Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
Tweet CLÍO, UN LUGAR PARA LA HISTORIA - MÉXICO

Provocación yanqui: el incidente de Tampico

En solidaridad con el pueblo venezolano, contra la intervención de Estados Unidos
Por Gerardo Peláez Ramos

Artículos de Gerardo Peláez Ramos editados en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - Distrito Federal, 20/02/14.- CUANDO EL GOBIERNO priista de Enrique Peña Nieto envía iniciativas de reformas legales y constitucionales que son aprobadas por el Congreso de la Unión y los congresos locales, para liquidar los derechos de los trabajadores y entregar el petróleo y la electricidad a los monopolios extranjeros, principalmente norteamericanos, recordar y analizar las intervenciones militares de Estados Unidos en México representan un ejercicio útil y necesario, aunque se trate de hechos ocurridos hace 100 años. Las líneas siguientes forman parte de la necesidad de escribir sobre la ocupación de Veracruz en 1914 y sus antecedentes como el incidente de Tampico, ocurrido ese mismo mes y año.

Un gángster narra sus "hazañas"

EL MAYOR GENERAL del Cuerpo de Infantería de Marina de Estados Unidos, Smedley Darlintong Butler, el milico más condecorado en la historia gringa, con dos medallas por heroísmo en combate, estaba especializado en agresiones y guerras imperialistas por lo que participó en Cuba, Filipinas, China (contra el Movimiento Yijetuan, llamado bóxer por los imperialistas occidentales), Honduras, Nicaragua, México y Haití, escribió en 1935 War is a racket (La guerra es un latrocinio), en el cual establecía con claridad: "Nos ha ido bastante bien con Luisiana, Florida, Texas, Hawai y California y el Tío Sam puede tragarse a México y Centroamérica, con Cuba y las islas de las Indias Occidentales como postres y sin intoxicarse"

"He servido durante 30 años y cuatro meses en las unidades más combativas de las Fuerzas Armadas estadunidenses: en la Infantería de Marina. Tengo el sentimiento de haber actuado durante todo ese tiempo de bandido altamente calificado al servicio de las grandes empresas de Wall Street y sus banqueros. En una palabra, he sido un pandillero al servicio del capitalismo. De tal manera, en 1914 afirmé la seguridad de los intereses petroleros en México, Tampico en particular. Contribuí a transformar a Cuba en un país donde la gente del National City Bank podía birlar tranquilamente los beneficios. Participé en la 'limpieza' de Nicaragua, de 1902 a 1912, por cuenta de la firma bancaria internacional Brown Brothers Harriman. En 1916, por cuenta de los grandes azucareros norteamericanos, aporté a la República Dominicana la 'civilización'. En 1923 'enderecé' los asuntos en Honduras en interés de las compañías fruteras norteamericanas. En 1927, en China, afiancé los intereses de la Standard Oil.

"Fui premiado con honores, medallas y ascensos. Pero cuando miro hacia atrás considero que podría haber dado algunas sugerencias a Al Capone. Él, como gángster, operó en tres distritos de una ciudad. Yo, como marine, operé en tres continentes. El problema es que cuando el dólar americano gana apenas el seis por ciento, aquí se ponen impacientes y van al extranjero para ganarse el ciento por ciento. La bandera sigue al dólar y los soldados siguen a la bandera".

Las expresiones de Butler son muy ilustrativas y es poco lo que puede agregarse para ver lo que hay detrás de todas las agresiones contra México y otros países latinoamericanos del vecino septentrional, pese a que estas invasiones son envueltas en mentiras descaradas y poco inteligentes. Cabe, entonces, pasar a narrar lo que ocurrió en Tampico en abril de hace un siglo.

La fabricación de una burda provocación

EL 9 DE ABRIL de 1914 se produjo un acontecimiento secundario que los imperialistas norteamericanos magnificaron para tener un pretexto para invadir nuestro país: ocho elementos, entre ellos el alférez Charles Copp, de un esquife del barco USS Dolphin, surto en Tampico, desembarcaron en una zona en conflicto de armas y bajo control militar, para abastecerse de gasolina, sin permiso, sin previo aviso y uniformados, en el puente Iturbide, siendo detenidos por soldados al mando del coronel Ramón H. Hinojosa, y luego liberados por órdenes del general Ignacio Morelos Zaragoza, quien, tras ordenar la liberación de los detenidos y detener al coronel Hinojosa, ofreció disculpas a Henry Thomas Mayo, contralmirante al mando de la flota naval norteamericana en el puerto del golfo de México. Lo único anormal en las condiciones descritas fue la detención del coronel Hinojosa, que no cometió irregularidad alguna y actuó de acuerdo con el reglamento militar y las leyes de la guerra.

En las dos décadas primeras del siglo pasado, las principales potencias imperialistas --como hace hoy día Estados Unidos-- se atribuían la facultad de establecer bloqueos y vigilancia en los puertos y costas de países de menor desarrollo, para presionar a los Estados y fuerzas políticas en condiciones de guerra civil o de conflictos sociales importantes, bajo el pretexto de "proteger" a sus ciudadanos o súbditos y sus propiedades. En 1914 de esta manera actuaban los imperialistas de EU, Gran Bretaña, Alemania y Holanda, que mantenían buques militares frente a Tampico y Veracruz. La Unión Americana bloqueaba, además, puertos del Pacífico mexicano. Según apuntaba Butler, los veneros del diablo demandaban acciones de piratería imperialista.

En las fuerzas armadas gringas, y especialmente en la Marina, grupos e individuos militaristas e intervencionistas proponían casi siempre salidas de fuerza para "solucionar" situaciones conflictivas que el sentido común sugería abordar y resolver políticamente, todo con el objeto de robar más territorios a México, o, cuando menos, adquirir mejores posiciones en la política interna. Así, el almirante Mayo, valiéndose de la ocasión, consideró el incidente de Tampico como un acto hostil y ni tardo ni perezoso envió al general Morelos Zaragoza un ultimátum exigiendo una rectificación y que un miembro de su Estado Mayor presentara una desaprobación formal y una excusa, que el culpable del acto fuera castigado, que se izara la bandera de las barras y las estrellas en un lugar prominente y que fuera saludada por 21 disparos de salva de cañón. La fabricación de la provocación era clarísima.

El presidente Thomas Woodrow Wilson, conocido intervencionista, criminal de guerra y genocida, expresó su apoyo al contralmirante belicista: "…Yo, por lo tanto, creo de mi deber sostener al almirante Mayo en el total cumplimiento de su demanda y en su insistencia en que la bandera de los Estados Unidos sea saludada de tal manera, que sea una indicación de nuevo espíritu y actitud de parte de los huertistas…"

El pretexto estaba dado para organizar y realizar una intervención militar en México, pues "no se quería resolver un conflicto sino crearlo…" O como subrayaba The New York Times, "era un incidente, a menos que los Estados Unidos anden buscando un pretexto para crear dificultades".

Era tan burda la provocación que Lindley Miller Garrison, secretario de Guerra de EU, opinaba que el haber detenido brevemente a ocho miembros uniformados de la Marina y no aceptar efectuar un saludo a la bandera gringa, era "un motivo muy débil para intervenir en México". Por su parte, el Departamento de Marina notificó al secretario de Estado: "el incidente… del 'Dolphin… desde el punto de vista del derecho internacional no se justifica y constituye una humillación innecesaria'". Sin embargo, la banda de gángsters al frente del gobierno de Washington optó por la acción armada.

Un conflicto internacional creado por los gringos

EL 10 DE ABRIL, Nelson O'Shaughnessy, encargado de negocios de EU en México, expuso al gobierno de Victoriano Huerta que una disculpa era insuficiente y que la administración wilsoniana reiteraba que la bandera yanqui fuera saludada como lo exigía el contralmirante Mayo. La Secretaría de Relaciones Exteriores del gobierno huertista solicitó a la representación norteamericana que retirara tales exigencias.

Los gobernantes yanquis continuaban buscando motivos de conflicto. Isidro Fabela escribía en una de sus obras más leídas: "El almirante [Frank Friday] Fletcher informó al secretario de Marina, Daniels, que el 11 de abril, un marino estadunidense encargado del correo del barco Minnesota y un soldado mexicano del decimoctavo batallón tuvieron una disputa en el correo de Veracruz; como no podían ponerse de acuerdo, un policía sugirió que los dos fueran a la Jefatura, en donde, al oír los hechos, el juez resolvió que el estadunidense no tenía la culpa y no lo detuvieron, mientras que al mexicano sí".

También en esa fecha se presentó el problema del control huertista sobre los telegramas cursados entre el gobierno de EU y sus representantes en México, lo que dio origen a protestas y reclamaciones.

De conformidad con el honor nacional, el día 12, la cancillería mexicana planteó: "Por acuerdo expreso del señor presidente, tengo la honra de manifestar a Vuestra Señoría que el gobierno de México, con arreglo al derecho internacional, no se considera obligado a acceder a las peticiones de que se trata, y que llevar hasta ese punto la cortesía equivaldría a aceptar la soberanía de un Estado extranjero, con menoscabo de la dignidad y del decoro nacionales, que el señor presidente está dispuesto a hacer respetar".

El gobierno norteamericano solicitó establecer la neutralidad de Tampico, pero el 13 de abril el gobierno del general Huerta manifestó a O'Shaughnessy, no aceptar esta solicitud del gobierno yanqui.

La preparación de la agresión

EN REUNIÓN DEL gabinete norteamericano, Woodrow Wilson manifestó el 14 de abril que demostraría mayor firmeza en el caso del vecino del sur, e informó haber ordenado ya a la flota gringa se dirigiera a Tampico. Escribía Fabela: "El 15 de abril W. Wilson declaró ante un comité del Congreso que tal vez sería necesario usar de la fuerza, y que se proponía ocupar los puertos de Tampico y Veracruz y algunos en la costa occidental para establecer un bloqueo pacífico en México. Al mismo tiempo que la armada zarpaba hacia el Sur, el War College Division del Departamento de Guerra incluía la ocupación de Tampico y Veracruz, y el avance sobre la Ciudad de México. Este plan, presentado al jefe del Estado Mayor, llevaba el nombre de Plan especial para la intervención armada en México". De cara a estos acontecimientos, el día 16, José López Portillo y Rojas, secretario de Relaciones Exteriores del gobierno huertista, aconsejó al secretario de Guerra y Marina, general Aureliano Blanquet, que el Ejército federal estuviera preparado en vista del movimiento de fuerzas de EU.

Victoriano Huerta, para superar las dificultades, reiteró su oferta de un saludo mutuo a las banderas de ambos países e indicó que si la Unión Americana no quería aceptarlo, él estaba dispuesto a llevar el asunto a la corte de la Haya, lo cual rechazó el gobierno yanqui. Los preparativos bélicos eran claros. Ya a principios de abril, el Departamento de Estado usamericano instruyó a sus representantes diplomáticos en México para advertir a sus ciudadanos que estuvieran preparados para una próxima movilización que los pusiera a salvo de los avatares de la guerra.

Los intervencionistas gringos discutieron sobre el barco alemán Ypiranga, localizado en el puerto de La Habana, con un cargamento de armas para el Ejército federal que desembarcaría en Veracruz. Los imperialistas yanquis se propusieron impedirlo. Pero, además, William W. Canada, cónsul de EU en el principal puerto mexicano, sostuvo conversaciones no oficiales con su amigo el general Gustavo A. Mass, jefe de armas de la plaza, quien le puso al tanto de que él carecía de las fuerzas necesarias para la defensa de la localidad, y que de producirse la intervención sus tropas opondrían una breve resistencia y se retirarían de la ciudad para no dar pie a una matanza. Esto fue informado a los gobernantes norteamericanos. La situación estaba dada para la intervención.

El 21 de abril, Josephus Daniels envió el siguiente mensaje a Frank F. Fletcher en Veracruz: "Apodérese de la aduana. No permita que los implementos de guerra sean entregados al gobierno de Huerta o a cualquier otra persona". De esta suerte, dio inicio la intervención norteamericana en Veracruz.

Bibliohemerografía básica

1. Libros

Barragán Rodríguez, Juan, Historia del Ejército y de la Revolución constitucionalista, primera época, México, Com. N. para la Cel. del 175 aniv. de la Ind. N. y 75 aniv. de la Rev. mex., 1985.

Diccionario histórico y biográfico de la Revolución mexicana, t. VIII. Sección internacional, México, INEHRM SG, 1994.

Fabela, Isidro, Historia diplomática de la Revolución mexicana, 2 vol., México, FCE, 1959. Hay edición electrónica de Ed. Antorcha.

García Cantú, Gastón, Las invasiones norteamericanas en México, México, Era SEP, 1986.

Gordillo y Ortiz, Octavio, La Revolución y las relaciones internacionales de México, México, BINEHRM, 1982

Labor internacional de la Revolución constitucionalista de México (Libro rojo), México, Ed. de la Com. Nal. para la Celebr. delSesquinc. de la Proclam. de la Ind. Nal. y del Cincuent. de la Rev. Mexicana, México, 1960.

Ulloa, Berta, La Revolución intervenida. Relaciones diplomáticas entre México y Estados Unidos (1910-1914), México, El Colmex, 2ª. ed. corr., 1976.

Zorrilla, Luis G., Historia de las relaciones entre México y los Estados Unidos de América 1800-1958, t. 2, México, Ed. Porrúa, 2ª ed., 1977.

2. Artículos y ensayos

Mayer, Alicia, "Woodrow Wilson y la diplomacia norteamericana en México. 1913-1915", en Estudios de historia moderna y contemporánea de México, vol. 12, 1989. Hay edición electrónica.

"México y los Estados Unidos", en Revista Positiva, núm. 173, 1º de San Pablo de 126 (21-V-14).

Peláez Ramos, Gerardo, "El caso Benton y la política exterior de Carranza", en:

http://www.lahaine.org/b2-img14/pelaez_benton.pdf

http://apiavirtual.net/2014/02/08/el-caso-benton-y-la-politica-exterior-de-carranza/

--"El petróleo mexicano: nación e imperialismo", en:

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=174274

http://www.rebanadasderealidad.com.ar/ramos-13-25.htm

http://www.lahaine.org/b2-img13/pelaez_petr_mex.pdf

http://apiavirtual.net/2013/09/20/el-petroleo-mexicano-nacion-e-imperialismo/

Sánchez de Armas, Miguel Ángel, "El incidente de Tampico", en:

http://www.elagora.com.mx/El-incidente-de-Tampico,4766.html

"Smedley Butler", en http://es.wikipedia.org/wiki/Smedley_Butler

Strauss Neuman, Martha, "La mano extranjera en el gobierno y exilio de Victoriano Huerta. 1913-1915", en Estudios de historia moderna y contemporánea de México, vol. 7, 1979. Hay edición electrónica.

Gerardo Peláez Ramos es autor, entre otras obras, de Partido Comunista Mexicano. 60 años de historia. (Cronología. 1919-1968), 2 tomos, Culiacán, UAS, 1980; Situación actual y perspectivas del movimiento sindical en México, Puebla, UAP, 1978; Historia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, México, ECP, 1984, y Ed. del STUNAM, 2ª ed. corr. y aum., 2000; Las luchas magisteriales de 1956-1960, México, ECP, 1984; Historia del Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad Autónoma de Guerrero, Chilpancingo, CESS del STAUAG, 1990; El sindicalismo magisterial. 1935-1943, México, SNTE, 1994; Diez años de luchas magisteriales (1979-1989), México, Ed. del STUNAM, 1999; Breve historia del STUNAM, México, UNAM-STUNAM, 2001, y Resumen histórico del SUNTU (1979-1995), Culiacán, SUNTUAS Académicos, 2004.