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ARGENTINA

El año en que la política comenzó a mejorar el ánimo de los tucumanos

Por Javier Noguera (*)

Rebanadas de Realidad - Tucumán, 25/01/07.- El año que dejamos atrás no sólo sirvió desde el punto de vista político para consolidar el proyecto nacional y provincial, sino que fundamentalmente sirvió para lo que debe servir la política: mejorarle la vida a la gente. Veamos.

La política debe ocuparse de las cuestiones urgentes y también de las importantes.

No es una novedad para los tucumanos la pobreza. Veníamos incómodamente acostumbrados a convivir con ella. Tampoco es una novedad la manera de combatirla eficazmente: todos los organismos internacionales especializados en la lucha en contra de este flagelo coinciden en lo que hay que hacer. En líneas generales se trata de lo siguiente: plena accesibilidad a la educación, a la salud, mejoramiento de las condiciones de vivienda, mejoramiento de la infraestructura y las comunicaciones.

Lo que sí es una novedad es que este problema (que hay que decirlo: humilla nuestra condición de ser humano) encabece las prioridades de una gestión de gobierno. Y eso, ocurre en nuestra provincia.

En Tucumán llevábamos décadas sin construir una nueva escuela. En lo que va de estos últimos tres años se construyeron 1.200 aulas nuevas (todas las escuelas de nuestra provincia estuvieron en obra) y el año que viene se terminarán de hacer 100 nuevas escuelas. Sí, 100 nuevas escuelas, de las que llevamos ya inauguradas 20, otras 25 se están construyendo en estos momentos y el resto concluirá el año entrante. La localización de estos flamantes edificios no es caprichosa: están ubicados en las zonas más pobres de nuestra provincia. A ello debe sumarse el esfuerzo que se realiza desde el nuevo Ministerio de Educación por estandarizar y "nivelar para arriba" la calidad educativa en toda la provincia, presupuesto esencial para una sociedad más justa. Pero el año se va también con un avance extraordinario: el consenso logrado en torno a la nueva Ley de Educación Nacional. A través de ella el Estado se obliga no sólo a garantizar el acceso y permanencia en el sistema educativo, sino que se garantiza ese derecho a lo largo de toda la vida. La educación secundaria será ahora obligatoria en todo el territorio nacional y el gobierno adopta como política de Estado la difusión a través de su sistema educativo formal de las nuevas tecnologías de la información, es decir, el uso de Internet. Ello nos permitirá ir sorteando en un futuro no muy lejano la tremenda brecha tecnológica que hoy nos separa de los países más desarrollados del globo. Comenzamos a abrirnos paso para ingresar a la sociedad del conocimiento. Este año que se inicia debemos difundir aún más los beneficios de las nuevas tecnologías y realizar acciones concretas para masificar su accesibilidad. En ese marco, debemos promocionar activamente la industria del software libre.

En materia de Salud, no sólo se ha fortalecido la presencia del sistema en todo el territorio provincial a través de los centros de atención primaria, equipándolos, reconstruyéndolos e inaugurando nuevos edificios, es decir garantizando un eficaz servicio de salud en la prevención y en la contingencia. Al asumir Alperovich, la provincia contaba con una flota de 7 ambulancias. Hoy, sólo el Estado provincial tiene 70 ambulancias nuevas, el 50 por ciento con equipos de alta complejidad.

En este año que pasó, 150.000 tucumanos tuvieron por primera vez agua potable en sus casa y esa cifra llegará a 200.000 en los primeros meses de este año cuando terminemos los trabajos en el interior de la provincia. Ningún sistema de salud es eficaz sin agua potable.

Este año quedó inaugurado el nuevo Hospital del Niño Jesús, que en el mismo predio duplicó su superficie de atención e incorporó tecnología de punta para tratar los casos de alta complejidad que antes se derivaban a Buenos Aires. Se equiparon todos los hospitales, especialmente el Padilla y la Maternidad, se incorporaron más de un centenar de equipos de alta complejidad al sistema de salud. La Maternidad se puso además a la vanguardia en la aplicación de técnicas de parto humanizada, aún inexistente en el mercado de la salud privada tucumana. Nuestra Constitución este año garantizó a todos los tucumanos que la salud es gratuita, universal (para todos) y que es además integral (es decir que el Estado es responsable desde la emergencia hasta la alta complejidad).

Por su infraestructura y por la capacidad de sus profesionales, los hospitales públicos tucumanos han vuelto a ser el centro de referencia más calificado del norte argentino.

En materia de Obra Pública la inversión en estos últimos tres años alcanza la friolera de 2.253.509.003 pesos. Se terminaron 1.093 obras, hay en ejecución 680 y a iniciar 552 obras que comprenden desde la repavimentación de caminos, construcción de viviendas y canalización de arroyos y ríos, hasta el reacondicionamiento de edificios públicos, iluminación de caminos rurales y rutas provinciales, e infraestructura para barrios construidos por medio de operatorias locales y nacionales.

Se entregaron 25.000 soluciones habitacionales, es decir 25.000 familias que vivían en ranchos precarios, hoy tienen una vivienda digna y la escritura de su casa.

Durante este año también quedaron expuestas nuestras deficiencias en materia de seguridad pública. A pesar de los esfuerzos por mejorar el equipamiento de nuestras comisarías y de nuestros policías, por instrumentar una policía científica, el Estado no logró que sus ciudadanos se sientan más seguros. Pero nada se logra en este oficio sin tenacidad. Debemos persistir capacitando aún más a nuestros policías e incorporando nuevas tecnologías que nos permitan tener un contacto más directo con las víctimas de los delitos y una respuesta más eficaz del servicio. Los casos Argañaraz, Lebbos y Chaila no son idénticos y todos debemos esforzarnos por comunicar mejor esas circunstancias, separar la paja del trigo y abrir un debate serio sobre el rol de las fiscalías penales y su pertenencia al Poder Judicial (con la consiguiente judicialización y burocratización que conlleva). Ya nadie discute en el mundo sobre la conveniencia de que las fiscalías sean órganos independientes o directamente dependientes del Poder Ejecutivo.

Durante este año hemos hecho también un importante avance institucional: hemos mejorado nuestra Constitución provincial. Antes, a los jueces los designaba a discreción el gobernador y los juzgaba un poder político: el Parlamento. Ahora se establece por primera vez en nuestro texto constitucional el Consejo Asesor de la Magistratura y la selección de los jueces es por concurso de antecedentes y oposición y su dictamen vinculante para el gobernador. La Constitución anterior omitía toda referencia a los controles sobre el Poder Ejecutivo, la nueva incorpora a un Tribunal de Cuentas, de tres miembros inamovibles, que le establece controles previos, concomitantes y posteriores. Se incorporan los Derechos de los pueblos originarios, de los consumidores, al Medio Ambiente como patrimonio común. Nos adherimos a todos los tratados internacionales de derechos humanos.

Es muy difícil que una transformación institucional de estas características se haga si no existe un liderazgo firme, y aún así siempre se producen cimbronazos y polémicas inevitables. Recordemos que la última reforma constitucional (la del 90) derivó en la intervención federal de los tres poderes públicos. Nada de eso ocurrió. Lo que también es difícil es que un texto constitucional pueda complacer a todos los ciudadanos, pero que todos puedan expresar sus diferencias habla bien de nosotros como sociedad que se sueña construyendo un futuro de paz.

Los ecos del 19 y 20 de diciembre del 2001 resonaron este año en Misiones. Vinieron a recordarnos que esta sociedad no tolera una nueva frustración colectiva.

Pero nada nos permitiría mirar con optimismo nuestro futuro si la marcha de nuestra economía nacional no nos acompañase. Como todos sabemos, la Argentina ha venido creciendo en estos últimos 4 años a "tasas chinas". A un promedio del 9 por ciento anual, nuestro país es el de más fuerte crecimiento en la región y hoy no existe ningún economista serio que pronostique una recaída de nuestra macroeconomía. Apoyado principalmente en la producción y exportación de materia prima (de nuestros cuatro principales cultivos: soja, maíz, trigo y girasol), nuestro país encontró un socio en el mundo: China, que compra nuestros productos primarios y nos envía su industria. Con un detalle que nos permite ser aún más optimista: la tendencia mundial a que nuestros productos sean cada vez más caros (materia prima) y el de ellos (industria) más baratos.

El ex presidente español Felipe González sostiene que liderar implica fundamentalmente hacerse cargo del estado de ánimo de la gente y cambiarlo, ponerlo en positivo. En esa empresa están el presidente Kirchner y el gobernador Alperovich, con su acción y sus decisiones le han puesto de nuevo un norte a nuestro país y han comenzado a cambiarle el ánimo a nuestra gente.

El artículo de Javier Noguera se publica en Rebanadas por gentileza de Enzo Larosa.
(*) El Dr. Javier Noguera es Secretario de Estado de Gobierno y Justicia de la Provincia de Tucumán.
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