| Bufete de Informaciones Especiales y Noticias |
| OPINIÓN - HONDURAS-USA RESISTENCIA / Web | |||
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Carlos Flores Facussé, ¿presunto implicado? |
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| Por Roberto Quesada, escritor y diplomático hondureño en resistencia, director de Honduras-USA Resistencia | |||
Rebanadas de Realidad - Nueva York, 19/07/10.- Estos días Honduras ha sido sacudida por la idea de revivir un cadáver: el Partido Liberal. Ese cadáver pueda que tenga posibilidades, pero antes hay que darles actas de defunción a sus “haraquiris”, o sea, a aquellos y aquellas que decidieron ensartarse a sí mismos/as el puñal, creyendo que se lo daban al pueblo, al dar un golpe de Estado militar. Ha habido muchas declaraciones, pero la mayoría de ellas enmarcadas dentro de la estupidez de querer justificar lo injustificable: el golpe de Estado. Ese que fue dado contra el presidente Manuel Zelaya y, especialmente, contra el pueblo hondureño. No obstante, dentro de esas declaraciones liberales existe una que sale fuera de contexto, la del empresario don Jaime Rosenthal Oliva, quien pide el regreso incondicional al país del presidente Manuel Zelaya Rosales y se presenta a sí mismo como de la izquierda democrática. Esta postura de don Jaime es ajena a nuestro contexto político, donde la ignorancia hace que más de alguno/a se aterre con una declaración de éstas, pero entendible y explicable en sociedades desarrolladas. Este es el caso de España, en donde el Partido Socialista (PSOE), tiene en su estructura a millonarios empresarios, que disfrutan mejor sus fortunas (pues no les invade la culpa de sólo estarle chupando la sangre al pueblo) que nuestros subdesarrollados (no todos) empresarios catrachos, que son incapaces de pensar y trabajar en el desequilibrio económico y apostar a tratar de que desaparezcan, en la medida de lo posible, los terribles y temibles índices de pobreza y de extrema pobreza. Por supuesto, hablar de estos temas en Honduras es como firmar su sentencia de muerte. Es por ello que no recomiendo a ningún escritor ni columnista que lo haga, pues esto lo sabe, y lo ha denunciado, el propio embajador estadounidense en Honduras, Hugo Llorens. No obstante, si alguien lo hace, hay que hacer como hago yo, enviar a otras personas en otros países, escritos denunciando los posibles asesinos y razones de la muerte del que escribe, en ese sentido, si algo sucede, los criminales serán denunciados. De hecho, he tenido el reclamo de lectoras y lectores porque en mis escritos contra el golpe de Estado no hablo de empresarios, políticos y religiosos. He explicado, y explico, que el escritor, el periodista que se precie de serlo, antes que nada debe de estar seguro de lo que escribe: tener documentos y fuentes. Es eso lo que me ha llevado a denunciar a los que obviamente son denunciables, como Roberto Micheletti y Romeo Vásquez Velázquez. Ellos, desde el momento en que les hicieron la propuesta, sabían que iba a delinquir, a cometer un acto criminal. Es probable que aceptaron porque les dieron garantías de impunidad e iban a tener a su disposición las arcas de un país entero, de un pueblo entero, para que la dilapidaran a su antojo, tal como hicieron. Este asunto de pruebas es importantísimo para todo periodista, es tal vez por ello que Roberto Micheletti, después de regresar de El Salvador—a donde fue clandestinamente— dijo furioso que aceptaba que le llamaran ‘golpista’ pero ‘asesino’ jamás. “Que me lo prueben”, gritó. Ahora en dos de sus recientes artículos, el autodenominado analista político, Juan Ramón Martínez, implica al presidente Carlos Roberto Flores Facussé, en los deplorables hechos del golpe de Estado del 28 de junio del 2009. Es cierto que Juan Ramón Martínez carece de lectores, se lee a sí mismo y lo leemos, aunque nos tilden de masoquistas, quienes vigilamos a los enemigos del pueblo hondureño para evitar que cometan más atrocidades. Este fue el caso cuando él dijo que le tenía planchadita, dobladita y perfumadita la pijama al presidente Pepe Lobo. Nadie se enteró. Fue hasta dos días después que yo lo delaté en uno de mis artículos, que medio mundo se enteró y se hizo eco en los medios radiales y televisivos. Esto mismo pasará ahora en que en dos de sus recientes artículos, Juan Ramón Martínez hace a un lado a Micheletti y Vásquez Velásquez (a quienes, si sigue así Juan Ramón, nos veremos obligados a pedirles disculpas), y prácticamente denuncia a Carlos Flores Facussé como el artífice de la defenestración del presidente Manuel Zelaya Rosales. Obviaré referirme a los insultos que a diario Juan Ramón Martínez dedica al presidente Manuel Zelaya. En realidad es algo que no me explico, pues las tres veces que yo fui a presidencial, las tres veces me encontré con Juan Ramón Martínez junto al presidente Zelaya. De hecho, para hablar con el presidente Zelaya, casi había que pedirle permiso a Juan Ramón Martínez, pues siempre estaba tan encimado que imposibilitaba ver al presidente. Y de esto, hablando de pruebas, tengo fotos de Juan Ramón, Mel y yo en presidencial (incluyendo una en la que ando con una escandalosa corbata de Frida Khalo). Así que es inexplicable e irracional ese odio de Juan Ramón contra Mel, cuando Juan Ramón públicamente, en presidencial, le sobaba la leva al presidente Zelaya. ¿Qué credibilidad puede tener? Mejor volvamos al tema en cuestión, en dos de sus recientes artículos, Juan Ramón Martínez saca a florecer al presidente Carlos Flores Facussé, no se sabe si con la intención de adularlo, alabarlo—como ayer hiciera con Mel—o para delatarlo. Leemos en el titulado “Las complicadas opciones de la Resistencia”: … “no creemos que Zelaya apadrine este tipo de cosas (violencia), porque no sólo significaría su derrota política frente a Carlos Flores, sino que además su captura, para llevárselo a una cárcel de máxima seguridad, por parte de los Estados Unidos que ya días le tiene el ojo puesto”. (Tiempo 12/07/10). Aquí involucra a Carlos Flores en complicidad con los Estados Unidos para llevarse preso a un ciudadano hondureño por el pecado de ser demócrata, de pensar en los pobres. Juan Ramón Martínez afirma con esto que los Estados Unidos anda en cacería de los demócratas que trabajen en bienestar de sus pueblos, en otras palabras, para él los Estados Unidos quiere y avala que la pobreza se petrifique en nuestros países, y aquel que luche contra eso está expuesto a ser secuestrado por los Estado Unidos y llevado a una cárcel de máxima seguridad. ¿Qué dirá el embajador Hugo Llorens de esta aseveración? En su artículo “Zelaya o la incapacidad de la rectificación” (Tiempo 15/07/10), dice: “…los enemigos que se prepara a batir (Mel) en la primera oportunidad que lo dejen regresar al país. Especialmente a Carlos Flores, su enemigo natural”. No sé a quién quiso llamar qué, lo que sí está claro es que no es nada saludable para ninguna reconciliación ni oxigenación para el Partido Liberal, todo lo contrario, aquí describe al presidente Flores y al presidente Zelaya como en la lucha final entre el bien y el mal, de allí el Apocalipsis, pues sin duda, esto de su ‘enemigo natural’ nos remite a la Biblia: “En aquella ocasión Dios dijo al diablo que tomó aspecto de una serpiente: ‘Pongo perpetua enemistad entre ti y la mujer, y entre tu linaje y el suyo; este te aplastará la cabeza, y tú le morderás el calcañal (Gen. 3:15)’”. ¿Para Juan Ramón, quién representa la serpiente y quién la mujer? Sigue Juan Ramón: “…para dar la batalla por el puesto de cacique máximo del Partido Liberal. Sabe que para ello (Mel), tiene que mantenerse firme, porque de otra manera, no podrá destronar al que es objeto real de todos sus desvelos, disgustos e incomodidades: Carlos Flores”. Otra más: “…, desde la llanura (Mel) no sólo quiere mantener intactas sus fuerzas, sino que además, hacerlas crecer para derrotar a un adversario que como Flores, basa su caudillismo, en la existencia de un partido caudillezco, en el hecho que su militancia, por razones que no vienen al caso mencionar aquí, se sienten bien con la práctica de la dependencia; y en la admiración rendida por los caudillos ‘imbatibles’ como es el caso del ex presidente Carlos Flores”. Aquí el odio del presidente Flores contra el presidente Zelaya queda plenamente dibujado, tanto así que deja poca duda si realmente el presidente Flores fue el tejedor del golpe de Estado contra el presidente Zelaya. No voy a tomar partido, pues las veces que he conversado con el presidente Carlos Flores, en honor a la verdad, nunca le he visto ese odio irracional que le achaca Juan Ramón Martínez contra nadie. Y cuando he conversado con el presidente Manuel Zelaya, jamás he visto atisbo de odio contra nadie, ni contra quienes le dieron el golpe de Estado. Le he escuchado hablar de las diferencias ideológicas contra otros políticos compatriotas, pero sin odio sino con elegancia, con categoría, con un alto nivel que el procaz verbo de Juan Ramón Martínez desconoce. A raíz de estas denuncias de Juan Ramón Martínez, he pedido a amigos historiadores, sociólogos, periodistas, que se dediquen a investigar si realmente el presidente Flores tiene esos niveles de odio contra el presidente Zelaya, que lo llevaran a hacer algo que ha convertido en un caos nuestro país, que ha sido contra todas y todos los hondureños/as. Ya les avisaré. Juan Ramón Martínez está en la obligación de explicar públicamente por qué asegura que los Estados Unidos tiene en la mira al presidente Zelaya para llevarlo a una cárcel de máxima seguridad; también explicar por qué afirma que el presidente Carlos Flores odia a Zelaya de tal forma que quisiera desaparecerlo; y también debe de rendir cuentas por qué dijo que le tiene lista, limpia y planchada, la pijama al presidente Pepe Lobo. En un país serio, esto se haría de oficio. |
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