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BOLIVIA

Discurso del ministro de Hidrocarburos, Andrés Soliz Rada, al posesionar a los viceministros de su despacho

Rebanadas de Realidad - Bolivia, 02/02/06.-

Autoridades a ser posesionadas en el ministerio de hidrocarburos

Amigas y amigos de los medios de comunicación social

No cabe duda que Bolivia vive momentos revolucionarios. El 18 de diciembre pasado se ha iniciado una revolución democrática, gracias al 54 % de sufragios obtenido por Evo Morales.

Bolivia, como sostienen los movimientos sociales, ha comenzado a descolonizar la democracia.

Los procesos democráticos han dejado de servir de instrumento para que fuerzas vinculadas al coloniaje sometan a nuestro pueblo, exploten sus recursos humanos y succionen nuestros recursos naturales.

Ahora la democracia, gracias a Evo Morales, gracias al MAS y los movimientos sociales tiene contenido liberador.

Estamos viviendo, como anotó el vicepresidente Álvaro García Linera, momentos parecidos a 1952, pero dentro del proceso democrático que le otorga legitimidad incontrastable.

Esta revolución no se inicia con la recuperaciones de los hidrocarburos ni de los yacimientos mineros. Se inicia, primordialmente, con el rescate de nuestro "ajayu", de nuestra alma, de nuestra dignidad perdida y aplastada por las políticas neoliberales.

Sin embargo, lo ocurrido el 18 de diciembre es apenas un inicio. No voy a indicar acá ni una palabra más, pero ni una palabra menos de las que ya pronunciara el candidato primero y ahora presidente constitucional de la republica, el compañero Evo.

Ya no queremos patrones. Pero si empresas que deseen trabajar en Bolivia como socias, con el reconocimiento de que el estado nacional es el conductor estratégico de nuestra economía y que, por tal razón, tiene el derecho de participar en toda la cadena productiva del sector.

Esta conducta de dignidad y de sana rebeldía traerá la reacción de quienes pensaban que la explotación demencial de nuestros recursos debía durar para siempre, hasta producir su agotamiento como ocurrió con la plata, el estaño y el caucho.

Sabemos que vendrán días difíciles, pero el país tiene un arma poderosa que sabrá utilizarla y que se llama la unidad nacional.

La tarea es tan gigantesca que no podemos perdernos en cosas importantes pero que no tienen similar trascendencia.

Entendemos las necesidades de los asalariados, de los maestros, de los trabajadores en salud o de los pilotos del LAB. Pero, hoy por hoy, por encima de esas reivindicaciones legitimas, está la urgencia de no debilitar al gobierno, a fin de que pueda resistir las presiones foráneas. Necesitamos una tregua social para salir victoriosos de la batalla que se avecina.

Con el corazón abierto le digo al señor prefecto de Santa Cruz, don Rubén Costas, tenga la seguridad de que la política hidrocarburífera de Bolivia no se está haciendo en Caracas, pero tampoco en las oficinas de las petroleras.

Con el corazón abierto le digo al señor prefecto de Tarija. Don Mario Cossio, no es momento de mostrar nuestras discrepancias. Es un momento parecido al de la batalla de Villamomentes en el que chapacos, cambas, collas, aymaras, quechuas, guaranies y mestizos detuvimos al ejercito de un país vecino en los limites de la Serrania del Aguarague, donde se hallan las mayores reservas de nuestra riqueza gasífera.

El gas es el gran ordenador de nuestra economía, felizmente, la empresa Repsol ha reconocido que no puede inscribir el valor de ellas como si fueran suyas en la bolsa de Nueva York. Esas reservas ascienden a 200 mil millones de dólares y son el gran respaldo que tenemos para transformar a Bolivia, de mendigo en país digno, soberano y con capacidad para brindar a sus habitantes trabajo digno, salud, educación y bienestar.

El gas debe ser el insumo para la explotación del Mutun, ya que esos yacimientos de hierro no pueden ser explotados a costa de la deforestación de nuestros bosques.

El gas debe ser transformado, en la mayor proporción posible, en plantas separadoras, en metanol, en urea, en termoelectricidad, en diesel ecológico.

En mis primeras conversaciones con embajadores de importantes países y representantes de empresas extranjeras existen señales de que accederán a nuevas reglas de juego que entrarán en vigencia en el país y cuyos alcances, momento y detalles serán expuestos por el primer mandatario de nación.

En esta tarea transformadora, el ministerio de hidrocarburos está llamado a jugar un papel fundamental, razón por la que requerimos de un equipo capaz, honesto y homogéneo. El presidente Evo Morales ha designado para cumplir esas tareas a dos distinguidos profesionales que, estoy seguro, estarán a la altura del enorme desafió histórico que nos ha tocado vivir.

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