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La lucha cotidiana de Viviane, enfermera y militante para los derechos de la mujer en Haití

El próximo 8 de marzo, la agrupación Global Unions, compuesta por la CIOSL y las federaciones sindicales internacionales, vuelve a lanzar su campaña plurianual en pro de la sindicalización de las mujeres. Titulada "Sindicatos para las mujeres, mujeres para los sindicatos", este año esta campaña toma principalmente como blanco a las mujeres de la economía informal y a las de las zonas francas de exportación. El objetivo es lograr que las trabajadoras no protegidas puedan defender mejor sus derechos, en nombre del principio de solidaridad y del futuro del movimiento sindical en general.
Por Jacky Delorme
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Rebanadas de Realidad - Bruselas, 9 de marzo de 2004 (La CIOSL EnLínea): Hace nada más que dos semanas, una misión sindical internacional de alto nivel, encabezada por la CIOSL y por su organización regional interamericana ORIT, estuvo en Haití para solidarizarse con los haitianos y haitianas víctimas de graves violaciones de sus derechos humanos y sindicales. En Primer Plano - Entrevista a Viviane Pierre, enfermera y coordinadora adjunta de la Red Nacional de Mujeres (RENAFANM). Afiliada a la Coordinadora Sindical Haitiana, la red RENAFANM lucha contra las discriminaciones y la violencia que sufren las mujeres en Haití, como así también por mejorar la situación socioeconómica de estas últimas dentro del marco de la lucha global por el cambio de poder en Haití.

¿Cómo puede en este momento, alguien que no pertenezca a las clases acomodadas, combinar trabajo, vida familiar y las actividades de militante feminista que toman tanto tiempo?

Es una lucha cotidiana. Tengo 40 años y hace 18 que estoy casada. Tengo cuatro hijos, uno de los cuales es adoptado. Vivo y trabajo como enfermera de salud comunitaria en el barrio de Carrefour de Puerto Príncipe. Mi marido trabaja como agente de seguridad y gana 3.000 gourdes por mes (ndlr: 1 euro = alrededor de 42 gourdes). Yo creé mi propio centro de salud con un compañero. Mis ingresos varían mucho. Hay días en que no tengo a nadie que atender, otros, llevo a cabo unas veinte consultas. Eso representa unos 1.000 gourdes por día, pero realmente tiene que ser un muy buen día. No obstante, a pesar de todas las dificultades, no tengo de qué quejarme, cuando comparo mi situación a la de la mayoría de la población.

Antes, con 100 gourdes, solía poder comprar lo necesario para la casa y alimentar a mi familia durante una semana. Hoy en día, con la inflación galopante, esa cantidad ya no es nada. Mi marido gasta entre 30 y 50 gourdes por día nada más que en tap tap (ndlr: camioneta pequeña que se utiliza como transporte público). Hay días en que regreso a casa recién a las 23. Eso no me gusta. A partir del momento en que cae la noche, la ciudad se hace muy peligrosa. En lo referente a los gastos de escolaridad de mis cuatro hijos, tenemos que pagar en total 9.350 gourdes al principio del año y luego 1.500 por mes. Mi hija adoptiva tiene 13 años pero tiene un gran retraso escolar. Antes de que la adoptara no había ido nunca a la escuela. Eso fue hace cinco años, durante una campaña de vacunación de RENAFANM en la región de Furcy, al sur de Puerto Príncipe. Su madre acababa de morir y su padre, un campesino pobre, no tenía recursos. Todo aumenta sin cesar: la comida pero también la atención médica. No es entonces causalidad que la gente venga a hacerse atender por mí en lugar de ir a ver a un médico.

Se habla mucho de los zinglindos, esos bandidos que roban y matan sin escrúpulos, como así también de los chimères, ejecutores de los trabajos sucios del poder. Pero ¿no son ellos mismos víctimas en cierta forma?

Por supuesto, casi todos son niños perdidos. La pobreza alcanza tal nivel que origina enormes dificultades cotidianas: el trabajo infantil, la prostitución, la delincuencia juvenil e inclusive los asesinatos están relacionados con esta miseria.

Háblenos de RENAFANM y de sus actividades...

RENAFANM nació hace cinco años a partir de un grupo de diez mujeres. Hoy en día tenemos 2.300 miembros. El primer objetivo es luchar contra la discriminación y la violencia que sufren demasiado a menudo las mujeres haitianas inclusive en las secciones locales. Queremos asimismo cambiar la situación socioeconómica de las mujeres que viven en los barrios marginales y en las zonas rurales. Gracias a un enorme trabajo llevado a cabo en el terreno, consistente en escuchar y sensibilizar a las personas, pudimos recoger algunos frutos. Tenemos ahora comités en los nueve departamentos del país. Llevamos a cabo todo tipo de actividades: alfabetización, salud, medio ambiente, cocina, costura, etc. Intentamos asimismo que las mujeres efectúen aportes a cajas populares. Gourde tras gourde van comprendiendo el significado de los microcréditos, es decir, de la solidaridad entre ellas. Hacemos sesiones de información en los cursos donde explicamos como criar a los niños, a todos los niños, haciendo hincapié en los derechos de los pequeños que efectúan las tareas domésticas, es decir, la educación, la salud y el esparcimiento. Queremos a toda costa evitar que las mujeres que están afiliadas a nuestra red recurran a la práctica de servidumbre infantil. No es cosa fácil. En la ciudad, las mujeres trabajan en el sector informal. Esos pequeños oficios las obligan a estar fuera de sus casas durante muchas horas. Pueden verse tentadas de recurrir a una mano de obra gratuita. En resumidas cuentas, luchamos por el cambio. Éste pasa por la política y por la partida de Aristide. RENAFANM forma parte del grupo de las 184, es decir, de la sociedad civil que preconiza un nuevo contrato social para el país, y participa activamente en todas las manifestaciones.

Gentileza del Departamento de Prensa de la CIOSL.
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