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Sindicalizar a las mujeres del Magreb para contrarrestar los males de la mundialización

Por Anne Renaut
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Rebanadas de Realidad - Bruselas, viernes 8 de marzo de 2004 (La CIOSL EnLínea): La CIOSL y la agrupación sindical Global Unions iniciarán en enero de 2004 una campaña de dos años de duración para sindicalizar a las mujeres del Magreb, Marruecos y Argelia, como así también de Mauritania, donde las mujeres fueron las primeras afectadas por los planes de ajuste estructural impuestos por el FMI (*).

Es la primera vez que la CIOSL organiza una acción de tanta duración entre las mujeres de esos países y lo hace dentro del marco de su campaña mundial titulada "los sindicatos para las mujeres, mujeres para los sindicatos".

La traducción, en árabe, del manual de la campaña de sindicalización de la CIOSL servirá de base para las actividades organizadas. El principal objetivo de esta campaña es aumentar en un 5 por ciento el índice de afiliación de las mujeres, apuntando la actividad este año a las trabajadoras de la economía informal y de las zonas francas.

Primer plano de Amal El Amri, funcionario del comité de mujeres de la UMT (Unión Marroquí del Trabajo). Amal El Amri subraya la necesidad de afiliar mujeres a la UMT para combatir la disminución de la cantidad de afiliados y para proteger a las mujeres de los estragos causados por la mundialización económica.

1/¿Por qué decidió la UMT iniciar esta campaña?

Aumentar la cantidad de mujeres afiliadas a sindicatos es algo que se inscribe en la línea de las recomendaciones y prioridades de la CIOSL. Entre los 306.000 afiliados de la UMT hay nada más que un 12 por ciento de mujeres. Además, durante los últimos años comenzó a observarse que está disminuyendo la cantidad de miembros, incluidas las mujeres.

Las razones para abandonar la afiliación deben buscarse en los problemas culturales, aun cuando los mismos no son determinantes. Muchas mujeres obligadas a entrar en el mercado laboral para mejorar sus ingresos lo abandonan fácilmente cuando se casan o tienen hijos. No obstante, ése es un fenómeno marginal.

Las razones determinantes están vinculadas a la mundialización económica, que se manifiesta en la precariedad del empleo. Se observan muchos despidos colectivos y cierres de fábricas que no pueden hacer frente a la competencia. Eso lleva a que se desarrollen formas atípicas de trabajo que nos resulta difícil sindicalizar: el trabajo a tiempo parcial, el trabajo temporero, el fenómeno de la subcontratación.

En Marruecos existe también un gran problema de derechos sindicales. En los sectores más sindicalizados, en la práctica no se reconocen los derechos sindicales. A partir del momento en que se forma un sindicato en una empresa, sus funcionarios pueden ser despedidos. De allí que las mujeres teman afiliarse a sindicatos.

Ahora será necesario remediar esa disminución de la membresía. Nos hemos fijado como objetivo aumentar un 5 por ciento la cantidad de mujeres afiliadas desde el comienzo hasta el fin de nuestra acción, al cabo de dos años.

2/ ¿Tratará este año la campaña sobre la economía informal en las zonas francas? ¿Qué realidades implica eso en Marruecos?

En Marruecos el fenómeno de la economía informal no es algo cerrado o limitado. Por el contrario, va desde el trabajo no reconocido, como el trabajo doméstico, pasando por el trabajo en las plantaciones agrícolas -lisa y llanamente informal- hasta sectores que los poderes públicos no contemplan porque se dan en locales cerrados, donde hay trabajadores que viven en la ilegalidad, por ejemplo, en el ámbito textil. Existen entonces unidades de producción semiformales donde los empleados no se declaran a la seguridad social, donde éstos no tienen permiso de trabajo ni perciben el salario mínimo.

Si se habla de una definición amplia de la economía informal, la cantidad de marroquíes que trabajan en ella asciende a un 60 por ciento.

En Marruecos comienzan a desarrollarse las zonas francas. Hay unidades de producción donde se trabaja al margen de la legalidad, en Tánger, Casablanca, en todas las ciudades, en el ámbito agroalimentario y en el textil. No son unidades grandes de producción pero este fenómeno podría adquirir mayor magnitud con los traslados y con el desarrollo de la subcontratación. Todas las empresas buscan mano de obra más barata. Esas empresas hacen trampa en lo concerniente a los derechos laborales porque no declaran a sus empleados, no les pagan el salario mínimo y esos trabajadores no tienen ningún tipo de seguridad.

3/ ¿Qué acciones piensa llevar a cabo la UMT en esta campaña?

Llevaremos a cabo acciones para sensibilizar a las mujeres con respecto a la necesidad de afiliarse a sindicatos como medio para reforzar su poder. Estableceremos estrategias de afiliación, llevaremos a cabo sesiones de formación y formaremos grupos de trabajo para la campaña, a los que dotaremos de instrumentos para dirigirse a los sectores con gran concentración de mano de obra femenina. Se trata de trabajo en el terreno.

En el seno de las estructuras sindicales, llevaremos a cabo un trabajo de formación para determinar los obstáculos que impiden a las mujeres afiliarse a los sindicatos y para elegir también mujeres que asuman responsabilidades en los sindicatos de base, las federaciones y el nivel central. Haremos también cursos de formación para reforzar su capacidad de negociación y dinamizar los comités de mujeres ya existentes o crear otros.

Entre los obstáculos existen problemas vinculados a la cultura, a la mentalidad. Muchas mujeres consideran todavía que el sindicato es un área masculina. Existe además el problema de las dobles tareas. Las mujeres de Marruecos hacen todo, trabajan fuera de la casa para mejorar los ingresos pero también trabajan en la casa llevando a cabo las tareas domésticas y ocupándose de la educación de los niños. Hay que contar también con la presión de los empleadores, el temor del despido y el problema de ejercer el derecho sindical en general.

Es necesario entonces hacer tomar conciencia a las mujeres de todos esos problemas e intentar aportarles las respuestas adecuadas. También debemos ocuparnos de revalorizar la imagen del sindicato.

Les decimos a las mujeres que cuando se afilian juntas, masivamente, a un sindicato, al empleador no le queda más alternativa que terminar por ceder ya que no puede despedir a todo el mundo al mismo tiempo.

En Rabat, el comité de mujeres consiguió sindicalizar a las trabajadoras del textil y en Casablanca, el comité regional de mujeres está compuesto por muchas trabajadoras del sector privado. Ahora hace falta generalizar esas experiencias.

4/ ¿Cómo piensan sindicalizar a las mujeres de la economía informal?

Pensamos llevar a cabo el trabajo en el terreno del que le hablé. La UMT participó asimismo en la redacción del nuevo código laboral, que fue promulgado el pasado 8 de diciembre y que contiene disposiciones para luchar contra la informalización del trabajo y para armonizar la legislación laboral con los convenios internacionales de la OIT, como el convenio sobre la maternidad y la edad mínima. Hoy en día, estamos en la etapa de redacción de los decretos de aplicación.

También hemos hecho que pasaran a ser obligatorias muchas disposiciones sobre los accidentes de trabajo y sobre declarar a los trabajadores a la seguridad social. Hemos abogado para que se refuerce el papel de las inspecciones del trabajo porque el problema no radica en la existencia de las leyes sino en su aplicación.

También hemos fomentado las negociaciones colectivas. Es únicamente a través de la negociación que se conseguirá que se tome en cuenta la situación de las mujeres en los distintos sectores. Por lo tanto, la negociación sectorial reviste mucha importancia.

5/ ¿Trabaja usted con otras organizaciones?

Trabajamos con las ONG específicamente en lo concerniente a problemas comunes, principalmente cuando respaldamos juntos el Plan de Integración de la Mujer al Desarrollo, con respecto al cual organizamos nuestra Marcha de la Mujer en 2000 en Rabat.

Ahora colaboraremos en el ámbito del trabajo doméstico. En el código laboral es una excepción. Será necesario ahora definir una ley específica.

En efecto, las "sirvientitas" son un fenómeno muy difundido en Marruecos desde que las mujeres pasaron a incorporarse al mercado laboral. Se trata de niñas de medios rurales muy pobres. En el campo se considera a los menores como creadores de ingresos: los varones trabajan en el campo y las niñas como empleadas domésticas. No obstante, el problema no se resolverá simplemente prohibiendo ese trabajo. Es necesario efectuar una labor de fondo y para ello es muy importante contar con la colaboración de las ONG. Es necesario que la obligación de escolaridad se acompañe de medidas concretas. Debemos entonces ayudar a los padres a compensar ese dinero que no se gana, ayudar a subvencionar la educación.

6/ ¿Piensan trabajar con la UGTA de Argelia, que lanza una campaña similar?

¿Por qué no? Ya tenemos programas en común dentro del marco de la USTMA, la Unión Sindical de Trabajadores del Magreb Árabe. Tenemos una posición abierta al respecto.

(*) En Argelia, la UGTA (Unión General de Trabajadores Argelinos), que no dispone de estadísticas en lo concerniente a las mujeres en sus estructuras, piensa concentrar su accionar en las mujeres del sector textil. Muchas de las trabajadoras de ese sector pasaron a la economía informal a raíz de la política de desmantelamiento del sector público y de liberalización de los mercados, emprendidas con los planes de ajuste estructural del FMI en 1994.
En Marruecos, la UMT, que tiene nada más que 12 por ciento de mujeres, también se ve confrontada a los planes de ajuste estructural del FMI, que originaron despidos masivos y el desarrollo de formas atípicas de trabajo, donde las mujeres están mayoritariamente representadas. La UMT llevará a cabo sobre todo acciones en los sectores del textil y del agro alimentario, como así también en los servicios y la industria química.
En Mauritania, la CGTM (Confederación General de Trabajadores de Mauritania), que tiene muy pocas mujeres en sus filas, ha pasado a participar en la lucha contra la pobreza y lanzó una campaña de sindicalización de mujeres en los sectores formales (salud, educación, comercio, agricultura, minas) e informales.
Gentileza del Departamento de Prensa de la CIOSL.
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