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Plan Colombia: papel de las petroleras

Las empresas petroleras han contribuido directamente en la escalada del conflicto social y armado que vive Colombia. La Unión Sindical Obrera (USO), adelanta una huelga por la defensa de sus reivindicaciones y la defensa de nuestros recursos naturales, escribe el analista colombiano Allende La Paz.
Por Allende La Paz

Rebanadas de Realidad - Rebelión, ANNCOL, 07/05/04.- Las empresas transnacionales tienen sus manos metidas en el diseño y la financiación de los planes militares que tienden al control de Latinoamérica por parte de los Estados Unidos.

Las multinacionales han usufructuado las riquezas naturales de nuestros países y están decididas a continuar devorando el ponqué que las oligarquías arrodilladas e indignas les permiten degustar en total impunidad contra los intereses nacionales de nuestros pueblos.

Ello es particularmente cierto para el caso de Colombia. Y lo es mucho más para las petroleras ya que las 10 primeras empresas petroleras mundiales hacen presencia en Colombia. Recordemos nada más cómo no ha mucho, los gobernantes oligárquicos les entregaban a las multinacionales el usufructo de por vida de partes del territorio nacional mediante las famosas "Concesiones".

Durante la administración de Mariano Ospina Pérez, mediante una patriótica huelga los obreros petroleros obligaron al gobierno a crear la estatal petrolera ECOPETROL, para que administrara los recursos petroleros entregados en el gobierno de Rafael Reyes a Roberto de Mares, que a su vez los vendió a la Tropical Oil Company -TROCO- que debían revertir al Estado en 1.951, lo cual, como hoy, trató de ser escamoteado por la mencionada compañía.

Posteriormente, siguieron con los "Contratos de Asociación" que les permitía jugosas ganancias a las transnacionales del petróleo, y en el presente la actual administración entreguista colombiana adelanta cambios de los contratos de asociación, que aumentan el margen de beneficios de las empresas que participen, lo cual ha despertado el apetito voraz de las multinacionales petroleras por la explotación de los recursos petrolíferos de Colombia.

En la década de los ochenta, la empresa petrolera estadounidense Occidental Petroleum encontró en 1983 el yacimiento petrolífero Caño Limón, departamento de Arauca, y ya en 1985 estaba sacando el petróleo, mediante un contrato de "Asociación" con la estatal del petróleo colombiana, ECOPETROL, 50 % para ésta y 50% para Oxy, la angloholandesa SHELL y la empresa petrolera española Repsol-YPF (poseedora del 6,2%), yacimiento que debía revertir a la Nación para explotar el 30% último del yacimiento.

Es de mencionar que la Repsol y la OXY invadieron el territorio indígena U`wa en busca de petróleo, sin el consentimiento de las comunidades y violentando sus territorios en clara trasgresión de la Constitución Colombiana, siendo protegidas sus bienes y maquinarias por fuerzas militares-paramilitares, asesinando varios de los líderes indígenas.

Ese petróleo es transportado hasta la Costa del Caribe a través del oleoducto Caño Limón- Coveñas -de 773 kilómetros de longitud- y en Coveñas es embarcado en los buques petroleros que se los llevan a Estados Unidos para refinarlo. De este yacimiento se han extraído 910 millones de barriles, de la reserva de 1.300 millones de barriles que se le calcula y hoy representa el 30 % de la producción petrolera en Colombia, lo cual le reporta a la OXY ser la 2ª empresa en explotación del petróleo colombiano.

El gobierno colombiano le entregó un contrato de exploración de petróleo a una empresa estadounidense -posteriormente se supo que su capital era de 100 mil dólares- que encontró el yacimiento petrolero de Cusiana, ubicado en el departamento de Casanare, el cual se lo vendió para su explotación a la British Petroleum por 250 millones de dólares. No se sabe a ciencia cierta cuál es la reserva de este yacimiento, pero se consideraba que con los recursos extraídos de él, se podría cubrir el presupuesto nacional de Colombia durante 8 años sin tener que recurrir a otras fuentes de financiación. También encontraron el yacimiento de Cupiagua, que según un alto funcionario de la BP, tendría 10 veces más que Cusiana, lo cual fue posteriormente desmentido por la Compañía.

La empresa española Repsol- YPF también, además de la parte del ponqué de Caño Limón, tiene otros importantes intereses en el departamento de Arauca, como el yacimiento petrolífero de Capachos I, en el municipio de Tame.

Es de resaltar que esta empresa desde hace varios años ha sido acusada y demandada en varios país del Viejo Continente y de América Latina por ser la responsable de una serie de daños ecológicos. (ver en http://www.rebelión.org/)

Contribución de las petroleras al Plan Colombia y al paramilitarismo

El control del petróleo es imprescindible en la estrategia de dominio imperial de los Estados Unidos, máxime si tenemos en cuenta el agotamiento de los yacimientos en territorio estadounidense (sus reservas solo representan el 3% mundial del petróleo y el 4% del gas, convirtiéndolo en importador de hidrocarburos desde los años 80) y la situación de extrema inestabilidad y dificultad para imponer la visión gringa en el Oriente Medio, en Afganistán y en Irak, además de las dificultades con Venezuela y Brasil.

Por ello los Estados Unidos ha invertido millones de dólares para garantizarle a sus empresas la continuidad en la explotación del petróleo colombiano, además del financiamiento directo que dichas compañías hacen de proyectos como el paramilitarismo.

Las empresas petroleras han contribuido directamente en la escalada del conflicto social y armado que vive Colombia a través del "impuesto de guerra" establecido por el gobierno colombiano en 1992 que establecía el pago de un dólar por barril, el cual como su nombre lo indica iba a financiar la guerra en Colombia.

En artículo publicado en 2002 en Los Angeles Times, se denunciaba que la OXY pagaba 750.000 dólares a las fuerzas de seguridad colombianas y la Asociación Cravo Norte - propiedad de ECOPETROL y la OXY, que actúa en el yacimiento Caño Limón- en 1996 firmó un "acuerdo de colaboración" anual de casi dos millones de dólares para financiar económicamente las unidades de la XVIII que cubrían las zonas cercanas al yacimiento.

Estas fuerzas militares vigilan las comunidades que están a lo largo del oleoducto, las hacen víctimas de intimidación directa o a través de amenazas de que los "paracos" vienen detrás, o con paramilitares para hostigar la población, lo cual ha quedado documentado en denuncias de que personal de la XVIII Brigada de Arauca implicados en graves violaciones de derechos humanos.

De los recursos del Plan Colombia, o Plan "Patriota" como quieren llamarlo ahora, aprobados en el 2003, 99 millones correspondían al financiamiento para la protección del oleoducto Caño Limón Coveñas, "mediante la compra de helicópteros, formación e inteligencia y material para la XVIII Brigada, la creación de una nueva Brigada Móvil, la numero 5 (asignada a la protección del oleoducto) y unidades adicionales fluviales y de policía, todas ellas equipadas con material pagado con fondos estadounidenses.(17) En enero de 2003, 60 miembros de las Fuerzas Especiales estadounidenses llegaron a Arauca, uniéndose a los 10 que ya estaban allí, para formar a unidades de la XVIII Brigada." (Ver Informe de Amnistía Internacional en enlaces de http://www.anncol.org/).

En esta estrategia de protección de las multinacionales petroleras se inscriben las llamadas "zonas de rehabilitación y consolidación" en los departamentos de Arauca, Bolívar y Sucre, precisamente por los departamentos por donde pasa el oleoducto Caño Limón-Coveñas. Zonas cuyo funcionamiento persiste a pesar de haber sido declaradas inconstitucionales por la Corte Constitucional.

La British Petroleum (BP) que se fusionó con la AMOCO -conformando la tercera empresa petrolera en el mundo- en el principal yacimiento petrolero colombiano -Cusiana y Cupiagua, en el departamento de Casanare- junto a sus socias, la TOTAL francesa y la TRITON estadounidense, han financiado directamente grupos paramilitares y han resultado seriamente comprometidas en violaciones de derechos humanos.

La BBC de Londres entre 1.997 y 1.998 recogió información en entrevista a ex-funcionarios de la B.P., que demostraba la relación de la multinacional con los paramilitares y cómo a través de sus propios empleados había entregado información a los militares, que resultaron en asesinatos o amenazas de muerte a líderes y activistas sindicales, defensores de derechos humanos, políticos democráticos, etc.

El papel de George W. Bush

La familia del actual presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, son parte de importantes accionistas de la compañía petrolera HARKEN ENERGY CORPORATION, la cual posee 5 contratos de exploración y explotación petrolera en Colombia y la compañía considera a este país como la principal inversión hacia el futuro, por encima de los Estados Unidos y otros países de Latinoamérica.

Donde hay riqueza hay paramilitares. En Colombia, los grupos paramilitares hacen presencia en las zonas en donde hay riquezas. Y en donde hay riquezas naturales, allí están las multinacionales. Y en donde están las multinacionales, allí hay paramilitares. Y para que haya paramilitares en una región tienen que llegar los militares antes, o de no, no llegan los "paracos".

En Arauca hay petróleo, están la OXY y Repsol-YPF, hay paramilitares. En Casanare hay petróleo, está la British Petroleum, hay paramilitares. En la Guajira hay carbón mineral y gas, allí están la Drummond y la Texas, allí hay paramilitares. En Santa Marta, está el puerto para embarcar carbón, está la zona bananera con la Chiquita Brands, allí hay paramilitares. En Urabá hay banano, allí están las multinacionales del banano, allí hay paramilitares. En Putumayo hay petróleo, hay multinacionales, allí hay paramilitares.

En el Chocó, todavía hay más oro que el que se han llevado desde la invasión española, allí hay paramilitares. En el Magdalena Medio (Barrancabermeja y zonas aledañas) hay petróleo, allí están las multinacionales, allí hay paramilitares.

Uribe Vélez, entreguista y antipatriota

La administración del Presidente Uribe Vélez, con su historial narcotraficante y su presente paramilitar, responde al dictado de su amo, el Tío Sam (perdón, quise decir George W. Bush), y decide entregarle aun más a las multinacionales nuestras riquezas naturales y muy orondo el indigno presidente anuncia que la Texas explotará hasta el agotamiento los pozos de gas natural de La Guajira, lo cual significa la pérdida de 87 millones de dólares para la Nación.

Igualmente anuncia que el yacimiento Caño Limón, será explotado hasta su agotamiento por la Occidental Petroleum, que significará la pérdida de los colombianos del 30 % último del yacimiento, lo cual ocurrirá también con todas las empresas que tengan "contratos de Asociación" con Colombia, ya que su decisión es regresar a los "contratos de Concesión" reduciendo la participación de Colombia en otro 30% por ciento del negocio.

La resistencia popular

Esta política entreguista y antipatriota de Uribe Vélez lo que busca es la regresión en política de explotación petrolera y abrirle el camino a la definitiva privatización del sector en beneficio de las multinacionales petroleras, mismas que han financiado la guerra en Colombia, y están comprometidas hasta los tuétanos en la "guerra sucia" a través de su financiamiento del paramilitarismo.

Esta posición entreguista del presidente narco-asesino-paramilitar ha encontrado la resistencia viril del pueblo colombiano, especialmente de los obreros petroleros que laboran en ECOPETROL, agremiados en la Unión Sindical Obrera (USO), que adelantan una huelga por la defensa de sus reivindicaciones y la defensa de nuestros recursos naturales, en medio de encarcelamientos sin causa (26 líderes tras las rejas), asesinato de dirigentes sindicales (más de 89 líderes de la USO asesinados en los últimos años), desapariciones, y amenazas de todo tipo.

En esta posición de defensa de los intereses nacionales, se inscribe el accionar de la insurgencia colombiana y en razón de ella consideramos que está plenamente justificado su planteamiento de sabotaje a la infraestructura petrolera, cual hicieran nuestros indígenas Tayronas hace ya 512 años cuando ante la invasión del español, quemaban sus casas y cultivos para impedir su aprovechamiento por el avaro invasor.

Gentileza de Revista Rebelión.
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