Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
SINDICATO NACIONAL DE TRABAJADORES MINEROS, METALÚRGICOS Y SIMILARES DE LA REPÚBLICA MEXICANA (SNTMMSRM)

Mensaje para la Convención Nacional del Sindicato Minero

Hoy se inicia la reunión del SNTMMSRM
Por Napoleón Gómez Urrutia, Secretario General

Rebanadas de Realidad - SNTMMSRM, 05/05/08.-

Compañeros integrantes de la Mesa Directiva de esta XXXV Convención General Ordinaria, máxima autoridad de nuestra Organización.

Compañeros Delegados Convencionistas.

Compañeros integrantes del Comité Ejecutivo Nacional y del Consejo General de Vigilancia y Justicia.

Compañeros y amigos dirigentes de las organizaciones nacionales que nos distinguen con su presencia en este magno evento para la vida sindical de nuestro gremio Minero, Metalúrgico y Siderúrgico.

Compañeros dirigentes de las organizaciones Sindicales Internacionales que nos han brindado su apoyo y solidaridad y que hoy también nos honran con su presencia.

Compañeras y Compañeros:

Es muy satisfactorio contar con la distinguida presencia en este evento, de muchos de los dirigentes sindicales nacionales e internacionales más importantes, lo que es un signo de solidaridad y de unidad de los trabajadores de México y del Mundo.

Las actividades que llevará a cabo esta XXXV Convención General Ordinaria, con la representatividad de todas y cada una de las Secciones y Fracciones que conforman nuestra Organización Sindical y que tienen residencia en 23 Estados de la República, revisten una especial relevancia, ya que permitirán efectuar un recuento obligado de todos los acontecimientos, estrategias y política más intensos que hemos vivido durante estos últimos dos años, estando al frente de nuestro histórico y glorioso Sindicato Nacional de Mineros.

Tradicionalmente hemos iniciado los trabajos de nuestra Convención, con la seguridad de que todos los Delegados Efectivos a este gran evento, han sido elegidos democráticamente y apegados en su totalidad a la transparencia que brindan nuestros Estatutos y Declaración de Principios que pertenecen única y exclusivamente a todos los miembros afiliados a este gran Sindicato Nacional, básico para la industria nacional.

Siempre lo hemos afirmado y hoy lo hacemos una vez más, que sin metales no hay industria y que esos minerales y recursos naturales los extraen del subsuelo nuestros compañeros mineros y lo transforman los metalúrgicos y siderúrgicos mexicanos, para beneficio del desarrollo nacional, con un gran esfuerzo, riesgos y sacrificios en el trabajo.

No puedo dejar de mencionar los sucesos vividos por nuestro Sindicato durante los últimos dos años. De la misma manera, quiero manifestar y reconocer que nuestra lucha ha templado los principios y valores de cada uno de nosotros, así como la unidad y el compromiso hacia la Organización. La dirigencia nacional bajo mi conducción ha tenido la plena certeza y seguridad de la lealtad de todos los trabajadores agremiados, ya que la conducta y la responsabilidad de las dirigencias locales y nacionales, se han conducido bajo la irrenunciable Declaración de Principios, manifestada en la Constitución de nuestro Sindicato desde el año de 1934.

A pesar de haber enfrentado una de las peores agresiones de que se tenga memoria en la historia del movimiento obrero nacional, que se inició en forma abierta y descarada en el mes de febrero del año 2006, nos hemos mantenido en pie de lucha, apegados a nuestros sólidos principios morales y sindicales, sin claudicar ni un instante.

Fuimos atacados cobarde y perversamente desde las más altas esferas del poder económico y político, donde las complicidades y la corrupción han crecido escandalosamente desde los tiempos de la privatización y desafortunadamente en muchos casos se mantienen hasta el día de hoy y en muchos otros se han arraigado aún más.

Han utilizado todos los recursos económicos, mediáticos, políticos e ilegales para pretender desestabilizar y deponer a los líderes nacionales, e imponer una dirigencia espuria al más puro estilo de la época porfirista, pero los trabajadores mineros, metalúrgicos y siderúrgicos de México, afiliados a nuestra gran Organización Sindical no lo han permitido ni lo permitirán jamás, porque tenemos valores claros y una conciencia social y sindical a toda prueba.

Es increíble que pocos puedan observar que la arrogancia, mezclada con la ignorancia, que han prevalecido durante los últimos años en el país, han traído consecuencias trágicas en la degradación del carácter y la personalidad de muchos gobernantes y empresarios, que han ofendido y lastimado al pueblo de México y a la clase trabajadora, al tomar las decisiones negativas y equivocadas que tanto han afectado a la sociedad y a la nación entera.

Dentro del conflicto minero ésta ha sido la característica común de muchos políticos, empresarios, oportunistas y medios de comunicación a su servicio, que sin ética personal o profesional, cada día devalúan más la información, la función pública y pervierten la aplicación de la justicia y del estado de derecho en México.

La dinámica y decidida participación de todos nosotros para superar este problema, nos ha permitido avanzar y fortalecer la lucha, de acuerdo a los postulados y principios manifestados en la justicia social y en el derecho universal de todos los trabajadores. Los problemas que vivimos y estamos viviendo, no deben ser motivo de desaliento o confusión, ya que nuestro Sindicato cuenta con la capacidad de solidaridad y unidad de fuerza y decisión inquebrantables para buscar la solución a todos los retos que se presenten, con la firme seguridad de que lo lograremos.

En esta Convención se generará una nueva búsqueda de soluciones, definiciones y estrategias a fin de allanar y superar todos los acontecimientos negativos que aún pesan sobre nosotros y encaminarnos a alcanzar las grandes metas y realizaciones materiales y espirituales que beneficien a todos los trabajadores.

Reafirmaremos la hegemonía sindical a través de la acción concertada, para conseguir los mejores beneficios y prestaciones para nuestros compañeros de clase. De igual manera, estos eventos no nos han distraído en nuestra responsabilidad sindical y hemos atendido todas y cada una de las necesidades de nuestros agremiados y ante esta Honorable Convención, dejaremos proyectos para el análisis de esta máxima autoridad sindical. A través de su dictamen podrán dar la continuidad necesaria buscando el bienestar de nuestros compañeros en la educación y la superación personal y profesional, porque nunca debemos negar ni menospreciar el gran potencial intelectual de los trabajadores.

Tenemos que exigir la seguridad y la higiene adecuadas en los centros de trabajo, con derecho a un seguro de vida para asegurar a sus familias. No debemos vivir nunca más un accidente como lo ocurrido el 19 de febrero del año 2006 en la mina Pasta de Conchos, una explosión originada por la negligencia y la irresponsabilidad de la empresa Grupo México, accidente que ha dejado sumida en la tristeza, en la frustración y en la impotencia, tanto a familiares como a todos nosotros, al no haberse aplicado el peso del derecho y la justicia a los responsables que aún continúan en la impunidad y que han creado serias dudas sobre la actuación de los gobiernos y el poder judicial.

Continuaremos exigiendo a las autoridades y organismos nacionales e internacionales nuestra total inconformidad y el rechazo a la falta de criterio para establecer y condenar a la empresa causante de este siniestro. Lo seguiremos haciendo sin descanso hasta conseguir que la justicia haga pagar la irresponsabilidad de Grupo México, de sus propietarios, accionistas, sus directivos y su Consejo de Administración.

Igualmente, acudiremos ante el Congreso de la Unión y las instancias necesarias para elaborar una iniciativa de Ley que convierta en delito penal la negligencia e irresponsabilidad de las empresas cuando se ponga en riesgo la vida de los trabajadores o se comentan actos de homicidio industrial, tal como sucede en muchos países que ya tienen esa legislación vigente en la materia.

En esta Convención, estoy seguro que se reafirmará nuevamente el respeto irrestricto a la autonomía y a la libertad sindical, a la voluntad manifiesta y expresa de los trabajadores contenida en la Ley Federal del Trabajo y en los tratados internacionales de la Organización Internacional del Trabajo, OIT. Nuevamente volveremos a decirlo con la unidad que nos caracteriza, somos los únicos que resolveremos y decidiremos lo que mejor corresponda a los trabajadores, a nuestra actividad sindical, la cual está perfectamente normada en nuestros Estatutos y Declaración de Principios.

Por eso, en la actualidad se repiten como una situación cíclica los acontecimientos de cien años atrás y se reprime, se hiere y se quita la vida a los trabajadores inocentes.

Por una decisión irracional de un ente al servicio de los intereses del capital, se ordenó a las fuerzas federales y estatales el desalojo de nuestros compañeros trabajadores de la Sección 271, de Lázaro Cárdenas, Michoacán, que su único delito era defender a sus dirigentes, la autonomía y la libertad sindical, derechos ineludibles de todos los trabajadores del mundo. Este acto irresponsable dejó como resultado más de 100 heridos, destrucción en las pertenencias de los trabajadores y terror tanto en las familias como en la comunidad. Lo más cruel y doloroso fueron los dos compañeros privados de su vida por las balas asesinas, dejando en el desamparo, la soledad y la tristeza a sus familias.

Que vergüenza nacional, que ignominia para nuestro país que ha quedado manchado de sangre minera. La integridad y la justicia que siempre se le reconocía a México esta desacreditada ante la historia y ante la comunidad internacional de los trabajadores y los países del mundo entero. Reitero mi profunda pena, mi dolor, mi indignación, mi solidaridad y mi reconocimiento a los compañeros, Héctor Álvarez Gómez y Mario Alberto Castillo de la Sección 271, al compañero Reylando Hernández de la Sección 298 de Nacozari, Sonora y a todos los compañeros caídos en la mina de Pasta de Conchos, todos ellos verdaderos héroes de nuestra lucha minera.

A pesar de todo lo anterior, nuestro Sindicato Nacional de Mineros ha continuado su marcha y la búsqueda permanente de un mayor bienestar para los trabajadores. Siempre pugnamos por un salario remunerador que disminuya el deterioro del poder adquisitivo de la clase más necesitada, sacrificada y expuesta dentro de la sociedad de todos los países.

Hoy puedo afirmar y comprobar con mucho orgullo, que en este año obtuvimos en todas las revisiones de Contrato Colectivo de Trabajo que hemos celebrado, más de cuarenta a la fecha, un incremento del 9% en los salarios y al menos 4% en prestaciones, además de aumentos en los seguros de vida en un 300% y otros beneficios económicos y sociales.

Quiero que sepan que en todo este tiempo de lucha, de resistencia, de espera, de persecución política y del exilio forzado a que me han obligado, siempre los he tenido presentes a ustedes, a sus hijos y a sus familias en mi mente, en mis acciones, en mis decisiones y en mi corazón.

Nunca los he abandonado y esté donde esté seguiré luchando día a día para que se haga justicia, para que represente nuestra dignidad y para que nunca triunfen la prepotencia, la inmoralidad, la corrupción y los abusos de poder.

Yo no puedo, ni nunca podré, ser un cínico o un irresponsable ante la explotación, la inequidad o la injusticia. No me lo perdonaría por nada del mundo y menos por arriesgar o entregar nuestro futuro a intereses obscuros que pretenden acabar con la existencia de los sindicatos.

Por eso los mineros, metalúrgicos y siderúrgicos mexicanos y la clase trabajadora en general, nos preguntamos que sentido tiene prolongar este conflicto, ya con dos años sin solución.

Ya es tiempo de que el Gobierno de la República decida si quiere pasar a la historia al lado de las grandes mayorías o prefiere quedarse atrás de ellas. Debemos avanzar en la política nacional, pero nunca estancarnos sin resolver los conflictos para ver si con el tiempo los asuntos se olvidan o se resuelven por sí solos, sin asumir ninguna responsabilidad.

Necesitamos una resolución ya, de cara a la Nación por el bien de la estabilidad laboral, la seguridad y la paz social.

Frente a esta situación es importante destacar que en el transcurso de los últimos 4 años se ha registrado una evolución sin precedente en el precio de los metales a nivel internacional, lo que ha beneficiado a nuestro sector generando más fuentes de trabajo.

El Sindicato Nacional de Mineros siempre ha trabajado y deseado una industria de crecimiento más vigorosa que genere empleos y oportunidades, como lo exigen las nuevas generaciones de jóvenes y por eso siempre nos encontramos alertas y nos involucramos en la operación y en el desarrollo de las empresas. Entendemos y apoyamos el crecimiento de la productividad y de las ganancias, pero siempre que éstas sean justas y equitativas para todos.

Una productividad con seguridad, con calidad, porque de nada sirve una producción irracional a costa de accidentes de trabajo, o de la vida de las personas. Estamos y estaremos al pendiente de que las empresas cuando realicen sus operaciones, cumplan con su responsabilidad social, tanto con los trabajadores, como con la comunidad y el medio ambiente.

Pero ello y así lo manifestare durante mi informe de labores ante esta Honorable Convención, en las próximas semanas presentaré un Plan Nacional de Productividad y Competitividad y Generación de Empleos dignos y justos para los trabajadores que consolide y fortalezca a nuestra Organización Sindical, dentro de los programas de esta industria estratégica para el desarrollo nacional.

Nosotros no improvisamos, sabemos muy bien lo que necesitamos, lo que queremos y hacia donde vamos. No nos confundimos, ni nos intimados ante cualquier acto o decisión equivocada y arrogante, producto de la ignorancia o de la mala fe.

Es indispensable recordar que la semana pasada, el miércoles 30 de abril, se cumplieron nueve meses de huelga legal en las Secciones 17 de Taxco, Guerrero, 65 de Cananea, Sonora y 201 de San Martín, Sombrerete, Zacatecas y que la pasividad, el desinterés y la apatía de las autoridades laborales, lo único que están provocando es una mayor incertidumbre para toda la industria minera, metalúrgica y siderúrgica nacional.

Nosotros el Sindicato Nacional de Mineros, seguiremos dispuestos al diálogo y a la negociación, con base en el respeto y la imparcialidad y no dejaremos de luchar hasta que se haga justicia.

Desde este foro, máxima autoridad de nuestra Organización Sindical, envío mi solidaridad y apoyo incondicional a todos los compañeros trabajadores en huelga y a sus familias y les expreso que intensificaremos nuestra lucha para lograr una resolución justa y digna en su beneficio.

Los tiempos actuales nos exigen a todos los organismos sindicales y principalmente a nosotros los trabajadores, una respuesta inmediata ante los grandes eventos económicos, políticos y sociales, a los cuales no podemos sustraernos de ninguna manera.

Igualmente seguiremos insistiendo en la seguridad, higiene y control de la contaminación en todas y cada una de las minas, plantas y fundiciones donde prestamos nuestros servicios. Nuestro lema es: ni un accidente más en nuestros centros de trabajo; y hemos fortalecido nuestra campaña para protección y beneficio de nuestros compañeros trabajadores.

Como lo señalé durante la XXXIV Convención General Ordinaria de nuestro Sindicato hace dos años esta lucha no ha terminado, porque nosotros no vamos a permitir más abusos de nadie, porque todos unidos y fuertes vamos a salir adelante de este problema, unidos como un solo hombre con la gran organización que integramos. Somos parte de la historia y de la gran tradición política sindical de nuestro país, al lado de nuestros compañeros dirigentes y de las demás organizaciones que nos han demostrado un verdadero y solidario apoyo y que hoy están aquí presentes con nosotros, hombro con hombro, a nivel nacional e internacional.

Deseo en este momento, una vez más hacer público mi enorme agradecimiento a los líderes de la United Steel Workers, USW, a la Federación Internacional de la Industria Metalúrgica, FITIM y a todas las Organizaciones Sindicales y líderes de Latinoamérica y del resto del Mundo por su decidida participación en nuestra lucha por defender la autonomía y la libertad sindical, así como el respeto a la firme voluntad de los trabajadores para hacer la designación o la elección que a ellos más convenga.

Nadie puede decidir el futuro de nuestro Sindicato, ni interpretar nuestros Estatutos al margen o de espalda a la opinión y la voluntad de los trabajadores. Son ellos, los únicos que deciden sobre sus propios actos, sobre sus Estatutos, sobre su Organización, sobre la elección de sus dirigentes y nadie más, porque así está plasmado en la Constitución General de la República, en la Ley Federal del Trabajo y en todos los Convenios y Acuerdos Internacionales en el marco legal y de respeto a la Autonomía y la Libertad Sindical.

Además, porque los trabajadores son muy inteligentes y merecen todo el reconocimiento a su capacidad y a su entrega, pero también porque son los únicos dueños de su Organización, de sus Estatutos, de sus Contratos Colectivos de Trabajo de acuerdo con la Ley, con la práctica y la vida política, así debe de ser en México, como lo es en todo el mundo.

Esta lucha no es únicamente de los mineros y de los metalúrgicos y siderúrgicos mexicanos. Esta lucha es de todos los trabajadores del mundo y así nos lo han hecho saber todas las Organizaciones Sindicales Internacionales. La lucha de los trabajadores no tiene fronteras, las fronteras y las líneas divisorias son para los países, no para los derechos de los trabajadores.

Recordemos siempre que un ataque contra UNO, es un ataque contra TODOS. Nadie puede sustraerse de la lucha cuando están de por medio los derechos, la vida o la dignidad de los trabajadores.

El oportunismo y el conformismo nos hacen retroceder. Hoy no podemos cruzarnos de brazos cuando todos tenemos, los líderes sindicales y los dirigentes campesinos, universitarios y profesionistas, el reto enfrente para continuar la lucha social y defender la equidad y la justicia.

Debemos de mantener y asumir la Unidad Sindical como nuestra bandera en esta guerra para conservar la supervivencia de las Organizaciones de trabajadores y sindicales de cualquier naturaleza. Refrendemos nuestro compromiso por la defensa de la dignidad de clase, la unidad y la búsqueda permanente de mayor justicia e igualdad.

Compañeros Trabajadores:

¡QUE VIVA NUESTRO SINDICATO NACIONAL DE MINEROS!
¡QUE VIVA LA XXXV CONVENCION GENERAL ORDINARIA!
¡QUE VIVA LA UNIDAD SINDICAL!
¡QUE VIVAN TODOS USTEDES!