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"Cada vez más casos de horas extraordinarias forzosas o de trabajo no remunerado"

Entrevista en Primer Plano a Annie R. Adviento, Coordinadora Nacional para Filipinas de la Federación Internacional de Trabajadores del Textil, Vestuario y Cuero (FITTVC)
Por Laurent Duvillier
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Rebanadas de Realidad - Bruselas, 7 de julio de 2005: (CIOSL EnLínea): Cuando la CIOSL publica un nuevo informe titulado "La supervivencia sin los cupos - el caso de Filipinas" Annie R. Adviento, Coordinadora Nacional para Filipinas de la Federación Internacional de Trabajadores del Textil, Vestuario y Cuero (FITTVC), habla sobre lo que significa la progresiva eliminación del Acuerdo sobre Textil y Vestido (ATV) para los trabajadores y trabajadoras de la industria del vestido de Filipinas, y sobre la respuesta que los sindicatos locales están dando a este contexto donde ya no hay cupos.

  • ¿Qué importancia reviste el sector del vestido para la economía filipina? ¿Qué dimensión tiene su mano de obra?

Desde los años setenta hasta la fecha, el sector del vestido de Filipinas se ha convertido en la segunda industria del país, tanto en términos de volumen como de valor de las exportaciones, después del sector de la electrónica. Los Estados Unidos constituyen nuestro principal mercado, representando el 74,6% de nuestras exportaciones de ropa, es decir, US$2.040 millones. En lo referente a creación de puestos de trabajo, el sector del vestido es el segundo empleador en Filipinas dentro del sector manufacturero. En 2002 este sector empleaba a 400.000 trabajadores, aunque estudios realizados por organizaciones no gubernamentales señalaban que en el sector informal había otros 700.000 trabajadores.

Históricamente, en los años cincuenta nuestro sector de textil y vestido seguía siendo una industria basada en pequeños talleres a domicilio y realmente comenzó a desarrollarse a comienzos de los setenta. Pasamos a depender de los cupos en 1974, cuando Filipinas entró en el Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT) y suscribió el Acuerdo Multifibras (AMF), que después se convertiría en el Acuerdo sobre Textil y Vestido (ATV). A partir de allí nuestra industria continuó creciendo. En un lapso de seis años nuestras exportaciones de vestuario pasaron del 7,18% al 21,7% gracias al trato preferencial que nos daban los Estados Unidos.

  • Durante más de treinta años, el sistema de cupos establecido por el AMF y después el ATV reglamentó el comercio mundial de los productos de textil y vestuario. El 1 de enero de 2005 comenzó para la industria del vestido una nueva era exenta de cupos. Filipinas tiene que competir ahora con otros países asiáticos exportadores que cuentan con mano de obra barata, como por ejemplo, China. ¿En qué medida se vieron afectados los trabajadores de Filipinas por la expiración del ATV?

Aclaremos en primer lugar que la desaparición de los cupos se ha hecho en forma gradual. Ya en 2000 se pudieron sentir los efectos negativos de este proceso. Según estadísticas gubernamentales, las exportaciones de Filipinas disminuyeron un 54%, mientras que las de China aumentaron casi un 664%. En lo que concierne a la ropa para bebés, que es uno de los artículos en los que Filipinas se especializó, nuestras exportaciones disminuyeron un 17% mientras que las de China aumentaron 826%.

En efecto, este sector era mayor de lo que es ahora. La cantidad de trabajadores y trabajadoras que componen la mano de obra disminuyó de 700.000 en 2000 a 400.000 en 2002 y en 2003 era de 311.000 personas. A partir de 2000 hasta el primer semestre de 2003 cerraron cerca de 160 fábricas y 23.500 trabajadores se quedaron sin empleo. Por otra parte, el gobierno de Filipinas, que anunció que en ese mismo período había 154 nuevos establecimientos fabriles y 35.000 nuevos trabajadores, sostenía que la situación había ido mejorando inclusive sin los cupos.

Pero echando un vistazo a la calidad de esos nuevos empleos creados se observa que la mayoría de las trabajadoras y trabajadores que fueron despedidos estaban afiliados a sindicatos y eran empleados permanentes, mientras que las nuevas empresas están todas situadas en las zonas francas industriales donde no siempre se permite la existencia de sindicatos. Y no sabemos qué tipo de empleo tienen esos "nuevos" trabajadores.

  • ¿Se podría establecer una vinculación clara entre la expiración del sistema de cupos y ka pérdida de puestos de trabajo? ¿Hay otros factores que también se deban tomar en cuenta?

Si bien se considera que la expiración del sistema de cupos es uno de los principales factores que contribuyen a que se pierdan puestos de trabajo, está claro que no es el único. Hay otros. Por ejemplo, a menudo se dice que la mano de obra cuesta más en Filipinas que en Tailandia, o que en otros países exportadores de la región del sudeste asiático. Lo mismo ocurre con el precio de la electricidad.

En virtud del sistema de cupos, Filipinas tenía garantizados los puestos de trabajo. Ahora, sin dicho sistema, ya no hay garantías. Hay una total libertad. Muchas empresas se han trasladado a Vietnam sosteniendo que les resulta demasiado caro producir en Filipinas.

  • Es probable que la mayor competencia en el mercado libre mundial también haga que se intensifique la presión para reducir costos, lo que va en detrimento de las condiciones de trabajo. Además de los puestos de trabajo que se perdieron, ¿han observado en los empleos que quedan esta tendencia de "carrera hacia el fondo"?

Sí, mucho. Actualmente en Filipinas son mucho más frecuentes que antes los casos de horas extraordinarias forzosas o de trabajo no remunerado. Por ejemplo, cuando se le fija a una trabajadora una determinada meta de producción y no puede alcanzarla en el curso de la jornada, se le dice que la termine sin que se le remunere el tiempo extra. Constantemente se presentan quejas de este tipo.

A veces se suprimen las pausas para tomar un café o la hora del almuerzo con el fin de que los trabajadores y trabajadoras alcancen las metas que se les fijaron. A veces se suspende el día libre semanal y los empleados deben trabajar los siete días de la semana. El trabajo en líneas de montaje hace que una costurera ya no pueda ir al baño o a tomar agua mientras las demás continúan trabajando. Además, en muchas de las fábricas de ropa no hay una ventilación adecuada, a diferencia del sector de la electrónica, donde el trabajo realizado requiere que se disponga de aire acondicionado.

  • Dentro de este nuevo contexto exento de cupos, ¿qué ventaja competitiva puede brindar el sector del vestido de Filipinas con relación a sus vecinos asiáticos?

En la industria filipina del vestido hay un personal calificado reputado por su rapidez para aprender y por hablar bien inglés. Una empresa que cerró en Filipinas y abrió en Sri Lanka, contrató a un centenar de trabajadores/as filipinos para formar durante tres años a los trabajadores de allí. Incluso el gobierno de China parece estar interesado en emplear trabajadores/as filipinos para que brinden formación a las trabajadoras y trabajadores chinos de la industria del vestido. Básicamente, esto constituye un reconocimiento de las calificaciones de los filipinos y filipinas. En términos de calidad, confiamos en poder competir con otros países asiáticos.

Uno de los principales problemas es que hace tiempo que sabíamos que los cupos se iban a terminar. El gobierno filipino se mostró demasiado complaciente al respecto y reconoció que no se hizo mucho para preparar a la industria para la situación una vez acabados los cupos. Declaró que aquí no todas las empresas están listas para la desaparición de los cupos, debido a que sus maquinarias son obsoletas.

Hasta ahora, el Departamento de Comercio e Industria ha esbozado siempre un panorama rosa del sector del vestido. Según el gobierno, el sistema de cupos limitó la diversificación de la industria. Los empleadores también consideran que la expiración del ATV representa una buena oportunidad. En su opinión, al no depender más de los cupos podremos buscar nuevos mercados y desarrollar nuevos productos.

  • Pero ¿cuál es la respuesta del movimiento sindical filipino? ¿Pudo la FITTVC movilizar a sus afiliadas y difundir las posibles repercusiones que la desaparición de los cupos tendría en los trabajadores y trabajadoras?

Hace ya dos años comenzamos a preparar a los sindicatos mediante nuestra campaña sobre la progresiva expiración de los cupos. Esperábamos que concienciando a las afiliadas, éstas podrían iniciar algunas actividades que mitigaran las posibles repercusiones de la desaparición de los cupos. En 2002 presentamos nuestro propio estudio donde documentamos muchos de los problemas que aquejan a la industria del vestido. Lo más grave de todo es que no estamos en condiciones de producir la materia prima necesaria para nuestras exportaciones, ya que Filipinas prácticamente no tiene industria textil.

Antes del año 2000, el gobierno y los empleadores, considerándose los ingenieros de la industria, presentaron una idea para revivir la industria, el Plan de Transformación de la Industria. Sin embargo, los sindicatos consideraron que durante los últimos dos años no se había escuchado a los trabajadores. El gobierno se limitó a dar por sentado que las trabajadoras y trabajadores estarían felices si se conseguía salvar la industria. Eso no era lo que los sindicatos querían. Nosotros queríamos ser parte del proceso.

  • ¿Consiguieron finalmente que el gobierno escuchara a los trabajadores y trabajadoras del vestido?

Sí. Partiendo de este plan, algunas empresas comenzaron a implantar nuevos modelos de productividad y a cambiar algunos sistemas de gestión. Los sindicatos reaccionaron enérgicamente y rechazaron esos cambios en los lugares de trabajo. En 2002, el gobierno aceptó incluir a los sindicatos en las discusiones. Pero su idea inicial era limitar esa participación a una mera consulta. No tenían previsto entablar un verdadero diálogo continuo con los sindicatos.

Entonces invitamos a diversas federaciones y sindicatos del sector del vestido y decidimos trabajar juntos en las cuestiones que considerábamos prioritarias para los trabajadores y trabajadoras. Nos autodenominamos "Foro Sindical Después del ATV". Se asignó a la FITTVC el papel de actuar como secretariado de dicho foro.

Luego de algunas reuniones estuvimos en condiciones de elaborar un temario de ocho puntos, que presentamos al gobierno y a los empleadores. Una de nuestras ocho propuestas era una reforma estructural que incluyera la creación de un organismo tripartito encargado de las cuestiones inherentes a la industria del vestido. Tomó casi tres años, pero finalmente se aprobó la creación del Consejo Tripartito de la Industria del Textil y el Vestido. La primera reunión no tendría lugar hasta principios de este año 2005.

  • ¿Cuál es su línea o el principio orientador fundamental que utilizan al tratar con los representantes de los empresarios y con los funcionarios gubernamentales?

Reconocemos las dificultades a que se enfrenta la industria del vestido. No pedimos que las empresas se queden en Filipinas aunque pierdan dinero. Estamos preparados a asumir cierres de empresa y reducciones de personal. Pero hacemos hincapié en que sean cuales fueren las decisiones que se tomen, se deben proteger los derechos de los trabajadores. Ése es el principio orientador: se debe respetar el derecho de los trabajadores a que los procedimientos sean correctos. ¿Qué está sucediendo ahora? Algunas empresas permiten a su personal trabajar solamente dos o tres días una determinada semana y a la semana siguiente, cuando el personal vuelve a trabajar se encuentra con que la fábrica está cerrada y a ellos no se les han pagado ni los sueldos ni las indemnizaciones.

  • Formar parte de organismos tripartitos puede constituir un desafío para los sindicatos, aunque en ocasiones también puede ser una experiencia frustrante. ¿Merece la pena destinar tanta energía a conseguir que todos esos actores se sienten a la mesa de negociaciones?

En algunos países los sindicatos critican mucho el tripartismo. Pero en el entorno filipino preferimos estar adentro antes que quedarnos afuera. ¿Por qué no participar en la modelación de los cambios desde adentro en lugar de limitarnos a criticar el sistema desde afuera? En el contexto general de la expiración del sistema de cupos, la FITTVC siempre ha impulsado el diálogo social. Pero reconocemos que se está corriendo un riesgo.

Para el sector sindical no tiene sentido ser simplemente una firma más del Consejo. En todas las reuniones del sector sindical salen a relucir sospechas. Tenemos esperanzas. Pero debemos contar con una representación significativa. Quisiéramos que dentro del Consejo los seis representantes del sector sindical pudieran expresar las preocupaciones de los trabajadores y trabajadoras. Saben que si necesitan respaldo para capacitación, recopilación de información o mecanismos de consulta, la FITTVC puede ayudarlos.

En este momento, consideramos que el Consejo es un gran paso positivo para los trabajadores y trabajadoras de la industria del vestido. Es una gran oportunidad. Durante dos años aspiramos a ser parte del sistema. Ahora lo somos. Por supuesto, la creación de este organismo tripartito no nos impedirá desempeñar nuestro papel sindical tradicional en lo concerniente a reforzar la negociación colectiva y sindicalizar a los trabajadores y trabajadoras.

Gentileza del Departamento de Prensa de la CIOSL.
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