| Bufete de Informaciones Especiales y Noticias |
| RADIO NEDERLAND WERELDOMROEP / Web | |||
|
Guatemala: Prevalece la incertidumbre ante las próximas elecciones |
|||
| Por Gustavo Porras Castejón | |||
|
Rebanadas de Realidad - Radio Nederland, Guatemala, 27/08/07.- Las elecciones de Guatemala, cuya primera vuelta se disputará el 9 de septiembre, han estado rodeadas de una creciente incertidumbre. Incertidumbre sobre los resultados, sobre el futuro del país e incluso sobre la realización del evento mismo. Efectivamente, conforme se acerca la primera fecha, las encuestas señalan que el candidato Otto Pérez Molina continúa con un moderado ascenso en la preferencia de los electores, mientras el candidato Álvaro Colom - que ha punteado a lo largo de toda la campaña - declina de forma también moderada. Según los últimos datos, la diferencia entre ambos sería de ocho puntos porcentuales, lo que prefigura una cerrada batalla en segunda vuelta. Lo anterior no implica solamente incertidumbre con relación a quién será el ganador (lo cual no tiene nada de extraordinario), sino incertidumbre también con relación a la aceptación de los resultados por parte del perdedor. Esto acicateado por el hecho de que se pueda producir un conjunto de anomalías en la celebración del evento electoral. Estas elecciones se regirán por una Ley Electoral recientemente reformada, que entre otras cosas implica la colocación de 650 mesas electorales más, ubicadas en aldeas del país. Esta medida, incuestionable desde el punto de vista de su justeza y de sus objetivos, se ha complicado en la situación concreta, debido a que su aplicación entraña una gran complejidad, que a juicio de diversos analistas rebasa las capacidades de las autoridades electorales y de los partidos mismos, y por ello se puede traducir en conflictos de diverso tipo. Quizá el mayor de esos conflictos pueda ser que los electores no hayan actualizado sus datos, especialmente su domicilio, y que por ello acudan a votar en su aldea, pero allí su nombre no aparecerá en el padrón electoral. Asimismo, sólo tres de los doce partidos participantes tienen la capacidad de colocar fiscales propios en cada una de las mesas. En fin, un conjunto de anomalías potenciales susceptibles por ellas mismas de producir inconformidades y suspicacias, sobre todo en el caso de una elección cerrada, pero que además pueden ser aprovechadas por poderes ocultos para sobredimensionarlas y crear en el país una situación caótica. Esto último es una hipótesis extrema, pero no puede dejar de considerarse. Sin embargo, lo más trascendente es la incertidumbre con relación al futuro del país. Una parte importante de la ciudadanía tiene la percepción que de las elecciones, sea cual fuere su resultado, no derivará un poder político (Ejecutivo y Legislativo), con la capacidad y la voluntad de emprender las transformaciones profundas que Guatemala requiere. Esta percepción se ha acentuado por el tipo de campaña electoral que ha predominado, en la cual los candidatos principales se han limitado a decir lo "políticamente correcto", es decir, a soslayar los temas espinosos, el primero de los cuales es el fiscal. Ninguno de los candidatos ha podido aclarar la cuestión clave de los recursos: ¿de dónde los obtendrá? Los candidatos se limitan a decir que mejorando la recaudación o administrando mejor los dineros del Estado, pero ninguna de esas medidas resuelve por sí misma la situación. Por lo que se refiere al panorama electoral propiamente dicho, todo parece indicar que una vez más, a pesar del elevado número de candidatos, el voto no se dispersará, sino que se concentrará en los primeros dos, con un tercero importante y un cuarto significativo, y lo demás - en el mejor de los casos - es mera sobrevivencia. Cabe destacar dos hechos singulares. Uno, es la candidatura de la Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, y el otro es la posición extremadamente débil de la izquierda revolucionaria dividida en dos segmentos: la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), y la Alianza Nueva Nación (ANN). Lo primero - la participación de Rigoberta Menchú - es un hecho en sí mismo significativo y trascendente, al margen de los resultados que obtenga, pero también son muy importantes esos resultados, pues sin duda alguna la votación por ella va a ser tomada como expresión de la dimensión política del liderazgo indígena y popular. No obstante, hay que tomar en cuenta que Rigoberta Menchú y Encuentro por Guatemala, tanto por razones conceptuales como por falta de recursos, han implementado una campaña que puede calificarse de "artesanal", frente a los enormes despliegues publicitarios de los candidatos principales. En cuanto a la izquierda revolucionaria, existe el temor de que ambos partidos (URNG y ANN), pierdan su registro, al no alcanzar el mínimo de un 5 por ciento de los votos. Sin embargo, pueden conservar el registro si logran elegir al menos un diputado. De todas formas la crisis de la izquierda es muy profunda, y entre otras cosas se refleja en el hecho de que no fue capaz de lograr un mínimo de unidad para presentarse junta en las elecciones. Fuera de la candidatura de Rigoberta y de estas expresiones de la izquierda, todo lo demás en el panorama electoral son diversas variantes de la derecha. Sin embargo, eso no significa que todos los partidos sean lo mismo, o que sea indiferente el triunfo de uno u otro candidato, así es que los guatemaltecos, a pesar de la incertidumbre, tendremos que elegir. |
|||
| El presente material se edita en Rebanadas por gentileza de José Zepeda, Director del Departamento Latinoamericano de Radio Nederland / Web | |||