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CHILE - ARGENTINA

AFJP: la mentira tiene patas cortas y manos largas

Por Jorge Rachid (*)
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Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 26/12/06.- La información dice: "veinticinco años después que se creara bajo la dictadura de Pinochet, el sistema privado de pensiones, publicitado fuera de Chile como la joya del modelo y duramente cuestionado en el país, se acaba de modificar por ley, instituyendo un nuevo pilar solidario en beneficio de los mas jóvenes, mujeres y pobres" Clarín 16/12/06

Si bien aún no cambia el corazón del sistema de capitalización individual que condena a los chilenos, como mañana a los argentinos, en mas de un 50% a jubilarse con una pensión inferior a la mínima garantizada por el Estado y que en promedio es de 120 uss, por lo menos se plantea como debate., ante el desastre del sistema vendido en los años 80 como la gran solución que obligó como en nuestro país por la Ley 24241 a la gente a ingresar y que hoy en Chile condena a que mas del 90% de los chilenos con mas de 60 años no tengan pensión o viven con menos de esa cifra.

Esta reforma mínima que hizo la presidente Bachelet se sustenta en las pensiones solidarias con recursos provenientes del Estado Nacional, como sucederá en la Argentina donde de un padrón de 9 millones de afiliados, sólo aportan el 38%, por lo cual el Estado deberá tarde o temprano hacerse cargo del artículo 14 bis de la Constitución Nacional, sin haber recibido los recursos de el ahorro genuino y debiendo financiarlo con impuestos.

Hoy las AFJP en nuestro país acumulan 27 mil millones de dólares de ahorro interno genuino de salario diferido de los trabajadores argentinos que son sólo dos tercios de los aportados desde el 15/7/94 a la fecha ya que el resto fueron ganancias y administración que ya ingresaron a las arcas de las AFJP, sociedades financieras de bancos extranjeros que hicieron su otoño en la etapa mas dura de la ideología del remate.

Desde entonces hasta ahora entre la rebaja de los aportes patronales y el descreme del sistema solidario con la irrupción de las AFJP que se llevó los más jóvenes , los que mas ganan y los mas sanos dejaron de ingresar 90 mil millones de dólares. Sí leyó bien desde el 15/7/94 a la fecha, esa es la cifra y encima, dejando en el Sistema de Reparto a los sectores considerados marginales a los fines financieros, pero centrales en la construcción de un modelo a futuro por ser quienes necesitan de un Estado PRESENTE por ser los mas débiles socialmente .

El paradigma neoliberal instrumentado por los organismo financieros internacionales BM, FMI, BID y sus socios locales, muchos de ellos en el poder actualmente, siguen vigente en la Argentina. La estructura tributaria que castiga la producción y favorece la especulación financiera se mantiene incólume. Los plazos fijos y la timba financiera de la Bolsa de valores no pagan impuestos. Ahí se juegan los papeles de las AFJP, para la especulación o como prestamista de última instancia al Estado quien paga un interés del 5% para una inflación de casi el 10% desfinanciando el sistema, como hizo hace pocos días con el dinero del ANSES, por 2500 millones cambiados por bonos a esos valores. No estamos hablando de dinero del Estado estamos hablando del dinero de los jubilados actuales y futuros solventados por activos y pasivos de todo el país para un fin determinado como es el Sistema Previsional Argentino, que fue ejemplo solidario y hoy es tormento neoliberal, mas allá de los ajustes salariales que bienvenidos sean pero que lejos están de alcanzar el derecho a jubilados y pensionados que les corresponde por ley y mas lejos aún de certezas de planificación estratégica.

Quienes venimos alertando sobre la crisis del sistema, también lo hacemos sobre la iniquidad que significa ser arrojado al inicio laboral, a los brazos voraces de las financieras, sin salida ni escapatoria ni posibilidad aún de estar optando por el sistema de reparto. Hemos dicho también y denunciado la estafa que significa que se apropien anticipadamente las AFJP del casi el 30% del aporte de capitalización lo cual significa una merma imposible de recuperar en términos económicos a lo largo de 30 años aún en condiciones de crecimiento como las actuales, no llegando a reponer el capital aportado. Es mas durante la crisis del 2001 al 2003 las tasas fueron negativas o sea que se desfinanciaron los trabajadores pero las Administradoras siguieron cobrando los mismos montos. Además con el trabajo ocasional los trabajadores fueron esquilmados en su capital al seguir cobrando las AFJP los gastos administrativos por mantenimiento de cuenta a trabajadores que no trabajaban. Aún hoy sólo aportan del padrón casi un 40% siendo el 60% restante no aportante y por lo tanto no pasible de beneficios a la hora de jubilarse. Por otro lado el Estado reconoce que el 43% del empleo es en negro por lo cual 4,4 millones de argentinos no tienen cobertura ni aportes ni ART en condiciones de trabajo que lesionan la dignidad humana.

Por lo tanto cuando alertamos que caminos al abismo no estamos haciendo política de terror, sino planteando una de las situaciones mas duras y estructurales de la batalla contra el neoliberalismo financiero, que condiciona la agenda y alivia al Ejecutivo ante coyunturas de estrangulamiento financiero, pero condena a futuras generaciones de trabajadores al interrogante sobre la Tercera Edad. Por otra parte el Estado se debe sentar a negociar con las Administradoras cada vez que necesita dinero, cuando ese dinero es de los trabajadores argentinos, manejado por representantes de los Bancos internacionales, cuyo único objetivo es el lucro, no la Seguridad Social. Una verdadera situación colonial de dependencia y de debilidad del Estado Nacional frente a uno de los sectores mas voraces económicamente del conservadorismo mundial.

Lo de Chile es un estímulo pero también un alerta, ellos llevan 25 años de sistema y estalló, nosotros sólo 12 años pero la crisis se precipita si no se toman medidas de fondo, estructurales con sentido solidario y cuidando de los recursos nacionales que están perfectamente pautados por los organismos internacionales de salud y educación y de desarrollo como la OMS, la UNESCO y el PNUD, que plantean que los gastos administrativos y de ganancias del ahorro interno no pueden superar el 8% del total. La distorsión del sistema orilla el delito y la malversación.

Cada año que se tarde en tomar una decisión se perderá el esfuerzo de generaciones de argentinos, licuados en bancos sin rostro, hombres sin cara, empresas sin escrúpulos, manejando el futuro económico de los trabajadores, prometiendo paraísos que sólo existen en la venta de peces de colores y amputando los sueños de los argentinos. Cada año son 3500 millones y cada día son mas las necesidades de políticas sociales entre ellas la Seguridad Social, que no es una herramienta para promociones personales sino para planificaciones estratégicas de largo plazo en un modelo de país socialmente solidario.

(*) Integrante del IBAPE, del CESS y del MNyP.
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