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| ARGENTINA | |||
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Reconstruir la política, una demanda de la hora | |||
| Por Jorge Rachid (*) | |||
Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 19/05/07.- En épocas de confusión, después de largos años de desculturización neoliberal, la política parece reducida en forma patética a la participación electoral en listas de algo, no importa de que, porque para pertenecer hay que estar dentro del sistema. Así lo que antes definían las grandes corrientes ideológico-doctrinarias hoy son una mezcla de oportunismo, hipocresía y posibilismo llamado político, en una degradación lesiva a Aristóteles. La llamada globalización, la misma que se encarga que por el mundo paseen la información y los bienes e impide el ingreso de personas, determina la Democracia Limitada para el devenir de los tiempos de la mano del Imperio Universal, dictado por el cada vez mas frágil Grupo de los 8, mientras el FMI, el BM el BID y la OMC se caen a pedazos ante la mirada cómplice de las UN y el Consejo de Seguridad siempre prestos a condenar a los débiles y amparar a los poderosos. Esta Democracia Limitada producto del Consenso de Washington, permite la participación electoral ciudadana en tanto elijan aquellos dirigentes del sistema que adhieran al mercado, como patrón cultural, en sus diferentes variantes. El Chavismo antidemocrático después de 11 elecciones ganadas es un ejemplo. El Indigenismo de Evo Morales es inconcebible para la modernidad. El Islamismo el malo de la película, excepto cuando acepta la explotación irracional petrolera. El Comunismo Chino de partido único no molesta, lo mismo que las autocracias del Oriente Medio, siempre y cuando acuerden. Los miles de millones de seres humanos, desplazados, sumergidos, ignorados, masacrados, empobrecidos, marginados, condenados, pisoteados, sin otro proyecto de vida que la supervivencia diaria, en nombre de la economía del mercado y la modernidad, habitan el planeta, con y sin Democracia. En nuestro país se planea gestar dos grandes corrientes de acumulación de capital político llamadas de centro derecha e izquierda respectivamente, como si fuese una alquimia de laboratorio, sin historia ni identidad nacional. Las mismas se diferenciarían en aquellas cuestiones que no ponen en juego el sistema, aquellas que no cuestionan la esencia de esta democracia, ni sus instrumentos. Así las discusiones pasan por el ambientalismo como cosmética, porque si es profundo cuestiona los métodos de producción y el consumismo como cultura. Los Derechos Humanos como revisión del pasado, bienvenido sea si es acompañado por una disección profunda de una realidad donde se muestran las reservas del Banco Central, pero se esconden los pobres debajo de las alfombras. Izquierdas y derechas que se quieren diferenciar a la hora de la inseguridad como si no fuesen los humildes los más castigados por ella. O lo quieren hacer a través de la Diosa Gestión como madre de todas las batallas del Gobierno. Izquierdas y derechas que se encuentran en ámbitos donde cobran dietas en nombre del pueblo, cuya realidad en muchos casos ignoran y en la mayoría de los casos poco pueden hacer para cambiar la realidad humillante y denigrante de un pueblo que pudo vencer al neoliberalismo político, pero no pudo suprimir sus instrumentos de dominación. Quien esto escribe planteaba hasta no hace mucho tiempo la necesaria reconstrucción del Movimiento Nacional, la recuperación de la Identidad Nacional, el fortalecimiento del Peronismo, el planteo de la Soberanía como eje de la política y el debate necesario de que significa la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación en ésta etapa de transición. Transición marcada por la caída del paradigma neoliberal y la construcción de un nuevo conciente colectivo que permita crear desde el pueblo, la reconstrucción de los valores arrasados. La cultura del trabajo, la solidaridad social, el manejo responsable de los recursos, la inversión del capital social, la consolidación de la Salud Pública, la educación pública y gratuita, la garantía de analfabetismo cero, la investigación como eje de crecimiento. Es decir que recuperando los valores permanentes de los pueblos se pueda reconstruir la política. Por algo seguimos leyendo los Griegos, por un sistema de valores. Por algo el pensamiento acrítico y el discurso único fueron los ejes de la penetración neoliberal. Por esas mismas razones el Mercado fue impuesto como ideología antes que como instrumento económico. En ese marco la Globalización era el pasaporte al primer mundo y por esa misma razón los grandes movimientos de confrontación fueron anti-globalizadores. Con sus más y con sus menos los Movimientos Sociales ocuparon los espacios vacíos dejados por el abandono de los ideales políticos. La fragmentación de todos los espacios nacionales de construcción política, desde los sindicatos, hasta los movimientos resistentes de las Madres fueron arrasados por la nueva lógica, siendo un triunfo claro neoliberal ese mapa actual de la Argentina. Los peronismos adornando todas las listas, lo mismo que los radicales. Los ex peronistas progresistas alineados con la Tercera Vía de Guidens y Blair, los ex peronistas ortodoxos sin espacio ni poder apostando a algún coronel nostálgico, los ex peronistas modernos apoyando a Bush, los ex peronistas combatientes, la mitad gerentes o funcionarios todo terreno y la otra mitad intentando sembrar o dejando las utopías en sus otoños. En esta situación es claro que la Unidad Sudamericana es un desafío imperioso desde lo político, no pensado desde lo económico como modelo excluyente, tipo MERCOSUR de su primera e importante etapa. Desde lo político en el fortalecimiento de los pueblos, de fronteras abiertas, de Universidades compartidas, de títulos de acreditación automática, de complementación productiva e inversión conjunta en investigación y desarrollo, políticas exteriores comunes , embajadas comunes, moneda común y así una larga lista de integración plena que permita reparar la Balcanización británica además de asomarse con fuerza al mundo exterior y extirpar el estigma de 100 millones de muertos en nombre de la civilización colonizadora española. Reconstruir la política significa lo mismo que terminar con el analfabetismo o la eliminación de las enfermedades endémicas, o sea planificación a veinte años, algo inusual en el marco de la cultura del éxito hoy a cualquier precio. Reconstruir la política es reconstruir al hombre ya que la política como instrumento debe ser tributaria de las necesarias respuestas a las demandas de la hora. Reconstruir la política es reconstruir el concepto de pueblo como eje de un destino común. Es recuperar la Patria como memoria de Padre enterrado y Nación como espacio común. Es reconocer la necesaria Soberanía del ejercicio popular de búsqueda de intereses comunes del pueblo. Es Democratizar el poder, recuperando la humildad del compromiso social y del ejercicio permanente de la solidaridad. Es ser fuerte con los de afuera y generoso con los de adentro al decir del Martín Fierro. Es en definitiva volver a ser para volver a creer en nosotros mismos, con grandeza y desprendimiento. | |||
| (*) Integrante del IBAPE, del CESS y del MNyP. | |||