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Dos marchas el 31 de enero, en lugar de una

Por Gerardo Peláez Ramos

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31 de enero: manifestación contra la reforma energética - Por Gerardo Peláez Ramos

Rebanadas de Realidad - Distrito Federal, 03/02/14.- Bajo el sello de la unidad de partidos políticos electorales, sindicatos y organizaciones campesinas y civiles, se desarrolló una manifestación el 31 de enero, del ángel de la Independencia a la plaza de la Constitución, en la Ciudad de México con la participación de alrededor de 25 mil militantes políticos y socios de las organizaciones convocantes y ciudadanos en general. En la marcha de la mañana, encabezada por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y el Sindicato Mexicano de Electricistas, participaron cerca de 1,150 manifestantes. De haberse celebrado una sola manifestación, con la intervención de Andrés Manuel López Obrador y el Movimiento Regeneración Nacional, la concentración del zócalo hubiera arribado fácilmente a los 50 mil marchistas.

La manifestación mayoritaria tuvo como base el documento Compromiso unitario por un nuevo pacto social, que fue suscrito por los organismos siguientes: Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana, Asociación Sindical de Pilotos Aviadores, Sindicato Nacional de Empleados y Trabajadores del Nacional Monte de Piedad, Sindicato Independiente de Trabajadores de la Industria Automotriz Volkswagen de México, Unión Nacional de Técnicos y Profesionistas Petroleros, Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación, Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Nuclear, Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México, Alianza de Tranviarios de México, Sindicato Único de Trabajadores al Servicio de las Líneas Aéreas, Similares y Conexos "Independencia", Sindicato de Trabajadores de la Asamblea Legislativa, los sindicatos del Banco de Comercio Exterior, Nacional Financiera y Notimex, y otras organizaciones sindicales, Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos y Central Campesina Cardenista de la Unión Nacional de Trabajadores; Comité Ejecutivo Nacional Democrático del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Frente Auténtico del Campo, Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas Autónomas, Unión General de Obreros y Campesinos de los Estados de México y Congreso Agrario Permanente, al cual se adhirieron el Partido de la Revolución Democrática, Partido del Trabajo, Red de Izquierda Revolucionaria - Movimiento de Liberación Nacional, Movimiento Cívico y Católicas por el Derecho a Decidir, entre otras agrupaciones.

El Compromiso unitario plantea: "Las organizaciones campesinas, sindicales, civiles y políticas, así como las personalidades de diversos ámbitos presentes en esta jornada, manifestamos ante la nación nuestra firme convicción de agotar todos los recursos legales y políticos, para revocar las reformas estructurales neoliberales aprobadas en los últimos días del 2012 y durante todo el 2013, comenzando por la reforma energética que entrega un recurso natural no renovable y estratégico a los grandes capitales nacionales y extranjeros, además de profundizar la privatización en la generación de electricidad".

"Con la aprobación de las reformas estructurales y la consolidación de las asociaciones público-privadas, modalidad actual de las privatizaciones, se cierra el ciclo de inserción subordinada, inequitativa y desigual con el mercado norteamericano, iniciada hace dos décadas por medio del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), proceso que pretenden coronar con la suscripción del Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP). Todo ello a costa de los derechos sociales y los niveles de bienestar de la mayoría de la población".

"Denunciamos que dichas reformas se han llevado a cabo en medio de un tremendo desaseo parlamentario y sin considerar la opinión de millones de ciudadanas y ciudadanos de nuestro país. Estos hechos cuestionan la legitimidad y la legalidad de tales disposiciones, a todas luces injustas y contrarias al interés de la nación".

"Este proceso de lucha deberá librarse en varios frentes: para comenzar, realizaremos nuevas jornadas de organización y protesta en momentos significativos como el 18 de marzo y 20 de noviembre, fechas memorables que muchos tecnócratas quisieran olvidar por tratarse de la expropiación petrolera y del inicio de la primera revolución del siglo XX; el 10 de abril en ocasión del artero asesinato de Emiliano Zapata o el Primero de Mayo, en que habremos de denunciar el panorama de precarización, pérdida de puestos de trabajo y de fomento a los contratos de protección patronal que trajo consigo la contrarreforma laboral del 2012, la que, desde el gobierno federal se pretende profundizar, haciendo más agresivas las distintas formas de subcontratación como el outsourcing y manteniendo el control corporativo del gobierno sobre los sindicatos".

"Las dos últimas décadas --con el TLCAN-- se han caracterizado por el crecimiento económico mediocre, el incremento de la desigualdad, el desempleo y la informalidad, el colapso del mercado interno y las cadenas productivas, así como la destrucción del tejido social asociada con la espiral de violencia, la marginación, la violación de los derechos humanos, los feminicidios, la trata de personas, el abuso contra menores, la discriminación y marginación de las mujeres; además de la criminalización de la protesta social, como se ilustra con claridad en entidades como Michoacán. Estos son algunos de los saldos de dicho acuerdo comercial y de la aplicación de las políticas neoliberales durante más de 30 años. Son condiciones que tenderán a agravarse con el Tratado Comercial Transpacífico que, sigilosamente, negocia el gobierno mexicano a espaldas de la nación".

"El campesinado mexicano, cuya propiedad social representa más de la mitad del territorio nacional, ha sido obligado a dejar de producir, al no existir condiciones de rentabilidad, por lo que México se ha convertido de manera irracional e injusta, en país importador de alimentos al tiempo que 6 millones de campesinos han sido expulsados de su actividad fundamental, mientras que 8 millones de hectáreas permanecen ociosas".

Cuauhtémoc Cárdenas fue el único orador en el Zócalo capitalino. En su intervención hizo referencia a los planteamientos del Compromiso unitario, y señaló, como el propio documento citado, que habrá que incluir entre las formas constitucionales de lucha manifestaciones, paros cívicos, huelgas e incluso la desobediencia civil; llamó a poner en pie un gran frente para echar abajo las reformas estructurales que han alterado el orden constitucional, violado los derechos fundamentales del pueblo y herido gravemente al país.

Cárdenas convocó a pelear no sólo contra la reforma energética, sino también para revertir las contrarreformas laboral, educativa y hacendaria.

En la manifestación estuvieron presentes Raúl Álvarez Garín, Miguel Barbosa, Francisco Hernández Juárez, Agustín Rodríguez, Dolores Padierna, Alejandro Sánchez Camacho, Raúl Flores, Miguel Concha Malo, Ifigenia Martínez, Max Correa, Porfirio Muñoz Ledo y otros importantes políticos, líderes sociales. intelectuales y artistas.

En Chilpancingo, Guerrero; Juchitán y Oaxaca, Oaxaca; Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal de las Casas y Tapachula, Chiapas: Morelia, Michoacán; Culiacán, Sinaloa, y otras ciudades del país se celebraron manifestaciones y mítines con los mismos objetivos que en la capital federal.

De las alianzas políticas y sociales

En una franja de la izquierda opositora e independiente circula la idea de que los aliados deben ser puros y confiables, es decir, casi camaradas de partido, pero la realidad no se presenta así. Es un secreto a voces que en la lucha por la defensa de la independencia y soberanía nacionales, las empresas del Estado y los recursos naturales de la nación, contra el intervencionismo del Estado criminal al norte del río Bravo y por la solidaridad con los pueblos hermanos de América Latina, confluyen militantes y dirigentes del Partido de la Revolución Democrática, el Partido del Trabajo, el Movimiento Ciudadano y el Movimiento Regeneración Nacional, sindicatos, federaciones, coordinadoras y centrales sindicales, organizaciones campesinas e indígenas, periódicos y revistas críticos, estudiantes, intelectuales y artistas, la izquierda socialista y núcleos de la burguesía nacional. Esta realidad es evidente.

Los sectores más maduros de la izquierda socialista siempre han tenido en claro que no son responsables de las posiciones y acciones de sus aliados, y que éstos son quienes responden de sus planteamientos y actos. Más claro ni el agua. Así, en México, un famoso priista fue de los responsables de la "caída del sistema" en el gran fraude contra la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas en 1988, pero este político abandonó las filas del Partido Revolucionario Institucional y se convirtió en pocos años en uno de los mayores defensores de Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad. No sin sorpresa cabe destacar lo que sigue: de los diputados y senadores provenientes de las filas de la izquierda independiente y socialista nadie ha desempeñado igual o mejor papel que este ex priista en la defensa del patrimonio nacional. Son los hechos, nada más.

Tal situación se ha presentado en otros momentos de la historia contemporánea de México. En el famoso caso Benton y en el condicionamiento yanqui de la desocupación de Veracruz en 1914, los campeones de la defensa nacional, contra el tutelaje del imperialismo norteamericano y por la independencia del Estado mexicano no fueron Pancho Villa y la Soberana Convención Revolucionaria de Aguascalientes, sino Venustiano Carranza y su equipo político, esto es, el mismo Carranza que revivió una ley de Benito Juárez para amenazar con la pena de muerte a los huelguistas de 1916 y que ordenó a Pablo González en 1919 liquidar a Emiliano Zapata, en materia de política internacional superaba a los demás cuadros militares y políticos de la Revolución mexicana.

¿Por qué Carranza defendía mejor la soberanía e independencia nacionales? La respuesta no es muy complicada: porque Carranza, como viejo político del norte, estaba al tanto del proceder delincuencial de los gringos y entendía que aceptar la representación por Estados Unidos de nacionales europeos, permitir la formación de una comisión "internacional" sobre el caso Benton y darle autorización a los gringos para condicionar la salida de sus corsarios de Veracruz, era aceptar la Doctrina Monroe y establecer un protectorado yanqui en México, y los líderes campesinos y convencionistas no alcanzaban a ver estas implicaciones de pasos en apariencia sin graves consecuencias, pese a poseer un indiscutible patriotismo. Así de sencillito.

En este siglo, no obstante la lucha de Luis G. Monzón, Hernán Laborde, David Alfaro Siqueiros, Arnoldo Martínez Verdugo y Manuel Terrazas en la defensa de los intereses nacionales y de la solidaridad con Sacco y Vanzetti, la resistencia de Sandino, la Revolución china, la República Española, la Unión Soviética agredida por la Alemania nazi, Cuba, Vietnam y Nicaragua, legisladores de origen "marxista" se han preocupado más de los "derechos electorales" de los ministros religiosos que de la peligrosa ofensiva de la gran burguesía rascuache y sus amos norteamericanos contra la nación mexicana y por la integración subordinada de nuestro país al gran Estado gangsteril del septentrión de este continente. Empero, dada la necesidad de responder a esta ofensiva surgen los dirigentes y cuadros que deben encabezar la lucha.

De esta manera, políticos provenientes de las filas del PRI, como Cuauhtémoc Cárdenas, Andrés Manuel López Obrador, Manuel Bartlett y Marcelo Ebrard, juegan un papel de primer orden en la defensa de Pemex y CFE, y no hay por qué negarles ese rol. Es un hecho objetivo.

Por cierto, organizar una marcha de menos de 1,150 participantes y no confluir con la manifestación de decenas de miles es un grave error que es menester enmendar. Lo radical de un planteamiento o una acción no está en dar patentes de revolucionarismo, sino en la participación en la elevación del nivel de movilización, conciencia y organización de los trabajadores, el pueblo y la nación. Lo demás es lo de menos.

Las organizaciones sindicales y la lucha contra el imperialismo norteamericano

En la organización y preparación de la manifestación del 31 de enero de 2014, la Unión Nacional de Trabajadores, con el Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana y el Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México como importantes actores e impulsores, desempeñó un papel fundamental que es indispensable refrendar en acciones posteriores.

En México, como en otros países, nadie puede sustituir a los trabajadores asalariados, por su número, por su papel en la producción y los servicios… y por su organización. Sin negar que muchos sindicatos, federaciones y centrales cuentan con una firme, conservadora y corrupta burocracia gremial, transmisora de actitudes posibilistas permanentes, conformismo y oposición vergonzante a las acciones políticas transformadoras, no se pueden emprender grandes acciones por la independencia y soberanía nacionales, por la democracia, por el bienestar de la población mexicana, y por la unidad de los pueblos, naciones y Estados latinoamericanos sin la participación destacada de la clase obrera y otros trabajadores asalariados y sus organizaciones representativas. Pensar otra cosa, obviamente, no corresponde a la realidad.

En estas condiciones, los pasos emprendidos por la Unión Nacional de Trabajadores deben ser justipreciados por todas las fuerzas interesadas en volver a colocar la Constitución de 1917, producto de la Revolución mexicana, como Ley Fundamental de nuestro país, revertir las contrarreformas antinacionales, antipopulares y entreguistas de los gobiernos tecnócratas y neoliberales del PRI y el Partido Acción Nacional, derrotar al neoliberalismo y sus mandantes externos, crear un gran movimiento de enormes proporciones y enfilar al país hacia transformaciones de gran calado. Igualmente es conveniente destacar la intervención del Frente Auténtico del Campo y otras importantes organizaciones campesinas. Estos hechos favorecen la respuesta a la obra destructiva de la gran burguesía rascuache, los partidos de la derecha y los monopolios extranjeros, principalmente norteamericanos. Puede concluirse que 2014 tiene un buen comienzo.

Gerardo Peláez Ramos es autor, entre otras obras, de Partido Comunista Mexicano. 60 años de historia. (Cronología. 1919-1968), 2 tomos, Culiacán, UAS, 1980; Situación actual y perspectivas del movimiento sindical en México, Puebla, UAP, 1978; Historia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, México, ECP, 1984, y Ed. del STUNAM, 2ª ed. corr. y aum., 2000; Las luchas magisteriales de 1956-1960, México, ECP, 1984; Historia del Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad Autónoma de Guerrero, Chilpancingo, CESS del STAUAG, 1990; El sindicalismo magisterial. 1935-1943, México, SNTE, 1994; Diez años de luchas magisteriales (1979-1989), México, Ed. del STUNAM, 1999; Breve historia del STUNAM, México, UNAM-STUNAM, 2001, y Resumen histórico del SUNTU (1979-1995), Culiacán, SUNTUAS Académicos, 2004.