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Asia-Pacífico: ¡Más de 350.000 trabajadores despedidos en 2003 por actividades sindicales!

Rebanadas de Realidad - Bruselas, 9 de junio de 2004 (CIOSL EnLínea): El despido continúa siendo la forma de represión más habitual contra los trabajadores de los países de Asia y del Pacífico. Para reprimir la actividad sindical, diversos países, como Camboya y Bangladesh, también utilizan la violencia física, con consecuencias fatales. Mientras que China, Vietnam y Birmania siguen prohibiendo hasta la más mínima asociación independiente de trabajadores, Corea del Sur ha marcado el triste récord de 1.900 sindicalistas detenidos en 2003.

En Asia, los gobiernos tienden muchísimas veces a utilizar sus excedentes de mano de obra barata para atraer inversores extranjeros. El hecho de disponer de esa fuente de trabajadores (aparentemente inagotable) permite que los patrones efectúen despidos masivos cuando les parece conveniente. Los trabajadores que defienden sus derechos a menudo son los primeros a quienes se toma como blanco de tales medidas: En los países de Asia y del Pacífico, la cantidad de trabajadores despedidos por haber defendido sus derechos sindicales alcanzó en 2003 la pasmosa cifra de 353.128. Esos despidos tuvieron lugar principalmente en la India (350.000) pero también en Corea del Sur, Sri Lanka, Turquía, Indonesia, Filipinas y Tailandia, entre otros.

Asesinatos y agresiones

El año 2003 fue especialmente violento para los sindicalistas asiáticos: en diversos países de esa región es frecuente que se utilicen fuerzas antidisturbios y matones para poner término a huelgas y manifestaciones, con consecuencias a veces fatales. El informe anual de la CIOSL menciona principalmente a Bangladesh, donde un trabajador resultó muerto y otros 200 heridos durante la intervención de la policía y de fuerzas paramilitares enviadas a reprimir una manifestación de trabajadores de la confección. El gobierno de Camboya también recurrió a la policía antidisturbios para dispersar una manifestación de trabajadores de la confección de la fábrica Terratex Knitting and Garment, que efectuaban una protesta relacionada con las negociaciones salariales. Diversos manifestantes resultaron heridos y uno de ellos murió durante ese incidente.

Esas mismas autoridades camboyanas nada hicieron para proteger a Chea Vichea, Presidente del sindicato libre de trabajadores del Reino de Camboya, quien durante 2003 había sido amenazado de muerte en reiteradas oportunidades y que fue finalmente asesinado en una calle de Phnom Penh en enero de 2004. En Indonesia, el informe de la CIOSL deplora que se utilicen matones para intimidar a los trabajadores que desean hacer valer sus derechos mientras que en Pakistán, diversos informes hablan de torturas inflingidas a empleados de hospitales para obligarlos a renunciar a su afiliación sindical.

No hay mejoras en Corea del Sur

Numerosos sindicalistas fueron detenidos dentro del marco de la represión de huelgas y de medidas de protesta, principalmente en la India, China y Turquía. En Corea del Sur, a pesar de que asumiera el poder un presidente favorable a los sindicatos, los arrestos de sindicalistas alcanzaron durante el año una cifra récord: más de 1.900. Paralelamente, surgió en ese país una nueva forma de represión sindical: los empleadores entablan juicio por daños y perjuicios a los sindicatos o a sus miembros por las "pérdidas" sufridas durante conflictos laborales. A esta medida se agrega el embargo provisional de los bienes sindicales y la suspensión del pago de salarios.

Sindicatos bajo el yugo de dictaduras

En China se continúa reprimiendo muy duramente hasta el más mínimo intento de acción sindical independiente y los dirigentes sindicales siguen corriendo el riesgo de ser encarcelados. En mayo, Yao Fuxin y Xiao Yungliang fueron condenados por "subversión" a siete y cuatro años de cárcel respectivamente, debido al papel que desempeñaron en la lucha contra la corrupción y el desempleo en Liaoyang. La misma imposibilidad de crear un sindicato independiente se deplora en Corea del Norte, Laos y Vietnam. Por su parte, el régimen militar birmano también persevera en la senda de la represión absoluta de los derechos sindicales, prohibiendo toda organización independiente de trabajadores. La Federación Independiente de Sindicatos de Birmania (FTUB) continúa su accionar en la clandestinidad. En noviembre, tres de sus militantes fueron condenados a muerte. Otros siguen cumpliendo largas condenas de cárcel.

Violaciones de la ley en Tailandia

En Tailandia, los empleadores se libraron a una discriminación antisindical intempestiva, sin vacilar en hostigar y despedir a los dirigentes y miembros de sindicatos, en particular, de la industria alimentaria. El informe de la CIOSL denuncia el asesinato del organizador de una huelga, de nacionalidad birmana, So Lu Win, que trabajaba en Tailandia. La mayoría de los birmanos que trabajan en Tailandia se arriesgan a ser objeto de graves formas de represión cuando intentan hacer valer sus derechos.

Zonas francas, zonas exentas de derechos

Las zonas francas de exportación (ZFE) siguen siendo territorios especialmente hostiles para los sindicalistas, principalmente en Bangladesh, Fiji, India, Corea del Sur, Pakistán, Vietnam y Sri Lanka. Los miembros y los militantes sindicales son allí objeto de intimidación y de amenazas. En Filipinas, los administradores de las zonas intentan bloquear la sindicalización manteniendo una política que garantiza la ausencia de sindicatos y de huelgas y sostienen que tienen derecho de llevar a cabo sus propias inspecciones del trabajo. En 2003 se señalaron numerosos casos de trabajadores despedidos por haber creado un sindicato, por haberse afiliado o por haber hecho huelga.

Persistentes violaciones de derechos en Australia y en Japón

En Australia, el gobierno y los empleadores han continuado favoreciendo los contratos individuales en menoscabo de los convenios colectivos. El contenido de esos contratos es confidencial por lo que resulta imposible controlar las infracciones a las reglas que en ellos se comete contra el salario mínimo o las condiciones de trabajo. Además, la adopción de un nuevo proyecto de ley presagia nuevas restricciones para los derechos de negociación colectiva y de huelga, principalmente en el sector de la construcción.

En Japón, la legislación mantiene una marcada distinción entre los trabajadores del sector privado y los del sector público. Se continúa avasallando los derechos fundamentales en el sector público: los dirigentes sindicales que promovieran una medida de huelga en dicho sector pueden ser despedidos, multados o encarcelados por un tiempo que puede llegar a los tres años. En el informe de la CIOSL se denuncia asimismo la lentitud de los procedimientos para tratar los reclamos que los trabajadores hacen a sus empleadores.

Algo de positivo

Sin embargo, en el informe anual de la CIOSL se indican algunas evoluciones positivas observadas en la región de Asia-Pacífico. Tal es el caso de Sri Lanka, donde la dirección de la empresa Jaqalanka Ltd hizo una feroz campaña antisindical en la zona franca de Katunayake pero finalmente reconoció un sindicato independiente, a raíz de la intervención del movimiento sindical internacional y de una ONG de defensa de los derechos humanos. También pudo sentirse alivio en Indonesia con la resolución tan esperada del conflicto entre los empleados y la patronal de la cadena hotelera Shangri La, además de que la patronal desistió de los juicios por daños y perjuicios que había entablado. También en este caso, el movimiento sindical internacional aportó su granito de arena para que se resolviera el conflicto.
Gentileza del Departamento de Prensa de la CIOSL.
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