Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
Tweet CLÍO, UN LUGAR PARA LA HISTORIA - MÉXICO

Organizaciones que antecedieron al SNTE

Por Gerardo Peláez Ramos

Artículos de Gerardo Peláez Ramos editados en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - Distrito Federal, 12/05/11.- CON MOTIVO DE la próxima celebración del II Congreso Nacional Extraordinario del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, es útil y conveniente hacer un breve recuento de las principales organizaciones magisteriales que antecedieron al SNTE durante los gobiernos de Lázaro Cárdenas y Manuel Ávila Camacho.

I

EL NACIMIENTO, DESARROLLO y consolidación del sindicalismo magisterial dependieron de la expansión y afianzamiento del sistema de educación pública. El aumento en el número de maestros, el surgimiento de concentraciones magisteriales y la aparición inevitable de conflictos laborales, permitieron la acción colectiva y la organización de los educadores. De este modo, nacieron uniones, asociaciones y sindicatos que tendieron a confluir en federaciones y centrales.

En la segunda mitad de la década de los años 20 y en la primera de la de los años 30, fueron constituidas la Federación Nacional de Maestros (FNM), la Confederación Nacional de Organizaciones Magisteriales (CNOM) y la Confederación Mexicana de Maestros (CMM), que coadyuvaron a movilizar y organizar a los trabajadores de la Secretaría de Educación Pública en torno de sus demandas más sentidas.

En abril de 1935, en clara coincidencia con el ascenso obrero y sindical del periodo presidencial cardenista, tuvo lugar la IV Convención Nacional de la CMM que presenció una interesante polémica sobre los temas más candentes del movimiento obrero y que dio inicio al sindicalismo magisterial de masas. Los cuadros más avanzados hicieron aprobar por la mayoría de los delegados el acuerdo de convertir a la reunión en Congreso de Frente Único.

Ante dicha situación, el Comité Ejecutivo saliente de la confederación hizo la siguiente advertencia:

Razón de fracasos anteriores. Señalamos como razones determinantes de fracasos anteriores, la festinación de que a veces se ha hecho objeto la organización de frentes únicos y alianzas de índole variada: se reúnen 3 ó 4 representantes de grupo, en momento más o menos oportuno, se imponen entre sí algunas condiciones; y sin más ceremonias, declaran constituido el Frente Único "X" o la Alianza "Z", y los representados son los últimos en conocer las circunstancias que determinaron esta alianza o aquel frente...

Compañeros: si queremos que no fracase nuestro esfuerzo, no procederemos así... (1)

Bajo la conducción de Hernán Escalante, en dos célebres asambleas efectuadas los días 20 y 21 de abril en el teatro Hidalgo y en el salón de sesiones de la Alianza de Obreros y Empleados de la Compañía de Tranvías de México, se constituyó el Frente Único Nacional de Trabajadores de la Enseñanza (FUNTE) con la discusión y aprobación de un Pacto de Solidaridad --suscrito por 65 organizaciones--, en el cual se incluía la lucha por los intereses del magisterio, el apoyo a obreros y campesinos, la defensa de la educación socialista y otras reivindicaciones fundamentales de los maestros. (2)

La formación del FUNTE estimuló la organización del profesorado, fortaleció a la izquierda y facilitó la creación de las condiciones para unir a los sindicatos y uniones de trabajadores de la educación en una central nacional unitaria.

1935 fue un año rico en acontecimientos en el sector magisterial: sin exageración, representó un año frontera. Diversos sindicatos se desarrollaron, nacieron nuevas agrupaciones y crecieron las tendencias espontáneas y conscientes hacia la unidad.

Al remontarse la grave crisis de 1929-1933, el Estado mexicano pudo pasar al terreno constructivo de las tareas pendientes de la Revolución de 1910-1917. En ese marco, la educación jugó un rol muy importante. El gobierno del general Cárdenas buscó superar el monolingüismo de las etnias indígenas, impulsar la alfabetización y desarrollar la enseñanza en todos los niveles. Esta política incrementó las filas de los maestros y, en consecuencia, se crearon condiciones menos difíciles para la organización y lucha de los trabajadores de la educación.

En la crisis de junio, cuando la derecha oficial encabezada por Plutarco Elías Calles intentó frustrar la política de Cárdenas, el magisterio se alineó con el bloque cardenista. Hernán Escalante, destacado líder del FUNTE, fue uno de los fundadores del Comité Nacional de Defensa Proletaria.

El proceso de organización y unificación de los trabajadores de la enseñanza continuó su curso. En el año 35 surgieron y se fortalecieron la Agrupación Permanente Pro Solidaridad del Magisterio Nacional, la Unión de Profesores de la Escuela Nacional de Agricultura, la Unión de Profesores de la Beneficiencia Pública en el DF y la Unión Nacional de Trabajadores de la Enseñanza Superior Campesina, que mostraban en el terreno organizativo los avances en el nivel de conciencia, de movilización y de acumulación de experiencias de los núcleos magisteriales.

En la lucha por organizar y unificar a los trabajadores de la enseñanza, intervenían todas las fuerzas presentes en el resto del sindicalismo nacional: comunistas, cegocemistas (lombardistas y seguidores de los lobitos), penerreanos del ala izquierda, correligionarios de funcionarios de la SEP y de los gobernadores, e, incluso, de elementos relacionados con el clero y otros centros de la reacción.

La implantación y hegemonía de la izquierda en el gremio fueron posibles gracias al despliegue del grueso de las fuerzas organizadas de las clases subalternas, y, en especial, de la clase obrera y el campesinado.

En esa extraordinaria coyuntura histórica, los jefes conservadores y antiunitarios en el sindicalismo magisterial fueron derrotados, y se impusieron los cuadros, militantes y activistas del Partido Comunista de México y los dirigentes más radicales de las tendencias dependientes del partido en el poder. En medio de las movilizaciones de los educadores fueron destacándose líderes que, con el correr del tiempo, jugarían un papel invaluable, como Gaudencio Peraza Esquiliano, Hermenegildo Peña y Cándido Jaramillo.

El FUNTE y otras agrupaciones magisteriales dirigieron o se solidarizaron con las huelgas y paros de los maestros del Estado de México, Veracruz, Michoacán y otras entidades federativas. Al calor de la lucha se desenvolvió la unidad de acción.

En respuesta a las necesidades de la lucha magisterial, las direcciones del FUNTE, la CNOM y la FNM lanzaron el 6 de septiembre la convocatoria para realizar el Congreso Nacional de Unificación Magisterial en diciembre de 1935, con un temario que incluía:

I. Necesidad que tiene el magisterio como gremio de constituir una sola organización de trabajadores de la enseñanza, para la defensa de sus intereses, y el cumplimiento de la misión que como educador tiene en la transformación del régimen.

II. Forma de organización única para los trabajadores de la enseñanza:

a) Declaración de Principios.

b) Bases constitutivas.

c) Programa mínimo de acción. (3)

Se integró un Comité Organizador del Congreso, con representantes del FUNTE: Benigno Rivas Cid, Gaudencio Peraza, Hernán Escalante, Miguel Huerta y otros; de la CNOM: Salvador Monroy, Martín Cortina y otros, y de la FNM: Federico Berrueto Ramón, Ismael Rodríguez y otros.

La convocatoria al Congreso Nacional de Unificación Magisterial significó, ya sin ambages, el paso decisivo hacia la real centralización nacional del magisterio mexicano. Estaba en puerta otra etapa del sindicalismo magisterial.

II

EN LA PRIMERA quincena de diciembre de 1935, se efectuó en la Ciudad de México el Primer Congreso Nacional de Unificación Magisterial, con la asistencia de 405 delegados del Frente Único Nacional de Trabajadores de la Enseñanza, la Federación Nacional de Maestros y la Confederación Nacional de Organizaciones Magisteriales, y con la participación de algunas delegaciones de la Confederación Mexicana de Maestros de Hidalgo, Zacatecas, Sonora y Nayarit.

La reunión contó con la presencia de Francisco J. Múgica, secretario de Comunicaciones y Obras Públicas, de Vicente Lombardo Toledano y otras personalidades políticas.

Se aprobaron algunas conclusiones unitarias, abiertas a la incorporación de nuevos organismos a la central y la acción conjunta con las fuerzas magisteriales no dispuestas a la fusión. (4)

La asamblea acordó fundar la Confederación Nacional de Trabajadores de la Enseñanza (CNTE), que según sus organizadores contaba con más de 20 mil afiliados. La nueva central se adhirió a la Internacional de Trabajadores de la Enseñanza (ITE), con sede en París.

Fueron promovidos al Comité Ejecutivo Nacional de la CNTE, Rafael Herrera Ángeles, como secretario general, y en otras carteras Juan Carlos Hidalgo, Pedro G. Rodríguez, Ponciano Olguín y Macedonio Garza. La preponderancia comunista era evidente.

La constitución de la CNTE representó un importante paso hacia la unificación masiva y la centralización de los organismos magisteriales, un avance enorme del Partido Comunista y un golpe severo contra las tendencias conservadoras y antiunitarias.

La CNTE facilitó la organización de las luchas del magisterio, tendió a romper el gremialismo estrecho y permitió avanzar hacia nuevas y mayores conquistas. Con ella, el profesorado contó con un verdadero punto de apoyo para sus movilizaciones.

La CNTE --que apoyó e impulsó las huelgas, paros y manifestaciones de los maestros en el Estado de México, Querétaro, Tabasco y otras entidades-- rebasó con cierta facilidad a la CMM y se perfiló como el centro natural de aglutinamiento del sindicalismo magisterial en la República.

A fines de enero de 1936, la CNTE se incorporó al Comité Nacional de Defensa Proletaria, lo que le permitiría ser fundadora de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), en la cual siempre militó en su ala izquierda, vinculada a los sindicatos industriales y contraria a los métodos de dirección burocráticos que imponían Fidel Velázquez y los lobitos.

El fortalecimiento de la CNTE, su empuje organizador y su indiscutible ascendiente en las masas de trabajadores de la educación, hicieron que se produjera una áspera discusión con la CMM, la cual se debilitaba más y más, sobre todo en forma proporcional. (5)

El 31 de enero de 1936, para apoyar las demandas magisteriales en diversas entidades, la CNTE realizó un paro en el Distrito Federal, Veracruz, Puebla, Nuevo León y otros estados, regiones y ciudades, que acompañó de manifestaciones y mítines. Este fue el primer intento de paro nacional del magisterio mexicano.

Los éxitos de la CNTE desagradaban a la CMM, cuya dirección se colocaba cada vez más a la derecha. De esta suerte, la Federación Socialista de Maestros del DF acusó a los líderes de la CNTE de ser instrumentos de Gabriel Lucio, alto funcionario de la Secretaría de Educación Pública, y de llevar a cabo su paro únicamente en el Distrito Federal bajo presión. (6)

La CNTE dirigió huelgas y paros en Tamaulipas, Oaxaca, Zacatecas, Guerrero y otros estados, por demandas económicas y político-sindicales, además de participar en la lucha contra el latifundio y por el reparto de la tierra, la organización de los campesinos y el apoyo a los sindicatos obreros.

Los opositores a la educación socialista y a las reformas estructurales del gobierno de Cárdenas, enfrentaban a los maestros con violencia y brutalidad. Los caídos del magisterio fueron decenas, e igualmente fueron numerosos los desorejados y heridos.

Conforme se desarrollaba la lucha magisterial y se conquistaba la federalización de la enseñanza en varios estados, la dirección de la CMM se debilitaba y adquirían mayor peso los cuadros izquierdistas. Así, en mayo de 1936, al celebrarse la V Gran Convención de la CMM en Puebla, se aprobaron resoluciones avanzadas, fueron derrotados los adictos a Rafael Molina Betancourt y José Padilla Montoya y hegemonizaron el Comité Ejecutivo los dirigentes que impulsaban la unidad con la CNTE.

De cara al intento de legislar restrictivamente para normar las relaciones laborales de los empleados públicos, la CNTE se pronunció porque los trabajadores federales fueran sujetos de la Ley Federal del Trabajo, al igual que los obreros industriales.

Para contrarrestar el ascenso de la CNTE y la izquierdización de la CMM, los jefes antiunitarios constituyeron la Unión Nacional de Encauzadores Técnicos de la Enseñanza. Mas la unidad avanzaba y se formaron nuevas organizaciones, a la vez que se abrió la perspectiva de la confluencia de la CNTE y la CMM en una central unitaria.

Con la intervención de Lázaro Cárdenas y del secretario de Educación Pública, las pugnas intergremiales en el magisterio comenzaron a ser remontadas. Se integró un Comité Organizador del Congreso Nacional de Unificación Magisterial con representantes de las dos centrales de maestros, que el 3 de diciembre lanzó la convocatoria para la realización del mismo en la primera quincena de febrero de 1937, en la Ciudad de Querétaro.

Poco después de lanzada la convocatoria, estalló la crisis en el Comité Organizador debido a que su integración no reflejaba de manera completa la composición de las tendencias al frente de la CNTE y la CMM. Los seguidores de David Vilchis y de la corriente hegemónica en la CTM renunciaron al organismo, y, como resultado de ello, la organización que surgiría del congreso no sería reconocida por la CTM. En esta forma aparecía una crisis profunda que afectaría al conjunto del magisterio y que estaba inmersa en la gran lucha por definir quién dirigiría la central obrera mayoritaria.

III

DEL 7 AL 13 de febrero de 1937, desarrolló sus trabajos en la Ciudad de Querétaro el Congreso Nacional de Unificación Magisterial que dio origen a la Federación Mexicana de Trabajadores de la Enseñanza (FMTE) y que contó con la asistencia de representantes del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana, el Sindicato Mexicano de Electricistas, la Federación de Trabajadores de Tabasco, la Cámara del Trabajo Unitaria del Distrito Federal, el Partido Comunista de México, otras organizaciones, Aurelio Manrique y el general Francisco J. Múgica.

Se recibieron saludos de los sindicatos magisteriales de España, Francia, Cuba, Chile y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

La CNTE, la CMM y la UNETE se declararon disueltas y se pronunciaron por medio de un pacto a no descansar hasta alcanzar la central única del magisterio.

El Comité Ejecutivo de la nueva organización quedó integrado con Cándido Jaramillo como secretario general y en otros puestos Mariano Franco, Juan de Dios Rodríguez, Juan F. Sevilla, Heriberto Salazar, Miguel Huerta, Octaviano Campos Salas, Edelmira Charles, Roberto Moreno y García y José Pérez y Pérez.

La reunión tomó los acuerdos de adherir la FMTE a la Confederación de Trabajadores de México, firmar un pacto con la Confederación Campesina Mexicana y participar en el Frente Popular Mexicano.

La fundación de la FMTE significó un peldaño arriba en la gran marcha organizativa del sindicalismo magisterial, pero por desgracia se enfrentó a la oposición militante de la mayoría del Comité Nacional de la CTM, lo que generó una larga polémica y una serie de choques entre los comunistas y sus aliados, de un lado, y los lombardistas y fidelianos, de otro.

La conquista de la hegemonía comunista en el magisterio organizado --iniciada en abril de 1935 y alcanzada sin duda en febrero de 1937-- no convenía al grupo dominante del CN de la CTM, y, lógicamente, tuvieron que desenvolverse las contradicciones y los enfrentamientos.

A fines de abril de 1937, se llevó a efecto el IV Consejo Nacional de la CTM, en el cual Fidel Velázquez --en clara violación de los Estatutos-- se arrogó el derecho de reconocer y desconocer representaciones. Las agrupaciones fuera de su control, como la FMTE y las federaciones de Oaxaca y la Laguna, fueron desconocidas, mientras eran reconocidas organizaciones carentes de representatividad, como una federación fantasma de Aguascalientes. En protesta por los métodos autoritarios y la antidemocracia imperante en la reunión, 23 delegaciones abandonaron la sala de sesiones del consejo y continuaron discutiendo en el local del sindicato ferrocarrilero.

El consejo dirigido por la corriente hegemónica de la central obrera resolvió: no reconocer a la FMTE, convocar a un nuevo Congreso Nacional de Unificación Magisterial y no permitir que el profesorado interviniera en problemas extragremiales fuera de los órganos de dirección centrales, estatales y regionales de la CTM.

No obstante la grave crisis de la CTM, la FMTE organizó y realizó de febrero a junio más de 20 congresos que constituyeron sindicatos únicos de trabajadores de la enseñanza en otras tantas entidades federativas. Para la fecha de inicio del IV Consejo Nacional de la CTM, la FMTE decía contar con más de 60 mil afiliados.

La crisis del IV Consejo fue la primera gran crisis nacional de la CTM. Según Lombardo Toledano, permanecieron en la asamblea 3,183 agrupaciones con 599,641 socios y se hallaban ausentes 12 organizaciones con 141,360 miembros; de acuerdo con el ala discrepante, abandonaron la sala de sesiones del consejo representantes de 322,570 trabajadores y permanecieron en el local inicial delegados que representaban a 396,345 miembros. (7)

Era menester, pues, resolver el conflicto. Gracias al interés de la Internacional Comunista por concretar la unidad antifascista en América Latina, Earl Browder, líder stalinista de Estados Unidos, vino a México y convenció al PCM de aprobar la política de unidad a toda costa, misma que fue adoptada en el pleno del Comité Central de este partido en junio de ese año y que consistía en rehacer la unidad de la CTM sin condiciones.

Desde la reconstrucción de la unidad de la CTM a toda costa, la corriente hegemónica de la confederación obrera se propuso disciplinar a los maestros e implantar su hegemonía en el sindicalismo magisterial. Los conflictos graves, las acciones nacionales y las reuniones importantes contaron siempre con la presencia de líderes cetemistas, principalmente de David Vilchis.

La dirección cetemista creó el Comité Nacional de Coordinación y Defensa de los Maestros de la CTM, que permitió ir cumpliendo paso a paso los propósitos de Lombardo y los lobitos. Este comité y la FMTE suscribieron un pacto para celebrar un nuevo Congreso Nacional de Unificación Magisterial, bajo el control directo del Comité Nacional de la CTM. Concluyó, así, la hegemonía comunista en el gremio educativo y quedó en pie una nueva etapa.

IV

EN LA SEGUNDA quincena de febrero de 1938, tuvieron lugar las actividades del Congreso constituyente del Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de la República Mexicana en la capital federal, que fue presidido por Vicente Lombardo Toledano, Fidel Velázquez, David Vilchis y Salvador Lobato, del Comité Nacional de la CTM.

En los Estatutos del nuevo sindicato quedó establecido:

Artículo 40o. Para cubrir todos los gastos de las organizaciones magisteriales, así como los correspondientes a las cuotas de la Confederación de Trabajadores de México, Partido de Trabajadores y Soldados [que se fundaría en marzo con el nombre de Partido de la Revolución Mexicana], Federación Estatal de Trabajadores y todas las demás organizaciones de las que dependen el sindicato o sus organizaciones filiales se crea la cuota única de uno y medio por ciento sobre los sueldos. (8)

Al Comité Ejecutivo Nacional del STERM fueron promovidos Octaviano Campos Salas como secretario general, y en otras secretarías Manuel S. Hidalgo, Jesús A. Teja, Roberto Moreno y García, J. Guadalupe Mata, Guillermo G. Ibarra, Dolores Uribe, Bernardo D. Cobos, Lino Santacruz y Rubén Magaña. La preponderancia de la corriente hegemónica de la CTM era evidente.

Durante la discusión del Estatuto Jurídico, el STERM se distinguió como acérrimo defensor de los derechos básicos de los trabajadores federales, al mismo tiempo que participaba en manifestaciones y mítines de los empleados públicos.

Como sus antecesores, el STERM desarrolló una lucha de proporciones nacionales para ir homogeneizando las condiciones laborales del profesorado en toda la República con la demanda central de la federalización de la enseñanza.

En el plano organizativo, el sindicato fue estructurando a sus partes integrantes en secciones por estado, a excepción del DF donde asumió una forma organizativa gremial, que posteriormente retomaría el SNTE.

El STERM dirigió huelgas y paros en diversas ciudades, regiones y estados del país, entre los cuales sobresalió la huelga de enero de 1939 de la Sección 19, que aglutinaba al magisterio neoleonés. El movimiento, que contó con la solidaridad de la Federación de Trabajadores de Nuevo León, los padres de familia y varias agrupaciones populares, fue una importante prueba de fuerza para el sindicato.

La represión hizo su aparición. El 25 de enero fueron tomadas las escuelas por las fuerzas públicas. Ante esta situación, la CTM tuvo que intervenir. Por fin, el 9 de febrero se firmó un convenio entre las Sección 19 del STERM y el gobierno de Nuevo León que puso punto final a la huelga de los mentores. Se acordaron cuatro puntos: el gobierno reconocía el adeudo de pagos, no habría ceses, remociones ni cambios, aceptaba que el magisterio propusiera una Ley de Inamovilidad y se comprometía a respetar el Estatuto Jurídico.

Del 4 al 8 de septiembre de 1939, se realizó en La Habana, Cuba, el Congreso Internacional Americano de Maestros, que creó el Comité de Unidad y Defensa del Magisterio Americano, presidido por David Vilchis.

En diciembre del mismo año, tuvo verificativo la Conferencia Nacional de Educación, por iniciativa del STERM y la CTM, que abordó los problemas educativos de mayor trascendencia en la nación. Participaron Vicente Lombardo Toledano, Valentín Zamora, Paula Gómez Alonso, Arcadio Noguera, Mauricio Swadesh, Gaudencio Peraza y otros destacados pedagogos y dirigentes sindicales.

La situación política en México y el mundo viraba hacia la derecha. El PRM nominó como candidato presidencial a Manuel Ávila Camacho a costa de Francisco J. Múgica, las reformas estructurales tocaron a su fin, la beligerancia de los grupos reaccionarios aumentó y, en general, hubo un claro descenso de la actividad de la clase obrera y el pueblo. En el plano internacional Alemania, Italia y Japón extendían sus posesiones y obtenían renombradas victorias, en la Unión Soviética se estabilizaba la dictadura de José V. Stalin, la Revolución española era estrangulada y la mancha fascista crecía amenazadoramente.

En esa coyuntura, a fines de febrero de 1940 desarrolló sus trabajos el Primer Congreso Nacional del STERM, que presenció una escisión de derecha que daría origen al Sindicato Nacional Autónomo de Trabajadores de Educación, bajo la dirección de Gonzalo Solís. (9)

El CEN del sindicato quedó integrado con los cuadros que se mencionan a continuación: el comunista Hermenegildo Peña como secretario general y en otras carteras Raymundo Flores Fuentes, Miguel Castellanos, Everardo Cárdenas, Juan Carlos Hidalgo, Herlindo Elenes Almada, Juan R. Pérez, Aurora Madinaveytia, Manuel Germán Parra, Agustín Peña Hernández y Luis González. Peña quedó en la secretaría general con una condición que impuso Lombardo: que permaneciera en dicho puesto hasta la realización de un plebiscito que determinara quién ocuparía tal cartera, si Hermenegildo Peña o Raymundo Flores Fuentes.

El 3 de mayo, 50 mil maestros de todo el país estallaron un paro de solidaridad con el magisterio de la Ciudad de Aguascalientes, al cual se le adeudaban salarios desde principios de enero. La acción contó con el apoyo de la CTM. El conflicto se resolvió favorablemente.

Las contradicciones internas en el gran sindicato magisterial continuaron agudizándose. Para enfrentarlas, la dirección de la CTM recurrió al expediente de limitar la autonomía seccional y promover el verticalismo. (10)

Mas las contradicciones, en vez de paliarse, tendieron a complicarse, y, de esta forma, surgió otra división, la del Frente Revolucionario de Maestros de México, que impulsaba la Confederación Nacional Campesina.

En septiembre, el Comité Nacional de la CTM anunció que el plebiscito para determinar quién ocuparía la secretaría general del STERM había favorecido a Flores Fuentes, y, en consecuencia, la dirección del sindicato fue reestructurada con duros golpes contra los comunistas. Esta salida debilitó al STERM.

Con graves escisiones, con profundas contradicciones internas y con un verticalismo contraproducente, el STERM aparecía debilitado frente a la SEP, los gobiernos de los estados y el gobierno federal. No faltó quien quisiera aprovecharse de la coyuntura. En el Estado de México --en el último tercio de 1940-- un movimiento de huelga por nivelación de salarios y otras demandas elementales, le permitió al gobierno estatal dividir al STERM, despedir a cuadros destacados y propinarle una derrota al magisterio como no se veía hacía tiempo.

Para 1941 la división en el STERM corría parejas con la división en la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado y otras agrupaciones sindicales, mientras crecía la actividad y la influencia de los organismos de derecha.

La coyuntura era desfavorable. En abril-junio ocurrió una de las provocaciones más ridículas de la historia contemporánea de México: los estudiantes normalistas de Ayotzinapa, Guerrero, fueron acusados de quemar una bandera nacional y de izar en su lugar una bandera rojinegra. Senadores, diputados, líderes campesinos, obreros y magisteriales, partidos, grupos y organismos de derecha no desaprovecharon la oportunidad y dieron inicio a una intensa campaña antisindical y anticomunista. Los resultados de la provocación fueron muy graves: encarcelamiento de dirigentes estudiantiles, despido de maestros y mayor debilitamiento del STERM.

Para la izquierda la situación adquirió rasgos de tragedia el 22 de junio: la Alemania nazi invadió con más de 3 millones de soldados, marinos y aviadores, miles de tanques, cañones, aviones, barcos y bombas la Unión Soviética, la cual, en virtud de los errores políticos y militares del stalinismo, sufrió una serie de derrotas que pusieron en peligro la existencia misma del Estado soviético. Los éxitos hitlerianos --que condujeron a la Wehrmacht a las puertas de Moscú-- representaron un estímulo inmenso para la derecha y un golpe severo para la izquierda. México no fue la excepción.

En esa extraordinaria situación, el STERM comenzó a sufrir un descenso en todos los órdenes. En el futuro inmediato su situación empeoraría aún más.

V

EL 10 DE septiembre de 1941, el presidente Manuel Ávila Camacho pidió la renuncia de Luis Sánchez Pontón, secretario de Educación Pública, por sus posiciones izquierdistas y por no haber logrado la unificación del sindicalismo magisterial, siendo sustituido por Octavio Véjar Vázquez, quien estaba vinculado a fuerzas de derecha y era decididamente antisindical.

El arribo de Véjar Vázquez a la dirección de la SEP introdujo de inmediato cambios sustanciales en las relaciones entre las autoridades y el STERM: el titular de Educación la emprendió en contra del sindicato, propició su división y los enfrentamientos intergremiales; los dirigentes y activistas sindicales fueron hostigados, perseguidos y reprimidos; se concretaron muchos atropellos: retención de sueldos, postergaciones, cambios arbitrarios, despidos y represión violenta; los puestos ocupados por cuadros de izquierda fueron siendo eliminados poco a poco y en su lugar se imponían políticos relacionados con la derecha oficial y los partidos y grupos simpatizantes del falangismo, el fascismo y el nazismo. Este periodo fue caracterizado por los sindicalistas del magisterio como la era de terror. Y no exageraban.

Véjar Vázquez se entrevistó, el 20 de septiembre, con representantes del Frente Revolucionario de Maestros de México (FRMM), el Sindicato Nacional Autónomo de Trabajadores de Educación (SNATE) y el STERM, donde hizo el siguiente emplazamiento: "El señor presidente desea que esta unificación se realice antes del día último del presente mes y los invito a que colaboren con el gobierno y realicen la unidad que demanda el momento que vivimos". (11)

El STERM rechazó el anterior emplazamiento, y ocurrió lo que era naturalmente previsible: los organismos magisteriales incrementaron la polémica en torno a la unidad y ésta se dificultó. Para agravar la situación, en el STERM se agudizó la pugna entre los comunistas y los seguidores de Lombardo, pugna que adquiría ciertamente visos de división. En el VI Consejo Nacional del sindicato, celebrado en octubre de 1941, se rehízo la unidad y la CTM autorizó al STERM para separarse de sus filas. Desde esta fecha, el magisterio rompió sus lazos orgánicos con el sindicalismo obrero y sólo quedó militando en la FSTSE.

El STERM --que era acosado por la reacción-- realizó el 22 de octubre un paro nacional, menos en el Distrito Federal dadas las condiciones locales, en protesta contra los despidos ordenados por el gobierno del estado de Veracruz. La paralización de actividades fue un gran éxito.

La SEP dio un mayor impulso a sus medidas antisindicales. El 6 de noviembre llegó incluso a usar pistoleros para amedrentar a dirigentes de la Sección Nacional de Trabajadores Administrativos, Técnicos y Manuales.

Se celebró una reunión, el 18 de noviembre, de Ávila Camacho con líderes del STERM, el SNATE, el FRMM y la Federación Sindical de Maestros con el objeto de limar asperezas. El día 19 se firmó un pacto de unificación entre el STERM y el FRMM. El 3 de diciembre se lanzó la convocatoria para realizar el Congreso Nacional de Unificación Magisterial a fines del mismo mes en la Ciudad de Querétaro.

La preparación del congreso reflejó un gran canibalismo político en el sindicalismo magisterial y la etapa precongresional no auguraba un buen fin a la reunión. Ciertamente, en el Congreso de "Unificación" de Querétaro las cosas empeoraron, pues además del STERM y el SNATE surgieron otros dos sindicatos: el Sindicato Mexicano de Maestros y Trabajadores de Educación y el Sindicato Único Nacional de Trabajadores de la Enseñanza. De este modo, la división se profundizó.

Al ver divididos y enfrentados a los profesores, la SEP recrudeció su política antimagisterial despidiendo a principios de 1942 a inspectores de educación y trabajadores administrativos. El SNATE y el SMMTE, al sacar partido del desorden organizativo, dieron cauce a una furibunda campaña anticomunista y antilombardista. Era tal el desbarajuste que llegó a hablarse de que para mejor controlar al magisterio el Estatuto Jurídico no era suficiente, y que era necesario un Estatuto Especial.

Los trabajadores respondieron con algunas acciones colectivas, pero sin ningún futuro dada la división y la predominancia de los intereses de grupo.

La política de Véjar Vázquez era claramente reaccionaria, la cual se reflejaba en la educación unisexual, en los 1,500 ceses arbitrarios, el cierre de escuelas, la supresión de escuelas nocturnas, la creación de un sindicato blanco y otras medidas que violaban con claridad el Artículo 3o. constitucional. No contento con esas medidas, el secretario de Educación propició la represión del 6 de marzo de 1942 contra los estudiantes del Politécnico que produjo dos muertos y 14 heridos.

La represión antiestudiantil concitó un gran repudio por parte del movimiento sindical y las organizaciones sociales. El 9 de marzo, en protesta por la represión, estalló la huelga de los estudiantes de la Escuela Nacional de Maestros. Con la intención de derrotar a los normalistas, Véjar Vázquez impulsó el esquirolaje, mismo que fracasó. Entonces, la SEP procedió a cerrar la Escuela Nacional de Maestros, en sus dos departamentos, el de varones y el de señoritas.

Tales pasos del secretario de Educación Pública plantearon al sindicalismo magisterial la necesidad de la unificación gremial. Y el proceso se enfiló hacia allá. El 28 de abril se firmó un pacto de unidad entre el STERM, el SUNTE y el SMMTE, en el que se llamaba a efectuar un Congreso unitario. Se integró un Comité Coligado de Unificación Magisterial.

El 11 de mayo, el STERM publicó un desplegado en el que decía:

...Ningún año ni ninguna de las épocas anteriores han sido tan terriblemente adversas para el magisterio, como la que actualmente sufre. El venidero Día del Maestro encuentra a éste ofendido en su dignidad profesional y en sus más elementales derechos de trabajador organizado: divididas sus agrupaciones como consecuencia de una brutal persecución; cesados infinidad de sus más distinguidos elementos, maestros y empleados; atropelladas y liquidadas total o parcialmente sus instituciones culturales más destacadas. El cercano 15 de mayo, en lugar de constituir una fecha de alegría legítima y de conmemoración justificada de sus servicios, será en realidad un triste aniversario, el más funesto de todos los que hasta ahora ha celebrado. (12)

Si el STERM y el SUNTE combatían la política de Véjar Vázquez, la Unión Nacional Sinarquista, el Comité de la Iniciativa Privada y otras instituciones y organizaciones de derecha la saludaban y enaltecían.

En diciembre, Véjar Vázquez fue obligado a comparecer en la Cámara de Diputados para que explicara su política antimagisterial. Esta comparecencia debilitó al titular de la SEP y fortaleció a los sindicatos magisteriales que eran hostigados por éste.

El Comité Coligado de Unificación Magisterial celebró varias reuniones e hizo intentos de llevar a efecto el Congreso Nacional del Magisterio, mas por diversas causas tales intentos fracasaron a fines de 1942 y principios de 1943. Fracasó, asimismo, el intento de realizarlo en el mes de agosto, debido sobre todo a la intervención de las autoridades de la SEP por conducto del SMMTE.

La idea de que la SEP debería estar excluida del proceso unificador en el magisterio, se fue imponiendo. El 11 de septiembre, el Comité Coligado de Unificación Magisterial efectuó un gran mitin. El día 24, el mismo comité entregó a la prensa la convocatoria para el Congreso Nacional de Unificación Magisterial. Se presentaron aún algunas dificultades para concretar la unidad de los sindicatos de maestros, sin embargo, por fin, del 24 al 30 de diciembre de 1943 tuvo verificativo el Congreso constituyente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, que puso término a la división que propiciaron las autoridades educativas y las fuerzas enemigas de los trabajadores. Por ese entonces el nefasto Véjar Vázquez fue mandado a descansar y su lugar fue ocupado por Jaime Torres Bodet.

Excélsior, 12, 13, 14, 15 y 16 de febrero de 1992.

Notas:

(1) El Nacional, 20-IV-35, pp. 1-2, 1ª Secc.

(2) Revista de Educación, órgano de la Asociación Mexicana de Profesores de Enseñanza Secundaria, a. III, t. V, núm. 24, abril-mayo de 1935, pp. 41-49.

(3) Convocatoria, México, Impr. del Centro Escolar Revolución, 6-IX-35.

(4) El Nacional, 12-XII-35, p. 1.

(5) La Prensa, 30-I-36, p. 8.

(6) Volante, 5-II-36.

(7) CTM: 50 años de lucha obrera, t. 1 (1936-1941), México, PRI ICAP, 1986, pp. 276-277, y La CTM en los estados, [Culiacán], UAS-CEMOS, s. l. 1988, pp. 203-204.

(8) Memoria de la Convención Constituyente de la Sección No. IX, DF del STERM efectuada en la Ciudad de México durante los días 11, 12 y 13 del mes de noviembre de 1938, México, Impr. Acción, 1939, p. 25.

(9) Véanse La Prensa y Excélsior, febrero de 1940.

(10) El Popular, 5-VI-40, p. 5, 2ª Secc.

(11) El Nacional, 21-IX-41, p. 7, 1ª Secc.

(12) El Popular, 11-V-42, pp. 1 y 5.

Gerardo Peláez Ramos es autor, entre otras obras, de Partido Comunista Mexicano. 60 años de historia. (Cronología. 1919-1968), 2 tomos, Culiacán, UAS, 1980; Situación actual y perspectivas del movimiento sindical en México, Puebla, UAP, 1978; Historia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, México, ECP, 1984, y Ed. del STUNAM, 2ª ed. corr. y aum., 2000; Las luchas magisteriales de 1956-1960, México, ECP, 1984; Historia del Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad Autónoma de Guerrero, Chilpancingo, CESS del STAUAG, 1990; El sindicalismo magisterial. 1935-1943, México, SNTE, 1994; Diez años de luchas magisteriales (1979-1989), México, Ed. del STUNAM, 1999; Breve historia del STUNAM, México, UNAM-STUNAM, 2001, y Resumen histórico del SUNTU (1979-1995), Culiacán, SUNTUAS Académicos, 2004.