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El rompimiento de Lombardo con Morones

LXXX aniversario
Por Gerardo Peláez Ramos

Artículos de Gerardo Peláez Ramos editados en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - Distrito Federal, 17/09/12.- Hace 80 años, el 19 de septiembre de 1932, se presentó en el movimiento sindical nacional un acontecimiento que hizo época: la renuncia de Vicente Lombardo Toledano a la Confederación Regional Obrera Mexicana moronista. Con el rompimiento de Lombardo, la crisis de la CROM llegaba a una fase cualitativamente superior y se sentaban, en parte, las condiciones para restructurar al movimiento obrero sobre nuevas bases. La renuncia, además, se dio en medio de una encrucijada histórica.

Decía el líder poblano: "Mi experiencia de doce años de lucha, mis estudios constantes y la disciplina científica con que ingresé a la CROM, me han llevado a la convicción cada vez más firme y clara, de que sólo el conocimiento, el comentario y la divulgación de la doctrina socialista entre la masa y su presentación pública como programa de acción del proletariado, puede dar a éste el sentido de su fuerza social y de su responsabilidad histórica. Por esto la organización debe ser el juez permanente del Estado, del gobierno y de sus hombres, sin que ello sea óbice el hecho de recurrir todos los días ante los funcionarios a demandar justicia, pues los gobernantes no son dueños del poder público, ni dispensadores de favores o beneficios personales. Yo soy enemigo del régimen burgués, estoy en contra muchas veces del gobierno y, sin embargo, tengo amigos entre los funcionarios y solicito audiencia a todos para pedir el cumplimiento estricto de las leyes y la protección de la clase trabajadora. La burguesía tiene obligaciones que cumplir y por eso les exijo, sin ningún temor ni confusión ideológica, porque jamás hago de los conflictos sociales motivo de disgusto personal ni pido nada para mi persona.

"Seguiré siendo, pues, radical, marxista, aunque no comunista, por convicción hija también de mis estudios y de mis observaciones sobre el panorama social del mundo. Seguiré siendo internacionalista y combatiré al nacionalismo chauvinismo, trabajando, en suma, por el advenimiento de una vida mejor, previo el cambio del sistema burgués imperante". (1)

Con el asesinato de Álvaro Obregón, el 17 de julio de 1928, la crisis de la CROM, que mostró sus primeras evidencias en abril-mayo de ese año, se profundizó y alcanzó nuevos niveles. Diversas organizaciones cromiano-laboristas comenzaron a alinearse con el obregonismo y a deslindarse de Luis N. Morones, quien se aislaba y veía crecer a sus enemigos. Antonio Díaz Soto y Gama y Aurelio Manrique Jr. organizaron una manifestación y pidieron las cabezas de los líderes laboristas, obligando a éstos a renunciar a los puestos que ocupaban en la administración pública. El nombramiento de Emilio Portes Gil como presidente de la República agudizó la situación crítica de la gran central obrera.

La IX Convención de la CROM, celebrada en diciembre de 1928, condujo a la dirección moronista a un enfrentamiento de grandes proporciones con el presidente Emilio Portes Gil. Plutarco Elías Calles mismo tuvo que llamarle la atención al liderazgo cromiano. De allí en adelante se producirían la desbandada en las filas de la CROM y la dispersión del movimiento sindical.

El debilitamiento mayor de la principal confederación obrera del país se expresó en plena crisis económica, en la gran depresión de 1929-1933. Sindicatos, federaciones y dirigentes connotados abandonaron las filas del moronismo.

El desmoronamiento de la CROM empezó a adquirir rasgos de catástrofe en 1929, esto es, en el año que se fundó el Partido Nacional Revolucionario y fue derrotada la última asonada que incluyó a importantes generales y jefes militares en distintas entidades, se puso término a la rebelión cristera, principió el desarme general del campesinado, fue dividida la Liga Nacional Campesina, surgió la Confederación Sindical Unitaria de México y comenzó el periodo de represión anticomunista. Se produjo, pues, en pleno maximato.

En el proceso de división de la CROM, Vicente Lombardo Toledano se fue perfilando como el líder natural de la izquierda cromiana y, al mismo tiempo, como el futuro dirigente máximo del movimiento obrero nacional. Para abril de 1932, Lombardo ocupó la secretaría general de la Federación de Sindicatos Obreros del Distrito Federal.

Según Francie R. Chassen: "Si Lombardo había representado en 1928 una corriente joven de la CROM, para 1931 era una corriente militante... la depresión y la lucha de clases fueron fundamentales en su cambio de posición. La situación económica que vivía el país no sólo aceleró su radicalización ideológica sino su práctica política. Para 1931, encabezaba la corriente izquierdista y militante dentro de la CROM que vislumbraba claramente la necesidad de acción frente a la depresión. Abogaba por un programa combatiente en todos sus discursos, en comparación con la pasividad del grupo Acción. Para 1931-1932, ya representaba un poder muy importante en la CROM [...] ya representaba un peligro para Morones".(2)

En la X Convención de la CROM, realizada en la segunda quincena de septiembre de 1932, se formalizó la división entre la corriente lombardista y la moronista. El movimiento obrero contaba ya con un dirigente que influiría y pesaría decisivamente en el proceso de activación, reagrupamiento y unidad de los sindicatos, federaciones y centrales, en la vida pública nacional y en el régimen político de la Revolución mexicana. Desde 1933 hasta 1941, Lombardo sería el principal líder obrero de México; entre 1938-1947 sería el principal dirigente del movimiento obrero latinoamericano, y a partir de 1945 sería vicepresidente de la Federación Sindical Mundial.

El Partido Comunista de México no comprendió el proceso que se desarrollaba en la CROM; por ello, El Machete señalaba: "Ante la X Convención tiene importancia analizar rápidamente la renuncia de Toledano que ha intentado revisar en cierto sentido la política de la CROM y jefaturar su izquierdización, resultando derrotado en ese intento. Lombardo Toledano, fiel y aprovechado discípulo de Morones ha ido separándose del grupo 'Acción' por la divergencia táctica, que no de principios. Toledano resulta ahora marxista con notable falta de memoria sobre su esquirolaje en la huelga ferrocarrilera de 1926-27, sirviendo entonces de asesor jurídico de la Secretaría de Industria, Comercio y Trabajo; olvida la matanza de Atlixco de los textiles comunistas y unitarios en 1929, olvida los asquerosos contratos del año pasado de mecánicos y carpinteros en los Ferrocarriles Nacionales en los cuales sometió a los trabajadores a la explotación redoblada de la empresa imperialista; olvida que difiriendo en palabras de la táctica de Morones, en la práctica aplicaba, aplica y aplicará el mismo método. Y una prueba de ello es su actual conducta con los compañeros tranviarios. (3)

En realidad, la escisión de Lombardo Toledano representó para la CROM un golpe más serio y definitivo que la salida de Fidel Velázquez y los lobitos, que la expulsión de Alfredo Pérez Medina y que los intentos oficiales de impulsar y consolidar la Cámara del Trabajo. Fue, vista a la distancia, el tiro de gracia a la hegemonía de Luis N. Morones sobre el sindicalismo nacional.

Pero, ¿quién era Vicente Lombardo Toledano? A fines de abril de 1940 se celebró el XIII Consejo Nacional de la CTM, donde el secretario general de ésta pronunció el discurso de inauguración el día 26, informando acerca de los puestos ocupados por él: "Oficial Mayor del Gobierno del Distrito Federal, Gobernador del Estado de Puebla, Regidor del Ayuntamiento de México, diputado al Congreso de la Unión en dos legislaturas, Director de la Escuela Nacional Preparatoria en dos ocasiones, Director de la Escuela Central de Artes Plásticas, secretario de Educación del Comité Central de la CROM durante 10 años, secretario general de la Federación Nacional de Maestros, secretario general de la Federación de Sindicatos Obreros del Distrito Federal, [y después de su renuncia a la CROM moronista] secretario general de la Confederación Regional Obrera de México (sic) depurada, secretario general de la Confederación de Trabajadores de México, Director de la Universidad Obrera, Presidente de la Confederación de Trabajadores de América Latina..." (4)

A las líneas precedentes habría que agregar: Lombardo fue fundador y director de periódicos y revistas sindicales, políticas, culturales y omniscias; organizador de congresos, conferencias y otras reuniones; autor de informes, discursos, ensayos, folletos, artículos y libros, y polemista en discusiones parlamentarias, sindicales, académicas y políticas, además de fundador del Partido Popular, posteriormente PP Socialista, y candidato a la Presidencia de la República en 1952.

Es bien sabido por estudiosos del movimiento obrero y el sistema político mexicanos, que el líder poblano sostenía una concepción que era una mezcolanza de liberalismo, nacionalismo y marxismo soviético, y que proponía transitar del nacionalismo revolucionario al capitalismo de estado como antesala del socialismo en México y América Latina.

La concepción lombardista del proceso histórico, que tiene como eje el rol del Estado como agente principal para las transformaciones que el país requería y requiere, se coronó con su imposición frente a todas las demás fuerzas políticas del campo popular. El triunfo de esa concepción ideológica y esa práctica gradualista, reformista y estatista e, incluso, estatólatra, conduciría a que el extraordinario empuje social transformador de 1935-1938 desembocara en el corporativismo social, que constituiría, a la larga, una de las mayores trabas al desarrollo autónomo del movimiento obrero y a la construcción y desarrollo de la democracia en México. En efecto, al fundarse en marzo de 1938 el Partido de la Revolución Mexicana contaría en sus filas a la CTM, la CROM, la Confederación General de Trabajadores, el Sindicato Industrial de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana y el Sindicato Mexicano de Electricistas, como culminación del corporativismo. A fines del mismo año, se afiliarían al PRM las recién fundadas Confederación Nacional Campesina y la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado, y en 1943 se constituiría la Confederación Nacional de Organizaciones Popular como expresión orgánica del sector popular del entonces partido oficial. (5)

Ante la implantación del corporativismo social, el PCM tampoco tuvo una posición correcta. Es más, llegó a solicitar el ingreso al PRM.

Cuando se produjo la renuncia de Lombardo, el país se acercaba al periodo de reformas estructurales. El maximato tocaba a su fin. Las fuerzas sociales y políticas se ponían en tensión. Así, en los estertores de la gran depresión y el inicio de la recuperación económica, el movimiento obrero mexicano comenzó su reanimación, que llegaría, poco después, al mayor auge de su historia. Al frente de esta nueva etapa se pondrían la CROM depurada, la Confederación General de Obreros y Campesinos de México y, finalmente, el Comité Nacional de Defensa Proletaria y la CTM, con Vicente Lombardo Toledano como principal líder, con la concepción ideológica y prácticas ya mencionadas.

Notas:

(1) Vicente Lombardo Toledano, "Renuncia de… a la CROM" (19-IX-32), en Obras completas, t. IX, México, Gob. del Edo. de Pue., 1990, p. 104, y Obra histórico-cronológica, t. II, vol. 3, 1932, México, CEFPS"VLT", 1995, pp. 250-251.

(2) Francie R. Chassen de López, Lombardo Toledano y el movimiento obrero mexicano (1917-1940), México, Extemporáneos, 1977, pp. 146-147.

(3) El Machete, núm. 239, 30-IX-32, p. 4.

(4) Vicente Lombardo Toledano, "Informe del Comité Nacional de la CTM, al XIII Consejo Nacional de la misma institución", en Obras completas, t. XXIV, México, Gob. del Edo. de Pue., 1992, p. 55, y Obra histórico..., t. IV, vol. 2, 1940..., 1998, p. 8.

(5) María Teresa Aguirre Covarrubias, Vicente Lombardo Toledano y la ideología de la Revolución mexicana. El desarrollo estatista anterior a Keynes, México, tesis de doctorado, FE UNAM, 2011, y Gerardo Peláez Ramos, El sindicalismo magisterial. 1935-1943, México, SNTE, 1994.

Gerardo Peláez Ramos es autor, entre otras obras, de Partido Comunista Mexicano. 60 años de historia. (Cronología. 1919-1968), 2 tomos, Culiacán, UAS, 1980; Situación actual y perspectivas del movimiento sindical en México, Puebla, UAP, 1978; Historia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, México, ECP, 1984, y Ed. del STUNAM, 2ª ed. corr. y aum., 2000; Las luchas magisteriales de 1956-1960, México, ECP, 1984; Historia del Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad Autónoma de Guerrero, Chilpancingo, CESS del STAUAG, 1990; El sindicalismo magisterial. 1935-1943, México, SNTE, 1994; Diez años de luchas magisteriales (1979-1989), México, Ed. del STUNAM, 1999; Breve historia del STUNAM, México, UNAM-STUNAM, 2001, y Resumen histórico del SUNTU (1979-1995), Culiacán, SUNTUAS Académicos, 2004.