Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
ARGENTINA

Una nueva ley de radiodifusión es dar paso a lo más maravilloso que tenemos, "que es la voz del pueblo argentino"

"Dejad que florezcan cien flores en la pradera", Mao Tse Tung
Por Juan de Dios Romero (*)

Artículos de Juan de Dios Romero editados en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 28/11/08.- Desde hace más de medio siglo el sistema comunicacional de Argentina deviene cada vez más infame y atenta contra una nación posible, es sin duda alguna uno de los instrumento de dominación del pueblo argentino, de la devaluación y menosprecio de su trabajo y censura de su talento y mejores esfuerzos. La posibilidad de construir una nueva ley de radiodifusión será lo mismo si no se logra construir con ella lo que una nación libre y soberana pretende, ser dueña de su propio destino, destruir el monopolio de la interpretación del espíritu y expresión del pueblo por parte de los dueños del dial, las tecnologías y las frecuencias, todo lo cual tampoco es de ellos.

El problema de la concentración de los medios de comunicación, no es esa realidad en si misma el problema central, sino sus seguros efectos; porque todos los así concentrados llegan a expresar, a decir, solo lo mismo con diferencias de tonalidades vanas y, eso la gente no lo necesita, sino que la esclaviza y somete a una visión unidimensional de la vida y su destino y, es una forma de sometimiento que no difiere mucho en sus consecuencias con la condena a una planificada ausencia de destino, el destino de poder "ser"; es decir; es un crimen moral con consecuencias materiales y sociales con la ayuda de toda la parafernalia tecnológica cuyos vendedores quieren vender todo a un solo comprador que es el dueño de la concentración que repartirá a esas cosas como el convenga a él y sus socios circunstanciales.- y, esta realidad concentradora es subversiva en cuanto subvierte la natural inclinación de las personas a construirse como se lo proponen y sin daño a otros.

Esta actitud subversiva es entonces contrarrevolucionaria, hiere cualquier intento de construcción de acceso a la verdad y la justicia y, la tecnología pierde así la apariencia de neutralidad con la que pretenden vestirla sus diseñadores y promotores, cómplices del concentrador de difusores de lo que "es posible" y de lo que "no es posible" para todos sin importar si "lo posible" es justo o injusto.

En el camino de obtenerse el inicio de construcción de una ley de radiodifusión que sea útil para la creación de valores que necesitamos en éste siglo, como comunidad, pueblo y nación, es estado que se verifique como ausente se suicida.

Este uno de los pocos ítems de la cultura en la que una discusión respecto a una nueva ley es más importante que la destinada a ser destruida; porque ese camino es una revolución desde el núcleo cultural en construcción de la nación.

(*) Abogado y Técnico en la Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC).