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Rebanadas
de Realidad
- Viedma, 08/10/08.-
Los
municipios administran el ámbito territorial que le es propio y de allí
parte la necesidad de preservación ambiental, por ello es que, más allá
de discusiones dogmáticas sobre sus competencias, deben necesariamente
involucrarse en la temática desplegando políticas públicas tendientes
a lograr un desarrollo sostenible, compatible con el desarrollo económico
e industrial de las ciudades. Más aún si comprendemos que el derecho
a un medio ambiento sano es un autentico derecho, vinculado con el derecho
a la vida y a la salud, y no una concepción estética, ética o una moda.
La
incorporación de la temática ambiental en el municipio requiere una
mirada jurisdiccional abarcativa dado que es un proceso que incluye
política, administración y legislación de dicho espacio. De allí que
muchos gobiernos locales comiencen a impulsar la institucionalización
de la Gestión Ambiental Local constituyendo así un ámbito de decisión,
planificación y control, con independencia de otras dependencias del
gobierno y con agenda propia, convirtiendo la temática en eje transversal
de las políticas municipales, articulada y coordinada con las políticas
que se desarrollan a nivel provincial y nacional.
La
gestión ambiental municipal supone el proceso de dirigir y conducir
los recursos humanos, técnicos y financieros del municipio con el fin
de lograr una adecuada calidad de vida, previniendo o mitigando los
problemas ambientales. Se concibe como el conjunto de acciones que se
realizan desde el municipio para garantizar la posibilidad de que generaciones
actuales y futuras puedan satisfacer sus necesidades humanas integrales.
Se constituye, además, en la instancia encargada de desarrollar canales
adecuados de participación ciudadana y de acceso a la información ambiental.
La
gestión ambiental municipal depende en gran medida de la voluntad política
y los recursos que se destinen a desarrollar la temática. Pero depende
también de la decisión de los ciudadanos a involucrarnos, de pasar de
la denuncia a la elaboración de propuestas concretas, viables y comprometidas
con la gestión local pues la participación constituye un aspecto estructural
y permanente dentro de las políticas de gestión ambiental, confiriendo
legitimidad y sostenibilidad.
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