Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
SINDICATO NACIONAL DE TRABAJADORES MINEROS, METALÚRGICOS Y SIMILARES DE LA REPÚBLICA MEXICANA (SNTMMSRM)

Falsedades y mala fe de la CAMIMEX

Inmoral y errónea actitud de las empresas. Juez laboral certifica licitud de la huelga en Cananea.

Rebanadas de Realidad - SNTMMSRM, México, 22/01/08.- Con falsedades y argumentos totalmente dolosos y de mala fe, la Cámara Minera de México (CAMIMEX) ofreció una conferencia de prensa este día, en la que abundó en sus ataques al Sindicato Nacional de Mineros, responsabilizando a los trabajadores de los problemas que se viven en el sector. Efectivamente, el conflicto minero ya cumple dos años de haberse iniciado, pero esto se debe a las conductas ilegales y a la rapacidad que en su conjunto las empresas mineras han mantenido en sus relaciones con los trabajadores y con el Sindicato, encabezado por el compañero Napoleón Gómez Urrutia, quien cuenta con el apoyo total de los mineros, y cuya licitud la demuestra la resolución del juzgado laboral en el sentido de considerar absolutamente legal la huelga de Cananea, Sonora.

Los argumentos vertidos en esa conferencia de prensa, configuran un verdadero terrorismo empresarial de derecha, de chantajes y amenazas contra los movimientos de huelga legítimos y legales planteados por los mineros y su Sindicato. Por un lado, han esgrimido chantajistamente la amenaza de que se van a llevar sus capitales a otras partes del mundo, donde supuestamente no estén bajo la “amenaza” de las reclamaciones sindicales, y por la otra manifiestan que los beneficios obtenidos por los trabajadores en los últimos años son insuperables y constituyen avances sin parangón en la historia de la minería mexicana. La amenaza de llevarse sus capitales a otras partes del mundo son un chantaje vil. Con ellas quieren obligar al gobierno a operar contra el Sindicato y sus legítimas demandas de bienestar y, sobre todo, seguridad e higiene industriales.

Su afirmación de que los beneficios otorgados a los trabajadores son insuperables, la desmiente el hecho de los salarios que tienen, comparativamente, los mineros de México, por un lado, y de Estados Unidos y Canadá, por el otro. Mientras en México el salario habitual oscila entre 8 y 12 dólares por jornada diaria, en las minas de Estados Unidos y Canadá los ingresos que percibe cada uno de sus trabajadores son de entre 30 y 33 dólares, pero por hora. El trabajo es el mismo, la maquinaria y el equipo son los mismos, los minerales son los mismos, la producción también y los precios internacionales de los metales. Entonces porque la explotación de la mano de obra minera mexicana.

Pero en relación a diversas prestaciones, son más brutales las diferencias. Especialmente en lo que se refiere a seguridad e higiene industriales, donde es evidente que las minas mexicanas cuentan con los índices más altos de inseguridad en el mundo, de desaseo, de negligencia, como lo demostró la explosión de la mina en Pasta de Conchos en febrero del 2006, que resultó en la muerte de 65 mineros que aún están insepultos, pues la empresa concesionaria, Grupo México, arrogantemente ha dispuesto unilateralmente cerrar la mina de carbón y dejar allí, en el fondo del socavón, los cuerpos de las víctimas de lo que se ha definido justamente como un “homicidio industrial”.

Pero también es evidente la práctica permanente de las empresas de llevarse el mineral pero dejar contaminados suelo y subsuelo. Si no respetan la vida de los trabajadores, mucho menos van a respetar la ecología, que son tratados, ambos, como meras materias primas, como unos costos más de su contabilidad. Es increíble la inmoralidad e irresponsabilidad de las empresas mineras en este y otros rubros, pero sin duda la Secretaría del Trabajo lo propicia por su apoyo a las empresas, que a su vez impulsan la división de los trabajadores y del Sindicato, el cual en respuesta, con sus movimientos, actúa en estricta legítima defensa. Se trata de una autoridad laboral que ha violado su función, que es la de conciliar, el cual es un grave error histórico, político y social.

Camimex no dice una sola palabra válida sobre estas graves querellas, se limita a lamentarse de lo ocurrido en Pasta de Conchos (“nos dejó mucho dolor”, declaró con gran hipocresía Xavier García de Quevedo, presidente de Camimex, en entrevista con un diario), pero las empresas mineras en general no dan un solo paso para remediar situaciones como la de esa tragedia, ni para aprovechar “las lecciones” que la explosión le dejó al país.

Las cifras de supuestas pérdidas económicas alegadas por Camimex tampoco son válidas. El valor de la producción minera de México aumentó, según cifras de la propia Camimex, en más de 30 por ciento de un año a otro; esto es, si la producción minera ascendió a 9 mil 200 millones de dólares al cierre de 2007, en 2006 ascendió a 6 mil 922 millones de dólares, esto es, el mencionado 30 por ciento. Frente a ello, hay que insistir en cómo las empresas no invierten unos cuantos millones de dólares en instalar adecuados sistemas de seguridad industrial, mientras que Grupo México repartió a fines de 2007 más de 3 mil millones de pesos a sus accionistas, como siniestro aguinaldo que indica a las claras la rapacidad con que se manejan las empresas mineras de México.

Ahora mismo, ante nuevas revisiones contractuales, Camimex afirma que las demandas de aumento salarial del Sindicato son del 10 por ciento, en tanto que, alega, el promedio nacional de incrementos salariales en otras industrias es sólo de 4.23 por ciento, pero calla que en ningún otro sector de la economía se han elevado precios, ventas y utilidades como en el sector minero, del orden de ese 30 por ciento mayor entre 2007 y 2006. Es completamente justo que los trabajadores perciban mayores y mejores ingresos si las utilidades de las empresas son tan radicalmente mayores, independientemente de los llamados “topes” salariales impuestos por la autoridad en beneficio de las empresas, nunca de los trabajadores.

Dice Camimex que respeta la autonomía sindical, pero no menciona que en estos dos años de conflicto minero se ha dado la más gruesa de las infracciones patronales a las relaciones de las empresas con el Sindicato. Con la complicidad siempre actuante de las autoridades laborales, encabezadas por el anterior y por el actual secretario del Trabajo, se ha intentado destruir al Sindicato Nacional de Mineros, creando sindicatos blancos o espurios, al servicio de las empresas, especialmente de parte de Grupo México, intento persistente que ha sido absolutamente rechazado por los trabajadores mineros.

Alega Camimex que el movimiento minero es extralaboral. Sería muy conveniente que sus abogados instruyesen a los dirigentes camarales y les informaran que el Artículo 133 de la Ley Federal del Trabajo establece la prohibición absoluta para que las empresas atenten contra la autonomía sindical.

Por otra parte, no es extraño que de esta intentona anti sindical y anti laboral se haga hoy cómplice la directiva de la Camimex. Su actual presidente, el señor Xavier García de Quevedo, también es presidente ejecutivo de Minera México y, por consecuencia, empleado del señor Germán Larrea Mota Velasco, dueño de Grupo México y está sometido a sus instrucciones.

Pero sin duda que es asunto laboral el que los mineros nos solidaricemos con los compañeros en huelga de Cananea, Taxco y Zacatecas. No abandonaremos nunca nuestra solidaridad de gremio, que es la base de nuestra fuerza social y moral. La huelga y el paro de labores son de los pocos instrumentos de defensa legítima que tenemos los trabajadores para resistir las embestidas del sector patronal, en las actuales condiciones en que la autoridad laboral está por completo uncida a los intereses empresariales.

Es también asunto laboral el protestar contra el uso de la fuerza pública en una huelga estrictamente laboral, y es también cuestión laboral el demandar con toda energía que abandonen Cananea dichas fuerzas armadas, que debían estar ocupadas en combatir la inseguridad social que generan el delito y el crimen organizados, en vez de establecer un estado de sitio absolutamente violatorio de la Constitución, con la amenaza de masacrar a trabajadores y familiares que luchan por su bienestar. Es incontestable que toda reclamación laboral, como las mencionadas, está dirigida a mejorar la calidad de vida de los trabajadores. A ellas no hace ninguna referencia la Camimex y, a cambio, propugna en secreto incógnitas acciones supuestamente dirigidas a mejorar la calidad de vida de los trabajadores.

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