicación informan que estos fallos de la Corte son contrarios al sistema de concesión de la personería gremial al sindicato más representativo. Esto no solo es falso, sino que tanto la Corte Suprema como la doctrina de la OIT en que se funda establecen que el sistema de personería gremial para el sindicato más representativo es válido.

Lo que la Corte esta diciendo hoy es que la personería gremial solo puede conceder al sindicato más representativo el monopolio sindical en tres funciones esenciales:

  • Negociación colectiva
  • Participación en las instancias de consulta del gobierno
  • Representación en los organismos internacionales.

Más allá de esas funciones, sostiene la Corte que no resulta constitucional establecer diferencias entre los sindicatos más representativos y menos representativos.

Es de esperar entonces nuevos fallos que examinen qué otras funciones sindicales podrían ser ejercidas por los sindicatos simplemente inscriptos. Entre estas atribuciones podrían encontrarse el derecho de huelga, el descuento de cuotas por planilla, etc. En la medida que se vayan produciendo estos fallos, el modelo sindical argentino resultará considerablemente modificado, manteniéndose el monopolio sindical en cabeza del sindicato más representativo en los tres casos mencionados, y ampliando las facultades de los sindicatos menos representativos.

Una interpretación radical de los fundamentos del fallo, podría también dar lugar a la elección de delegados y comisiones internas sin pertenencia a ningún sindicato y a habilitar formas sindicales no admitidas, como sindicatos de planta, sindicatos de mujeres o migrantes, o multiplicar los sindicatos de empresa y oficio, en perjuicio de los sindicatos de rama.

Como ya hemos dicho en un artículo anterior, estos fallos de la Corte señalan la eventualidad de que aparezcan proyectos de reforma de la ley sindical 23.551, así como de un eventual acuerdo intersindical entre la CGT y la CTA. En este caso el proceso debería contar con una amplia consulta a los sindicatos y centrales existentes, así como con los organismos técnicos de la OIT.

Por supuesto que la modificación del modelo sindical argentino tiene riesgos, porque si el mismo se realiza inadecuadamente podría dar lugar a un debilitamiento del poder sindical y no a un fortalecimiento del mismo, objetivo que debiera ser explícito en cualquier proceso de reforma.

Uno de los grandes riesgos es impulsar una extrema fragmentación sindical, como sucedió con el modelo chileno establecido por Pinochet y que hoy resulta uno de los mayores obstáculos para reducir la altísima desigualdad social que padece Chile.

Como toda construcción social, los modelos sindicales de cada país -todos distintos- son el resultado complejas trayectorias históricas, culturales e ideológicas, que han ido tejiendo sistemas de resolución de conflictos, representatividades y complejos equilibrios orientados a generar instancias de negociación colectiva entre el capital y el trabajo. Cómo todo sistema complejo, no admiten fácilmente reformas parciales de importancia o injertos de sistemas extranjeros, que pueden romper el equilibrio del sistema, y mucho menos reformas provenientes de sectores interesados en debilitar la capacidad de negociación del trabajo, o sectores ajenos al mundo del trabajo.

Con estas prevenciones en vista, una de las instituciones que debieran empezarse a analizar seriamente, tal como recomienda enérgicamente el Papa Benedicto XVI en su última encíclica (Caritas in veritate), es la reforma de la empresa de modo de incorporar la representación de los trabajadores.

6. Escenarios posibles

Como se ha dicho, la nueva doctrina de la Corte, en línea con las recomendaciones de la OIT, afecta el modelo sindical argentino, pero a la vez confirma la constitucionalidad de la personería gremial y del monopolio sindical en tres funciones esenciales: negociación colectiva, consulta del gobierno y representación internacional.

La Corte y la OIT tienden a ampliar las facultades de los sindicatos menos representativos (sin personería gremial o simplemente inscriptos), por lo que debiera esperarse una tendencia a crear nuevos sindicatos de baja representatividad y ampliar la competencia entre sindicatos en la base. Que esa mayor competencia intersindical en la base, aumente la conflictividad laboral en las empresas es una posibilidad abierta por el nuevo sistema, que también debiera ser atendida por la ley, mediante mecanismos de resolución de disputas intersindicales.

En cualquier proceso reforma del modelo sindical vigente, no debe perderse de vista que existen fuertes intereses antisindicales, que intentarán aprovechar la situación para promover la fragmentación y pérdida de poder sindical, siguiendo el modelo sindical pinochetista para Chile.

Finalmente, en materia sindical, no es aceptable limitarse a garantizar la libertad sindical, haciendo caso omiso del grado de representatividad y la unidad que los trabajadores necesitan para negociar con el capital. Como enseña Julio Godio, todo modelo sindical eficiente debe construirse respetando la tensión entre la libertad sindical y la unidad de los trabajadores.