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ARGENTINA

El descreme de lo "perverso"- AFJP

Por Jorge Rachid (*)

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 19/04/07.- El Presidente acaba de definir la ley 24241 conocida como la ley AFJP como "perversa" y el titular de la CGT como una estafa a todos los argentinos como así también el titular de la ANSES en otros términos la definía de la misma forma.

Sin embargo, y sin dejar de reconocer el cambio sustancial introducido en el sistema previsional argentino con las últimas modificaciones, que permitieron recuperar parcialmente la elección del sistema y da un marco adecuado a los indecisos, sigue sin explicarse porqué persiste un sistema definido por el mas alto nivel político nacional, no solamente vigente sino apuntalado como explicaré a continuación.

Las AFJP manejan en la actualidad un universo de 11 millones de afiliados, en su mayoría compulsivos e inconsultos. De ése universo sólo el 40% aporta siendo el resto morosos, es decir en el marco de la ley 24241, no tienen derechos previsionales, pero en el marco de la Constitución Nacional, artículo 14 bis si tiene obligaciones el Estado Argentino sobre sus compatriotas, aporten o no lo hagan.

Las AFJP manejan un monto cercano a los 90 mil millones de pesos en títulos públicos, títulos de empresas nacionales, un porcentaje del 8,5% en empresas extranjeras y además plazos fijos y otras colocaciones financieras. Por ese trabajo ya gastaron y cobraron casi 40 mil millones entre comisiones, seguros de vida e invalidez que generalmente son empresas aseguradoras de ellas mismas y gastos administrativos, todo en un lapso escaso de 13 años.

El Estado va a recibir 4600 millones de los afiliados a las AFJP que pasarán al ANSES junto a los afiliados que tengan en su cuenta de capitalización menos de 20 mil pesos a la edad de 5 años antes de acceder al beneficio. Bienvenido ya que al menos algo se recuperará del daño producido. En su mayoría dichos afiliados son de bajos aportes, discontinuos por causas laborales o económicas y pasibles de no acceder al derecho en caso de llegar a su edad en el sistema de capitalización, por lo tanto el Estado siempre es responsable final de la tercera edad de sus ciudadanos. Bien hecho ya que estos recursos se seguirán manejando en el concepto previsional de invertirlos a los fines de su crecimiento macroeconómico como inversión social. Esperemos que así sea.

Sin embargo sigue sin entenderse porque el sistema persiste ya que está basado como bien se plantea desde la perversidad, como un "descreme" del sistema. Veamos que es esto del descreme. Se llama así al proceso de captar los sectores de mas alto ingreso, los mas sanos y los mas jóvenes a los fines de tomar el ahorro interno genuino como negocio financiero antes que como política se Estado de Seguridad Social. Así desde el 15 de julio de 1994 el quiebre del sistema solidario, cimentado en décadas de generaciones de argentinos fue dilapidado, arrojando a los jubilados de entonces, del sistema de reparto por supuesto a ingresos deteriorados por mas de una década, en función del descreme que privó a las arcas jubilatorias de 90 mil millones de dólares en estos años, al sumar las constantes disminuciones de los aportes patronales, en realidad salario diferido de trabajadores , tomados como transferencia de ganancias por las empresas, con la excusa de crear empleo.

Los Bancos, los mismos del "corralito" y las aseguradoras que afianzaron y mantienen su negocio con las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo conocidas como ART e intentaron y lo siguen haciendo de avanzar sobre el seguro de salud, desde el Banco Mundial, con el mismo tinte financiero y concepción neoliberal que dio pié a una de las mayores exacciones de la historia argentina. Mayor aún que los créditos de la Baring o la deuda externa, ya que aquí se trata de ahorro interno genuino de trabajadores para un fin social y solidario determinado.

Estos mismos Bancos ligados a las AFJP van a seguir manteniendo en los términos de la ley 24241, aunque ahora con algunas restricciones como que los ingresantes al mercado laboral ya no serán sorteados entre ellas, que cada 5 años se abrirá el libro de pases, que no podrán cobrar mas del 1% en comisiones aunque no se planteó cuanto pueden contratar y con quienes los seguros, ya que la comisión total seguirá alta casi en el 24% de la capitalización, o sea cada 100 aportados 24 quedan en el camino apenas se depositan. Pero además seguirán manejando sus Fondos Capitalizados en la timba financiera, extorsionando al Gobierno cuando necesita prestamista de última instancia y sin hacerse cargo en las comisiones si la rentabilidad llega a ser negativa como sucedió en la crisis del 2001 por las de 36 meses, que pagamos todos los argentinos.

No sólo nos pusieron el corralito apropiándose de nuestros ahorros sino que siguieron haciendo negocios con el dinero de los afiliados a tasas negativas, es decir con merma del capital depositado. O sea nos cobraron comisiones por administrar mal y perder dinero. Una rentabilidad negativa anual del 4% cuando en el 2001 manejaban 20 millones de dólares son 800 millones menos de dinero de los trabajadores, por año de crisis.

La pregunta es entonces porqué persiste un sistema que se lleva los fondos importantes dejando al Estado el manejo de los sectores mas humildes de la sociedad rompiendo el criterio básico de la solidaridad. La respuesta puede ser que aún no existe todavía poder político para hacerlo pero la otra puede ser que en realidad como el Estado debe hacerse cargo si o si de esos sectores hagámoslo ahora y recuperemos algo. En definitiva la pregunta sigue siendo si la Argentina tiene una planificación estratégica como política del estado del sistema previsional argentino que debería acordarse con todos los sectores nacionales, para su consolidación en el tiempo. Este es un desafío abierto ya que en un camino correcto, el largo plazo y su continuidad permite recuperar estructuralmente el concepto de Nación, que no se concibe sin pueblo y en ello los mayores adultos son una mayoría importante.

La Seguridad Social es una concepción política central en la recuperación del hombre como eje de la acción política y de la gestión del Estado, en un concepto humanista y solidario alejado de un neoliberalismo que nos impusieron, pero que los países centrales no usan ya que todos los sistemas previsionales de esos países siguen siendo estatales, dejando la timba en manos de quienes quieren jugar con su futuro, pactando libremente a través de los Fondos de Pensión, donde el trabajador elige tasa, retorno pautados, capitalizaciones excedentes de sus recursos y con posibilidades de ganancias si el negocio financiero funciona. Es decir cada uno invierte donde quiere y cuando quiere sin una pistola en la cabeza por una ley espuria como en nuestro país cuando la lógica económica reemplazó la cultura del trabajo, la producción y la solidaridad.

(*) Integrante del IBAPE, del CESS y del MNyP.
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