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INFORME 2003 DE LA CIOSL

213 sindicalistas asesinados: la represión antisindical se extiende por el mundo como una mancha de aceite

El informe anual de la CIOSL sobre las violaciones de los derechos sindicales, que abarca 133 países y territorios del mundo, denuncia que aumenta la cantidad de países donde se reprime a los sindicatos. Los efectos devastadores de la mundialización sobre los derechos de los trabajadores se agravaron aún más y el mapa mundial de las violaciones de derechos sindicales abarca ahora un territorio más extenso. En el informe se habla de casi 1.000 militantes sindicales heridos o golpeados, 2.568 arrestados o detenidos, 89 de los cuales fueron condenados, más de 30.000 despedidos y más de 20.000 víctimas de hostigamiento.

Rebanadas de Realidad - Bruselas, 10 de junio de 2003 (La CIOSL EnLínea): El 8 de enero de 2002, en la provincia de Nariño fue asesinado Carlos Alberto Bastidas Corral, del sindicato colombiano de docentes (SIMANA-CUT). Fue uno de los primeros de los 184 sindicalistas colombianos asesinados durante el año 2002. Hubo además 27 intentos de asesinato, 189 amenazas de muerte, 9 desaparecidos, 139 desapariciones arbitrarias, 27 secuestros, 80 exilios forzoso... El informe de la CIOSL de este año señala una vez más a Colombia como el lugar más peligroso del mundo para los sindicalistas.

En Tailandia, los trabajadores de una empresa textil (Gina Form Bra Company Ltd) que exporta productos para grandes marcas de ropa interior sufren hostigamiento e intimidaciones continuas, despidos y golpizas... Se llega inclusive al punto de que la dirección los obliga a firmar documentos en blanco en los que luego se inscribe... ¡la aceptación de los trabajadores de que se disminuyan sus derechos! Por su parte, un trabajador de una fábrica de químicos de una zona industrial egipcia declara que "la mayoría de los empresarios obligan a los trabajadores a firmar cartas de renuncia en el momento mismo de contratarlos", dejando así total libertad al empleador de despedirlos cuando se le venga en gana.

En el informe de la CIOSL proliferan ejemplos similares que muestran la medida en que las zonas francas de exportación son el símbolo por excelencia de la carrera hacia una nivelación social inferior inducida por la actual mundialización económica. En las zonas no hay derechos sindicales y allí millones de trabajadores, la mayoría de los cuales son mujeres, se desloman diariamente por salarios míseros y en deplorables condiciones de salud y seguridad, a veces a costa de sus propias vidas. Eso ocurre, por ejemplo, en el sector textil de Bangladesh, país que tiene el triste récord mundial de cantidad de trabajadores muertos debido a incendios en los lugares de trabajo de donde los trabajadores, que a menudo son trabajadoras, no tienen posibilidad de salir cuando comienza el fuego.

Salarios no remunerados, persiste la pérdida de puestos de trabajo en el sector formal y la consecuente hipertrofia de la economía informal, con un fondo de tejido socioeconómico exangüe debido a las políticas inspiradas por el FMI y el Banco Mundial... cada vez más trabajadores y trabajadoras del mundo, particularmente de África, libran diariamente una amarga lucha por la supervivencia que no les deja prácticamente margen de maniobra para intentar defender sus derechos más elementales. Por ejemplo, en Sudáfrica, una mujer a punto de dar a luz perdió a sus mellizos en el lugar de trabajo donde estaba encerrada, privada así de toda posibilidad de atención médica.

Regímenes autoritarios: la represión como política

U Saw Mya Than, sindicalista independiente y defensor de los derechos humanos de Birmania, fue abatido a sangre fría por soldados, en represalia por un ataque rebelde. Víctima de trabajo forzoso -una práctica habitual en ese país-, había sido designado para trabajar como porteador (en realidad, de escudo humano) para los soldados. Al igual que en Birmania, uno de los regímenes más represivos del mundo, la CIOSL pone en evidencia el vínculo entre la índole autoritaria de ciertos regímenes y el alcance de las violaciones de los derechos sindicales en esos mismos países.

Reclusiones de largo plazo, golpizas, internaciones en establecimientos siquiátricos, campamentos de trabajo, hostigamiento de las familias... en China, la represión de todo sindicalismo independiente también es sistemática. En 2002, decenas de militantes sindicales independientes continuaron recluidos en las cárceles chinas, en condiciones indignantes. En China, durante el año 2002, debido a los despidos masivos que se hicieron en las empresas estatales, también estallaron muchos conflictos sociales, que también fueron duramente reprimidos.

En plena noche, un sindicalista zimbabwense es agredido en su domicilio. Mientras golpean a su mujer, lo sacan de su domicilio, lo golpean con cadenas, caños y fustas y lo dejan dándolo por muerto. Aunque se conoce la identidad del jefe de los agresores, éste sigue en libertad... Por su parte, el sindicalista no tuvo más alternativa que pasar a la clandestinidad para salvar la vida. En enero de 2002, el poder del Presidente Mugabe incorporó a su arsenal una nueva ley como resultado de la cual aumentaron los arrestos, las golpizas, los secuestros, las amenazas de muerte y otras formas de represión antisindical.

Swazilandia, a pesar de cierta relajación en la legislación, sigue siendo otro territorio africano ferozmente antisindical. Mientras tanto, en Europa, el Presidente de Belarús, Lukaschenko, continuó dirigiendo el régimen más empecinadamente antisindical de la región, llegando al extremo de colocar al ex vicepresidente de su gobierno en uno de los puestos clave de la central sindical para poder controlarla mejor. En el informe se menciona también la tendencia en Rusia, Bulgaria y Croacia a violar los convenios colectivos existentes, como así también las excesivas limitaciones que se imponen al derecho de huelga en Serbia, Montenegro, Rusia, Eslovaquia y Letonia.

Formar un sindicato: casi una misión imposible

En muchos otros países del mundo, formar un sindicato es casi una misión imposible, tantos son los obstáculos legislativos y prácticos que se yerguen en el camino... y los peligros para los sindicalistas. Por ejemplo, en Corea del Sur, cuando los empleados de los servicios públicos intentaron pasar por alto las restricciones legislativas para intentar formar un sindicato, un millar de policías irrumpieron en su congreso inaugural, 178 delegados fueron detenidos y 5 condenados. Siempre en Corea del Sur, una huelga del personal de hospitales tuvo como corolario la intervención violenta de la policía antidisturbios y dejó como saldo 20 despedidos, 573 medidas disciplinarias y 7 condenas de reclusión.

Ni siquiera se salvan las organizaciones que cuentan con muchos miembros o que están mejor establecidas. En febrero, un hombre que vestía uniforme de policía penetró de noche en el local de la sede central de la CUT brasileña, llevando consigo una banda armada que devastó el local y robó todo el equipo de valor. En México, cuando miembros del sindicato mexicano de pilotos (ASPA) volvían de votar los términos de un convenio colectivo, fueron brutalmente agredidos por hombres a sueldo de la empresa AVIACSA. Siempre en México, la asociación de maquiladoras (zonas francas de exportación) de Ciudad Juárez anunció en la prensa nacional que había ofrecido a sus empresas miembros listas de nombres de trabajadores "culpables" de haber reclamado mejores salarios y condiciones, a fin de que no se les dé trabajo en el futuro. Aunque esto es ilegal, el gobierno no hizo nada al respecto.

En Haití, los sindicalistas viven en un clima de terror creado por los hombres armados a sueldo del régimen de Aristide, a los cuales ciertos empleadores recurren sin vacilar para aterrorizar a los trabajadores de las fábricas y explotaciones agrícolas. En numerosos países latinoamericanos, los trabajadores agrícolas son objeto de violencia y represión por parte de los propietarios de las tierras. En Brasil, por lo menos 16 trabajadores agrícolas fueron muertos por haberse atrevido a poner en tela de juicio la omnipotencia de la elite rural.

Para intentar no quedar fuera de la encarnizada competencia por los mercados mundiales, cada vez son más los empleadores que no vacilan en recurrir a la fuerza, a menudo con la complicidad explícita o tácita de las autoridades políticas del momento.

El informe señala especialmente a Indonesia por la creciente cantidad de agresiones a sindicalistas que hacen grupos paramilitares respaldados por el ejército o la policía y remunerados por los empleadores para intimidar a los trabajadores y hacer que se levanten las huelgas. Dos mineros sudafricanos que estaban en huelga contra la privatización de una mina de oro fueron muertos y cuatro compañeros suyos resultaron gravemente heridos a manos de guardias de seguridad que cumplían órdenes de la patronal.

En los países industrializados también...

En los países industrializados también se cometen abusos, especialmente en los Estados Unidos, donde el despido es el arma predilecta de los empleadores para acabar con todo sindicato desde su estado embrionario. Por lo menos uno de cada diez militantes que intentan formar un sindicato se encuentran de repente en la calle. En Denver, los dirigentes de Wal-Mart por lo menos fueron francos. Advirtieron a todos sus empleados que se vigilaría toda acción sindical y pidieron a los trabajadores que prestaran atención a lo que hacían sus compañeros de trabajo, además, interrogaron y hostigaron verbalmente a todo trabajador sospechoso de simpatizar con los sindicatos.

En todas partes se discrimina a los/as migrantes

En Jordania, 50 trabajadores indios empleados en una zona industrial, a quienes se había privado de salario durante 3 meses y de comida durante una semana, se vieron obligados a abandonar el país. Oriente Medio es la zona donde los trabajadores y trabajadoras migrantes corren mayor peligro. A menudo se los trata casi como esclavos, especialmente a las trabajadoras domésticas. No obstante, desde Hong Kong hasta Sudáfrica, pasando por Tailandia y los Estados Unidos, ninguna región del mundo está exenta de las discriminaciones que sufren los trabajadores migrantes y principalmente las violaciones de sus derechos sindicales.
 
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  • América Latina y el Caribe.
  • Asia.
  • Europa.
  • Oriente Medio.
Gentileza del Departamento de Prensa de la CIOSL.

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