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Ecuador: las bananas de la vergüenza
Por Natacha David
Entrevista a Guillermo Touma, Secretario General de la Confederación Ecuatoriana de Organizaciones Sindicales Libres afiliada a la CIOSL (CEOSL), y Presidente de la Federación Nacional de Asociaciones de Campesinos e Indígenas Libres de Ecuador, la FENACLE(*).
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Bruselas, 22 de noviembre de 2002 (La CIOSL EnLínea): En vísperas de las elecciones presidenciales del 24 de noviembre en Ecuador, Guillermo Touma nos habla de la explotación de los trabajadores de la industria bananera y de su terrible lucha sindical, respaldada por una campaña internacional principalmente en el caso de la plantación Los Álamos, objeto de una queja que el Comité de Libertad Sindical de la OIT examina esta semana.

Ya a los 14 años, Guillermo trabajaba en una plantación bananera durante los 3 meses de vacaciones del colegio. A los 18 pasó a trabajar a tiempo completo en la plantación Balaochico, donde permanecería 17 años. "Viendo la explotación en que vivía, me fui convenciendo de que únicamente la sindicalización podría mejorar nuestra calidad de vida. En los años setenta pasé entonces a ser dirigente sindical, lo que me permitió entrar en contacto con otros sindicalistas que me mostraron los considerables adelantos que era posible conseguir luchando por ellos".

De los alrededor de 360.000 trabajadores de las plantaciones bananeras, solamente 1.100 están afiliados al sindicato agrícola FENACLE. ¿Resulta difícil sindicalizar a los trabajadores de las plantaciones?

Contrariamente a lo estipulado en la Constitución de la República y el código laboral o inclusive en los convenios de la OIT sobre esta cuestión ratificados por Ecuador, es muy difícil realizar tareas de sindicación. Los funcionarios del Ministerio de Trabajo encargados de respaldar la libertad sindical casi siempre se ponen de parte de los empleadores para impedir la existencia de tal libertad. De allí que sea tan necesaria la campaña de sindicalización que estamos llevando a cabo.

¿En qué consiste esa campaña y qué respaldo internacional tiene?

Desde hace un año y medio trabajamos en un proyecto de sindicalización y capacitación sindical en las plantaciones bananeras, asociados a la red internacional Bananalink y con respaldo financiero principalmente de la central sindical estadounidense AFL-CIO. En este sector hay muchísimos jóvenes que no saben absolutamente nada de la tarea sindical. Gracias a este proyecto pudimos comenzar a hacerles comprender lo fundamental que resulta la labor sindical para defender sus puestos de trabajo y luchar para conseguir los derechos sociales de los que están privados actualmente, aunque esos derechos estén estipulados en el código laboral. También somos miembros de la Coordinadora Latinoamericana de Sindicatos de la Industria Bananera (COLSIBA) y estamos evidentemente en contacto con los sindicatos de las otras tres provincias bananeras ecuatorianas.

Durante estos últimos meses, el caso de la plantación Los Álamos, en manos de la empresa Noboa, conocida comercialmente por la etiqueta "Bonita", fue de actualidad por las violaciones de derechos sindicales. ¿Cómo se originó el conflicto?

En Los Álamos se explota desde hace años a más de 1.200 trabajadores, pagándoles salarios míseros y no respetando para nada las normas de salud y seguridad. Esas personas trabajan entre 10 y 12 horas diarias con un solo día franco por semana.

Las mujeres, que constituyen alrededor del 15 por ciento de la mano de obra, son además víctimas de acoso sexual y de discriminación salarial puesto que perciben entre 18 y 20 por ciento menos que los hombres. El 25 de febrero de 2002, los trabajadores de la empresa Los Álamos decidieron formar un sindicato. Uno de los primeros objetivos era luchar contra un fenómeno muy común en Ecuador, la subcontratación. En efecto, la patronal instauró un método para efectuar una rotación de la mano de obra entre distintos subcontratistas, lo que le permite explotar más fácilmente a los trabajadores sin brindarles ninguna seguridad de empleo. Ante el más mínimo inconveniente se despide a la persona sin pagarle indemnización alguna. No se sabe siquiera quién es el empleador directo, en el mejor de los casos está escrito en letra pequeñita al pie del contrato. Se reprimen sobre todo hasta los menores intentos de organización sindical. El 8 de marzo pasado, 123 empleados fueron despedidos únicamente porque pertenecían al sindicato y, además, como había tres empresas subcontratistas, hubiera sido necesario crear tres sindicatos diferentes para no transgredir la ley.

¿Cuándo se produjo la violencia antisindical?

El 6 de mayo de 2002, tras que la patronal rechazara el pedido formal del sindicato al que no había dado respuesta durante meses, unos 800 trabajadores iniciaron una huelga, respetando el procedimiento legal estipulado para tal fin. En concreto, se protestaba por el despido de huelguistas dos meses antes y reclamaban el respeto de distintos puntos del código laboral, principalmente el suministro de ropa y herramientas de trabajo, la creación de un centro de salud, el pago del salario mínimo y de las horas extraordinarias y también equipo protector contra las fumigaciones aéreas. El sindicato, que también está integrado por mujeres, había asimismo formulado reclamos propios a las trabajadoras, contra el acoso sexual y la desigualdad salarial.

Diez días después, el 16 de mayo, 300 mercenarios armados y enmascarados irrumpieron a las 2 de la mañana en la plantación y atacaron a los trabajadores en sus propias casas. Hubo un saldo de 19 personas heridas. Entre ellas, el trabajador Mauro Romero, quien perdió una pierna. Más tarde, ese mismo día, hacia las 18 horas, un grupo de esquiroles a sueldo de la patronal lanzó otro ataque en el que otros trabajadores resultaron heridos.

¿De qué manera se manifestó la solidaridad sindical internacional en este conflicto?

La CIOSL y numerosas afiliadas suyas del mundo nos mandaron cartas de solidaridad. No cabe duda de que sin esa red solidaria internacional la represión hubiera sido mucho más feroz y dirigentes sindicales como yo no habrían tenido posibilidad de expresarse como lo hice en aquel momento. Es importantísimo también para nosotros contar con el respaldo de la UITA en este problema de Los Álamos. Fue gracias a la UITA que pudimos presentar una queja ante el Comité de Libertad Sindical de la OIT que se reúne esta semana en Ginebra. Ese comité acaba de recomendar al Consejo de Administración de la OIT que reclame a las autoridades ecuatorianas efectuar una investigación judicial seria y velar para que se lleve a cabo una negociación colectiva de buena fe.

¿Cómo se sienten actualmente los trabajadores de las explotaciones bananeras de Los Álamos?

El domingo se hizo una asamblea donde los trabajadores decidieron reanudar las tareas, tras 7 meses de huelga. Recibieron algunas donaciones del extranjero que les permitieron sobrevivir hasta ahora pero están desesperados por la falta de recursos y les resulta imposible mantener a sus familias. No obstante, tienen mucho miedo de reincorporarse al trabajo. El abogado de la empresa nos aseguró verbalmente que la patronal mejoraría los salarios y el centro médico. Esperamos que no sean únicamente promesas de la última semana de campaña presidencial.

¿Cómo se presenta la economía ecuatoriana en vísperas de esta segunda vuelta de las elecciones presidenciales?

La situación es extremadamente difícil. Desde septiembre de 2000, los ecuatorianos perdieron su identidad monetaria al desaparecer el sucre. La dolarización, que creó más pobreza y miseria, originó una emigración masiva. En poco tiempo, un millón y medio de trabajadores ecuatorianos se fueron hacia España, Italia o Estados Unidos. Esa emigración plantea graves problemas sociales a las familias de los emigrantes que se quedaron en el país y se encuentran casi abandonadas. La economía dolarizada no podría mantenerse si no estuvieran de por medio las remesas de dinero que mandan al país los emigrantes y que constituyen la segunda fuente de ingresos de Ecuador(*). Ni hablar, por supuesto, de las negativas consecuencias de las prescripciones impuestas por el FMI, principalmente en materia de privatización.

En estas elecciones, el presidente saliente Álvaro Noboa, quien es también uno de los magnates de la industria bananera y propietario de la empresa que lleva su nombre (***), se presenta como perdedor frente a Lucio Gutiérrez. ¿Abrigan realmente esperanzas de que la asunción de este último signifique un cambio?

Es inevitable que en cada elección se espere que las cosas cambien. Sin embargo, es necesario que todos los sectores del país, principalmente los sindicatos, estén unidos para hacerle comprender que debe cumplir las promesas que hizo durante su campaña. En especial, luchar contra la corrupción, reformar el código laboral y reestructurar el Ministerio de Trabajo, favorecer la educación y la salud o analizar la problemática de la comercialización agrícola.

¿Tendrán estas elecciones un efecto específico para los trabajadores de las plantaciones bananeras?

Es probable que Noboa pierda y que gane Gutiérrez. Si se confirmaran estos pronósticos se puede esperar una nueva ola de represión contra los trabajadores afiliados a sindicatos que hicieron huelga durante estos últimos 6 meses. En los días posteriores a las elecciones deberemos estar especialmente atentos y listos para denunciar toda represión con ayuda de las organizaciones internacionales fraternales como la CIOSL. Además, estamos preparando una nueva campaña con Bananalink que consistirá en enviar tarjetas de Navidad y Año Nuevo para felicitar al nuevo gobierno y pedirle que respete el código laboral y ciertas reformas, especialmente el derecho de negociación colectiva por sector, ya que actualmente estamos obligados a negociar plantación por plantación.

¿Cómo ve usted -que ahora está en Bruselas- la dimensión europea de la problemática del comercio de la banana, principalmente con la ampliación en 2004 y el nuevo régimen de importación europea de bananas a partir de 2006?

Con la ampliación, se teme que las empresas salgan de las cadenas europeas de distribución que se preocupan por el consumo equitativo e inviertan en masa en los nuevos mercados de los países de Europa central, donde los consumidores están realmente muy poco informados de lo concerniente a "consumo equitativo". Esta semana tendrá lugar una reunión aquí, en Bruselas, entre COLSIBA, EUROBAN (red europea de sindicatos y ONG activos en el sector de la banana) y redes de pequeños productores para procurar definir una estrategia conjunta con miras a la mejor defensa posible de los derechos de los trabajadores.

El pasado mes de abril, Human Rights Watch publicó un informe denunciando principalmente el trabajo infantil en las plantaciones bananeras. ¿Cómo ve usted ese problema?

Los chicos trabajan porque muchísimas familias no pueden llegar a fin de mes. El salario mensual es de 80 a 120 dólares mensuales cuando la canasta familiar se estima en ¡300/350 dólares mensuales! Es verdad que debido a ello hay muchísimos chicos trabajando en las plantaciones y que casi siempre están en condiciones infrahumanas, sin que se respeten los derechos del niño, pagándoseles salarios todavía más bajos que a los adultos, sin ninguna protección de salud ni acceso a la educación. Ese informe tuvo el efecto de una bomba en el gobierno y en los productores. Desde entonces, muchos de los grandes empleadores despidieron a los menores sin pagarles indemnización alguna. Además, a raíz de ese informe, la OIT creó una comisión tripartita para profundizar la investigación sobre el trabajo infantil en las explotaciones bananeras.
Notas:
  • (*) La FENACLE cuenta con 250.000 trabajadores de la industria bananera, trabajadores indígenas o pequeños campesinos independientes, todos afectados por la problemática de la banana.
  • (**) La primera fuente de ingresos es el petróleo. La tercera, la banana (las exportaciones de banana de Ecuador ascienden al 40 por ciento del total mundial). La cuarta, los camarones. Y la quinta, las flores.
  • (***) Noboa es la cuarta empresa productora de bananas del mundo.
Gentileza del Departamento de Prensa de la CIOSL.

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