Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
COLOMBIA

Los límites ambientales en la economía del petróleo y la deuda pública

Por Hildebrando Vélez G.

Rebanadas de Realidad - Colombia, 28/09/06.-

Los límites ambientales

Desde el punto de vista ambiental hay razón para plantear la propuesta de moratoria a los proyectos petroleros en zonas de alta fragilidad ambiental, en áreas conservadas por las comunidades tradicionales, en zonas donde las actividades mineras de hidrocarburos ponen en peligro las tradiciones y formas de vida más equilibradas alcanzadas por las sociedades locales pues, más allá de que sigamos las predicciones que estiman que la humanidad ha alcanzado el pico del uso de las reservas de hidrocarburos -o esté por hacerlo-, es el metabolismo social (que es una expresión usada para significar la relación metabólica que existe entre cultura y naturaleza y que acogemos a pesar de que podría tener una carga semántica biológica) de la sociedad petroadicta globalizada que pone hoy límites ambientales a su propio proyecto; dicho de otra manera, la forma histórica como la sociedad globalizada ha fundamentado su estilo de vida y su promesa de futuro en el petróleo rebasa los límites ambientales del planeta.

No hay tiempo para la espera, la moratoria debe declararse ya. Y esa moratoria compete a las instituciones multilaterales que deben suspender sus inversiones en el sector de carbón e hidrocarburos, y compete especialmente a los estados que consumen el petróleo del mundo, y a los que hoy reciben ingentes sumas de dinero gracias a los altos volúmenes y elevados precios de sus exportaciones de hidrocarburos y carbón.

Colombia no es un país especialmente petrolero. Su producción de energía es limitada comparada con la de otros países, y sus emisiones de CO2 no son especialmente considerables. Según Key World Energy Stadistics de la IEA (Agencia Internacional de Energía), este país produjo para el año 2003 una cantidad de energía total de 74.36 millones de toneladas de petróleo equivalente y sus emisiones de CO2 por la combustión de hidrocarburos, según cifras del IPCC, alcanzaban en 1996 unas 56.05 millones de toneladas de CO2; las cifras para Brasil son en este mismo período de 117.14 y 302.85, para Bolivia 7.33 y 9.14, para Alemania 134.52 y 854.29, para Estados Unidos de 1.632,01 y 5.728,53 respectivamente.

Las reservas netas probadas directas de ECOPETROL (Empresa Colombiana de Petróleo) a diciembre de 2005 fueron de 648 x 106 barriles de crudo y gas equivalente, y las reservas netas probadas asociadas (explotadas en asocio con otras compañías) fueron de 463 x106 barriles. Ellas las establece el Comité de Reservas que es integrado por especialistas de ECOPETROL y del ICP (Instituto Colombiano del Petroleo) y sigue las recomendaciones de la empresa Ryder Scott y los estándares internacionales para la clasificación de la Society of Petroleum Engineers y el World Petroleum Congresses.

Entre los economistas y los geólogos la definición de las reservas es un asunto polémico, pues para los economistas éstas aumentan en proporción directa a la viabilidad económica de su explotación y para los geólogos según las evidencias geológicas de su localización. De ahí que cualquiera pudiera dudar de la veracidad de las cifras de reservas, incluso porque no en pocos casos éstas obedecen a la conveniencia de los sectores de negocios, a las variaciones deseadas en los valores de las acciones de las compañías, a la atracción que se desea tener sobre la inversión extranjera, a las garantías que se desea ofrecer a las empresas aseguradoras y a las calificadoras de riesgos, a la disminución de los riesgos financieros de los futuros petroleros de muchos fondos de inversión y a otros factores de la geopolítica, de la lucha de poderes entre naciones, de la competencias entre empresas y del fraude contable de las propias compañías. Los ejemplos están en los diarios.

No es de extrañarse que la autoridad nacional de algún país productor diga que sus reservas han aumentado cuando el precio internacional del combustible está subiendo y tener dudas sobre el estado de las reservas cuando el precio está declinando. No es sólo la geología la que estimula estas afirmaciones sino también la correlación de fuerzas y las luchas por el poder. Es esto lo que hay que examinar cuando por ejemplo el ministro de minas y energía de Colombia, en período preelectoral y con los precios del petróleo subiendo, afirma que: "Si no encontramos ni un solo pozo, a pesar de la intensa actividad exploratoria que tenemos hoy, la importación de crudos empezaría hacia el 2012. Nos hemos ganado tres años, porque ese periodo crítico estaba previsto para 2009" (El Tiempo, 30-04-2006). De ahí que, por ejemplo, viejos pozos abandonados recobren su valor económico, los esquistos bituminosos o los yacimientos demasiado profundos cuyo procesamiento antes resultaría costoso entren a hacer parte de las nuevas reservas, o las reservas en el fondo del mar comiencen a apreciarse como económicamente viables y se intensifique su exploración, o se levanten las restricciones ambientales sobre áreas que antes estaban vedadas a las actividades petroleras.

Pero sin duda, desde nuestra perspectiva, la capacidad de oferta a la que atienden los geólogos y los políticos o los economistas tiene unos límites, cuya incertidumbre y riesgo (el riesgo describe contextos en los cuales pueden asignarse probabilidades a los posibles resultados, y la incertidumbre, donde no pueden" MARTINEZ-ALIER, Joan: Curso Básico de Economía Ecológica, PNUMA, 1995) son al menos de naturaleza distinta a la que posee los sistemas socio-ambientales. Constatamos que los impactos ambientales del petróleo son irrefutables; así lo son, por ejemplo, la baja calidad del aire urbano, la perdida de salud de los pobladores urbanos, los desastres climáticos, las sicopatologías del modelo de trasporte automotriz, y otras manifestaciones destructivas del patrimonio común de los pueblos.

Subrayamos que el consumo de energía está por encima de las posibilidades ecológicas. Así por ejemplo, el consumo de energía per cápita de países exportadores de petróleo como Venezuela y México tienen un índice que es respectivamente de 1.74 y 0.97 veces el promedio mundial, mientras que países importadores como EEUU, UK, y España tienen índice de 5, 2.44 y 2.14 respectivamente. (KING, Jane: 2006). Uno de los ámbitos en los que más sensiblemente se aprecia el impacto de la industria petrolera es el de la contaminación atmosférica de la calidad del aire urbana. Porto Alegre que ha sido ejemplo de la trasformación de sus patrones ambientales tiene hoy una concentración atmosférica de PM10 (Material particulado sub 10) de 44 mg/m3, mientras tal indicador es para Ciudad de México de 60.2, para Santiago de Chile de 82.0 y para Bogotá de 59.3, según el informe del Banco Mundial Sobre Calidad del Aire. Sin duda, esta contaminación proviene en buena medida del trasporte urbano que es el que consume la mayor proporción de petróleo de todo el que se consume en el mundo. En 1973 ese consumo alcanzaba el 42.3% de un total de 2.141 Mtoe (Millones de toneladas de petróleo equivalente) y en el 2003 el 57.8% de un total de 3.108 Mtoe. La contaminación atmosférica produce tantas muertes como las guerras, así por ejemplo cálculos realizados a partir de cifras de la OMS llevan a Jhon McNeill (2003) a afirmar que la contaminación atmosférica habría provocado entre 25 y 40 millones de muertes durante el siglo anterior, lo que sería equivalente a las muertes sumadas de las dos guerras mundiales. Si a estas cifras se suman las de la mortalidad automotriz la cifra sería considerablemente superior. Sólo en EEUU las muertes por accidentes ascendían de 2 a 3 millones en el silgo XX. Al finalizar el siglo se asumía que anualmente morían 400.000 personas. Los automóviles se han convertido en un arma irresistiblemente atractiva para trasportarse.

Evidencia de que la sociedad petroadicta ha rebasado los límites ambientales la proporcionan los desastres, que durante las últimas dos décadas han provocado más de 3 millones muertes de seres humanos y han dejado 800 millones de afectados según lo afirma la Coordinadora de Socorro de la ONU en Casos de Desastre.

Petróleo y deuda. El caso colombiano

Hemos de advertir, y establecer como premisa, que afrontamos los temas relacionados con la deuda no como un asunto exclusivamente económico, sino también como una lucha contra la ilegitimidad de las instituciones financieras y contra el dominio que imponen a los países. Las exportaciones colombianas en dólares prácticamente se duplicaron entre los años de 1995 y el 2005, ascendiendo de 10.155 a 20.815 millones. El petróleo y sus derivados representan allí una fracción considerable: habiendo sido el 21.5% del total de las exportaciones en el 1995 pasaron a ser el 26.7% en el 2005. Los egresos por intereses del sector público fueron de 1133 millones y 2150 para esos mismos años respectivamente, lo que podría significar que mientras en 1995 el pago de intereses del sector público equivalía al 52% de los ingresos petroleros, para el 2005 equivalía al 38.7%. Sin duda cuando se observa de cerca el impacto que la explotación de hidrocarburos ha traído a las regiones petroleras, como pueden ser los casos de Lago Agrio en Ecuador y de Arauca en Colombia, los costos ambientales y sociales que no se consideran en la economía crematística son abrumadores y representan, de parte del sector globalizado de la economía y de las elites locales que acaparan los beneficios, una gran deuda ecológica con toda la sociedad sobre la que se socializan los perjuicios.

La deuda bruta colombiana del sector público sin incluir al sector financiero -SPNF- era para diciembre del 1995 de 12.168 millones de dólares, casi equivalentes al total de las exportaciones de ese mismo año. Para septiembre de 2005 la deuda SPNF ascendía a 22.752 millones de dólares, casi dos mil millones de pesos más que las exportaciones de ese año. Sin embargo hay un fenómeno destacable y es que la deuda se ha ido trasformando paulatinamente de una deuda mayoritariamente externa a una mayoritariamente interna. En una década la deuda SPNF prácticamente se ha duplicado (1.82 veces); mientras tanto la deuda interna paso de ser el 11.8% del PIB a ser el 35.1%; y la deuda externa de ser el 12.4% a ser el 19.1% del PIB. El saldo de la deuda interna como porcentaje del total de la deuda pública, paso de 53.4% en diciembre del 2003 a 60.0% en marzo de 2005. (Banco de la Republica, julio 2005).

Ahora bien, la deuda externa SPNF de mediano y largo plazo, según saldo vigente en septiembre de 2005 correspondía a un total de 22.668 millones de dólares, de los cuales 8.631 constituían deuda con el sector multilateral, 600 con el bilateral, 11.859 se representaban en bonos, 1.469 era la deuda comercial y 110 la deuda con proveedores.

Es importante destacar que las entidades y empresas públicas, y también las privadas, son tenedoras de bonos de distinta denominación: bonos de la nación, bonos de tesorería, bonos de reducción de deuda, bonos para la seguridad, bonos para la paz, etc.; habiéndolos que son de destinación especifica o que son discrecionales del estado y habiéndolos que son de valor constante o que son de tasa variable y negociables en bolsa. En algunos casos, como el de ECOPETROL, se constituyen reservas en un Fondo de Ahorro de Estabilización Petrolera y además se destinan recursos de dinero corriente a reservas internacionales o se constituyen instrumentos financieros derivados que se negocian con bancos y otras contrapartes con las cuales se tienen firmados contratos master ISDA (International Swap Dealers Association, Inc.) (ECOPETROL, Notas a los Estados Contables, 31 de dic de 2005 y 2004, Bogotá).

En general, se puede decir que con algunos de los depósitos de las empresas petroleras de la nación se da estabilidad a la balanza de pagos, se evita el superávit fiscal, se brinda garantías a las firmas aseguradoras y calificadoras de riesgos sobre la liquidez del Estado para asumir niveles de endeudamiento determinados, y además se sirve en algunos casos a movimientos especulativos indirectos. Algunas de estas medidas económicas se justifican con el propósito de controlar la inflación, garantizar la estabilidad monetaria o/y asegurar el fondeo del pasivo pensional. De entre los bonos cabe destacar los llamados bonos pensionales donde se fondean o arriesgan, según como se vea, la seguridad social de los trabajadores y sus pensiones de invalidez o jubilación.

En algunos casos la deuda contraída no lo es directamente por la compañía nacional sino por las empresas asociadas a las que la empresa nacional sirve de garantía, en la medida en que por ejemplo se ha comprometido a trasportar por la infraestructura de aquellas el petróleo de propiedad de la nación. Así pasa en el caso de OCENSA (Oleoducto Central S.A.) donde el estado siendo propietario del 35%, tiene un acuerdo que sirve de garantía para la deuda de esa empresa contraída en los cuatro tramos del oleoducto. A esto lo llaman coloquialmente en Colombia "tacar con burro amarrado".

Ahora bien, Colombia era presentada como un ejemplo en el manejo de sus finanzas internacionales. En este país ha experimentado la Banca Internacional muchos de los aspectos de sus políticas y de su manejo crediticio. Esto ha llevado a que incluso hoy se haya otorgado la presidencia del BID a un banquero colombiano que tuvo vínculos con el Banco del Pacífico -que fue colapsado- y quien ocupó también la embajada colombiana en Washington durante dos periodos sucesivos cuando se instauró el Plan Colombia, -un plan financiero y militar que aunque orientado a condicionar el comercio binacional y de la región Andina a cambio del combate al tráfico de drogas, ha sido calificado como un plan contrainsurgente.

Entre las características de las medidas financieras implementadas desde 1993 destacaba que, en primer lugar, "no se trata de controles cuantitativos, sino sistemas de cargos en función de los plazos de inversión y estaban dirigidas a ingreso de capitales no a su salida…" El sistema se basaba "en estrictos controles de las reservas de divisas de las instituciones financieras y en restringir cualquier tipo/forma de dolarización de los depósitos del sistema financiero" Colombia había impuesto en el 1993 severas exigencias a las reservas, "que fueron complementados por un impuesto a las entradas de capital de corto plazo" (SEVARES, Julio: 2005).

Según Coinvertir, Colombia ocupa el sexto lugar en el destino de la inversión extranjera directa -IED- en América Latina, con 1.979 millones de dólares que representan el 4,2% del total de la región. Durante el primer semestre de 2003 la IED del petróleo era 21% y la de minería 27%, de un total de 935 millones de dólares. En la década de los ochenta, la inversión extranjera en Colombia se concentraba en el sector minero energético. Con el cambio de la política de inversión extranjera incluido en el paquete de reformas estructurales y del proceso de liberalización de la economía a comienzos de la década de los noventa, tuvo lugar una diversificación en los sectores receptores. Mientras en los años ochenta casi todas iban al sector del petróleo, en la década de los noventa otros pasaron a ser importantes destinatarios de capital foráneo en distintas industrias, como los de energía, comunicaciones y finanzas, todos ellos ligados al proceso de privatización y al desarrollo de nuevas tecnologías. (1)

Para enfrentar la caída en las inversiones extranjeras y para facilitar el flujo de capital extranjero o actores nacionales con inversiones en el extranjero y profundizar la articulación de Colombia a la dinámica internacional del capital financiero, se ha producido un desmonte gradual de las restricciones de los años 90, hasta producirse la ley que en el 2005 establece una serie de garantías extraordinarias para el ingreso de capital. (2)

Al 13 de Junio de 2006, ante la volatilidad de las finanzas y el oportunismo de los poseedores de acciones que inducen pánico financiero frente a la abundancia de dólares en el mercado internacional y en el contexto de las presiones inflacionarias en EEUU y la consecuente alza de los intereses de la FED (reserva Federal de EEUU), la bolsa Colombiana había perdido en menos de dos semanas la suma de más de 5000 millones de dólares, provocándose una estampida de dólares en búsqueda de mercados más seguros y una caída del valor de las acciones sin precedentes. Hasta entonces, en lo corrido del año 2006, los propietarios de acciones habían perdido cerca del 35% del valor de sus acciones (El Tiempo, 13-06-2006). Lo títulos de deuda en la región se hacen más costosos con lo cual la deuda del país se aumenta vertiginosamente, acompañándose de una caída en la apreciación de la moneda colombiana que encarece la deuda en dólares.

Parece advertirse de la experiencia que es imposible regular al capital mediante medidas de control al capital financiero en el orden local. Esta tarea va contra la propia naturaleza del capital y ello la hace prácticamente imposible: pareciera que en lugar del puñal se estuviese eligiendo un veneno de efecto lento pero efectivo, como el que empleó Mesalina, para envenenar a su esposo, el emperador Claudio, y lograr que su hijo Nerón ascendiera al trono.

Sin duda, este fenómeno está relacionado con el alto precio del petróleo en el mundo. Está dicho que el alto precio del petróleo hace rentable extraerlo donde antes no lo era. Entre las consecuencias inmediatas está sin duda un aumento en la inversión extranjera directa -IED- en la exploración y demás actividades relacionadas con la industria del petróleo y el carbón. Colombia recibió durante los últimos cinco años un monto promedio anual de U$8.291 millones de dólares, de los cuales el 71% correspondió al flujo de endeudamiento y 29% a IED (Informe al Congreso de la Republica, Banco de la Republica, Bogotá, julio de 2005). En los años de 94 al 98 la IED estuvo asociada con la inversión en el sector de electricidad, gas y agua (U$4.168 millones), con la industria manufacturera (U$3.087 millones), con el sistema financiero (U$3.034 millones) y con el sector petrolero (U$1.538 millones). Entre los años 1999 y 2004 el sector petrolero recibió 942 millones de dólares de IED, siendo el sector de minas y canteras el que mas atrajo IED (U$3.835 millones), seguido de los establecimientos financieros (U$2.807 millones), del trasporte, almacenamiento y comunicaciones (U$2.133 millones) y las manufacturas (U$2.160 millones).

Los impactos ambientales de esta IED se hacen sentir principalmente en las regiones más distantes de los centros tradicionales de actividad petrolera como son las áreas de conservación donde se levantan las restricciones jurídicas para dar paso a las orugas petroleras; sobre las tierras ancestrales de las comunidades indígenas y sobre los territorios tradicionales de las comunidades de afrodescendientes, así como en las regiones costeras. En el caso colombiano emergen nuevos conflictos en los territorios de los pueblos indígenas Kankuamo, Barí, nuevamente en territorio Uwa; pero también en territorios de comunidades negras en el Chocó biogeográfico.

La energía y el trabajo

El trabajo humano es la fuerza creativa más importante al considerar una matriz energética sustentable. El trabajo de los seres humanos es fundamental en cualquier consideración que se haga sobre la sustentabilidad de una sociedad. Reconocer la creatividad del trabajo en la construcción de formas de vida sustentables es esencial, es una premisa que una sociedad para ser más sustentable deberá incorporar la mayor cantidad de trabajo humano, no sólo de fuerza física sino de creatividad humana, para producir los bienes y servicios de demanda en función de unas relaciones sociales y con la naturaleza justas. Una sociedad sustentable evitará que el desempleo cunda, que esa fuerza y creatividad humanas sean desplazadas por tecnologías de destrucción o por el uso de combustibles fósiles. La tecnología ha de servir a la humanidad y no a su destrucción.

Recientemente hemos sido testigos de grandiosas movilizaciones del Primero de Mayo del 2006 cuando los inmigrantes latinos en EEUU mostraron que su energía e imaginación son indispensables para el movimiento de la economía de ese país. Casi simultáneamente los jóvenes parisinos, principalmente los inmigrantes y descendientes de inmigrantes o de franceses de las coloniales, se lanzaban a las calles para detener una norma que pretendía recortar aún más sus derechos laborales y estabilidad contractual. Sin los inmigrantes los países del norte se momifican. Sin duda que los inmigrantes también han sido fundamentales en la formación social de nuestros países latinoamericanos. La presencia de inmigrantes permitió en América Latina la introducción de expresiones importantes de la cultura y la política y condujo a un mestizaje, que en su complejidad hoy constituye una fuerza motriz para encontrar los atajos para salir del esquema neoliberal. En Brasil los inmigrantes europeos pobres constituyeron un importante bastión en la configuración de las demandas de los trabajadores y en la configuración de una fuerza campesina que la gran hacienda y las grandes plantaciones no habían permitido. El éxodo ha sido fundamental en la construcción de esperanzadoras fuerzas sociales y políticas en el mundo.

Acá nos interesa ver cómo el éxodo pero también cómo las fuerzas de los trabajadores no formales son claves en una salida adelante en la búsqueda de la sostenibilidad y de los cambios en la matriz energética. Sin duda estas fuerzas de inmigrantes y trabajadores no asalariados, desechados de la economía formal, aportan energía creativa a los países de origen y aquellos donde logran instalarse legal o ilegalmente. Sin que sea fundamental hacer un análisis en términos de rentabilidad, no hay que desconocer que estos trabajadores constituyen una importante fuente de aporte monetario para sus países de origen.

El flujo de riqueza de las gentes que van de la periferia hacia el centro permite la remisión de importantes cantidades de dinero del centro a la periferia dando estabilidad a las economías de donde proceden. A su vez estas grandes masas de trabajadores dejan su huella en los productos que enriquecen las economías del centro y dinamizan esas economías con su capacidad de ahorro y consumo. En Colombia los ingresos por remesas de los trabajadores han crecido considerablemente pasando de 809 millones de dólares en 1995 a ser de 3.314 millones en 2005, un equivalente al 16% de lo que se recibe por exportaciones. Hay que advertir que si la fuerza laboral de emigrantes colombianos es de 3,3 millones de personas cada una en promedio estaría remitiendo un millón de dólares lo cual es imposible, pues sabemos que a pesar que muchos de ellos sacrifican su bienestar en el exterior para enviar dinero para la manutención de sus familias y para ahorrar en Colombia, tal cifra resulta exagerada. Por ello hay que advertir que se requiere indagar más ampliamente cuál es el origen legal o ilegal de estas remesas. Sin embargo, esta objeción no le resta fuerza a la argumentación y a las evidencias de los levantamientos de inmigrantes a que hemos hecho referencia.

Nuestra propuesta de Soberanía energética para sociedades sustentables no puede desdeñar la importancia de esa gran fuerza que es el trabajo. El trabajo artesanal y esclavo hizo que la gran Roma imperial fuese el centro del universo en los primeros años de la era cristiana. Fueron las manos de los trabajadores las que esculpieron esa hermosa joya que es el Taj Mahal. Las manos de los mayas construyeron Tikal; las manos de los siervos y de los esclavos construyeron las catedrales góticas.

Sin embargo, hoy la fuerza de miles de seres humanos se dilapida y desprecia. Es así como a pesar de que la economía crece el número de personas desempleadas sigue en aumento, especialmente jóvenes entre 15 y 24 años que son el 50% de los desempleados y el 25% de la población en edad de trabajar. (Oficina Internacional del Trabajo (OIT): Tendencias Mundiales de Empleo, Ginebra 24-01-2006). Dice la OIT que si bien el PIB creció en 2005 en promedio un 4,3%, de los más de 2,8 miles de millones de trabajadores 1,4 miles de millones ganan menos de 2 dólares diarios, una cantidad similar a la de hace 10 años y, además, 485,5 están en condiciones de pobreza extrema y ganan menos de 1 dólar al día. Además afirma que durante la última década se ha reducido la brecha en el empleo entre mujeres y hombres, pero sigue siendo grande. En 2005, las mujeres constituían cerca de 40 por ciento de la fuerza de trabajo del mundo.

Los desempleados a finales de 2005 fueron 191,8 millones de personas, lo que significó un aumento de 2,2 millones desde 2004 y de 34,4 millones desde 1995. Los jóvenes tienen una probabilidad tres veces mayor que los adultos de encontrarse sin trabajo. Aquellos que trabajan sólo encuentran vinculaciones precarias y de baja calidad, se hacen obsolescentes rápidamente, el desempleo de larga duración es cada vez mayor, no hay protección de salud ni de riesgos ocupacionales para la mayoría de trabajadores que hoy se emplean por cuenta propia o en trabajos ocasionales o en la venta callejera de productos que no les dejan para su subsistencia.

En el estudio de Alejandro Portes y Nelly Hoffman, Latin American Class Structures, en Latin American Research Review, 2003, Vol (38) 1, se afirma que en el periodo de ajuste neoliberal se contrajo la contratación formal pública y del sector industrial moderno, lo que contribuyó al declive del proletariado formal e hizo aumentar el del proletariado informal: "De acuerdo con la OIT, el empleo informal alcanzó el 44 % de la PEA urbana latinoamericana en 1990 y el 47% en 1998 (OIT /Lima 2000). Esta clase trabajadora informal la constituyen "trabajadores y vendedores por cuenta propia y personas con poca capacitación, forzados a sobrevivir a través de formas empresariales menos lucrativas"; muchos de ellos son los que huyen de esa situación en la que la economía neoliberal los ha puesto para buscar alternativas en los países del Norte, principalmente en el caso colombiano en EEUU. En la década de los 90´s cerca de un millón de ecuatorianos, el 8% de su población, dejó su país. En el año 2000 las remesas alcanzaban cerca de 1.4 billones de dólares U$ 200 millones menos que los ingresos por exportaciones petroleras. Sin embargo es de apreciar que la composición educacional y ocupacional de esa emigración ha evolucionado elevándose un poco durante los últimos años: Colombia, por ejemplo, pasó de tener en EEUU un 3,2% de inmigrantes legales profesionales en 1990n a tener un 27% en 1999. Aunque para el caso estadounidense las cifras promedio de los inmigrantes latinoamericanos sufren un sesgo por la abundante migración mexicana, que tiene bajos logros educativos, mucha de ella destinada a trabajar en el sector agrícola y doméstico.

Pero no sólo están los emigrantes económicos, también están los desplazados por razones políticas y por desastres ambientales. Estos son no pocas veces los ilegales, los que clandestinamente entran en las pateras, los que se cruzan las fronteras sin documentos de identidad, los que traspasan los muros de ignominia; éstos, los no ciudadanos, alimentan con su trabajo las economías del norte y las burbujas de poder y bienestar del Sur. Según el informe de ACNUR a principios de 2005 el número de personas bajo su amparo era de 19.2 millones, 13% mas que el año anterior. Esta cifra incluye: 9.2 millones de refugiados (48%), 839.200 solicitantes de asilo (4%), 1.5 millones de refugiados retornados (8%), 5.6 millones de desplazados internos (29%) y 2 millones de otras personas bajo su amparo (11%). Sólo en Colombia hay dos millones de desplazados internos.

Sin duda, hay una relación entre los elevados precios de la energía y el desempleo y la situación social calamitosa, especialmente de los pobres en los países de periferia que son importadores de petróleo. Sin embargo, parece que estamos en un círculo vicioso pues se afirma que no hay empleo porque con los altos precios de la energía las inversiones se reducen y el consumo se reduce desacelerando la economía. Sin embargo, la energía de estos millones de desechados que bien podrían estar produciendo para su propia subsistencia es subestimada.

¿Por qué esto? Porque esta sociedad está prisionera de la ideología de la rentabilidad. Cualquier alternativa productiva, tecnológica o de subsistencia es medible por la rentabilidad, y puede resultar desdeñable si su rentabilidad es baja o inestimable. Pero esa rentabilidad es un mecanismo para la acumulación de capital, para beneficio de quienes concentran la riqueza y es a cuestas del sacrificio de bienestar de las mayorías empobrecidas.

Claro que los seres humanos no sólo aportamos fuerza de trabajo sino creatividad, imaginación, vida. S.A. Podolinski estudio por 1880 los fenómenos de la energía relacionados con la vida y los aplicó a fenómenos económicos y dio fundamento a lo que MARTINEZ-ALIER llama Economía Energética de la Humanidad. Ahora bien, la quinta parte del consumo endosomático (3) de la energía (denominación dada por Alfred Lotka hacia 1920) puede convertirse en trabajo, así que un ser humano que consuma de 2500 a 3000 calorías por día puede aportar un equivalente de 400 a 600 calorías diarias como trabajo; y cada caloría humana o animal puede contribuir a producir entre 20 y 40 calorías extras, el trabajo de todos estos seres podría al menos producir para su propia subsistencia y recrearse como seres humanos y no reproducirse como desechos. Hay que dejar claro que hay una enorme posibilidad y una necesidad de considerar el aporte del trabajo humano al balance energético de las economías. Y una economía para que sea sostenible debe como mínimo tener una productividad energética de 1:5. En lugar de seguir afirmando que por los altos costos del petróleo toda energía se encarecerá, debemos ser concientes que hay una energía y una creatividad humana que entre tanto se dilapida.

Algunas conclusiones

  • Para alcanzar la sustentabilidad de una sociedad, hay que considerar como premisa fundamental que el trabajo humano le es consubstancial, no sólo porque los seres humanos producen bienes y servicios que la sociedad demanda, sino porque el trabajo es la manera de ser humana, es la manera de hacernos más humanos. Es fundamental incluir el aporte del trabajo humano en las cuentas de la energía que se produce o deja de producir.
  • Es necesario establecer con mayor detenimiento las externalidades que trae consigo el aumento de los precios del petróleo, tanto en la economía de los más pobres como en su medio ambiente. Así mismo, hay que hacer ver en los precios los costos sociales y ambientales y estimar más claramente los costos y externalidades positivas y negativas de un cambio en la matriz energética hacia energías renovables.
  • Hay que insistir en que un cambio en la matriz energética deberá acompañarse de medidas inmediatas en términos de moratoria a los hidrocarburos, reducción de su consumo, aumento de la eficiencia en su uso, reducción de las emisiones de CO2. En fin, es indispensable avanzar hacia la descarbonización de la economía.
  • Hay que hacer incidencia para que las instituciones multilaterales verdaderamente se comprometan a nivel intergubernamental con el cambio en la matriz energética.
  • Es crucial una labor de difusión y educación para que en más sectores de la población se comprenda con mayor profundidad los asuntos relacionados con la sociedad petroadicta y participe en la toma de decisiones con mayor información y adopten una matriz, una arquitectura energética basada en las energías renovables y en las sustentabilidad social.
  • Se hace necesario crear unas estrategias de financiación novedosas, basadas en la solidaridad y no en la especulación financiera. Para ello es preciso discutir el rol de la banca multilateral. No se puede seguir condicionando la financiación de los países al modelo energético que se impone. Igualmente los costos de transacción son demasiado onerosos en el caso de las energías alternativas.
Notas:
(1) A Diciembre de 2002 el sector con mayor inversión fue minas y canteras (incluyendo carbón) con US$ 562 millones, seguido por transporte, almacenamiento y comunicaciones con US$ 362 millones y financiero con US$ 298 millones. Para el caso del nivel acumulado de inversión extranjera directa, en el año 2002, ésta provino principalmente de países como: Estados Unidos con una participación de 26%, España con 13%, Islas Vírgenes Británicas con 10%, Islas Caymán con 9%, Holanda con 7%.

(2) El Congreso de Colombia decreto la Ley 963 de 2005, reglamentada con el decreto 2950/Ag. 2005, a fin de establecer una relación contractual entre el estado y los inversionistas para proteger y promover nuevas inversiones y ampliar las existentes. Se protegerán las siguientes actividades: irrigación y uso eficiente de recursos hídricos, petroleras, turísticas, agrícolas, agroforestales, mineras, telecomunicaciones, construcciones y desarrollos portuarios y férreos, y generación de energía eléctrica.

Estas normas instauraran la estabilidad jurídica para los inversionistas en Colombia creando los mecanismos para la seguridad, de acuerdo al proyecto, al cronograma de inversiones, a la importancia del proyecto según reconozca DNP, a los empleos y el impacto económico y al origen lícito de las inversiones nuevas. El inversionista pagará una prima del 1% de la inversión realizada cada año.

(3) Interior al cuerpo.
El presente material se publica en Rebanadas por gentileza de Edgar Páez, Responsable Área Internacional y DH Dirección Nacional del SINALTRAINAL, Colombia.
Rebanadas de Realidad - Envíenos sus comentarios e informaciones