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COLOMBIA

Dotar a Ecopetrol de autonomía presupuestal y financiera, pero manteniéndola como estatal

Recusación a Álvaro Araújo. Intervención del senador Jorge Enrique Robledo en el debate sobre la privatización de Ecopetrol, Comisiones Quintas conjuntas de Senado y Cámara de Representantes, 21 de noviembre de 2006.
Por Jorge Enrique Robledo (*)

Rebanadas de Realidad - Bogotá, 28/12/06.- Que el senador Araújo renuncie a presidir la Comisión. El ministro hace oídos sordos. Privatización de Ecopetrol va a enriquecer a unos cuantos. ¿Quién defiende en el gobierno el interés de la nación? El FMI tiene dueños. Uribe encarna la plutocracia. Sí es privatización, y a menos precio. Ecopetrol tiene con qué atendersus necesidades.

Presidente y colegas del Senado y de la Cámara: los hechos que vienen sucediendo en la vida política son de extrema gravedad y tienen además que ver no solo con la Comisión Quinta del Senado, sino también con el trámite de este proyecto. Me voy a permitir entonces hacer una propuesta. La empiezo sustentando así, señor presidente. El lunes 20 de noviembre, fecha muy reciente, la analista del periódico El Tiempo, María Jimena Duzán, escribió una columna que nos toca muy de cerca a esta Comisión y que no podemos evadir para que se le encuentre algún tipo de solución. Hace ella referencia a los vínculos que han aparecido entre congresistas de la República de Colombia y algunas organizaciones armadas al margen de la ley y que tocan particularmente con el señor presidente de la Comisión Quinta del Senado. Dice María Jimena Duzán: "Si es cierto que las amenazas a las Cortes han corrido en los últimos años por cuenta de los grupos al margen de la Ley, desde la semana pasada, estas provienen de los congresistas más consentidos del régimen. El senador Álvaro Araújo, sin ningún empacho, en una reunión en Palacio, en la que se estaba abordando el tema de las relaciones de la coalición uribista con el paramilitarismo, reclamó la solidaridad de sus copartidarios con una frase delirante en boca de un congresista, al decir que si la Corte Suprema lo investigaba a él, caerían la Canciller -que es la hermana del senador Araújo, como se sabe-, el Procurador -que es su pariente- y hasta el propio Presidente. La frase no solo es una amenaza directa a la Corte Suprema de Justicia, hecho ya de por sí más que reprobable. También es una amenaza al presidente Uribe, porque suena a notificación: algo así como si usted no hace algo para que a mí no me investiguen, yo no respondo". Y cosas como estas hemos leído y oído en abundancia en los medios de comunicación a lo largo de los últimos días. Me parece entonces que ante hechos de tal gravedad, lo menos que debiera suceder, señor presidente y colegas de la mayoría uribista, es que el senador Araújo dejara de presidir la Comisión Quinta del Senado, renunciara a esa labor para ustedes, que son la mayoría, nombren a otro presidente de la Comisión.

Sustento un poco más la propuesta. No tengo sobre estos casos que se discuten en Colombia más información que la aportada por los medios de comunicación. Leo la prensa, oigo radio, veo televisión, como ciudadano del común. Soy un convencido de que la presunción de inocencia es un fundamento de la democracia jurídica y uno debe atenerse a ella. Y en tal sentido, será la Corte Suprema de Justicia la que tendrá que absolver o condenar a los congresistas que resulten involucrados. Pero también abrigo la convicción de que en estos asuntos hay responsabilidades políticas y es por ello que formulo la propuesta, por ser esta una Comisión del Congreso de la República que por definición trata con asuntos políticos.

Los hechos en los cuales está siendo señalado el senador Araújo son todos de suma gravedad, justo en momentos en que estamos estudiando un proyecto de ley también de los más graves que se hayan tramitado en Colombia contra el interés nacional. El proyecto es de iniciativa del gobierno y se supone que hay un requisito mínimo en el funcionamiento de nuestra democracia, y es la independencia del Legislativo frente al Ejecutivo. Ya resultaba inapropiado, y eso lo dejamos pasar, que el hermano de la Canciller de la República fuera el presidente de la Comisión Quinta, pues eso vulnera la separación de los poderes públicos. Pero hoy estamos ante hechos bastante más graves, pues se hace evidente que esa independencia está absolutamente perdida. En los últimos días hemos oído de reuniones del senador Araújo con jefes del paramilitarismo colombiano, hemos oído acusaciones contra su hermano Sergio, que también sale señalado. Y hasta se ha hablado del propio padre del senador Araújo, asuntos que a mi juicio exigen que se corte por lo sano, como se dice.

Repito. Los jueces de la República dirán en qué van a terminar estas sindicaciones. Pero que en lo que tiene que ver con la independencia del Legislativo frente al poder Ejecutivo, y por ser el presidente de la Comisión Quinta el presidente de todos nosotros, lo menos que podría hacerse es que la mayoría uribista nombre otro presidente, para que se acabe de tramitar este proyecto y se vote en uno u otro sentido.

Debo señalar algo más. El Presidencia de la República no ha respondido como debiera ante los gravísimos hechos que están sucediendo. Van casi una treintena de jefes políticos de importancia, uribistas todos, mencionados de una u otra manera en estos asuntos del paramilitarismo. Un hecho de tal magnitud, en cualquier país medianamente civilizado, ameritaría que el Presidente de la República dijera cualquier cosa, lo que quiera al respecto. Pero no puede ser que le capturen o le acusen a un número tan grande de sus lugartenientes y no pase nada, ni el Presidente de la República diga una palabra, salvo lo que ya mencionó el senador Montes y que yo comenté y no voy a repetir, pero que tiene toda la cara de ser una cortina de humo. Aquí podemos discutir sobre muchas cosas, sobre el problema del Palacio de Justicia o inclusive sobre los asesinatos de Gaitán y de Uribe Uribe y de si fue verdad que una trasnacional del petróleo sobornó al presidente Marco Fidel Suárez. Todo eso sigue siendo tema de debate en la historia de Colombia. Pero lo que no nos puede meter el Presidente de la República es el cuento de que hoy la discusión se centra en cualquier tema, menos en el que siguen ventilando mañana, tarde y noche todos los medios de comunicación.

El ministro hace oídos sordos

Entrando ya en materia, dos menciones muy breves, señor ministro. Yo le pasé a usted una carta solicitando unas respuestas sobre unas denuncias muy serias de lo que no vacilo en calificar como negociados de la multinacional Drummond contra Colombia. Más de un hora hablé aquí sobre el tema de la Drummond. Le paso después a usted unas preguntas y usted me dice que no, que las debe responder Ingeominas. No me declaro satisfecho con esa contestación, señor ministro. Por expreso mandato de la ley, el Ministerio debe responderles de manera precisa a los senadores de la República las cartas que se envíen. Ahora, si usted tiene que documentarse previamente con los técnicos de Ingeominas, pues bien, ese es su trabajo, y entiendo además que son sus subalternos. Pero esta Comisión necesita las respuestas, porque estamos hablando de de pérdidas inmensas para Colombia por cuenta de esa transnacional a la que yo denuncié aquí con muchas pruebas documentadas.

Lo segundo es el caso de los compatriotas de El Centro, corregimiento de Barrancabermeja, atropellados hoy por la alianza Ecopetrol-Occidental, que está buscando crudo en esos territorios. Estamos hablando de quince mil colombianos al borde de ser desalojados casi como perros porque se está buscando allí petróleo. No me opongo a que se busque petróleo en cualquier sitio, pero en El Centro hay unas realidades de ochenta años que no pueden ser desconocidas con el cuento de que "como son unos pobres y estorban", entonces que se larguen de ahí. Lo único que están pidiendo esos compatriotas es que se los reconozca como una comunidad organizada y que el gobierno negocie con ella como comunidad organizada. No lo están haciendo. Los quieren tratar de uno a uno, qué tal. La Oxy, es decir, la Casa Blanca, y la Casa de Nariño, todos en gavilla contra Pedro Pérez, contra Juan Rodríguez. Me parece inaudito que Ecopetrol se confabule con el capital extranjero contra unos colombianos que llevan ochenta años instalados allí y que lo menos que se merecen que los traten con alguna consideración y respeto, concediéndoles las mínimas garantías a que tiene derecho el ciudadano colombiano.

Privatización de Ecopetrol va a enriquecer a unos cuantos

Esta no es una discusión meramente técnica, como se quiere presentar, una manipulación que se le ha venido haciendo al país. Hay, como es obvio, un aspecto técnico. Qué es mejor, que la empresa sea del Estado o que se privatice, y en esa disyuntiva se entra a favor o en contra de la privatización con argumentos técnicos, campo en el cual soy respetuoso de los puntos de vistas diferentes al mío. Pero, ojo, no es tan solo un debate técnico, porque la privatización, si se aprueba, va a enriquecer a unos ciudadanos de Colombia y del mundo. No reconocerlo es un engaño. Cada vez que se privatiza algo en Colombia, alguien se enchapa en oro y la nación pierde y el pueblo se empobrece. Este es el fondo de lo que estamos discutiendo. O será que esto se mueve solo, como caído del cielo. Pregúntenle a Fernando Londoño Hoyos si él fue neutral en el negocio de la privatización de Invercolsa, que se presentó como una discusión técnica. Pongo ese ejemplo, si ustedes quieren, como el único, para no hacerme largo, pero ese señor y sus amigos se enchaparon en oro en el negocio de Invercolsa, porque, como voy a demostrar más adelante, todo lo del Estado se privatiza a menos precio. Senadores y representantes, no se dejen meter cuentos. No es posible privatizar empresas del Estado si no se venden por menos de su valor real. Esa es una ley superior de la llamada globalización.

Nos van a traer como presidente de Ecopetrol a quien era el presidente de ISA cuando el gobierno decidió privatizarla. Y tengo aquí el documento del presidente Uribe donde, en esos momentos siendo apenas el ciudadano Uribe, denunció que habían tumbado a la nación, que la habían privatizado por mucho menos de su valor. Y entonces yo pregunto dónde estaba el doctor Javier Gutiérrez, que ese día ha debido defender el patrimonio nacional no privatizando a ISA a menos precio. ¿Las descomunales utilidades de ISA de dónde aparecen? De que se privatizó a menos precio, y claro, cuando aparece el precio real, se enriquecen los que compraron las acciones. Y el doctor Gutiérrez fue alcahuete de ese negocio. Pues bien: ahora nos lo traen como presidente de Ecopetrol. Vuelvo y pregunto: ¿Y dónde estaba él defendiendo el interés nacional?

¿Quién defiende en el gobierno el interés de la nación?

¿Quién defiende ahora en el gobierno el interés nacional? Por eso repito con toda franqueza, señor ministro: no me gusta que el ministro de Minas de la privatización de Ecopetrol sea el doctor Martínez, 37 años alto ejecutivo de la ExxonMobil. Y le pregunto a usted, señor ministro: durante estos 37 años en Intercor, cada vez que entró en contradicción el interés nacional y el interés de la Exxon, ¿de qué lado se puso usted? Y este tipo de contradicción se presenta todos los días. ¿O no, colegas del Congreso? ¿No se da todos los días esa contradicción entre los intereses privados de las trasnacionales y el interés nacional?

El conflicto se está dando ahora mismo en la Drummond. Vamos a mirar con detenimiento en esta Comisión cómo es el negocio del tren de La Guajira, porque me parece indelicado, por decir lo menos, que a Colombia se le impongan contratos de este corte. Eso no se hace. No me gusta la puerta giratoria de los jefes de los monopolios entrando y saliendo del Estado. Me parece una relación incestuosa, indelicada, inconveniente, que genera corrupción, hy que decirlo con toda franqueza. Y menos en el negocio del petróleo. ¡Es que hay que ver los pájaros de cuenta que se mueven en el mundo de los hidrocarburos! La historia abunda en testimonios. Ahí está esa guerra atroz entre bolivianos y paraguayos en El Chaco, instrumentados por dos inmensas trasnacionales petroleras para que se mataran entre sí y ellas pudieran robarse el crudo. Hay que ver cómo empezó el negocio del petróleo en Colombia, y ojalá alguien reeditara el libro de Jorge Villegas, Petróleo, oligarquía e imperio. La moderna corrupción, la del siglo XXI, esa que hoy mata a Colombia, nació ahí y en las Bananeras. Allí fue donde le enseñaron a la oligarquía colombiana, inculcándoselo hasta el tuétano, a sacrificar el interés nacional por el interés particular. Aquí en Colombia la gente no solo quiere ganar plata, cosa que puede estar bien, sino que está dispuesta a hacerlo sacrificando el interés nacional, y eso sí está muy mal. Si un señor construye un edificio y se gana una plata, me parece muy bien. Pero el comisionista que empuja una privatización contra el interés nacional está cometiendo un acto proditorio. Y esto no se menciona, porque este tipo de denuncias se supone que es de mala educación mencionarlas. Alguien decía, y lo repito de la manera más general, que en estas sociedades las prostitutas más descaradas posan de damas recatadas. Y sobre esto no tenemos claridad en Colombia.

El FMI tiene dueños

¿De dónde sale la idea de privatizar el patrimonio público, se le ocurrió al señor Hommes o al señor Montenegro, a la tecnocracia nativa? Por supuesto que no. Todos sabemos que la privatización se origina en los ucases del Fondo Monetario Internacional. Alguna gente se molesta cuando uno afirma esto, pero qué hacemos, es la historia del mundo contemporáneo. Y el Fondo Monetario Internacional tampoco es neutral, tiene dueños, Estados Unidos y las grandes potencias, que detentan la parte del león en el Fondo Monetario Internacional y cuentan con la mayoría de los votos. Y Estados Unidos a su vez también tiene dueños, entre ellos, las hoy poderosísimas petroleras, como lo sabe el doctor Martínez mucho mejor que yo… ¿No lo sabe? No diga que ignora hechos tan obvios, porque le queda mal. La señora Condoleessa Rice era de la junta directiva de la Texaco. El presidente Bush, padre, el presidente Bush, hijo, son petroleros ellos mismos. Rumsfeld, Cheney, todos andan metidos en el cuento. Y son los que controlan el Fondo Monetario Internacional, que además le arrea a la brava a Colombia las privatizaciones, que no es una decisión soberana del gobierno nacional. La decisión de privatizar sale de unos cenáculos privados que mueven a sus respectivos Estados, propiedad suya, que a su vez mueven al Fondo Monetario Internacional, que a su vez se lo impone a Colombia. Y en Colombia esas trasnacionales tienen sus voceros y sus representantes, figurones bravísimos que se mueven como pedro por su casa a lo largo y ancho del territorio nacional, siempre con un discurso técnico y pregonando su amor por Colombia. Todo lo hacen porque nos aman. Allá está el mismo imperialismo arrasando al pueblo iraquí, porque es que quiere mucho a los iraquíes y aspira a instaurar la democracia. Y como anhela establecer la democracia, ha asesinado a medio millón de iraquíes, mientras por debajo se roba el petróleo y el gas. Si en Irak no hubiera petróleo y gas, no habría guerra. La desgracia de esos países del Medio Oriente es ser ricos en hidrocarburos. Ese es su crimen. Los imperios los han masacrado en el último siglo, porque tienen unos recursos. Los han hecho, eso sí, en nombre de la civilización, del progreso, de la democracia.

Uribe encarna la plutocracia

En Colombia estamos ante un fenómeno sobre el que llamo la atención: la plutocracia. El carácter plutocrático de este gobierno es ya un hecho escandaloso. Lo demuestra el escalofriante número de privatizaciones que lleva a cuestas. Lo han privatizado todo: Granahorrar, Enertolima, las marcas Juan Valdez, la Refinería de Cartagena, Telecom -un negociado descarado que denuncié con todas las cifras para demostrar que la estaban privatizando a menos precio y con mentiras, cinco grandes mentiras-, el Aeropuerto El Dorado, las grandes concesiones viales, Ecogas -en capilla-, Gecelca y ahora Ecopetrol, en fin, todas hechas a menos precio. El carácter plutocrático, esa es el alma del presidente Uribe, para quien el común de los colombianos seremos felices si enchapamos en oro a tres o cuatro grandes gatos gordos y lustrosos, principalmente extranjeros, porque además están desnacionalizando al país.

Les dejo una reflexión, senadores y representantes. Dentro de quince o veinte años, qué propiedad va a quedar en Colombia que sea de los colombianos. Fuera de ventas de mamoncillos y chontaduros y de chancletas en las playas, ¿algo va a quedar de los colombianos? Y si en Colombia todo termina en manos del capital extranjero, ¿podrá este país mantener su soberanía? Y si los colombianos perdemos la soberanía, ¿no perdemos nada? Por supuesto que quienes son agentes de las trasnacionales y del capital extranjero van a quedar enchapados en oro, pero ¿y el resto de los colombianos? Aquí nos están diciendo desde hace décadas que poco importa la soberanía, que son monsergas de la izquierda. Bueno, pregúnteles a los que se están muriendo de hambre si les importa poco. Treinta millones de pobres en Colombia, diez millones de indigentes, ¿poco importa? Sí importa, senadores y representantes, y se supone que nosotros estamos aquí en representación del común de la gente, pues el grueso de la gente que vota por nosotros padece dificultades económicas. Este es el punto de fondo es lo que estamos discutiendo en el caso de Ecopetrol.

La corrupción no empezó ahora. El senador Serrano y yo denunciamos con cifras los dos negociados, porque así se llaman, de la prórroga del contrato de Chuchupa en La Guajira y de Caño Limón. Los gringos tumbaron a la nación en esos negocios. En el del gas de La Guajira, la Chevron Texaco, asociada con el gobierno de Colombia, y no voy a dar las cifras, porque no me da el tiempo, pero están grabadas, las hemos dicho mil veces. Y qué tal la tumbada que le metieron al país en el negocito de Caño Limón. Todas son obras de este gobierno. Y qué tal la creación de la ANH. Tenemos el peor contrato petrolero del mundo. Somos el país de mundo que menos plata recibe de las trasnacionales que explotan el petróleo en Colombia. El State Take de Colombia es el más bajo del mundo, apenas del 50 por ciento, y el impuesto de renta es de menos tres por ciento. En otras palabras, les estamos regalando a los gringos el patrimonio nacional. Se regresó al contrato de concesión de antes de ser creado Ecopetrol, porque también digamos que desde que Ecopetrol se creó, las trasnacionales y sus validos en el país han saboteado a la empresa estatal hasta donde han podido. No es sorprendente, porque así es el capitalismo. El que puede tumba al otro y se acabó el cuento y después posa de altruista. Hasta la prostituta más descarada posa de dama recatada. Aquí a una nación le clavan el cuchillo hasta el alma, la arruinan, pero todo en nombre del progreso, la libertad y la democracia.

Sí es privatización, y a menos precio

La privatización de la Refinería de Cartagena era absolutamente innecesaria. Ecopetrol tiene los recursos de sobra para atender ese negocio, que es excelente, y sin embargo se privatizó. ¿Por qué? En beneficio de las trasnacionales. Los precios de la gasolina están subiendo porque también está aprobado privatizar la importación de los combustibles, que no se puede hacer si no se igualan antes los precios internos con los externos. Y ya esta acordado que Ecopetrol tendrá que prestar sus poliductos y sus tanques de almacenamiento para esa importación. Consta en el primer Plan de Desarrollo de Uribe. Estas son las realidades de las que estamos hablando. Que tal el negocito del etanol, con el que el anterior ministro de Minas lucró de manera directa a su familia. Aquí me dice el senador Serrano que hoy estamos pagando etanol a cien dólares el barril o a más de cien dólares, a ciento cuatro, creo que es la cifra exacta. Y no pasa nada. Anteayer nos informaba el señor ministro que Ecopetrol va a invertir 23 millones de dólares montando una refinería para biocombustibles en el Magdalena Medio, y yo pregunto: por qué no la monta la empresa privada. O es que es tan mal negocio que no la puede montar y por eso se la van a cargar a Ecopetrol. Pero si es mal negocio, díganoslo de frente y con franqueza, señor ministro, y aquí miramos las cifras. No nos van a seguir con el cuento de que por amor al medio ambiente los colombianos vamos a pagar los combustibles más caros del mundo, etanol a cien dólares el barril, cuando en Brasil vale cuarenta. Y nos van a tener además que decir a cómo va a venderse el barril de biodiesel, ¿a doscientos dólares, para que en el negocio se enchapen en oro tres o cuatro? Todo en la lógica de la plutocracia.

Repito que no me opongo a que haya quien gane plata, pero no sacrificando el interés nacional, ni arruinando el país, ni empobreciendo más a los colombianos. Y lo digo con toda la autoridad. En Europa, Japón y Estados Unidos están en el capitalismo desarrollado y ganan plata, pero allá la pobreza es del orden del diez por ciento, mientras que aquí es del sesenta por ciento. Quienes mandan en Colombia me tienen que explicar por qué en otros países del mundo los que se enriquecen generan algún grado de progreso y reducen la pobreza, no digamos que a niveles aceptables pero por lo menos en las proporciones que acabo de mencionar, mientras que aquí los monopolistas solo se pueden enriquecer manteniendo en la pobreza al 60 por ciento de la población.

El doctor Yanovich y el presidente Uribe varias veces negaron, como san Pedro, que fueran a privatizar a Ecopetrol. Ya ni sé cuántas veces le dije yo a Yanovich, esa medida es de privatización y esa otra también, y él me dijo no, senador Robledo, está viendo visiones, nosotros no vamos a privatizar nada. Bueno, ahí está, la privatizaron. Firmaron incluso con la USO un acta en que el gobierno se comprometía a no privatizar a Ecopetrol. Pues está en eso, después de haber engañado a esta Comisión no sé cuántas veces. Me da la impresión de que a algunos tampoco les importa que el gobierno venga y engañe a la Comisión, porque no produce ningún efecto.

¿Es o no privatización? Claro que sí. No es serio aducir que no es privatización. No voy a volver a leer, ya lo hice en un debate anterior, jefes, al doctor Armando Montenegro, jefe de la privatización en Colombia, ganador de harta plata por cuenta de las privatizaciones, cuando tiene que aceptar que si Ecopetrol vende una sola acción cambia por completo la lógica de la empresa y queda en lo fundamental privatizada. No podrá seguir operando con la lógica de empresa estatal, porque una sola acción le cambia su carácter y la convierte en un vulgar negocio en el que ganan los unos y en el que pierden los otros.

Se me discute que es a menos precio la privatización. Sí, es a menos precio. Todas han sido a menos precio. Voy a dar datos. TermoCartagena: la recibió el Ministerio de Hacienda en 154 millones de dólares y la ferió por 15. TermoTasajero: la nación la tasó en 130 millones de dólares y se ferió por 30. La mitad de la Empresa de Energía de Bogota se vendió por 2.100, pero ya le sacaron capital por 850 millones de dólares, o sea, que el tumbado ahí tuvo una vuelta, pero fue evidente. Las acciones de Emtelsa en Manizales: las primeras se feriaron a 943 pesos y un mes después se vendieron a 3.141 pesos. ¿Por qué se vendieron tan baratas? Porque se robaron la plata, así de simple, y la compró algún cacao de este país, de esos que son respetabilísimos. El fenómeno no se da solo aquí en Colombia. Tengo datos de Inglaterra, Argentina y México. Sobre la privatización de ISA, Álvaro Uribe Vélez, el jefe de la mayoría uribista, dijo en la revista Dinero que debía valer 737 millones de dólares y la enajenaron en 346. Y entonces, al jefe de esa empresa, al que dejó tumbar el patrimonio de la nación en semejante proporción, nos lo traen como el gran sabio de presidente de Ecopetrol. ¡Cómo es eso! Ya se anticipa cómo va a ser el negocio de la privatización de Ecopetrol.

Una pregunta, señor ministro: ¿qué es lo que van a vender? Porque ustedes en un documento que repartieron están hablando de vender el 20 por ciento de las acciones con derecho a voto, pero, ojo, señores uribistas que se disponen a aprobarlo. Es un asunto técnico de cuidado. Cuando se habla del 20 por ciento, ¿de qué estamos hablando? ¿De todas las acciones o solo de las acciones con derecho a voto? El documento que le repartieron a la Cámara dice que es de las acciones con derecho a voto, pero eso cambia el asunto por completo. Por ejemplo, en la petrolera brasileña, el Estado tiene el 55 por ciento de las acciones con derecho a voto, pero apenas el 32 por ciento del total de las acciones. El Estado funciona en beneficio de la ganancia de la empresa privada.

Ecopetrol tiene con qué

¿Por qué privatizar? Que es que no hay plata, se nos arguye, que es que se necesita autonomía técnica y financiera. Eso es paja. No hay autonomía técnica y financiera porque el Fondo Monetario Internacional no la permite. Ese es todo el problema, perfectamente documentado. Es clarísimo que Ecopetrol no gasta de lo que tiene en TES ni de lo que tiene en el FAEP, ni se endeuda en el mercado internacional, no porque no pueda, sino porque el Fondo Monetario Internacional no lo permite. Y el gobierno de Álvaro Uribe Vélez se somete al Fondo Monetario Internacional y así se configura el crimen perfecto. Las políticas del Fondo estrangulan a Ecopetrol. Pero la solución al estrangulamiento de Ecopetrol no es la independencia frente al Fondo, sino la privatización de la empresa, precisamente lo que pretenden imponer los dueños del Fondo Monetario Internacional. Ese es el fondo del asunto.

Además, ayer explicaba en la prensa el doctor Eduardo Sarmiento Palacio que la privatización de Ecopetrol es una manera de evadir el problema fiscal del país y otorgarle al gobierno más recursos para gastar en clientelismo sin tener que darle la cara a la nación. Este es un aspecto también de la privatización.

La solución al problema de Ecopetrol salta a la vista. La autonomía presupuestal y financiera. La USO la ha venido exigiendo desde hace años, pues con ella la empresa adquiere la posibilidad de invertir todo lo que requiere. De los 17 mil millones de dólares que Ecopetrol le ha transferido a la nación por todo concepto en los últimos ocho años, apenas el 2 por ciento se ha invertido en exploración. En otros términos, a la empresa no la dejan operar, porque el juego es que no opere para que las trasnacionales se puedan quedar con el negocio. Es así de simple.

La discusión sobre el capital extranjero se está dando desde 1900. Aquí lo que nos han dicho hasta la saciedad es que si Colombia se pliega al capital extranjero, el país progresa. Les doy una cifra poco conocida en Colombia, y concluyo. En 1900, el ingreso pér capita colombiano era cinco veces menor que el de Estados Unidos, o sea, los gringos eran cinco veces más ricos que los colombianos. Ajustamos un siglo dedicados a supuestamente arreglar el país por la vía de la inversión extranjera y del endeudamiento externo. Y les cuento, hoy, un siglo después, la diferencia es que ellos son 21 veces más ricos que nosotros. Este es mi alegato. Por la vía de la política predominante en Colombia durante todo un siglo, pero especialmente en los últimos años, Colombia es cada vez más pobre con respecto a Estados Unidos. La cifra es elocuente, cinco contra veintiuna veces. Brecha que va a ahondar el TLC, Y si hiciéramos el análisis de lo tecnológico, sí que dan ganas de llorar, porque la diferencia es cada vez mayor. Entonces, insistimos en que este proyecto de ley se debe hundir.

A Ecopetrol se le deben hacer las modificaciones administrativas, técnicas y de todo orden que sean necesarias para que la empresa opere al máximo, como debe operar. Pero operando como lo ha dicho la mayoría del gobierno, Colombia va camino, inexorable, de perder la autosuficiencia petrolera. Este ya es un hecho, es más, esta fórmula que están haciendo, y lo sabe el señor ministro de Hacienda, no resuelve el problema. Entonces ratificamos aquí nuestro voto en contra del proyecto.

 
 
(*) Senador de la República de Colombia.
Gentileza de la oficina de Prensa del Senador Jorge Enrique Robledo. / MOIR
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