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ARGENTINA

Patria, pueblo y peronismo

Por Jorge Rachid (*)

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 11/01/08.- Patria, Pueblo y Peronismo es una trilogía de términos que ha sido soterrada, vilipendiada, denigrada e incluso, tergiversada. Si bien la terminología tiene que ver con tiempos históricos, por alguna razón deja de usarse o se caricaturiza su significado. Trilogía que sin dudas en otros tiempos convocaba a imágenes fuertes, a un lugar desde donde mirar el acontecer y el mundo, desde donde comenzar una épica o soñar una utopía. En definitiva, una simbiosis que hacía de esos términos, juntos o separados, una potencia intelectual y militante que asumía formas de comportamientos a futuro. Términos que definían identidad y cultura, pensamiento y acción, compromiso y solidaridad.

La palabra Patria deviene de "pater", padre enterrado, lo cual significa mucho mas que un espacio geográfico o territorial, conlleva un devenir histórico expresado en su marco cultural, que es desde familiar hasta comunitario. Es el concepto de pertenencia, del ser, al decir de los filósofos de todos los tiempos, que no sólo significa existir sino formar parte de algo que contiene e identifica. No sólo una forma de ubicarse frente a los demás desde un lugar, sino también, la posición de asumir una historia y recrear su cultura con sus valores y sus defectos, con sus éxitos y sus fracasos, pero nunca renegando de ella justamente por el anclaje que brinda la tierra de nuestros antepasados.

No es lo mismo decir Patria que país que es un espacio limitado y geográfico en permanente discusión, no es lo mismo que Nación que significa lugar de nacimiento ni nacionalidad con la cual se construye lo institucional y legal. Es mucho mas profundo hablar de Patria, sentirse parte de ella que abarca espacios y comunidades diferentes, con culturas de orígenes diversos pero objetivos comunes. Por eso podemos hablar de Patria Latinoamericana como Ugarte, Jauretche, Lugones, Carriego, Perón, Scalabrini, Manzi, Irigoyen, San Martín, Bolivar, Belgrano , Artigas, los caudillos federales , Rosas, Monteagudo, Castelli y tantos otros referentes, hoy olvidados en el desván de la globalización y la modernidad.

¿Qué le hubiese dicho hoy el sistema llamado establishment, al General San Martín cuando cruzó los Andes en su afán libertador latinoamericano? Quizás lo mismo que Rivadavia que lo conminó a regresar para luchar contra Ramírez y López en el Litoral. Cada hombre define su empresa: o es alta como las águilas o rastrera como la serpiente. La Patria a la que hacemos referencia, es la Patria Grande, la balcanizada por intereses económicos, por colonizados dirigentes autóctonos y mediocres intelectuales dispuestos a aceptar como verdades las metropolitanas a cambio de favores mediáticos antes que desarrollar el pensamiento nacional fundante. Un pensamiento que permita revelarnos nuestras propias incógnitas y desafíos a futuro, antes que seguir acríticamente los dictados de los nuevos hegemonismos. Nada mejor que éste término para definir la consigna que hizo historia y mantiene vigencia nacional:"Patria Si, Colonia No" que define por si misma una concepción y un espíritu nacional.

Sin embargo la categoría Pueblo sigue ausente en el vocabulario de los nuevos cientistas sociales, aquellos que inventan términos que hacen menos dramática la realidad cambiando pobreza por marginalidad, niños en situación de calles a los miles de niños abandonados y hambrientos, llaman "asentamientos" a verdaderas lápidas a la dignidad humana como las Villas Miserias que infectan Latinoamérica de la mano del éxito Neocom o Neoliberal. A ellos se les hace difícil hablar en términos de Pueblo porque es una categoría que implica una estructuración del pensamiento. Pueblo convoca a un reconocimiento que supera el concepto de "masa" expresado en las teorías materialistas como el marxismo y el liberalismo y el nuevo orden globalizador, que denomina "multitud" a los epifenómenos protagonizados por las conciencias colectivas de los Pueblos.

Veamos entonces porqué lo llaman "multitud", por ejemplo Negri y Hard en su libro Imperio, porque definen que la única posibilidad, según ellos de limitar los alcances negativos de la Globalización es desde adentro del proceso. El mismo discurso que permitió en nuestra Patria enterrar los sueños colectivos de la mano del liberalismo de los noventa, bajo el tráfico ideológico de la modernidad y el primer mundo. Ni siquiera Bordieu, el antiglobalizador social demócrata, apela a la categoría Pueblo, aunque debe reconocerse que su prédica abre caminos de discusión y cuestionamientos en un mundo que no tolera disidencias de ningún tipo.

Sólo puede llamarse Pueblos a los originarios sobrevivientes del genocidio colonizador, al Pueblo judío de la diáspora que aún sin territorio conservó su cultura, a los Pueblos árabes en su panarabismo mas allá de límites fijados por los colonizadores. Sólo el término Pueblo puede expresar semejante dimensión histórica.

El "individuo" es la contrafigura liberal del término Pueblo. Es la posibilidad de la salvación individual, aquella que sólo reconoce el esfuerzo personal como forma de acceso a la felicidad. Como si un argentino nacido en Abra Pampa, Jujuy, tuviese las mismas posibilidades sociales y comunitarias que el nacido en Buenos Aires. La teoría liberal entierra lo colectivo en pos de lo individual y sobre eso, estructura desde la economía hasta la comunicación, desde la educación hasta la salud, pasando por lo previsional y haciendo del Estado sólo un benefactor de la indigencia en vez de ser un articulador social de la solidaridad.

El Pueblo es el protagonista de la Historia, es el factor que desencadena los procesos que dan respuesta a las necesidades de cada ciclo, el que conformando una conciencia colectiva da lugar a los nuevos paradigmas de los tiempos. Esto no sucede mecánicamente, ni cuando los dirigentes lo determinan, sucede cuando los Pueblos imponen las circunstancias históricas de los cambios. La emancipación nacional y latinoamericana no se hizo por decretos ni por libros, sino por compromiso, vocación de libertad y voluntad de lucha, sin necesidad de leyes ni reglamentos.

La democracia formal de hoy no se puede terminar como fin en si mismo, exclusivamente, en el hecho eleccionario ocasional siendo la única forma de participación popular organizada. Debe llegar a la democratización del poder, la Comunidad Organizada como forma legítima de inserción del Pueblo en la vida política.

Quienes detentan el poder son parte del sistema, sea con discursos de supuestas izquierdas o derechas, ambas anacrónicas y patéticas, sistema con el que conviven, a cambio de prebendas y canonjías, que los condicionan. Por esa circunstancia son incapaces "concientes" de plantearse la democratización del poder, que permitiría la mas libre expresión del Pueblo, y no solamente la falsa opción o el mal menor electoral, como sucede actualmente, siempre ligada al poder económico y a la capacidad de rapiña de determinados personajes que de la noche a la mañana devienen en dirigentes.

La relación entre el Pueblo y el poder no define sólo las formas sino el fondo de una realidad cultural que en nuestro caso ha sido arrasada en pos de copias escandalosas del llamado Primer Mundo, que de la mano de concepciones macro-económicas hasta visiones del mundo sesgadas, desde un hegemonismo prepotente pretenden imponer el discurso único que impida desarrollar caminos alternativos, nacionales y populares, creando ambientes de zozobra e incógnitas catastróficas a cualquier planteo que esté por fuera del espacio de lo "políticamente correcto".

Por esa razón vemos gobiernos llamados socialistas como en Chile reprimir a los pueblos originarios, a gobiernos llamados "progresistas" convivir con los sistemas financieros estafadores ya denunciados en sus tiempos por usura en el Corán , por Shakespeare en el medioevo, hasta en nuestro Código Penal, pero vigentes hasta hoy. Vemos Pueblos levantarse desde el fondo de la historia en reivindicaciones sociales que en cualquier lugar del mundo serían razonables, pero que en Latinoamérica son presentadas como ahistóricas y caníbales como sucede en Bolivia y en Ecuador. Vemos gobiernos democráticos como el de Venezuela jaqueado por dictatorial, cuando ganó 11 elecciones populares y sometió al pueblo las consultas constitucionales democráticamente, pero se atrevió a levantar la voz latinoamericana, con errores quizás pero con un profundo compromiso con los hermanos en dificultades. Y podríamos seguir con la lista en cuanto al acotamiento, de que la democracia es Mercado o no es democracia, en una nueva interpretación que se pretende imponer a los Pueblos y que sólo los Pueblos pueden resolver.

Por estas razones son esperables épocas de conmociones sociales legítimas en un mundo que en las últimas décadas ha concentrado la riqueza, ha aumentado la pobreza, ha bombardeado población civil donde se han propuesto y han dictado las leyes y las condiciones para los demás países, desde el gobierno Global de los 8.

El resto de los Pueblos, seguramente, no asistirán como espectadores a su propia destrucción y avasallamiento, desde sus culturas hasta sus recursos naturales, desde sus decisiones soberanas hasta el diseño de sus propios caminos, serán las armas de la resistencia. Esta pugna sin duda atravesará el siglo XXl.

El Peronismo como formulación política ha sido la herramienta con la cual se ha construído nuestra Patria en los últimos 65 años. En efecto desde el mismo inicio del proceso del 43 con el GOU (grupo de oficiales unidos) creación entre otros de Perón, la historia ha sido signada a favor o en contra, por el Movimiento Popular mas importante y perdurable de la historia política contemporánea. Fue sin dudas el lugar de contención de los sueños y utopías de generaciones de argentinos, que han combatido por la libertad y la democracia contra las proscripciones y persecuciones a que fue sometido, con hombres y mujeres que dejaron sus vidas desde 1955 por un ideal y una causa junto al Pueblo.

Hoy, sin embargo, aún lejos de la herramienta política unívoca de otros tiempos, el Peronismo sigue definiendo un modelo de sociedad mas justo, mas libre, mas participativo, mas solidario y lo que es mas importante "la dignidad del ser humano". Esta impronta es propia de Peronismo, aún en sus épocas de tráfico ideológico y malversación nacional de los noventa, el núcleo resistentes a las políticas neoliberales fue realizado desde las propias filas, doctrinariamente peronistas que nos opusimos al proceso de vaciamiento ideológico.

Es cierto que desde la desaparición física de General Perón el movimiento ha tenido una acefalía expresada mas en el afán de apropiación de los espacios de poder que en la doctrina, que era de esperar dada la historia de lucha política militante y comprometida que permitieron en su tiempo el reestablecimiento de la democracia y el retorno del General a nuestro suelo. Nada de ello sucedió en función de esas expectativas. Por el contrario se enterró la discusión política, se abrieron las compuertas a aventureros de toda laya, corruptos, estafadores, falsificadores de la voluntad popular, nuevos ricos reconocidos como dirigentes por la frivolidad neoliberal, ajenos al Pueblo, sin compromiso con la Patria y sin conocer o lo que es peor enterrando los conceptos doctrinarios del justicialismo. Se crearon gobernadores e intendentes por encuestas de opinión, se gobernó por gestión económica no por solidaridad social, se privilegió los mercados de capitales antes que las necesidades populares y se midió cada paso político con la especulación del corredor de Bolsa antes que la del político comprometido con los objetivos de la Patria y con el pueblo. Se desoyó la voz de los necesitados, se caracterizó a los nuevos desplazados sociales como emergentes de conflictos antes que como compatriotas a integrar, se acentuó la discriminación en especial con nuestros hermanos latinoamericanos, se volvió a mirar a Europa como panacea y al norte como posibilidad estratégica continental. Se visualizó el mundo con el prisma de los poderosos, desconociendo al voz de los débiles. Se intentó enterrar el Estado como ordenador social y sacar las manos del Estado a la economía. Todo lo contrario al Peronismo.

Hoy estamos en un período de transición en el cual es necesario aportar y discutir desde las necesidades nacionales, no sólo desde la ubicación política que se tenga. No se puede ser opositor por definición ni oficialista acrítico por especulación, ambas posturas desconocen los tiempos y realidades del Pueblo y también la dinámica del ejercicio del poder. No se puede apostar a futuro con escenarios de catástrofes, porque es una manera de provocarlas, no se puede sospechar de conspiración toda voz que desentone con el discurso oficial. Debemos todos recuperar la humildad que permita la discusión cierta para aproximar las nuevas síntesis. Los intelectuales no pueden dar por cerrados capítulos que el pueblo mantiene vigente como la presencia doctrinaria del Peronismo, deben algunos, dejar la caja de cristal que les impide emparentarse con la realidad. Los políticos no pueden crear espacios a su medida determinando las fuerzas políticas vigentes por decreto. Los gobernantes no pueden disponer del futuro de la Patria por lo que exceda su período de gobierno, en especial sus condicionamientos externos. Todos los argentinos deberíamos estar dispuestos a colaborar siendo parte del diseño de un modelo social solidario y productivo que termine con la diáspora en los ejes de salud, educación, seguridad social, y que reunifique la concepción federal de la Argentina con provincias que equilibren con el Estado Nacional su desarrollo y compromiso.

¿En definitiva, estamos todos dispuestos a terminar con 32 años de dominación cultural y económica neoliberal financiera para poner en marcha nuestra Patria sin fariseos colonizados que pretendan acotar nuestro destino Latinoamericano?. La unidad nacional es la respuesta a la fragmentación, que demuestra el éxito neoliberal. En ese sentido el viejo apotegma de primero la Patria, después el Movimiento y por último los Hombres cobra actualidad, donde Movimiento es Pueblo organizado y Hombres significa la humanización de la Política y su recuperación como herramienta de transformación social de los Pueblos.

Discutir Patria, Pueblo y Peronismo es parte de ese compromiso de recuperar la Unidad y la Identidad Nacional.

(*) Integrante del IBAPE, del CESS y del MNyP.
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