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SINDICATO LUZ Y FUERZA MAR DEL PLATA

Declaración final del II Foro Latinoamericano y Caribeño de Trabajadoras y Trabajadores de la Energía

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Rebanadas de Realidad - Mar del Plata, 10/05/06.-Con importante participación de trabajadoras y trabajadores del sector de la energía, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Paraguay, Perú, Puerto Rico, Uruguay, Venezuela y México; estando presentes como invitados especiales Estados Unidos y Francia; los 17 países avanzamos en el análisis estratégico de nuestras industrias y su necesaria declaración como derecho fundamental de la humanidad, para el desarrollo de nuestras naciones.

En nuestro continente, un pueblo valeroso, el pueblo cubano, al que el imperio estadunidense no ha logrado someter y no lo hará, se yergue como un ejemplo de dignidad, valentía y entereza, que se está practicando ya en todos los países del continente. Estamos ahora confrontando los intereses imperiales para recuperar lo que es nuestro. Igualmente, toda América será ahora más nuestra.

Estados Unidos tampoco renuncia a dominar y explotar a Latinoamérica y el Caribe, esos territorios que siempre ha considerado de su exclusivo interés. El instrumento en el que ha depositado sus esperanzas de renovado dominio es el ALCA, proyecto que se le desactualiza cada día y no se aprueba debido a la resistencia y el rechazo de los pueblos latinoamericanos y caribeños.

Cambiando la táctica, Estados Unidos presiona y amenaza para obtener tratados de supuesto libre comercio con países o con regiones enteras. Esos tratados, bilaterales o regionales, son tan nocivos como el ALCA, porque sirven para abrirle camino y están llenos de acuerdos secretos que tienen la sola finalidad de proteger los intereses estadunidenses.

Como todo imperio, Estados Unidos no puede renunciar a la fuerza militar, y por el contrario, trata de incrementarla. Nuestros países están siendo pertrechados y fortalecidos militarmente, como extensiones de las fuerzas armadas estadunidenses, no porque exista un peligro de guerra o porque tengamos que luchar contra fantasmas terroristas, que no son sino una estrategia más de Estados Unidos.

El proyecto estadunidense, clandestino y siniestro, consiste en instaurar en nuestros países regímenes militares y policíacos los que, al impedir toda forma de acción política y resistencia de los pueblos, eviten su propia intervención.

Pero los pueblos latinoamericanos y caribeños son beneficiarios de una gran vitalidad y capacidad de resistencia. Poco a poco los gobiernos colaboracionistas están siendo rechazados, y en su lugar los pueblos imponen gobiernos nacionalistas, preocupados por satisfacer los intereses de sus pueblos.

Ya se hace notar un grupo de países que está cambiando las relaciones de sometimiento a intereses extraños. Nos llenan de entusiasmo los procesos políticos y sociales de Cuba, Venezuela, Brasil, Argentina, Uruguay, Chile, Bolivia y otros países que están en vías de cambiar sus gobiernos y seguramente sus destinos. Entre ellos, tal vez México.

Igualmente nos llena de entusiasmo que nuestros países busquen la unidad como forma probada de defender sus intereses nacionales. La realidad nos impone la necesidad de la unidad. Los países latinoamericanos y caribeños necesitan seguir un camino inequívoco hacia ella. Los grandes próceres de nuestra independencia fueron visionarios al señalar a la unidad como la mejor garantía de la emancipación definitiva de nuestros pueblos.

Los países neocolonialistas y sus empresas transnacionales tienen un interés permanente en nuestros recursos naturales. Gobiernos colaboracionistas les han abierto las puertas de nuestros países, y sus transnacionales se han posesionado de una diversidad de recursos, entre los que destacan las fuentes energéticas por ser las más redituables. La lucha por la soberanía sobre los recursos energéticos se potencia si los pueblos articulan la defensa.

Las empresas transnacionales de la energía causan diversos y severos perjuicios a los países huéspedes: impiden que los pueblos ejerzan su soberanía sobre esos recursos, causan graves daños al medio ambiente, exportan los beneficios, y como buscadoras de ganancias, a las que no les interesa el futuro de los países que las aceptan, explotan aceleradamente los recursos provocando su agotamiento prematuro.

Uno de los temas más importantes de este Foro es cómo detener las privatizaciones y la recuperación o renacionalización del petróleo, la electricidad, el gas y las fuentes renovables de energía. Sostenemos que la lucha de las trabajadoras y trabajadores de la energía, cuyo número es necesariamente reducido, no basta; creemos que deben ser convocados los pueblos por ser los verdaderos y únicos dueños de esos recursos. Su irrupción en esta lucha puede ofrecer resultados definitivos.

Aunque la integración energética ya ha sido puesta en marcha por algunos gobiernos democráticos e independientes, la mayoría de los países, para sumarse a este visionario proyecto, necesita ejercer su plena soberanía sobre la totalidad de sus propios recursos energéticos, arrancándolos de las manos de las empresas y corporaciones transnacionales que los usurpan.

Está probado mundialmente que las empresas energéticas privatizadas fracasan y producen incontables problemas. Se entiende, no se puede conciliar un servicio público con la obsesión por reducir costos y con la avidez por las ganancias. Las empresas de la energía tienen que ser empresas públicas, garantes de los intereses nacionales, sin afán de lucro, proveedoras de un servicio sin exclusiones. No hay otra opción que convenga a los pueblos.

Los gobiernos que han adoptado el modelo neoliberal, deben ser calificados de colaboracionistas, entreguistas y traidores. La única forma como el neoliberalismo puede implantarse, como las transnacionales pueden posesionarse de los bienes de las naciones, es mediante sobornos y la corrupción de los administradores públicos. Detrás de cada empresa pública privatizada hay sobornos. Es tarea nuestra hacérselo saber a nuestros pueblos.

La guía para el inicio de una nueva y superior etapa de nuestra lucha en defensa de nuestros recursos energéticos, son los siguientes acuerdos:

Repudiamos la privatización de las empresas energéticas de nuestros países. Sostenemos que las empresas privadas son ajenas y contrarias a la prestación del servicio público de energía. La búsqueda de ganancias las impulsa a ofrecer un servicio caro, ineficaz y excluyente; a no invertir en el necesario mantenimiento de instalaciones y equipos; a no invertir en la capacitación y adiestramiento de sus trabajadores ni en medidas de seguridad e higiene; a disminuir los derechos laborales y a intervenir en la autonomía de las organizaciones sindicales. Este es un fenómeno que se repite mundialmente, confirmando que el abasto de energía, en cualquiera de sus formas, debe ser ajeno a los intereses privados.

Sostenemos que las industrias energéticas deben ser de carácter público porque garantizan a los países la soberanía sobre los recursos energéticos, porque ofrecen un servicio social que no está condicionado por el lucro, porque otorgan seguridad social a los trabajadores y sus familias, porque los rendimientos de la explotación se integran a la economía nacional, porque pueden ofrecer servicios extensivos e incluyentes.

Declaramos nuestra decisión de luchar porque los gobiernos no permitan que las industrias energéticas caigan en manos privadas. Lucharemos contra la entrega de concesiones, permisos o ventas para que las transnacionales de la energía operen en nuestros países. Estaremos en contra y denunciaremos todo caso nuevo de privatización.

Detengamos la privatización de la industria energética como el primer paso. Nuestra meta es que las naciones, que son las propietarias de los recursos energéticos, entren en posesión de éstos, nacionalizando, recuperando y renacionalizando lo que haya sido entregado a las corporaciones transnacionales. Las fuentes de energía y sus industrias deben de servir de fundamento al desarrollo multilateral de las naciones.

Desaprobamos el cúmulo de facilidades que algunos gobiernos otorgan a las empresas transnacionales de la energía. Además del alto porcentaje del que se apropian del valor de los energéticos que explotan, las transnacionales reciben apoyos de los gobiernos para terrenos, caminos e instalaciones con cargo a los erarios públicos. Además el pago de impuestos es mínimo, cuando no es nulo. Es evidente que se les regala, prácticamente, el dinero y los recursos que pertenecen a los pueblos.

Saludamos a Bolivia, país hermano, por la NACIONALIZACIÓN DE LOS HIDROCARBUROS DECRETADA POR EL GOBIERNO DE BOLIVIA el pasado día 1º de mayo. De esta manera se concreta una de las más preciadas aspiraciones, no solamente del pueblo y los trabajadores de la energía bolivianos, sino también nuestras.

Manifestamos nuestro repudio a la doctrina neoliberal, al ALCA y a todos los tratados de libre comercio impuestos por el imperio estadunidense. A todos ellos los entendemos como instrumentos de dominación y explotación diseñados perversamente por Estados Unidos, para utilizarlos en contra de nuestros países, teniéndose a sí mismo como el único y exclusivo beneficiario. Sin embargo, el neoliberalismo no resiste la acción de los pueblos, su deterioro es evidente y su final vendrá cuando nuestras luchas lo alcancen.

Apoyamos los procesos de integración de los países latinoamericanos y caribeños expresados en avances como Petroamérica y el ALBA.

Rechazamos los intentos de Estados Unidos de convertir a nuestros países en estados militarizados y policíacos, como estrategia para reprimir inconformidades y acciones políticas populares contrarias a sus intereses imperiales. Con el pretexto de la lucha contra el terrorismo, que nada tiene qué ver con nosotros, está vendiendo armas a los países americanos, organizando maniobras conjuntas y dando cursos de adiestramiento especializado a ejércitos que no hacen la guerra, y solamente se ocupan del resguardo de sus países. Nadie duda de que lo que busca Estados Unidos es que los ejércitos se preparen para reprimir a sus pueblos.

Reafirmamos como logros de este foro la conformación y realización del primer y segundo foros nucleares que han avanzado en la integración mediante el intercambio de recursos humanos y tecnología entre Argentina y México aportando desde un sector estratégico como es el nuclear a la unidad latinoamericana y caribeña.

Rechazamos las propuestas de algunos gobiernos para colocar el tema de los Servicios Energéticos bajo el control de la Organización Mundial del Comercio.

Avancemos en un proyecto energético para toda la región latinoamericana y caribeña en apoyo al esfuerzo de integración de nuestros pueblos.

Reafirmamos los dos objetivos políticos establecidos en el I Foro de Caracas: avanzar hacia una organización superior de los trabajadores de la energía de América Latina y el Caribe y la construcción de un amplio frente social para enfrentar a la política neoliberal.

Acordamos, constituir una Coordinadora de Sindicatos de la Energía de América Latina y el Caribe, sobre la base de coordinaciones regionales de México, Centroamérica, Caribe y Sudamérica que trabajen hacia la creación de las condiciones políticas necesarias que permitan crear una Confederación en el III FORO con una base firme y amplia.

Se asigna el papel de evaluar el avance de este trabajo al Comité Internacional de Organización acordado en Venezuela.

Reafirmamos a Venezuela como sede permanente del Foro y convocamos al III Foro Latinoamericano y Caribeño de Trabajadoras y Trabajadores de la Energía, en nuestro hermano país de Bolivia, para mayo de 2007.

Concebido el Foro como Frente Social Energético, reconocemos la constitución de la Asociación Civil sin fines de lucro llamada, INSTITUTO DE INVESTIGACIÓN Y ESTUDIOS ENERGÉTICOS DE LOS TRABAJADORES Y TRABAJADORAS DE LATINOAMÉRICA Y EL CARIBE (IEETALC), el 19 de octubre de 2005; comprometiéndonos a consolidar su mejoramiento y funcionamiento en beneficio de la investigación, científica y tecnológica para el servicio de nuestras industrias energéticas.

Este Foro marca el inicio de una etapa nueva y superior en la defensa de nuestros energéticos. Es necesario unificar nuestras fuerzas y nuestras luchas. Los trabajadores de la energía necesitamos la participación de los pueblos, cada país necesita la participación de los otros países. No basta luchar por la energía, es necesario luchar por todos nuestros recursos, unificar las fuerzas y los movimientos, crear una sola lucha. Nadie vencerá desde el aislamiento. Es la hora de la unidad.

¡OTRA AMÉRICA, ES POSIBLE!

México, D. F., mayo de 2006

ARGENTINA: Federación de Trabajadores de la Energía de la República de Argentina, Atucha II, Empresa Nuequina de Agua Pesada, Asociación de Trabajadores del Estado Nacional, Dioxitek; BOLIVIA: Sindicato de Trabajadores Petroleros de La Paz, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos; CHILE: Sindicato de Trabajadores No. 1 Chilquita Energía S. A., Federación Nacional de Trabajadores Eléctricos de Chile; COLOMBIA: Unión Sindical Obrera de la Industria del Petróleo; COSTA RICA: Asociación de Empleados del Instituto Costarricense de la Electricidad, Federación Nacional de Trabajadores de Servicios Públicos de Costa Rica; CUBA: Sindicato Nacional de Trabajadores de las Industrias de la Química, la Minería y la Energética; ECUADOR: Federación Unitaria de Trabajadores de la Industria Eléctrica del Ecuador, Asociación de Mujeres Trabajadoras de Petroecuador, Comité de Empresa de los Trabajadores de Petroecuador, Sindicato de Trabajadores de Emelgur-Taule, Sindicato de Trabajadores de la Empresa Eléctrica Cotopaxi, Comité de Empresa de los Trabajadores de Petrocomercial, Enlace Ecuador; EL SALVADOR: Sindicato de Trabajadores del Sector Eléctrico, Federación Sindical de Trabajadores de los Servicios Públicos; GUATEMALA: Sindicato de Trabajadores del Ministerio de Economía, Sindicato General de Empleados del Ministerio de Economía; PARAGUAY: Sindicato de Trabajadores de la Empresa Itaipú Binacional Sector Eléctrico, Federación de Trabajadores del Sector Energía del Paraguay, Sindicato de Trabajadores Petroleros Paraguayos S. A., PERÚ: Petrotech-Peruana, S. A., Sector Petrolero, Petrotech-Peruana, S. A., Sector Gas; PUERTO RICO: Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego; URUGUAY: Sindicato del Gas, Fancap, Aute, Coordinadora de Sindicatos de la Energía; VENEZUELA: Sindicato de Trabajadores Petroleros Revolucionarios, Congreso Bolivariano de los Pueblos, Federación de Trabajadores de la Electricidad, Petróleos de Venezuela, S. A., Instituto de Investigación y Estudios Energéticos de Trabajadores y Trabajadoras de Latinoamérica y El Caribe, Opción Clasista de los Trabajadores Petroleros, Sindicato de Trabajadores del Ministerio de la Energía y Petróleo: MÉXICO: Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Nuclear, Unión Nacional de Trabajadores de Confianza de la Industria Petrolera, Coordinadora Nacional de Electricistas del Suterm, Frente de Trabajadores de la Energía, Alianza Nacional Democrática de Trabajadores Petroleros, Sindicato Mexicano de Electricistas.

Gentileza de Javier Germinario, prensa del Sindicato Luz y Fuerza Mar del Plata.
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