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CLÍO, UN LUGAR PARA LA HISTORIA - MÉXICO

Crisis y lucha sindical (1982-1988)

Política económica antiobrera, antipopular y antinacional.
Por Gerardo Peláez Ramos

Artículos de Gerardo Peláez Ramos editados en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - Distrito Federal, 04/10/10.- INICIADA EN 1982, la crisis económica es producto directo de las oscilaciones propias del desarrollo capitalista, de un modelo de crecimiento económico antinacional y proimperialista y de la política gubernamental de endeudamiento externo; con ella se ha generado la recesión, que se expresa en una grave disminución de la actividad productiva. El Producto Interno Bruto durante la gestión de Miguel de la Madrid tuvo pequeñas tasas de crecimiento y algunas caídas; en términos de su valor real, el PIB de 1987 fue inferior al de 1981; pero la cosa empeora si se analiza el producto por habitante, pues éste cayó en 14 puntos de 1981 a 1987. (1)

Las transformaciones en el modelo de acumulación, que tienden en teoría a modernizar la planta productiva y a articular al capitalismo mexicano con el sistema capitalista mundial y en especial con el imperialismo norteamericano, intentan reestructurar financieramente a las empresas y adoptar nuevas tecnologías, con el objeto de alcanzar una alta productividad, tener altos índices de competitividad y poder exportar a otros países. (2)

Tal proceso es lo que se conoce como reconversión industrial, que no es sólo un fenómeno de carácter tecnológico y científico, sino principalmente social y político. En el centro de la misma está la reformulación de los contratos colectivos de trabajo, el debilitamiento de los sindicatos y la libertad de acción de los patrones.

Elemento constitutivo fundamental de la reconversión industrial, de acuerdo con los lineamientos del Fondo Monetario Internacional, es la venta, fusión y/o liquidación de empresas paraestatales, objetivo cumplido con creces por el gobierno de De la Madrid.

Desempleo

LA FUERZA DE trabajo crece y la creación de nuevos empleos se estanca. Para 1987, la población en edad laboral era de 25.6 millones de personas, mientras los puestos de trabajo eran 20.7 millones, es decir, alrededor de 4.9 millones de mexicanos no encontraron ocupación formal, lo cual significa el 19 por ciento de la mano de obra.

Ciertamente, una parte de los mexicanos que no encuentra ocupación productiva, se ocupa en la economía subterránea o tiene empleo informal con percepciones a veces inferiores al salario mínimo. Es muy difícil saber la cifra de quienes se hallan en esta situación debido a las carencias e imprecisiones estadísticas, aunque basta observar en la calle los tianguis para apreciar la magnitud de este fenómeno.

En el renglón del empleo es donde existen mayores diferencias entre las fuentes oficiales, privadas, sindicales y de los centros académicos. El gobierno intenta ocultar la realidad; sin embargo, la recesión económica afecta drásticamente a ramas como la minería y la construcción. El índice de personal ocupado en la industria manufacturera cayó en 17 por ciento.

Desplome salarial

EL GOBIERNO DE Miguel de la Madrid pasará a la historia como el que arrastró a los asalariados mexicanos a tener percepciones por abajo de los ingresos de los trabajadores de Surcorea, Singapur y Taiwán.

El deterioro de las condiciones de vida y de trabajo de los obreros, empleados, técnicos y profesionistas queda ilustrado con un hecho: los salarios en México durante la administración delamadridista perdieron alrededor del 55 por ciento de su poder adquisitivo.

La participación de los trabajadores en la renta nacional descendió gravemente. De acuerdo con un estudio realizado por el Sindicato Mexicano de Electricistas, el porcentaje de dicha renta correspondiente al capital aumentó en 14.2 por ciento, mientras disminuyó el correspondiente al trabajo. (3)

Para el final del sexenio delamadridista, como lo denunciaron varios sindicatos, el salario no representaba ni siquiera el 30 por ciento de la renta nacional. Un despojo mayor no es fácil de imaginar.

Seguridad social, salud y educación

EL PAGO DEL servicio de la deuda externa, la deuda interna y la política económica del grupo tecnocrático en el poder, han originado una contracción del gasto público. En consecuencia, no es de extrañar que el gasto social haya disminuido su participación en el presupuesto federal del 17.2 por ciento en 1981 al 10.9 por ciento en 1988.

Las consecuencias de esta reducción son negativas a corto y a mediano plazos. El sector salud, en lugar de impulsar la medicina preventiva, se aboca a la medicina curativa. Los servicios del Instituto Mexicano del Seguro social y del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, dada la limitación de recursos y el crecimiento de la demanda médico-asistencial, han empeorado.

En materia educativa, los objetivos oficiales han fracasado al mantenerse la deserción escolar, al estancarse y descender la calidad de la educación y al no obtener los resultados apetecidos en cuanto a eficiencia terminal. En lo que sí ha avanzado el Estado es en el abatimiento de las condiciones de vida y trabajo de los trabajadores de la Secretaría de Educación Pública y de las universidades y centros de investigación.

Los problemas de la vivienda y el transporte se han agudizado. Los costos en la construcción se elevan día a día y las instituciones oficiales encargadas de proporcionar casa-habitación a los asalariados no ofrecen suficientes créditos y sus planes son de plano insatisfactorios. Por su parte, la burguesía se desentiende del problema de la vivienda. El transporte urbano sufre un proceso de reprivatización --y con ello, de encarecimiento-- que golpea el bolsillo de los obreros y empleados.

La política económica del gobierno, que favorece a las trasnacionales y al gran capital mexicano, ha abatido el nivel de de vida de los trabajadores y el pueblo. El consumo familiar ha sido modificado: aumenta el gasto en alimentos y bebidas y la calidad de éstos disminuye. El hambre se cierne sobre millones de personas.

La resistencia

EN VISTA DE la situación descrita, el movimiento obrero procesó una difícil y complicada resistencia, que ha sido minusvaluada por sectores de la intelectualidad democrática y de izquierda. La resistencia obrera, con un contenido programático y políticamente avanzado, asumió en ciertos momentos un carácter de masas.

Las huelgas

SEGÚN EL ÚLTIMO informe presidencial de Miguel de la Madrid: "...entre enero de 1983 y agosto de 1988, de los 65 mil 757 emplazamientos recibidos sólo estalló el 1.8 por ciento, además de que se redujo sustancialmente el promedio de duración de las huelgas y las horas-hombre perdidas por estos movimientos..." (4)

De creerse a Miguel de la Madrid, habrían estallado durante su gestión poco más de 1,180 huelgas; mas a estas cuentas alegres es menester agregarles los paros de trabajadores federales, universitarios y de otros grupos que, dada la maraña legalista que envuelve al procedimiento para el estallido de las huelgas, recurren a la paralización de labores, en muchas ocasiones, sin hacer mediar a las juntas y tribunales de conciliación y arbitraje.

En el sexenio 1982-1988 estallaron movimientos de huelga los trabajadores de Volkswagen de México, Siderúrgica Lázaro Cárdenas-Las Truchas, Ford Motor Co., mineros de Taxco, Fertimex, Coca Cola, Dina, Cervecería Moctezuma, IACSA, universitarios, municipales y estatales de Veracruz y otras entidades, de la construcción, agrícolas y de cientos de empresas e instituciones más. Los trabajadores de las SEP, la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos y de otras dependencias gubernamentales estallaron muchos paros, algunos de ellos nacionales. (5)

En este periodo tuvo lugar el intento de huelga del SME de 1987, que fue nulificado mediante la intervención administrativa de la compañía de Luz y Fuerza del Centro y la declaración de inexistencia. (6)

En varias ocasiones las huelgas fueron capitalizadas por los capitalistas; así ocurrió en IACSA, Cervecería Moctezuma y Aeroméxico. Las huelgas fueron utilizadas por la patronal y el gobierno para declarar quiebras fraudulentas, además de recurrir a las declaraciones de inexistencia, la requisa, las amenazas de cierres y los cierres ilegales para hacer nugatorio este derecho.

En 1983 hubo un ascenso huelguístico, amplio y masivo, que abarcó a trabajadores nucleares, universitarios, de la educación, federales, metalúrgicos, textiles y de otras ramas de la producción y los servicios; en febrero de 1988 se desarrolló la más grande y masiva huelga nacional de sindicatos universitarios y de la educación superior, que englobó a decenas de miles de trabajadores.

Con la devaluación del peso en febrero de 1982 hizo eclosión la actual crisis que se abate sobre la sociedad mexicana. Frente a esta nueva situación, el movimiento obrero señaló a tiempo --aunque sólo en declaraciones-- una posición distinta a las orientaciones predominantes en el equipo gobernante.

El SME llamó a luchar por un programa que incluía ajustar los salarios, compensando el deterioro sufrido por la devaluación en forma inmediata (salario de emergencia), independiente de las revisiones salariales y contractuales; fijar cuanto antes la nueva paridad del peso frente al dólar; control de cambios; nacionalización de la Banca; reforma fiscal a fondo; control de precios con la participación de los trabajadores y los sindicatos, y nacionalización de las industrias necesarias para el desarrollo del país. (7)

El Consejo Nacional del Movimiento Unificador Nacional de Jubilados y Pensionados demandó ajuste de salarios, pensiones y jubilaciones. Otros agrupamientos sindicales --principalmente independientes-- presentaron también sus proposiciones.

En el plano organizativo, los últimos meses del gobierno de José López Portillo estuvieron marcados por la pugna intergremial del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana, el surgimiento de la Coordinadora Sindical Nacional (de efímera existencia), el Frente Nacional de Defensa del Salario y Contra la Austeridad y la Carestía, y el Comité Nacional de Defensa de la Economía Popular.

Estos pasos organizativos de alguna manera ocultaron ciertos procesos ya en marcha, como los primeros golpes de los industriales en Dina, Kelvinator, Volkswagen, Across y otras empresas en que fueron cercenados los contratos colectivos de trabajo.

Gobierno del capitalismo salvaje

SERÍA EN 1983, con el descarado atraco de Dina en contra de sus obreros, cuando quedaría en claro que la llamada política de reconversión industrial se proponía y se propone eliminar las mejores cláusulas de los contratos colectivos de trabajo, debilitar a los sindicatos y dejar vía libre a los capitalistas. El gobierno de Miguel de la Madrid abrió de par en par las puertas a la política burguesa de modernización, pasando por encima de los sindicatos. Se imponía, pues, la política del capitalismo salvaje.

La barbarie empresarial no se andaba con rodeos. Dina precisó:

[es necesario] disminuir el personal sindicalizado y no sindicalizado en las condiciones actuales.

Este programa ya está en marcha en todos sus aspectos y, dentro del capítulo laboral, los estudios de las plantillas de personal en las diferentes empresas indican la necesidad de liquidar alrededor de la tercera parte de los trabajadores. (8)

Ante la agudización de la crisis, adquirieron considerables proporciones las pugnas intergremiales en el sindicato de Volkswagen, en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Aviación y Similares y en otras agrupaciones sindicales.

Las formas de lucha

LOS SINDICATOS COMENZARON a desarrollar iniciativas novedosas de resistencia, buscando no llegar al enfrentamiento abierto. El SME, por ejemplo, desobedeció órdenes empresariales y tomó medidas de presión no conocidas recientemente; en marzo de 1983 informaba: "Este miércoles, se han cumplido nueve días de haber resuelto no cobrar al consumidor doméstico los impuestos multicitados". (9)

El enfrentamiento entre el SME y la compañía de Luz y Fuerza del Centro asumió caracteres violentos: el cese de más de dos mil trabajadores electricistas no pudo ser evitado.

La burocracia sindical oficialista, aprovechándose de la coyuntura, se deshizo --siempre que pudo-- de sus opositores en secciones sindicales y sindicatos enteros. Desató la violencia en la Sección 147 (AHMSA, Monclova) del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana para expulsar de los órganos de gobierno sindical a los representantes obreros más avanzados.

De cara al empeoramiento de los servicios del ISSSTE, el Sindicato Único de Trabajadores de Autotransportes Urbanos Ruta-100 realizó actos masivos en clínicas y hospitales de ese instituto para exigir un mejor servicio médico.

El Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Nuclear se pronunció en contra de la iniciativa de ley nuclear por ser desnacionalizadora, desintegradora y dar una solución negativa al conflicto Uranio Mexicano-SUTIN. La iniciativa, con algunas modificaciones en sentido nacionalista, al final se impuso.

El año 1985 estuvo lleno de incidentes antiobreros y antisindicales: cuando principiaba, los trabajadores del Centro Telefónico San Juan fueron violentamente reprimidos por Teléfonos de México, quedando varios heridos; posteriormente, como corolario de los golpes a los trabajadores nucleares, se produjeron cambios en la dirección de la Sección 2 del SUTIN y después en el Comité Ejecutivo Nacional; en Petróleos Mexicanos se denunció el exagerado crecimiento de empleados de confianza; Refrigeradora Tepepan principió un paulatino debilitamiento ante la falta de entrega de pescado por parte de Productos Pesqueros Mexicanos, y la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio de los Estados, Municipios e Instituciones Descentralizadas de Carácter Estatal fue hostigada en diferentes entidades, viéndose obligada a ejecutar paros y otras acciones de presión para defenderse.

En 1985 se verificó una de las expresiones menos usuales de la lucha sindical: los miembros de la Sección 1 del SNTMMSRM, en el estado de Hidalgo, materializaron una protesta desnudos, durante una hora, para imponer la solución a algunas demandas, entre ellas la de entrega de ropa para el trabajo. La acción rindió frutos positivos.

La Conferencia Sindical de los Trabajadores de América Latina y el Caribe sobre la Deuda Externa, celebrada en La Habana, Cuba, a mediados de 1985, contó con la asistencia de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos, el SNTE, el SME, el Sindicato de Trabajadores del ISSSTE, la Unión Nacional de Cañeros, el Sindicato Único Nacional de Trabajadores Universitarios y otras agrupaciones de México. (10) Esta reunión favoreció la lucha contra la deuda externa y el abordaje de otros problemas.

Al calor de la movilización continental por la moratoria y luego de un reflujo sin duda profundo y contradictorio, el movimiento obrero en nuestro país salió a la calle el 23 de octubre de ese año con objetivos que rebasaban los meros marcos gremiales: decenas de miles de obreros y empleados marcharon por la capital federal y algunas ciudades de provincia.

En el curso de las acciones por la moratoria de la deuda externa nació la Mesa de Concertación Sindical, la cual celebró enormes manifestaciones y mítines, que no se habían visto en mucho tiempo, el 29 de enero, 12 de marzo, 1º de mayo, 1 de julio y 23 de octubre de 1987; rodeó de solidaridad a los contingentes en lucha y buscó vincularse al conjunto del movimiento obrero al margen de siglas y centrales. La manifestación de marzo del 87, según los propios organizadores, superó la asistencia a las marchas de los electricistas en noviembre del 75 y de los trabajadores universitarios en julio del 77, equiparándose sólo a la del 27 de agosto de 1968, la más grande manifestación del movimiento estudiantil-popular.

En 1986 se produjo el arribo masivo de los maestros de Oaxaca a la Ciudad de México, en demanda de la realización de su congreso seccional; estuvieron presentes más de 30 mil trabajadores de la enseñanza, sin embargo la cerrazón corporativa impidió la concreción de una salida política.

Sin haber alcanzado sus objetivos, los educadores oaxaqueños indicaron con justeza, dada la fuerza de su organización interna:

Los trabajadores de la educación en el estado de Oaxaca, agrupados en la Sección XXII del SNTE, manifestamos que por más argucias y tácticas dilatorias que implemente el Comité Ejecutivo de nuestro sindicato no podrán cambiar el rumbo tomado en mayo de 1980, cuando rompimos con el charrismo sindical. En Oaxaca Vanguardia Revolucionaria está enterrada, y para siempre. (11)

Varios agrupamientos sindicales incidieron en áreas más allá de las puras relaciones obrero-patronales, y pasaron a otras de interés para la sociedad en general. Con el objeto de defender la zona arqueológica de Tula, el Centro Histórico de la Ciudad de México (frente a la amenaza de construir de manera inadecuada la línea 8 del metro) y proteger y resguardar los archivos, bibliotecas, museos y zonas arqueológicas, la delegación de docentes e investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia, a lo largo del ejercicio de De la Madrid, hizo funcionar la Comisión Sindical Interdisciplinaria para la Defensa del Patrimonio Cultural.

Presiones declarativas

EL APARATO SINDICAL burocrático ha presionado con el fin de introducir algunas modificaciones en la política económica del gobierno. En la V Reunión Nacional de Economía de la CTM, efectuada en julio de 1986, se propuso como salida a la crisis económica: 1) Dedicar sólo una parte de las exportaciones petroleras para el pago de la deuda externa; 2) Reactivar el mercado interno mediante la recuperación del poder de compra de los trabajadores; 3) Reactivar el aparato productivo, y 4) Reorientar la política financiera, fiscal y monetaria, desalentando la especulación.

Empero, las presiones de la burocracia sindical no influyeron en las determinaciones fundamentales del gobierno federal, y la política económica neoliberal continuó viento en popa.

Si bien la burocracia sindical gobiernista planteó reformas económicas, en el plano de la política sostuvo las viejas posiciones de los llamados dinosaurios del PRI. No causó sorpresa, entonces, que Fidel Velázquez se pronunciara contra la participación ciudadana y la renovación electoral en el DF. En materia de política general, el corporativismo está en la retaguardia del partido oficial.

El enfrentamiento entre el SME y el gobierno de De la Madrid, condujo a una radicalización de la dirección electricista, que llegó a plantear a los telefonistas en abril de 1987:

El momento para la celebración de la Segunda Asamblea del Proletariado ha llegado. La necesidad de un movimiento obrero democrático e independiente está a la vista.

México no puede seguir afrontando las presiones en contra de su independencia y soberanía con un movimiento obrero sujeto. Ni los trabajadores pueden seguir sometidos a líderes que anteponen sus intereses personales a los de sus representados. (12)

Considerando la situación que iba conformándose alrededor de la dirección del SME, el gobierno hizo todo lo posible para derrotar la planilla democrática y hacer triunfar la que encabezaba Jorge Sánchez, la cual finalmente se impuso. De inmediato, el nuevo Comité Central electricista rehizo sus relaciones con la MCS y el CT, señalando en lenguaje cifrado:

Para nosotros, la Mesa de Concertación Sindical es un esfuerzo por contribuir a la unidad de toda la clase obrera. El SME seguirá solidarizándose con todos los sindicatos del país con la idea de ser factor de unidad y no de división. Consideramos que es tiempo ya de que la Mesa de Concertación Sindical reanalice sus objetivos y su composición; el SME hará proposiciones al respecto. (13)

Con la llegada de Jorge Sánchez a la secretaría general del CC del SME, la MCS comenzó con claridad su declive, al mismo tiempo que los líderes electricistas mejoraban sus relaciones con el gobierno federal y el liderato del CT. Como premio al golpe propinado a la unidad de acción sindical, en 1988 Jorge Sánchez ocuparía la presidencia de este organismo.

El desenvolvimiento de la crisis no sólo puso al desnudo la incapacidad, el conservadurismo y la falta de iniciativa del CT y de las principales organizaciones sindicales, sino también ha esclarecido el papel de ciertos dirigentes, sindicatos y centrales. Jefes descompuestos como Wallace de la Mancha y los líderes de la Confederación de Trabajadores y Campesinos han sido desenmascarados como elementos coludidos con los capitalistas del Valle de México para deshacer sindicatos, romper huelgas y vender contratos de protección. Lorenzo Vera, ex secretario general de los obreros de la Ford, vendió una huelga y firmó un convenio de liquidación de sus representados a espaldas de éstos.

En noviembre del 87, el 106 Consejo Nacional de la CTM postuló a Carlos Salinas de Gortari como su candidato presidencial y le presentó un documento en el que exponía puntos como los siguientes: nuevo modelo de desarrollo económico, orientado hacia el mercado interno; 10 por ciento de exportaciones petroleras al pago de la deuda externa; control de cambios, y función rectora del Estado, además de demandar la concertación en la reconversión industrial y acuerdo previo en ajuste y modificaciones en el sistema electoral.

Durante este periodo de resistencia se produjeron cambios hacia la izquierda en el sindicalismo blanco de las universidades, con estallido de huelgas en el Estado de México, Hidalgo y Guanajuato, a la vez que se impulsaron y concretaron parcialmente iniciativas unitarias en diversas ocasiones.

Aparte de las formas de lucha arriba citadas, los obreros y empleados de distintas ramas recurrieron a las huelgas de hambre, a los plantones, a la toma de oficinas patronales y sindicales, a la retención de funcionarios, al descamisamiento en marchas, a los cierres de carreteras, a los mítines relámpago, a las concentraciones y asambleas en horas laborables, al abucheo de líderes apatronados, al tortuguismo y al trabajo a reglamento, al trabajo bajo protesta, a las pintas masivas en vehículos y centros de trabajo, a los paros locos y a otras formas menos espectaculares.

Las tendencias unitarias y programáticamente maduras fueron extendiéndose, poco a poco, a un número cada vez mayor de organismos sindicales. La solidaridad ganó fuerza y amplitud, y el sectarismo recibió certeros golpes, incluso en agrupamientos no proclives a la unidad de acción y al frente único. En el caso del Movimiento Proletario Independiente empezaron a expresarse cambios programáticos, en especial acerca del cierre y venta de las empresas paraestatales, cuando hace poco este tipo de problemas carecían de interés para su liderazgo.

Las últimas elecciones federales influyeron poderosamente sobre la clase obrera y sus organizaciones de resistencia. La derrota sufrida por los personeros del corporativismo en las candidaturas a diputados y senadores tuvo una enorme importancia para el movimiento obrero, al demostrar el desprestigio y aislamiento de Joaquín Gamboa Pascoe, Venus Rey y demás conspicuos representantes de la burocracia sindical oficialista.

En la coyuntura poselectoral se expresaron hechos no comunes en el movimiento sindical, sobre todo en el estado de Veracruz. Hubo conflictos intergremiales en los sindicatos de Cervecería Moctezuma, de Orizaba; en Tubos de Acero de México, y en algunas secciones de azucareros y textiles. En otras partes del país también hubo expresiones de lucha antiburocrática masiva, resaltando lo ocurrido en varios sindicatos federales. (14)

Procesos organizativos

CONFORME FUE DESPLOMÁNDOSE el salario y avanzando el desempleo, los sindicatos realizaron muchas reuniones. En 1983 se llevaron a cabo el Foro Nacional sobre la Problemática de los Trabajadores Sujetos del Apartado B del Artículo 123 Constitucional y el Foro Sindical de Análisis sobre la Política Salarial del Gobierno y los Patrones, a la vez que se firmó el Pacto de Unidad y Solidaridad Sindical, que incluyó centralmente al ala izquierda de los sindicatos.

Durante el 83 tuvo lugar la Asamblea Nacional Obrera, Campesina y Popular que en octubre intentó llevar a efecto el primer paro cívico nacional, que no fructificó dada la correlación de fuerzas.

Contra las restricciones legales

EN ESE AÑO se celebró, asimismo, el Primer Foro sobre Servicio Civil de Carrera, con la asistencia de los sindicatos del Instituto Nacional de Investigaciones de Recursos Bióticos, Secretaría de Pesca, Universidad Autónoma de Guerrero, secciones de sindicatos federales y grupos de oposición sindical, donde se resolvió: "Es necesario conquistar el derecho a la bilateralidad amplia y plena en la relación laboral entre el Estado y los trabajadores por él contratados". (15)

Más adelante, las resoluciones agregaban: "La carrera civil debe contemplar derechos plenos para los trabajadores al servicio del Estado: derecho a la asociación libre y voluntaria, a la contratación colectiva y el derecho de huelga". (16)

En diciembre de 1984 desarrolló sus trabajos el Foro de Análisis de la Política Laboral del Régimen.

Disminución sindical y sindicación

CON EL CIERRE de turnos y departamentos, la quiebra de empresas y el despido masivo y selectivo de obreros, empleados, técnicos y profesionistas, la tendencia a la disminución de las filas sindicales y la tasa de sindicación fue un hecho. De 1982 a 1988 fueron lanzados a la calle cientos de miles de trabajadores siderúrgicos, de la industria automotriz, cerveceros, de la construcción, mineros, de la administración pública y de otras ramas, con lo que se debilitó el sindicalismo. Con seguridad, la tasa de sindicación ha disminuido.

Pero al mismo tiempo que se da el fenómeno de la reducción sindical, por otro lado, antiguos y nuevos trabajadores "libres" se organizan en sindicatos con la tendencia a federarse. En el periodo de la crisis se han sindicado los bancarios, núcleos de obreros agrícolas y trabajadores de escuelas privadas.

Los estragos de los sismos de septiembre de 1985, pusieron al desnudo la existencia de las costureras sobreexplotadas y sin protección laboral. Gracias al repudio de la sociedad civil a la colusión de líderes sindicales (entre ellos Gamboa Pascoe) y patrones, a la autoorganización de las obreras y a la solidaridad de los sindicatos democráticos, se constituyó el Sindicato 19 de Septiembre, que en un lapso relativamente corto se extendió a una buena parte de la República, venciendo a veces la oposición rabiosa de los capitalistas y la burocracia sindical oficialista. (17)

La patronal de la costura reaccionó con hipocresía y cinismo. Primero quiso aparecer ante la opinión pública como interesada en la situación de sus trabajadores, con inserciones en que decía: "Se pone en conocimiento de las costureras de esta ciudad, que la Cámara Nacional de la Industria del Vestido, ha recomendado a sus socios la celebración de convenios, que cumpliendo con la ley permitan la reanudación de las labores en las fábricas y talleres". (18)

La burguesía, con cinismo, impulsó la lucha antisindical en la rama de la costura: "Existe consenso del sector patronal para reabrir a la brevedad posible las fuentes de trabajo, aun a pesar de los obstáculos impuestos por el llamado Sindicato 19 de Septiembre, cuyos fines extralaborales, más bien políticos, son evidentes y manifiestos al no querer tratar caso por caso los asuntos". (19)

En razón de tales condiciones, el Sindicato 19 de Septiembre planteó con precisión: "...nuestro sindicato en esta etapa buscará vencer la resistencia jurídica y política de patrones y charros que se oponen a la voluntad de las costureras a afiliarse a nuestro sindicato y obtener los contratos colectivos de trabajo, tanto en provincia como en el Distrito Federal". (20)

Crisis y unidad sindical

A LO LARGO de la crisis presente, la debilidad extrema del sindicalismo gubernamentalizado ha quedado de manifiesto. El avejentado liderazgo del CT, la CTM y el resto de los principales sindicatos, federaciones y centrales, ha sido incapaz de remontar el estrecho ámbito de las declaraciones y quejas. Su antigua tradición de poner el acento en la negociación cupular --sin apelar generalmente a las bases-- ha entrado en crisis aguda, porque el Estado posrevolucionario al adquirir un carácter burgués más reaccionario y al alejarse aceleradamente de las grandes mayorías nacionales, deviene en un Estado que pierde sus rasgos nacionalistas y populistas, y se asocia más y más con los monopolios y el gobierno de Estados Unidos.

Las protestas y distanciamientos verbales ante la política económica gubernamental ya no bastaban. Era indispensable pasar a procesar la intervención de los trabajadores en sus propios asuntos. De ahí que, al privilegiar su alianza con el gobierno federal y al descuidar la obligación de encauzar el descontento obrero, la dirección sindical oficialista comenzara a ser desplazada por fuerzas no fundamentales (salvo el SME) del CT y sindicatos independientes.

Los sindicatos de las universidades y otras instituciones de educación superior, en virtud de su independencia respecto al gobierno, la democracia en sus filas y la participación activa de sus afiliados, han podido intervenir en proyectos unitarios que intentaron hacer frente a la situación crítica por la que atravesó México y abrir paso a una alternativa democrática, nacional y popular. Esto explica parcialmente la constitución del Pacto Nacional de Trabajadores de la Educación Superior. (21)

El PNTES consiguió incluir en su seno al SUNTU, a delegaciones y frentes del SNTE, a sindicatos de universidades privadas y de educación agrícola, de centros de investigación, el Colegio de Bachilleres y la Universidad Autónoma Metropolitana. (22)

Para 1986 la alianza contra la deuda externa dio uno de los pasos organizativos más trascendentes en la historia reciente del movimiento obrero mexicano: la formación de la MCS, que en sus mejores momentos agrupó al SME, la Confederación General de Trabajadores, las secciones 67, 68 y 271 del SNTMMSRM, el SUNTU, los sindicatos de Dina, Uniroyal, Volkswagen, General Motors, Imprenta Nuevo Mundo, Cervecería Moctezuma, Moore Business, Harper Wyman, Fundiciones de Hierro y Acero, El Ánfora, Industria Papelera Nacional, Fábrica de Loza San Isidro, Secretaría de Pesca, Banco de Comercio Exterior y Refrigeradora Tepepan, la Federación Sindical Revolucionaria, Frente Auténtico del Trabajo, CIOAC, MUNJP y Frente Democrático de Enfermeras y Médicos Desempleados. (23)

La MCS, que sólo incluyó a delegaciones, secciones sindicales, sindicatos, federaciones, centrales, cooperativas y al MUNJP, rechazó aglutinar en sus filas a grupos y corrientes político-sindicales, no obstante esto, superó al Frente Nacional de Acción Popular y al PAUSS, tanto en número de organizaciones como de individuos agrupados.

El SME convocó al II Foro del Movimiento Obrero ante la Crisis, en Defensa de los Contratos Colectivos y los Sindicatos, que se llevó a cabo a fines de febrero y principios de marzo de 1986, discutiéndose sobre salarios, precios y ganancias, vigencia de los derechos legales y contractuales, y deuda externa. Las conclusiones se dejaron sentir en los medios sindicales.

La declaración general del II Foro planteó un programa popular, democrático y nacional, que incluyó entre otros puntos la moratoria de la deuda externa, concertación de los países deudores, aumento salarial de emergencia y escala móvil de salarios, aumento a los precios de garantía a los productos del campo, contra los despidos y cierres de empresas, por el seguro de desempleo, defensa de los contratos colectivos, respeto a los derechos políticos y sindicales, contra la requisa y las limitaciones a los derechos laborales, incremento del gasto público en los renglones de beneficio social y actividades productivas, control de precios de los artículos de consumo básico, rechazo al ingreso de México al GATT y nacionalización de la industria alimentaria y químico-farmacéutica.

En 1986, como resultado del reagrupamiento de organizaciones principalmente del campo, surgió la Unión General Obrera, Campesina y Popular.

En 1987 se celebraron los encuentros nacionales de sindicatos de centros de investigación, el Foro Nacional de Solidaridad con las Luchas del Magisterio Democrático, el Encuentro Sindical, Campesino y Popular "Más allá de las fronteras", con la participación de organizaciones de México y Estados Unidos y el Primer Encuentro Nacional de Mujeres Trabajadoras Asalariadas.

En diciembre tuvo lugar una Reunión Nacional de Convergencia Ferrocarrilera, con la participación de la Sección 5 (Chihuahua) del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana, el Movimiento Ferrocarrilero del Sur, la Sección 21 (Puebla) del STFRM, el Movimiento Democrático Ferrocarrilero, el Comité de Lucha de Pantaco y el Valle de México y el Movimiento de Renovación Sindical. Quedó aprobado defender el CCT y la fuente de trabajo.

En el mismo mes fue fundado por partidos políticos, sindicatos y organizaciones populares el Frente Nacional de Resistencia al Pacto de Solidaridad Económica, que logró efectuar actos de masas en la capital de la República y algunas ciudades de provincia.

En enero de 1988 fue firmado el Pacto de Concertación de cinco sindicatos de la industria automotriz, incluidos los de Volkswagen, General Motors y Nissan Mexicana.

En 1988 tuvieron verificativo dos foros de sindicatos de empresas paraestatales; en el primero, realizado a principios de año, se informó:

En diciembre de 1982, en México había 1,155 entidades paraestatales: 933 empresas y 222 fideicomisos; para junio de 1987 sólo quedaban 507, o sea 460 empresas y 47 fideicomisos. Para estas fechas llegan a poco más de de 400 y en proyecto se calcula que al finalizar el sexenio habrán cerca de 300. En un sexenio se han reducido casi el mismo número que se crearon en 50 años.

El número de trabajadores en seis años bajó de 750,000 a 520,000; los despedidos fueron más de 200,000. (24)

En la segunda quincena de julio, se llevó a efecto el III Foro Sindical con la participación del SME y los sindicatos de Sidena, Dina, Azúcar S. A., Volkswagen, UNAM y de otras empresas e instituciones, donde se discutió y resolvió sobre las demandas de los trabajadores ante el nuevo gobierno de la República.

El III Foro hizo el siguiente balance del sexenio de Miguel de la Madrid:

...cayó drásticamente el nivel de vida de 26.5 millones de trabajadores y sus familias, en más de 55 por ciento disminuyeron los salarios y su poder de compra...

--El derecho de huelga no fue respetado, no obstante su rango constitucional...

--Los sindicatos se debilitaron como principales interlocutores entre la patronal y los trabajadores, lo que se debió a la división y dispersión que predominan entre las grandes centrales sindicales; a la separación entre las direcciones tradicionales del sindicalismo y sus bases, gestándose no sólo una crisis de representación sino también de capacidad de negociación con la patronal y el Estado; se debió también a la falta de alternativas propias para solucionar la crisis, para enfrentar la deuda externa y mejorar las condiciones de vida y trabajo del pueblo; así como por la destrucción y mutilación de los contratos colectivos y los sindicatos. (25)

Cabe resaltar un último aspecto de este breve recuento: la participación del movimiento obrero mexicano en el terreno internacional. En efecto, el SME participó en la II Conferencia de la Federación de Organizaciones Sindicales de la Industria Eléctrica de Latinoamérica y del Caribe; el SUNTU participó en reuniones de la Federación de Sindicatos de Trabajadores de las Universidades de Centroamérica, México y el Caribe; diversos sindicatos, federaciones y centrales asistieron a congresos y otras reuniones de la Federación Sindical Mundial, el Congreso Permanente de Unidad Sindical de los Trabajadores de América Latina y en acciones de solidaridad internacional. Otros organismos participaron en asambleas de la Confederación Mundial del Trabajo, la Central Latinoamericana de Trabajadores y otras organizaciones unitarias del sindicalismo internacional. La orientación general no fue de aislamiento.

En síntesis: la crisis económica ha generado en el movimiento obrero un periodo de resistencia, que se expresa mediante huelgas económicas (que a veces se han revertido contra los trabajadores), paros, tortuguismo y trabajo a reglamento; mítines, manifestaciones, marchas (de Oaxaca, Tuxtla Gutiérrez, Monterrey y otras ciudades hacia la capital de la República) y plantones; creación de sindicatos, democratización de sindicatos y secciones, y lucha por el reconocimiento de direcciones auténticas; utilización del desnudo colectivo en Pachuca y Chihuahua, negativa del SME a cobrar ciertos impuestos y realización del trabajo bajo protesta de los telefonistas, y en el plano organizativo ha predominado la tendencia a organizarse sectorial y globalmente, con la superación de las posiciones sectarias y atrasadas.

Por ahora, sólo se han movilizado sectores no mayoritarios de la clase obrera y otros asalariados organizados en sindicatos; pero puede surgir también la tendencia a incorporar a masas mayores de trabajadores, para desmentir en esta forma a quienes de espalda a la realidad sólo ven y analizan el inmovilismo, el conformismo y los estados de ánimo depresivos, fenómenos que, naturalmente, existen y no deben omitirse.

Notas:

(1) Gerardo Peláez, "Un sexenio antisindical", en UOM, t. VII, núm. 7, 15-XI-88, p. 6.

(2) Rosalba Carrasco, "La clase obrera en la crisis", en Memoria, vol. II, núm. 19, marzo-abril de 1988.

(3) Unión, núm. 112, 2-II-87, p. 2.

(4) El Nacional, 2-IX-88.

(5) Ver Entorno Laboral, de todo el sexenio.

(6) Ver Lux, núm. 358, marzo de 1987.

(7) Excélsior, 26-II-82, p. 32-A.

(8) UnomásUno, 27-I-83, p. 9.

(9) Excélsior, 3-III-83, p. 18-A.

(10) Ver Reflexión sindical latinoamericana sobre la deuda externa, SUNTU-SUTSP-SNTE, s. l., 1985.

(11) Volante, febrero de 1986.

(12) Lux, núm. 359, abril de 1987.

(13) La Jornada, 13-VII-87, p. 17.

(14) Gerardo Peláez, "La acción sindical en el sexenio. Resistencia obrera durante la crisis", en Memoria, vol. III, núm. 21, julio-agosto de 1988.

(15) Resoluciones; 1er. Foro sobre Servicio Civil de Carrera, s. e., México, 1984, p. 8.

(16) Ibíd., p. 2.

(17) La lucha de las costureras y el Sindicato "19 de Septiembre", Cuad. Obreros 2, Centro de Doc. y Ests. Sind. y del T., México, 1986, p. 89.

(18) Excélsior, 23-X-85, p. 28-A.

(19) Excélsior, 24-X-85, p. 28-A.

(20) La Jornada, 6-I-86.

(21) Gerardo Peláez, "El Pacto Nacional de Trabajadores de la Educación Superior y la Mesa de Concertación Sindical", en Juntos, Chilpancingo, a. I, núm. 1, septiembre de 1986, p. 20.

(22) III Foro Nacional de Trabajadores Universitarios y de la Educación Superior. 15-16 de junio, s. e., México, 1985, p. 1.

(23) Gerardo Peláez, "La crisis económica en México y la unidad de los trabajadores", en Consideraciones, núm. 5, octubre de 1986, p. 6.

(24) Unión, núm. 155, 15-II-88, p. 5.

(25) Unión, núm. 174, 8-VIII-88, p. 6.

Gerardo Peláez Ramos es autor, entre otras obras, de Partido Comunista Mexicano. 60 años de historia. (Cronología. 1919-1968), 2 tomos, Culiacán, UAS, 1980; Situación actual y perspectivas del movimiento sindical en México, Puebla, UAP, 1978; Historia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, México, ECP, 1984, y Ed. del STUNAM, 2ª ed. corr. y aum., 2000; Las luchas magisteriales de 1956-1960, México, ECP, 1984; Historia del Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad Autónoma de Guerrero, Chilpancingo, CESS del STAUAG, 1990; El sindicalismo magisterial. 1935-1943, México, SNTE, 1994; Diez años de luchas magisteriales (1979-1989), México, Ed. del STUNAM, 1999; Breve historia del STUNAM, México, UNAM-STUNAM, 2001, y Resumen histórico del SUNTU (1979-1995), Culiacán, SUNTUAS Académicos, 2004.