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Rebanadas
de Realidad
- Viedma, 14/04/08.-
En
esta semana que pasó se instaló fuertemente el debate sobre la seguridad.
Los hechos delictivos que se sucedieron en los últimos días fueron disparadores
automáticos y provocaron la reacción tanto del gobierno municipal como
del gobierno provincial. Las autoridades conocen la debilidad en la cuestión,
la problemática está instalada en toda la provincia y especialmente en
la capital.
Son
concientes que carecen de una estrategia para abordar el tema, ello no
quiere decir que no haya habido acciones o continuidad en las acciones,
sino simplemente que se hace una y otra vez lo mismo sin evaluar su utilidad
real. Se suma el hecho de que el jefe de policía rionegrino, Victor Cufre,
está fuertemente cuestionado a punto tal que el apoyo al funcionario está
en franco descenso.
En
otra oportunidad hemos destacado que la inseguridad se manifiesta en al
menos dos planos diferentes: un primer plano, referido a la idea de la
inseguridad como resultado de la existencia de crimen y delincuencia en
la vida diaria; y un segundo plano, que es la inseguridad como sentimiento
o sensación. Por ende, reconoce un aspecto objetivo y otro subjetivo.
Desde
el gobierno provincial sólo se intenta ver el aspecto subjetivo sin comprender
que la minimización genera desconfianza dado que la ciudadanía juzga como
falsos los informes oficiales y por ende no cree en lo que las autoridades
indican. A la vez, se instala en las autoridades cuestionadas un aspecto
paranoico, ya que creen ver activismo político en aquellas acciones en
donde la ciudadanía se reúne a debatir, protestar, demandar y buscar soluciones.
La desconfianza mutua es muy corrosiva, sobre todo en esta área, ya que
impide que la ciudadanía y las autoridades unan fuerzas contra el delito.
En
el contexto complejo actual es preciso plantear una estrategia multifacética
buscando restablecer los lazos de confianza entre la comunidad y la policía,
con el fin de coordinar la acción conjunta para la prevención de conductas
delictivas. Para ello es fundamental generar un cambio en la cultura institucional
policial (jerárquica y militarizada), ya que distintas experiencias exitosas
indican que la resistencia de la policía al cambio es justamente uno los
principales obstáculos para lograr políticas exitosas de prevención. Asimismo,
es preciso asegurar la representatividad de toda la comunidad en el Consejo
de Seguridad Local y desalentar la estigmatización, el problema de la
seguridad ciudadana es un tema que involucra a todos. Es más, el fin de
las políticas de seguridad no es la protección de una parte a costa de
la marginalización y criminalización de otras, sino la integración y la
construcción férrea de pautas de convivencia comunes.
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