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La falacia de los maquicentros

Por Alvaro López U.
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Rebanadas de Realidad - BolPress, 06/07/03.- Hace unos días, con mucha pompa, el ministro de Desarrollo Económico, Jorge Torres, nos quiso vender a los bolivianos que la idea que la única forma de aprovechar el Atpdea es a través de la maquila, con sus ya famosos "maquicentros".

En honor a la verdad, creo que deberían ponerse las cosas donde deben estar: los bautizados "maquicentros", para empezar, no son producto de la cabeza del original ministro, pues provienen del Perú desde hace ya por lo menos más de tres años; la diferencia está en que Torres les cambió la definición y funcionalidad.

Incluso existe una ley impulsada por el Ministerio de la Producción de ese país, de la Pequeña y Microempresa (No 27268), del 27 de mayo de 2000, en la que, en su artículo 25, se declara la prioridad del Estado en crear e implementar la creación a escala nacional de "maquicentros", entendidos estos como lugares con infraestructura para la capacitación técnica y productiva, orientada a pequeños y microempresarios, de acuerdo a las necesidades y a la actividad predominante de la zona.

En la actualidad el vecino país existen más de 2.500 maquicentros y, para este año, se espera instalar 600 más, que funcionarán en centros de educación ocupacional (CEO) o institutos superiores tecnológicos (IST), donde se capacitará a más de cinco mil personas, sobre todo jóvenes en carpintería, mecánica automotriz, electricidad, electrónica, confecciones, entre otros; así como gestión empresarial, para que sepan cómo crear y administrar su propio negocio. Esto implica que los originales "maquicentros" peruanos tienen otra orientación muy diferente que los bolivianos, que se apropiaron el nombre para designar a los ya tradicionales centros de maquila.

En general, la maquila es un sistema de producción, bajo la forma de subcontratación, en el que se transforman insumos intermedios y materias primas semielaboradas importados, por medio de procesos que en muchos casos tienen escaso valor agregado, cuyos productos finales se comercializan en su totalidad en el exterior.

En los hechos, una cantidad de empresas de Estados Unidos o de otros países recurren al ensamblaje en el exterior para reducir sustancialmente los costos de la manufactura a efectos de mantener su competitividad frente a sus principales rivales, tanto extranjeros como locales. Al preservar la participación de mercado de Estados Unidos y mejorar la competitividad-precio de las exportaciones estadounidenses, beneficiándose del ensamblaje a bajo costo, las compañías son capaces de retener altos niveles de producción y empleo dentro del país, que de otra manera no serían posibles.

En la información cotidiana internacional, la maquila es más conocida no por sus éxitos, sino por los problemas laborales que genera; además, está caracterizada por una imagen de industria de enclave, volátil de "falta de mejor opción". Esta solución constituye una clara antítesis de un verdadero desarrollo económico, social y humano. Además de no presentarse como una salida viable hacia el desarrollo sostenible y ecológicamente sustentable, la maquila es más sensible a los cambios en la economía internacional.

No obstante lo anterior, parece una burla plantear la creación de 8.000 empleos en maquila hasta fin de año en el país como la única opción para aprovechar el Atpdea, siendo que cualquiera de las empresas que se dedican a esta actividad - seguramente con mejores incentivos que los bolivianos -, en República Dominicana, Guatemala, El Salvador, México o de cualquier otro país que se respete y la promueva, tiene esa capacidad de empleo.

En realidad lo que los bolivianos esperamos no está centrado en originalidad en los nombres de las acciones de Estado que se tomen, como que realmente se dé mayor impulso a las fuerzas creativas motoras de una economía productiva nacional más digna, capaz de generar mercancías verdaderamente nacionales, en lo posible desde el inicio hasta fin de la cadena, y no terminar siendo miembros de cuarta de un proceso productivo norteamericano, en trabajos robotizados de ingresos paupérrimos.

Publicada originalmente el 16-06-2003.
Gentileza de la Agencia de Noticias BolPress

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