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Rebanadas
de Realidad
- Viedma, 06/09/09.-
La
Carta Orgánica de Viedma en el artículo 18 señala: "Vivienda. El Municipio
procura la obtención de una vivienda digna para todos los habitantes,
promoviendo el máximo despliegue de su propio esfuerzo y de la solidaridad
comunitaria, respetando los usos, costumbres y tecnologías locales y
coordinando las acciones respectivas con organismos nacionales y provinciales".
Actualmente
esa definición, derecho a la vivienda digna, ha quedado subsumida dentro
de otra más amplia como es el derecho a la ciudad. Jordi Borja destaca:
"La tipología de derechos simples heredados por la tradición democrática,
tanto liberal como socialista, del siglo XVIII, es insuficiente para
dar respuesta a las demandas de nuestra época" y resalta que hoy nos
encontramos ante "un sistema de derechos y deberes complejos".
Indica
que del derecho a la vivienda hemos avanzado hacia el derecho a la ciudad,
pues ya no es suficiente con promover viviendas sociales, ya que puede
ser una forma de fabricar áreas de marginalidad, sino que hay que hacerlas
integradas en el tejido urbano, accesibles, visibles y comunicadas.
El derecho a la ciudad incluye el derecho a un trabajo digno, el acceso
a bienes básicos como el agua, la electricidad, la salud y la educación,
para ejercer el pleno disfrute de la ciudadanía. Obviamente el derecho
a la ciudad supone el civismo y la tolerancia en el espacio público.
El
derecho a la ciudad, como vemos, es más amplio que proporcionar infraestructuras
o edificar viviendas, tiene que ver con una ciudad que integra sociedades
cada vez más heterogéneas.
Asistimos
a un tiempo de cambios, en el cual debemos pensar la ciudad desde lo
colectivo y donde el municipio debe recuperar el protagonismo y liderazgo
en la construcción. Pensar una planificación urbana desde la premisa
que no es el proyecto o modelo quien integra sino que es la ciudad.
Promoviendo viviendas proyectadas para vivir y convivir, con espacio
público de calidad y buscando que la ciudadanía lo identifique como
principio de lo colectivo.
Recoger
el derecho a la ciudad en la Carta Orgánica Municipal implica mayores
competencias para el municipio y le otorga mayor entidad a un tema complejo
y actual.
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