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GOBIERNOS LOCALES / PROV. DE RÍO NEGRO

Consulta Popular

Por Matías Rulli (*) Correo

Rebanadas de Realidad - Viedma, 19/10/06.- En la última sesión del Concejo Deliberante se aprobó por mayoría la ordenanza para reglamentar el mecanismo de consulta popular previsto en el artículo 102 de la Carta Orgánica Municipal. Tal reglamentación, así como la de Audiencia Pública e Iniciativa Popular, era una deuda importante que el órgano legisferante de nuestra ciudad tenía.

Este instituto es un exponente de lo que la mayoría de la doctrina llama mecanismos de democracia directa, aunque algunos autores (posición a la que adherimos), siguiendo a Maurice Duverger, lo conceptúan de democracia semi-directa, ya que como bien dice el notable politólogo francés este instrumento opera dentro de sistemas representativos.

Para entender la instauración de este mecanismo en nuestro sistema debemos centrarnos en el concepto de democracia, tanto en su expresión ideal como en su real aplicación. Se ha desarrollado en el transcurso de la historia lo que se ha llamado la "democracia directa" y la "democracia representativa".

La democracia directa, por definición es una forma de gobierno en la cual el pueblo participa de manera continua en el ejercicio directo del poder (Giovanni Sartori). Lo cierto es que tal sistema se ha practicado en la famosa Atenas favorecido por su importante desarrollo y la homogeneidad de su comunidad (Siglo V a.c.) y, actualmente, se practica en poblados muy pequeños de los cantones suizos.

A su vez, la democracia representativa, según la definición dada por Sartori, es una "democracia indirecta en la que el pueblo no gobierna pero elige representantes que lo gobiernen". Sistema que ante el crecimiento de las comunidades fue ampliamente aceptado.

Ante la defraudación de las expectativas depositadas por la comunidad representada en sus representantes, dado que estos últimos tomaban decisiones diametralmente opuestas a las pretendidas, comenzó a tomar forma la participación directa del pueblo en el proceso de formación de las decisiones públicas lográndose así una democracia representativa atemperada con mecanismos de democracia directa o semi-directa (según la posición que adoptemos). En tal sentido, se enmarcan la consulta popular, la iniciativa popular y la revocatoria de mandato.

El proyecto aprobado

El artículo 102 de la Carta Orgánica Municipal indica: "El Gobierno municipal podrá consultar al electorado sobre asuntos que, por su importancia excepcional, magnitud o sorpresividad, puedan afectar la convivencia municipal. Tales consultas se resolverán por Ordenanza. Sólo tendrán carácter vinculante cuando así lo establezca la convocatoria, en cuyo caso requerirá el voto de los dos tercios (2/3) del total de los miembros del Concejo Deliberante".

El proyecto aprobado, en su articulado, diferencia que la consulta popular puede tener carácter vinculante o no vinculante y ser promovida por cualquiera de los tres poderes. Y especifica bien como se realizará dicha consulta en sus dos acepciones.

Asimismo, respeta la idea global plasmada por los constituyentes en nuestra Carta Orgánica, ya que incluye la posibilidad de que los electores puedan promover consulta popular presentando un proyecto de ordenanza avalado con la firma del diez por ciento (10 %) del padrón electoral.

Finalmente, es preciso destacar que el Concejo Deliberante ha reservado para sí la convocatoria a Consulta Popular a través de una ordenanza. Esto es un acierto importante de nuestros concejales, por cuanto de esta manera se evita que a través de la ilusión de hacer creer partícipe a los electores de la decisiones públicas (votando por SI o NO, mas o menos regularmente), se manipule y se concentre el poder en el ejecutivo.

(*) Miembro de la Unión Iberoamericana de Municipalistas
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