Bufete de Informaciones Especiales y Noticias

Las creencias populares y nuestro mito fundacional

Conferencia dictada por Francisco J. Pestanha en el Museo Nacional de Bellas Artes, en el marco del Ciclo de debates sobre "Cultura Argentina Hoy" que organiza la Secretaria de Cultura de la Nación, 11 de octubre de 2005. Gentileza www.pensamientonacional.com.ar
Por Francisco J. Pestanha (*)

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 16/10/05.- Ante todo, quiero expresar un sentido agradecimiento a Pablo Wisznia, Diego Marquís y Osvaldo Pedroso, y a través de ellos, a la Secretaria de Cultura de la Nación , por animarse a inmiscuirse en una cuestión sumamente relevante para la comprensión de nuestro presente y para la construcción del futuro como nación.

"...Cuando un pueblo crea sus adoratorios, traza en cierto modo en el ídolo, en la piedra, en el llano o en el cerro su itinerario interior...". La cita que mencioné precedentemente no me pertenece. Pertenece a otro de los "malditos argentinos",RODOLFO KUSCH, quien a partir de esta lúcida reflexión, pretendía hace unos años mostrar aquellos lazos de continuidad que dan cuenta de la génesis de los pueblos, y que se encuentran profundamente empapados de "sensibilidad popular".

Dicha sensibilidad, verdadera dimensión sensitivo-cognitiva del conocimiento, muy a pesar de iluministas y positivistas, resulta un constituyente estructural de la identidad de los pueblos, y en tanto, establece diferencias en las costumbres y vivencias entre un pueblo o nación y los otros .

De la experiencia sensitiva colectiva, suelen derivar algunas de las creencias populares más difundidas, las que se materializan a partir de narraciones, mitos, descripciones de hechos, misterios y creencias que acontecen en la vida interior de un pueblo movido por una sola razón: La de luchar por su subsistencia material y simbólica, bajo el impulso fundamental de la pulsión por el "ser" colectivo.

No hay que confundir creencias populares con los aforismos sin sentido que tan brillantemente describiera Manuel Ortiz Pereyra (América para la humanidad, comprar a quien nos compra, la ley de oferta y demanda, el estado es mal administrador) o con las zonceras criollas, que tan magistralmente definiera nuestro maestro, Don Arturo Jauretche, ya que éstas últimas, no surgen de la sensibilidad popular sino que son impuestas con un fin determinado, el de impedirnos desarrollar un sentido común. Recuerdo algunas: "Civilización o Barbarie", zoncera madre que la parió (donde "civilizar" era sinónimo de desnacionalizar), "el problema de la Argentina es la extensión", "La nieve contiene mucha cultura", "Este país de mierda", "El vicio de la siesta", "El hombre que se adelantó a su tiempo" y además, las neo - zonceras "Achicar el estado es agrandar la nación", "a la economía la maneja el mercado", etc.

Volviendo a la cuestión sobre las creencias populares, nadie se libra de su impronta, ni siquiera los más escépticos. Son ideas y conceptos arraigados que se resisten al análisis científico. Se transmiten de generación en generación y forman parte del acervo cultural de cada comunidad. Unas son ilusorias, en lo que a ciencia pura se refiere, otras tienen base en la realidad. El origen de la mayoría se remonta a "antiguas creencias religiosas o mitos sostenidas en la antigüedad; otras son productos más recientes de la sensibilidad y de la creatividad".

En su permanente búsqueda por hallar respuestas a sus innumerables incógnitas, el hombre generó una serie de creencias, las que cumplen la función de proveerle certezas respecto a interrogantes de diversa índole, desde los más cotidianos, hasta aquellos vinculados al sentido de la existencia misma. Las creencias populares, son de esta forma verdaderas productoras de sentido, y se materializan a través de mitos, leyendas, costumbres y supersticiones.

Los Mitos

Los mitos son una de las manifestaciones más importantes de las creencias populares. Ellos fueron definidos por JOSEPH CAMPBELL, especialista en mitología comparada, como "instrumentos fundamentales para interpretar la realidad", y representan las creaciones de índole simbólico que cada pueblo utiliza para resolver los dilemas de su tiempo.

Las explicaciones de origen científico o seudo - científico hicieron que algunos mitos se transformaran o desaparecieran con el tiempo; sin embargo otros mantienen su vigencia y se reproducen a partir de leyendas, obras artísticas literarias, e inclusive, en los relatos históricos. Entre ellos, el de los héroes populares. Los héroes populares por ejemplo, tienen la función de resumir y representar las aspiraciones, ideales y creencias de un grupo social determinado, o de la comunidad nacional en su totalidad.

ESTEBAN IERARDO, (Pagina www.temakel.com), enseña que el mito "... constituye una pragmática vital, busca la elevación de la intensidad vital..."... "... ambiciona que el individuo se perciba como un reflejo de algo más...". El mito, enseña, "....conduce a una realización plena. La dimensión pragmática del mito (mito-praxis) "...se vincula a su potencia para generar efectos de sentido. Tiene una voluntad constructora basada en lo sensitivo...".

Surge de esta definición que hay un aspecto funcional del mito, como por ejemplo " la esperanza de salvación" que puede ser individual o colectiva. En ese sentido, y en lo que a la identidad colectiva refiere, el mito histórico constituye un verdadero colectivo de identificación.

Se ha dicho también que los mitos se originan como una evasión hacia el campo de lo mágico, como una explicación aparentemente aceptable, como una esperanza de salvación colectiva". Respecto a ello, y por las razones que voy a argumentar a continuación, no siempre el mito fundacional constituye una evasión hacia ese campo, ciertas veces encuentra bases fundantes en la propia realidad.

Por su parte el pensador santiagueño RODOLFO LEGNAME afirma que "...toda organización o sistema social se sostiene sobre un mito fundacional que le da origen y lo explica..". Este mito tiende "a narrar un origen del sistema" social, en cuya narración los actores, "...asumen roles que luego se reproducirán en el orden social en que viven...". Este mito va a demostrar, sigue LEGNAME, la "...pertinencia y la pertenencia del grupo que asume la escritura de la historia como grupo que origina el sistema social vigente, permitiendo construir la historia de un "nosotros" que implica y define, además, a un los otros...".

Ese "nosotros", continua el santiagueño, "...es siempre protagonista, actor de la historia, héroe que forja -y funda- el hogar compartido de la patria, a través de una serie de peripecias y de acciones en las que enfrenta a enemigos y opositores y donde cuenta con aliados y ayudantes...". "El mito en la escritura -lo que pudiéramos llamar "la escritura de la historia"- es una construcción variable en el tiempo, que se escribe y se reescribe, y que va recibiendo distintas interpretaciones según a quienes involucre, y según quienes se apropien de éste con intención de legitimarse en el sistema social " ... "No es la historia lo que cuenta en la formación del mito histórico, sino la escritura de la historia, la interpretación y construcción de los hechos, la explicación que se da de ellos y los modos en los que los distintos actores se apropian de ello.", finaliza LEGNAME.

En el sentido tan lúcidamente descrito, debemos comprender definitivamente que mito fundacional transmitido con posterioridad a Pavón en los ciclos escolarizados era funcional al modelo de país que pretendió construirse. La estrategia Mitrista consistió en adecuar sucesos y personajes a un país proyectado mediante un "pasado guionado", que en lo posible, excluyó toda referencia al pasado prehispánico por bárbaro e hispánico por decadente.

La desfiguración de la historia y la eliminación de aspectos sociológicos e históricos relevantes no fue casual . JAURETCHE sostenía así que "... si la desfiguración hubiera sido un mero hecho personal, la accidental acumulación de inexactitudes históricas que toda historia contiene, una vez por defecto de información y otras por defecto de interpretación, el error no tendría ese significado...". Pero a esta altura ya hemos descubierto el entuerto, y sabemos que fue una estrategia deliberada tendiente a adecuar la historia local a determinado modelo de sociedad que se proyectaba.

Un mito fundacional se impuso a la fuerza y como es natural, otro fue desarrollándose en forma paralela extra académicamente y a través de la historia oral.

Durante el siglo pasado los aportes del revisionismo histórico fueron fundamentales. No solamente los aportes vinculados al rol de Rosas y de los caudillos federales, sino mediante la recuperación de un acervo cultural - experiencia constitutivo producido por la mixtura racial -cultural.

Es por ello que en los años venideros se impone un nuevo proceso de revisión, reconstrucción y reescritura de un mito histórico más integrativo del conjunto nacional, a partir de una exploración precisa y veraz en torno a la antropogénesis del hombre hispanoamericano. En dicha reconstrucción la generación décima de la argentina, la más brillante del siglo pasado, es referente inexcusable.

Dicha reconstrucción debe necesariamente contener esperanza de "salvación del pueblo mestizo", como enseñaba Scalabrini Ortiz, hecho que significa lisa y llanamente una vuelta a las huellas ancestrales y al proceso de mixtura, del encuentro.

Para contribuir mediante la revisión del mito histórico a la liberación conceptual y espiritual de la nación, debe tenerse en consideración, entre otras cuestiones, los siguientes aspectos relevantes:

  • - La extensión del mito histórico hacia los primeros poblamientos de América, es decir las comunidades prehispánicas y la reivindicación de sus culturas;
  • - La vindicación de todos los aspectos relevantes del mundo hispánico que hoy perduran y nos configuran;
  • - La vindicación del potencial mestizo, de las razas multígenas.

Para finalizar, y ante la profunda convulsión ética y estética que he comprobado personalmente en el centro del país, mal llamado el interior ( La ciudad de Buenos aires representa claramente el contacto con el exterior) sostengo con efusividad que negar la importancia constitutiva de mito histórico paralelo vindicado por el revisionismo, de las creencias populares y el espíritu ciertamente religioso (en el sentido amplio) que ellas presuponen, resulta un acto de necedad, de insensatez y de soberbia intelectual que ya no puede sostenerse.

Estas actitudes han sido nutridas, y aún lo son, por líneas o tendencias de nuestra intelligentzia vernácula, (modas escolásticas al decir de Methol Ferre), tendencias que resultan absolutamente violatorias no solamente de la sacralidad de individuos y colectividades, sino también de las particularidades culturales que componen el pluriverso de lo humano. En tal sentido, importantes sectores de nuestra "intelectualidad" no suelen tener otra respuesta para estos fenómenos que el desprecio, la ignorancia o la minusvalidación. Generalmente ellos no se proponen explicarlos, y menos aún determinar qué puede hacerse con ellos.

Por el contrario y como nos enseñaron nuestros maestros, tenemos la obligación de desarrollar "la técnica, la aptitud para concebir y realizar una política cultural auténticamente nacional...", y para ello, sin perder de vista el proceso semiótico ilimitado, consolidar un pensamiento nacional que se sitúe y especule desde y sobre lo local con una clara perspectiva nativista y con un profundo amor por lo propio, aunque ello signifique repudiar cada vez con mayor vehemencia a aquellos iluministas que cotidianamente adulteran nuestra realidad, nuestra historia y nuestras costumbres, para meter con un calzador ideas, teorías y concepciones ajenas a nuestra experiencia.

Por estas palabras posiblemente reciba el mote de pre - moderno, efectivamente, me asumo como un premoderno en pleno ejercicio de una libertad que nos fue negada los iberoamericanos tanto por la modernidad, como por la post-modernidad .

Muchas Gracias.

(*) Director de Pensamiento Nacional. Web
Rebanadas de Realidad - Envíenos sus comentarios e informaciones