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Jordania: "Necesitamos que en los sindicatos haya cupos para las mujeres"

Por Natacha David

Rebanadas de Realidad - Bruselas, 5 de marzo de 2005 (La CIOSL EnLínea): Fatmeh Habahbeh comenzó hace cinco años con sus actividades sindicales, encabezando el comité de mujeres del sindicato de transporte aéreo de la empresa Royal Jordanian y fue luego electa para encabezar el comité de mujeres de la central jordana GFJTU. Tiene cuatro hijos. Se casó a los 16 años y estudió en la universidad cuando ya tenía dos hijos pequeños. "En Jordania es muy frecuente que cuando una mujer va a la universidad ya esté casada y tenga hijos".

Fatmeth se graduó en administración de empresas y trabaja desde 1979 en la empresa aérea Royal Jordanian. Comenzó en los servicios del aeropuerto y hoy en día tiene un cargo de directora de administración.

  • El comité de mujeres de su central da prioridad a la educación de las trabajadoras. ¿Qué objetivo se fijan al actuar de esa manera?

En Jordania, no es raro que las mujeres tengan cargos laborales de alto nivel, ya sea en la administración pública o en el sector privado. Pero eso no sucede en los sindicatos, donde no hay mujeres en los cargos directivos. Esto se debe a falta de información y también de motivación. Todavía son muy pocas las mujeres que están convencidas de la utilidad de los sindicatos. Y cuando están sindicalizadas, no quieren asumir responsabilidades. Por ejemplo, casi el 75 por ciento de las mujeres que trabajan en el sector del transporte están registradas en el sindicato. Pero no quieren asumir responsabilidades. Esto se debe a falta de información y al poco tiempo de que disponen porque es difícil combinar la labor sindical con sus responsabilidades familiares pero en esto también interviene el miedo a las estructuras dirigentes.

Por eso hacemos muchos seminarios de formación sobre los derechos de las mujeres en el trabajo y en los sindicatos. La primera etapa consiste en crear conciencia entre las mujeres en lo concerniente a sus derechos y a sus posibilidades. Nuestra primera prioridad es la educación. Y nuestro sistema está dando buenos resultados, se observa que las mujeres adquieren rápidamente seguridad para reclamar que se respeten sus derechos.

Fomentamos todo lo posible los contactos con mujeres sindicalistas del extranjero para comprender mejor, por ejemplo, lo que significan temáticas globales como la mundialización o la privatización.

  • ¿Cuáles son sus demás prioridades de acción?

Como comité de mujeres de la federación, luchamos para que haya mujeres en los cargos ejecutivos de la administración de todos los sindicatos, como así también para que se instauren comités de mujeres en todos los sindicatos. En algunos casos, negociamos también directamente con las patronales de ciertas empresas, procurando mejorar las condiciones de trabajo de las mujeres.

  • ¿Cómo evoluciona la actitud de sus compañeros en los sindicatos frente a sus reivindicaciones?

En un comienzo, los hombres no nos alentaban. Pero poco a poco fuimos convenciéndolos de nuestra capacidad. No obstante, sigue sin haber ni siquiera una sola mujer en el comité ejecutivo. Reclamamos que se apliquen cupos para las mujeres, como una primera etapa temporaria pero indispensable. Nos topamos constantemente con una negativa pero continuamos con nuestra reivindicación. Tenemos conciencia de los aspectos tanto positivos como negativos de la utilización de un sistema de cupos pero en un país como Jordania es difícil lograr algo sin utilizarlo. Inclusive el Rey aceptó la idea de los cupos para las mujeres ¿por qué no puede hacerlo la federación sindical?

Hay que continuar luchando para cambiar la idea siempre mayoritaria de que los hombres son indiscutiblemente mejores que las mujeres, que éstas son más débiles y menos capaces.

  • Globalmente, ¿cómo evoluciona la situación de las trabajadoras en Jordania?

Las mujeres jordanas se enfrentan con múltiples dificultades al mismo tiempo, como mujeres, como madres, como encargadas del hogar y, evidentemente, como trabajadoras.

En comparación con lo que sucede en otros países de la región, las discriminaciones son menos graves. Por ejemplo, son menos agudos los problemas de acoso sexual. Pero si bien hay menos barreras oficiales, es muy real el obstáculo representado por el "techo de cristal", muy arraigado en la mentalidad.

La situación de las mujeres que trabajan en el sector textil, en empleos poco calificados y muy mal remunerados es especialmente dura. La mayoría de ellas tienen contratos de corta duración o se les paga en función de cupos de producción que deben cumplir. El salario mínimo es de 85 dinares (alrededor de US$120), lo que es realmente muy poco. Reclamamos un salario mínimo de 120 dinares.

Intentamos asimismo sindicalizar a más trabajadoras. Hace 3 meses, con la ayuda del Solidarity Center, llevamos a cabo tres seminarios de formación, efectuamos visitas a sus lugares de trabajo y escuchamos pormenores de sus problemas. Por supuesto, nos entrevistamos con sus dirigentes sindicales y con las patronales de sus fábricas. En ese sector muchas veces las fábricas abren y luego cierran de un día para otro.

Gentileza del Departamento de Prensa de la CIOSL.
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