Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
PROVINCIA DE RÍO NEGRO, ARGENTINA

La seguridad en la agenda municipal

Por Matías Rulli (*) Correo

Rebanadas de Realidad - Viedma, 14/04/08.- En esta semana que pasó se instaló fuertemente el debate sobre la seguridad. Los hechos delictivos que se sucedieron en los últimos días fueron disparadores automáticos y provocaron la reacción tanto del gobierno municipal como del gobierno provincial. Las autoridades conocen la debilidad en la cuestión, la problemática está instalada en toda la provincia y especialmente en la capital.

Son concientes que carecen de una estrategia para abordar el tema, ello no quiere decir que no haya habido acciones o continuidad en las acciones, sino simplemente que se hace una y otra vez lo mismo sin evaluar su utilidad real. Se suma el hecho de que el jefe de policía rionegrino, Victor Cufre, está fuertemente cuestionado a punto tal que el apoyo al funcionario está en franco descenso.

En otra oportunidad hemos destacado que la inseguridad se manifiesta en al menos dos planos diferentes: un primer plano, referido a la idea de la inseguridad como resultado de la existencia de crimen y delincuencia en la vida diaria; y un segundo plano, que es la inseguridad como sentimiento o sensación. Por ende, reconoce un aspecto objetivo y otro subjetivo.

Desde el gobierno provincial sólo se intenta ver el aspecto subjetivo sin comprender que la minimización genera desconfianza dado que la ciudadanía juzga como falsos los informes oficiales y por ende no cree en lo que las autoridades indican. A la vez, se instala en las autoridades cuestionadas un aspecto paranoico, ya que creen ver activismo político en aquellas acciones en donde la ciudadanía se reúne a debatir, protestar, demandar y buscar soluciones. La desconfianza mutua es muy corrosiva, sobre todo en esta área, ya que impide que la ciudadanía y las autoridades unan fuerzas contra el delito.

En el contexto complejo actual es preciso plantear una estrategia multifacética buscando restablecer los lazos de confianza entre la comunidad y la policía, con el fin de coordinar la acción conjunta para la prevención de conductas delictivas. Para ello es fundamental generar un cambio en la cultura institucional policial (jerárquica y militarizada), ya que distintas experiencias exitosas indican que la resistencia de la policía al cambio es justamente uno los principales obstáculos para lograr políticas exitosas de prevención. Asimismo, es preciso asegurar la representatividad de toda la comunidad en el Consejo de Seguridad Local y desalentar la estigmatización, el problema de la seguridad ciudadana es un tema que involucra a todos. Es más, el fin de las políticas de seguridad no es la protección de una parte a costa de la marginalización y criminalización de otras, sino la integración y la construcción férrea de pautas de convivencia comunes.

(*) Miembro de la Unión Iberoamericana de Municipalistas
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